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TÉCNICA




El Pecho


Una vez colocado el aceite en nuestras manos:

1 - Apoyamos con suavidad las manos en el pecho del Bebé, y las separamos hacia los costados. Cada una va hacia su lado, siguiendo la dirección de las costillas... Luego las colocamos otra vez en el punto de partida y repetimos el movimiento, desplazándolas hacia los costados. Como si estuviésemos alisando las páginas de un libro abierto. Es decir que las manos trabajan juntas, al mismo tiempo, pero se deslizan en dirección opuesta. Repetir.

2 – Las manos trabajan por turno. Partiendo del lado izquierdo del Bebé, que está a nuestra derecha, la mano derecha sube hacia el hombro opuesto, recorriendo el pecho del niño y deteniéndose en su hombro derecho. Levantamos nuestra mano derecha, y hacemos partir nuestra mano izquierda hacia arriba en diagonal, recorriendo otra vez el pecho hasta el hombro izquierdo del Bebé. Es un movimiento continuo, en olas, y seguimos trabajando así, una mano después de la otra.
Se comienza lentamente, con presión ligera en nuestras manos. Siempre conservamos la misma lentitud en el masaje. Desde el comienzo al final, hasta el último movimiento, el ritmo debe ser perfectamente uniforme. Pero,

siempre conservando la misma lentitud, la presión de las manos se va acentuando. Esto debe ocurrir por sí mismo... sin intención.

El final del movimiento debe llevar el borde externo de la mano, el que se prolonga desde el meñique, hasta deslizarse sobre el cuello del Bebé.
Los Brazos.

Volvemos delicadamente al Bebé sobre su lado derecho. (¿Hará falta un poco más de aceite?)

1 – Con nuestra mano izquierda tomamos delicadamente su bracito y lo extendemos.

Con el índice y pulgar derechos, formamos un brazalete alrededor del hombro, dejando que el resto de los dedos se acomoden naturalmente. Este pequeño brazalete subirá lentamente por el bracito del Bebé.

Al llegar a la muñeca, cambiamos las manos, nuestra mano derecha toma la manito del Bebé y la izquierda posiciona el brazalete en el hombro, para repetir el movimiento. Y nuestras manos se suceden varias veces, subiendo siempre desde el hombro hacia el fin de la extremidad.

Las manos trabajan una después de la otra.

2 – Ahora trabajarán juntas, pero en sentido opuesto.

Colocaremos ambas manos sobre el bracito del Bebé, una a continuación de la otra, formando otra vez el brazalete. Ejecutando movimiento rotativo de torsión con ambas manos, haremos subir los pequeños brazaletes desde el hombro hasta la mano. El movimiento de torsión de las manos es en sentido opuesto la una de la otra, como si estuviéramos exprimiendo. Imagina una larga serie de “ochos” deslizándose sobre

el brazo de tu Bebé. Mejor aún, imagina que describes en él un contínuo signo infinito. Una vez en la muñeca, nos demoramos , insistiendo con el movimiento durante unos segundos, para luego volver al hombro y recomenzar. Es importantísimo demorarse en la muñeca.
La mano.

1 – Para masajear la mano colocaremos los pulgares en la base de la palma de la mano del Bebé y los deslizaremos hacia los dedos, intercalando una y otra vez los pulgares... Primero sube el derecho, mientras el izquierdo descansa en la base de la palma después, sube el izquierdo, mientras el derecho se coloca otra vez, para luego recomenzar.

2 – Tomaremos ahora uno a uno los delicados dedos. Con movimientos suaves, pero firmes, los doblaremos sobre sí mismos. Hacemos recorrer la sangre desde la palma, hacia las puntas.
El otro brazo, la otra mano.

Obviamente, cuando hallamos terminado el trabajo de la primera extremidad superior, voltearemos al Bebé sobre su lado contrario y repetiremos los movimientos para el otro brazo y la otra mano, no olvidando mantener la lentitud del masaje, comenzando ligeramente y confirmando paulatinamente la presión .. y detenernos siempre unos segundos con el movimiento rotativo sobre la muñeca.
El vientre.

Quizás notemos ahora si necesitamos algo más de aceite en las manos.
1 - Colocaremos al Bebé en su postura inicial, la espalda sobre nuestras piernas, y trabajaremos alternando el movimiento de nuestras manos. Colocaremos la primera donde se abren las costillas, en la base del pecho, sobre la línea del diafragma. Y la deslizaremos hacia el bajo vientre, retomando el mismo movimiento con la otra mano, otra

vez en olas sucesivas. Es decir, que alternativamente traeremos las manos hacia nosotras mismas. Las manos trabajan planas, perpendiculares al Bebé. Como si estuviéramos vaciando su pequeño vientre.

2 – Con la mano izquierda tomaremos los pies del Bebé , estirando hacia arriba sus piernitas, manteniéndolas alargadas y verticales. Ahora es nuestro brazo derecho el que continuará el mismo vaivén desde arriba hacia abajo, volviendo a nosotras, masajeando todo el vientre.
Las piernas.

Para masajear los miembros inferiores, conservaremos la postura del niño. El procedimiento es igual al de los brazos.

1 – Formaremos los pequeños brazaletes alrededor de uno de sus muslos, y subiremos las manos hacia su pie, primero una, luego la otra, y otra vez desde el principio.

2 – Ahora una vez más el movimiento de torsión, colocando las manos juntas en la base de la pierna y girando de manera opuesta, exprimiendo, se deslizan hacia el pie. Recuerda la larga serie de “ochos”... Otra vez el signo infinito. Nos demoramos en el tobillo, con insistencia, porque el talón también es una zona esencial.

3 – Vamos a la planta del pié. Masajeamos desde el talón hacia el metatarso, la base de los dedos, con nuestros pulgares alternados. Luego extendemos la palma de nuestra mano y mientras sujetamos el piecito con la otra, la desplazamos abierta y firme sobre toda la planta del pie.

Naturalmente, cuando terminamos el masaje de una de las piernas, repetimos desde el comienzo todos los movimientos sobre la otra. Recordando detenernos en el tobillo, insistiendo sobre el talón.
La espalda.

El masaje de la espalda es un tiempo esencial. Quizás el momento mas importante del masaje. Entonces, también aquí nos demoraremos .

Colocamos al Bebé boca abajo, sobre su vientre, cambiando la dirección del cuerpito en relación al nuestro. Hasta ahora, el Bebé estaba en forma paralela a nuestras piernas. En este momento, lo colocamos en forma transversal. Siempre la cabeza del Niño a nuestra izquierda.

El masaje de la espalda se da en tres tiempos, cuyo orden es absolutamente necesario respetar.
Primer tiempo: a través de la espalda.

1 – Comenzamos colocando las manos suavemente en la espalda del Bebé, a la altura de sus hombros. Las dos palmas juntas. Trabajarán de manera alternativa, adelantándose primero una, después la otra. Como si estuviéramos trabajando una masa, con el mismo movimiento y logrando paulatinamente la misma presión. Las manos trabajan planas, con la palma, adelante y atrás, una después de la otra, repitiendo el movimiento rítmicamente, lentamente. Al igual que cuando trabajamos una masa, hay cierto hincapie en el movimiento hacia delante.....

Ahora bien, al mismo tiempo que amasamos la espalda del Bebé, también nos trasladaremos transversalmente, a lo largo de su espalda, hacia las nalgas. Son dos movimientos: amasado y traslación. Nos trasladamos con lentitud, de manera tal que comenzamos a amasar a la altura de los hombros, a nuestra izquierda, y terminaremos a nuestra derecha, desplazándonos lentamente a través de los omóplatos, luego la base de la espalda, los riñones y finalmente las nalgas.

Habiendo llegado a las nalgas casi de manera imperceptible, volvemos a subir por la espalda del Bebé, con la misma dedicación, con los mismos movimientos: de las nalgas a los riñones otra vez, luego la base de la espalda, los omóplatos, los hombros..... Y desde allí vuelven a partir. Vuelta a repetir.... Como olas, una marea que sube y baja, indefinidamente.
Segundo tiempo: a lo largo de la espalda.

1 -Trabajaremos ahora sólo con la mano izquierda. Vamos a descender con ella desde la nuca del Bebehasta las nalgas, apoyando toda la palma, bien plana, con firmeza. La mano derecha, mientras tanto, trabará las nalgas, ejerciendo cierta resistencia al movimiento de la mano izquierda. Retiene sólidamente las nalgas y se opone al empuje de la mano izquierda. Trabajan juntas en perfecta armonía, pues una representa el aspecto estático de la energía, y la otra su aspecto dinámico.

Abandonamos el cuerpito del Bebé en las nalgas, la mano izquierda vuelve a subir, se posiciona en la nuca otra vez, y repetimos el descenso, una y otra y otra vez, siempre una ola.

Recordemos que no es una caricia. La mano se desliza con firmeza, con una gran fuerza, y mucha lentitud. Es la lentitud la que da la maestría al movimiento. Cuando más lento y continuo sea el movimiento, más profundo es su efecto.
Tercer tiempo: a lo largo de la espalda, hasta los pies.

1 - Vamos ahora a tomar los pies del Bebé con nuestra mano derecha y los vamos a mantener estirados, de manera tal que al repetir el movimiento firme con nuestra mano izquierda, desde la nuca por toda la espalda, se vea posibilitado también extender el movimiento hasta los pies. Es decir que en vez de detenernos a la altura de las nalgas, seguiremos el movimiento recorriendo los muslos, las piernas, hasta llegar a los talones, y desde allí sube otra vez a la nuca para repetir el recorrido entero, una y otra y otra vez.

El masaje de la espalda, momento esencial , ha terminado.

Colocamos suavemente al Bebé en la posición inicial, esto es, paralelamente a nuestras piernas.
La Cara.

Primero colocamos nuestras manos en la frente. Las puntas de los dedos de ambas manos, partiendo desde el medio de la frente del Bebé, se desplazan hacia cada costado, bordeando la parte superior de las cejas. Y luego recomenzamos desde el medio de la frente. Y en cada recorrido, nos deslizamos un poco más allá que en el anterior. Primero a las sienes, en el próximo bordeando los ojos, hasta recorrer el costado de las mejillas.


La base de la Nariz.

Ahora, con los pulgares, uno a cada lado de la nariz, treparemos la carita hasta los ojos. Luego vuelven hacia abajo, y otra vez a subir. Buscamos un movimiento suave de vaivén, de poca amplitud de movimiento, de abajo hacia arriba , de arriba hacia abajo, en forma ligera. Es importante recalcar el movimiento ascendente, es decir cuando los dedos suben hacia la frente.
Las comisuras de la nariz.

Colocamos con una presión muy ligera nuestros pulgares sobre los ojos del Bebé, cerrándolos delicadamente si estuvieran abiertos. Desde allí descendemos delicadamente siguiendo los bordes externos de la nariz hasta llegar a las comisuras de la boca, y nos detenemos en la parte inferior de las mejillas. Con estos tres movimientos, el masaje de la cara culmina.

Comenzamos ahora la parte final del masaje, que vamos a “cerrar” con una serie de tres movimientos o ejercicios que están muy cercanos al hatha-yoga. Tienen un sentido especial cada uno de ellos, los que los hace imprescindibles, debiendo aquí también respetarse su orden.
Los dos brazos.

Tomamos las dos manos del Bebé y hacemos que los dos brazos se crucen sobre el pecho. Después los abrimos volviendo a la posición inicial. Y una vez más los cruzamos, los abrimos. Varias veces, en número par.

Aquí estamos liberando toda la tensión que haya podido subsistir en la espalda, de la misma manera que liberamos la caja torácica y la respiración superior.
Un brazo, una pierna.

Tomamos un pie del Bebé, y la mano del lado opuesto. Y hacemos que el brazo y la pierna se crucen. Sin temor, haciendo que el pie llegue a tocar el hombro opuesto, mientras que la mano llega a tocar la nalga del otro costado. Enseguida volvemos a la posición de apertura, y recomenzamos cerrando. Y luego volvemos a repetir..... Invirtiendo postura en número par.

Enfrentando de esta manera cada hombro con la cadera opuesta, hacemos que la columna vertebral sientan una inclinación y una torsión sobre su eje, liberando el conjunto de la columna de toda tensión.
Padmasana.

Esta es la postura de Loto. Tomando los pies del Bebé hacemos que sus piernitas se crucen, descansándolas sobre el vientre. Luego abrimos y llevamos las piernas a la posición de partida. Cerramos y abrimos.....

La postura de Padmasana provoca la apertura y relajamiento de las articulaciones de la pelvis, y muy particularmente de sus ligamentos con el sacro y la base de la columna vertebral. Estamos preparando a nuestro Bebé para el buen caminar.

Estos tres ejercicios cierran la sesión. Es absolutamente necesario aplicar mucha destreza, mucha sensibilidad y mucha ciencia. Es aliar ligereza y firmeza.El masaje fue erradicando paulatinamente toda la tensión muscular que pudiera haber en el cuerpo del Bebé. Y los tres últimos ejercicios terminan y perfeccionan este trabajo, acentuando

los estiramientos musculares. También es bueno aclarar que hay un efecto más profundo, puesto que representan una gimnasia pasiva de las articulaciones, actuando también sobre los ligamentos. Por eso se conecta a estos tres ejercicios con las posturas o Asana del Hatha-yoga.
El Baño.

Si bien notaremos que no es necesario “limpiar” la piel del Bebé, puesto que su cuerpo absorbió seguramente todo el aceite, el baño se practica en realidad para dar la última sensación de bienestar.

El agua perfecciona absolutamente nuestra obra. Y sólo hay que dejarla trabajar. Explica el Dr. Leboyer que por más atentas que hayamos sido, alguna tensión o vacilación puede haberse escapado durante el

masaje , quedando escondidas quizás a lo largo de la columna vertebral, en la espalda o alrededor del cuello, en la nuca, o en algún lado del sacro.

Y es el agua la que hace desaparecer inmediatamente esas pequeñas tensiones, siempre y cuando respetemos la condición de dejarla trabajar, por lo cual es tan importante saber cómo dar el baño y cómo sostener al Bebé. Y el secreto es justamente no sostenerlo, sino dejarlo flotar.

Para esto, se debe sujetar al Bebé por debajo del hombro, el dedo mayor deslizándose en el sobaco del Bebé, con la cabeza del niño hacia nuestra izquierda, apoyándonos si queremos con la mano derecha en el sacro. Nuestra mano izquierda totalmente abierta y distendida, y su nuca (no la cabecita) descansando en el hueco de la muñeca. Esto es suficiente para evitar que el cuerpo se resbale.

Al sumergirlo en el agua, notaremos entonces que no es necesario sostenerlo, sino simplemente retenerlo, porque su cuerpo flota espontáneamente. El agua lo sostiene.
El agua del baño debe estar caliente, a la temperatura del cuerpo o un poco más. Si se quiere completar el baño de otra manera, al salir de él se puede tocar apenas la cabecita y la cara del Bebé, finalmente las nalgas, con agua fría.

Adriana Hensen- Bariloche-Argentina

aghreflexologia@arnet.com.ar

TODOS CUIDANDO DE TODOS

Quien eres tú ¿qué quieres aquí? ¿te quieres curar?

Perfecto tú quieres..!   Entonces vamos a la lucha amigo/a, que es lo que va a sucederte?

Nada, vas a conocerte, vas a ver tu propio espejo hasta llorar, reir u odiarme, a mí no me importa! Lo que importa, es que vas a sentir tú cuerpo, tus sentimientos, tus odios, tu amor,a identificarlos. ! 

Si, eso importa, por eso entraste aesta sala y aquí estamos.
1) Reconocimiento y mapeo corporal para saber si existe algún órgano afectado mientras tomamos

un rico té.

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