“harguindeguy, albano eduardo y otros s/inf. Art. 151 Y otros del c. Penal”






descargar 1.2 Mb.
título“harguindeguy, albano eduardo y otros s/inf. Art. 151 Y otros del c. Penal”
página9/40
fecha de publicación09.08.2015
tamaño1.2 Mb.
tipoDocumentos
m.exam-10.com > Derecho > Documentos
1   ...   5   6   7   8   9   10   11   12   ...   40
Guillermo Jorge Francisco Quintana, como militar, realizó actuaciones referidas al caso de Papetti y tomó declaraciones a detenidos en Comunicaciones del Ejército, aclaró que éstos normalmente llegaban a su oficina esposados, los acompañaba un guardia, aseados, con ropa de civil y cuando declaraban lo hacían solos, hablaban de modo desenvuelto y a veces incriminaban a otras personas, las indagaciones estaban dirigidas a dilucidar si estaban incursos en algún delito vinculado a la subversión, motivos de su detención y que actividades desarrollaban.

Daniel Zavala Bigorrio fue Administrador de la Diócesis de Concordia y realizó gestiones solicitadas por familiares de desaparecidos Solaga y Papetti, para averiguar sus paraderos. Se entrevistó con el Teniente Coronel Dasso y con el Jefe de Gendarmería, Miguel Ángel Suárez, quienes nunca le dieron un dato concreto; únicamente respecto de Papetti, Dasso le respondió que había escapado mientras lo trasladaban a Paraná.

Mabel Ruiz de Galaretta, médica psiquiátrica de la Unidad Penal N° 2 de Gualeguaychú desde el año 1971, conoció a Norma González porque fueron vecinas, se enteró de su detención por comentarios, supo que tenía un novio cordobés detenido en Gualeguaychú. Agregó que en la unidad penal no se les permitía atender a presos políticos, salvo casos excepcionales. Finalmente recordó que por un acuerdo con la Provincia de Santa Fe, muchos detenidos políticos fueron trasladados a las cárceles de Coronda y de Las Flores.

Daniel Omar Carubia, haciendo uso del tratamiento especial previsto en el art. 250 del Código ritual, respondió el pliego de preguntas efectuado por los Dres. Boeykens y Cacciopoli. En el oficio respectivo expresó que cuando se desempeñó como Agente Fiscal en la ciudad de Concordia, cargo que asumió en diciembre de 1981, tuvo conocimiento e intervención funcional en una gestión judicial promovida por la madre de Julio Solaga, entre fines de diciembre de 1981 y 1982. Esa denuncia quedó radicada en el juzgado de Instrucción N° 1 de Concordia. Recordó que la madre de Solaga le preguntó si haría algo para investigar la desaparición de su hijo, ya que no había tenido hasta ese entonces respuestas satisfactorias de la justicia; él le explicó que sería difícil hacerlo desde la justicia provincial, ya que seguramente se trataría de un asunto de competencia federal, pero que estaba dispuesto a realizar todas las diligencias posibles para intentar esclarecer ocurrido. Recordó que solicitó la práctica de diversas diligencias probatorias (testimoniales, infor­mativas, etc.) como medidas preliminares, sin requerir instrucción formal de la cau­sa, ya que creía que si así lo hacía, el Juez se declararía incompetente y remitiría la actuación al Juzgado Federal de Concepción del Uruguay, donde sospechaba que se diluiría todo intento de investigación, como había venido sucediendo con supuestos similares desde 1976. Informó esto al Fiscal General del Superior Tribunal de Justicia, Dr. Miguel Ángel Aranguren, quien le ex­presó su conformidad para seguir actuando de ese modo, técnicamente anó­malo, pero única manera de poder mante­ner viva la investigación en cabeza de órganos de la justicia provincial. Entre las medidas practicadas, recordó el allanamiento de la Jefatura Departamental de Policía de Concordia y el secuestro de todos los libros que registraban movimientos, actividades, entradas, salidas y permanencia de personas de­tenidas a partir de la época de las desapariciones de Solaga, Zalasar y Papetti. El volumen de esa documentación era de una enorme magnitud, y debían hacer su control personalmente, página por página, lo cual llevó mucho tiempo, no recordando haber logrado extraer ninguna información concluyente, ni arribar a un resultado concreto. Agregó que con el arribo de la democracia, tiene entendido que esas actuaciones habrían sido remitidas a la Justicia Federal; que a Solaga lo habrían secuestrado, introduciéndolo en un vehículo en la vía pública en un lugar cercano a su domicilio y cree que había un testigo de ese hecho. Además quiere agregar que tuvo conocimiento de la detención de “presos políticos” entre los años 1976 y 1983, entre ellos de su propio padre, Salvador Carubia, quien fue detenido a disposición del PEN en 1976 y del Dr. Jorge Pedro Busti, en 1977, con quien mantiene una larga amistad.

En relación al pliego de preguntas efectuado por los Dres. Piérola y Baridón recordó que en el año 1977, luego de que Busti recuperó la libertad, comenzaron a trabajar en sociedad en la profesión de abogados, y que por algún tiempo, éste no tuvo a su disposición su Libreta de Enrolamiento, ya que había sido retenida por sus captores del Ejército, quienes ejercían cierto control de sus actos. Recordó una ocasión en la cual recibió un llamado telefónico de una persona que, con tono gravemente autoritario e identificándose como perteneciente al “Área 225’, le expresó que el Dr. Busti, debía presentarse de inmediato en el Regimiento 6 de Caballería, sin especificar la causa, así que cuando éste llegó al estudio, como notaban que la situación era grave, evaluaron rápidamente distintas alternativas, inclusive escapar al Uruguay, finalmente éste decidió presentarse como le indicaban, él se ofreció a acompañarlo. Se dirigieron al Regimiento, hicieron pasar al Dr. Busti, él esperó afuera, cuando re­gresó le comentó que había sido amenazado por el Tte. Cnel. Dasso exhibiéndole un arma, advirtiéndole que su vida estaba en sus manos y dependía de su decisión.

Los testigos que se detallan a continuación hicieron un profuso relato de las torturas y las humillaciones recibidas en ocasión de estar detenidos en diversos lugares de esta ciudad, principalmente en Comunicaciones del Ejército. No se ahondará mayormente en estas declaraciones, ya que son cuestiones que se ventilan en otro proceso que se desarrolla ante el Juzgado Federal de Paraná. No obstante ello, en lo que interesa a esta causa y atento que algunos testigos dan cuenta de que tanto Oscar Alfredo Dezorzi como Norma Beatriz González pudieron haber estado detenidos en esta ciudad; que de esos testimonios se desprende también el marco general de los detenidos políticos, los distintos métodos de persecución y represión del cual fueron objeto, se consideran importantes, los dichos de:

Cristela Beatriz Godoy, relató ampliamente las torturas recibidas en ocasión de estar detenida en Comunicaciones del Ejército, en la unidad penal N° 6 de Paraná y en la cárcel de Devoto en Buenos Aires. En relación a esta causa, expresó que luego de ser detenida en esta ciudad el 16/08/1976 por personal militar de la fuerza aérea, mientras cursaba un embarazo de 5 meses, fue trasladada al Ejército, al Batallón de Comunicaciones de Paraná, donde permaneció desde agosto a septiembre de 1976. Una vez allí la encapucharon, la desnudaron para corroborar si estaba embarazada y la llevaron a un lugar oscuro en donde estuvo junto a Chela Julia Leones, la esposa del ex cura De Zan, Lela Leones, Alicia Ferrer y Queli Ballesteros. También cree que estuvo allí Coco Erbetta, a quien hicieron desaparecer. Agregó que este lugar era un centro clandestino, porque a sus familiares no les informaron que estaba allí, luego su madre se enteró de esta situación y cuando quiso verla un hombre muy violento que le dijo "vieja de mierda andate de acá que si no, te tengo que matar".

Refirió un incidente ocurrido en ese lugar, Chela Leones le contó que la habían llevado para participar, en algún lugar de Paraná, en un simulacro de fusilamiento y que los tipos que estaban allí gritaban "se fugó, se fugó". Agregó que la pieza donde estaban todos tenía una puerta con doble candado, los vidrios estaban pintados, había colchones con paja y recordó que una noche pudo ver a través de unos agujeritos que hacían en la puerta, que trajeron a muchos varones y los fotografiaron. Una vez, espiando desde la puerta, vio que traían a uno encapuchado, de manos grandes, que tenía puesto un pullover blanco, con trenzas en los brazos, ese pullover era muy parecido al que usaba “el Ruso” Dezorzi. En cuanto al Consejo de Guerra al que fue sometida, recordó que la trajeron al Comando, la condenaron y la trasladaron engrillada a Buenos Aires.

Alicia Isabel Dasso, detenida el 24/03/76 en la ciudad de Diamante, al igual que la testigo anterior se refirió ampliamente a los lugares y malos tratos sufridos durante 6 años. En su detención intervino el Comando de la II Brigada de Paraná. En el Batallón de Comunicaciones estuvo cerca de 15 días y allí vio a su padre Juan Antonio Dasso, Cresto, Juan Carlos Esparza, Walter Grand, Juan Vilar, Chentola, Olivia Cáceres de Taleb, pero cree que no estuvieron durante esos días ni Dezorzi ni González. Estando detenida en la Unidad penal N° 6 vio a Lidia Subovsky y a su cuñada de apellido Nadal, a Rosario Badano, Olivia Cáceres, Cristela Godoy, Alicia Weinzettel, Chela Leones de Díaz, Marta Brasseur, Graciela López, Cristina Lucca, Julia Tizzoni, Susana Richardet, Mariana Fumaneri, quienes eran retiradas de la cárcel por el ejército, en algunos casos al volver le contaron que las llevaban al Batallón de Comunicaciones o a un lugar cercano a la Base Aérea. En su mayoría volvían torturadas, vejadas, con marcas e infecciones en los tobillos por las ataduras y marcas de picanas mayormente en los pechos, en la zona inguinal, en los glúteos. Agregó que siempre dependió de Catuzzi, Trimarco, Appiani, o sea de personal del ejército. Por último agregó que en el año 75 visitaba a su esposo, Aldo Bachetti detenido en la cárcel de Gualeguaychú, allí conoció a Raúl Eduardo Rodera, novio de Noni González.

Alfredo Ghiglione refirió que fue detenido el 08/04/1976 en un procedimiento llevado a cabo por Policía de Santa Fe en esa ciudad, que fue puesto en libertad el 17/10/1983 en la ciudad de Paraná, relatando su paso por distintos centros de detención y las torturas sufridas. Agregó que fue sometido y condenado por el Consejo de guerra en Enero de 1977, por tenencia de armas de guerra. Por último refirió que a Dezorzi lo conocía del ambiente estudiantil y no conoció a Noni González.

Alicia Ángela Ferrer, detenida en el mes de agosto del año 1976 en la ciudad de Paraná, permaneció así por el lapso de siete años. En su detención intervinieron conjuntamente personal del Ejército y de la Policía Federal. Fue trasladada en primer lugar a la Policía Federal, luego al Ejército, de allí la llevaron a la cárcel de mujeres de Paraná y alternaba esporádicamente entre ésta y el Ejército, hasta que en el mes de Enero de 1977 fue sometida al Consejo de Guerra y luego trasladada a la cárcel de Devoto, a la cárcel de Ezeiza y finalmente trasladada nuevamente a la cárcel de mujeres de esta ciudad para ser liberada en enero de 1984. En el Ejército recuerda haber estado con Cristela Godoy, las Hermanas Leones o Leone, con un señor Erbetta que luego desapareció, entre otros. En la cárcel de mujeres estuvo detenida con las hermanas Leones o Leone, con Cristela Godoy, con Alicia Dasso y otras presas políticas. En la cárcel de Devoto y en Ezeiza también estuvo con las nombradas. Expresó que en la cárcel de Paraná era diferenciado el trato que les daban a ellas cómo presas políticas del que se les profería a las presas comunes, a éstas últimas no se las trasladaba de un lugar a otro sin orden judicial y a ellas sí.

Refirió que en los calabozos del Ejército las condiciones de detención eran malísimas y la tortura constante. Relató también que una de las presas escuchó decir a los militares que Erbetta se había escapado, por lo que a partir de partir de esa noche no lo volvieron a ver. Subrayó finalmente que en febrero de 1977 fue sometida a Consejo de Guerra, donde les hicieron muchas acusaciones, desde asociación ilícita a tenencia de armas y algún homicidio, no recuerda exactamente. A la gran mayoría de los que participaron en el Consejo de Guerra se les dieron condenas muy altas; que Dezorzi y a González nunca los vio en los lugares donde estuvo detenida.

Fernando Guillermo Caviglia, fue detenido el 16/08/76, hasta el 27/03/82 por personal uniformado del Ejército Argentino y fue llevado al Batallón de Comunicaciones de Paraná, posteriormente fue trasladado a la cárcel de Paraná, a la de la ciudad de La Plata, al penal de Sierra Chica, al penal de Rawson y antes de otorgarle su libertad nuevamente fue trasladado a la cárcel de esta ciudad. Recordó que en el Batallón de Comunicaciones estuvo desde el 16/08/76 por casi dos meses; entre las personas que tuvo contacto recordó a Hipólito Muñoz, Coco Erbetta, Vázquez, Pico Silva, Tano Volpe, entre otros. Aclaró que si bien no vio a Oscar Alfredo Dezorzi ni a Norma Beatriz González en el Batallón de Comunicaciones, posteriormente supo por comentarios que habían estado en ese lugar. Expresó que las condiciones de detención en ese lugar eran humillantes, recibían malos tratos y fueron torturados. Recordó también que en un traslado que efectuaron con Erbetta los guardias afirmaron que se había fugado y nunca más apareció, pero estimó, al igual que la mayoría de los testigos que estuvieron allí detenidos, que la posibilidad de fugarse -en esas condiciones- era imposible, los calabozos estaban permanentemente custodiados por personal fuertemente armado y en los traslados, pese a que estaban vendados y encapuchados, sentían los golpes de las culatas de las armas y los llevaban esposados con las manos atrás. Luego se comentó entre los detenidos, que a Erbetta en realidad había fallecido a causa de las torturas.

Jorge Alberto Taleb: detenido por razones políticas entre el mes de Junio del año 1975 hasta Marzo de 1982 por personal de la Jefatura de Policía de Diamante, relató que luego fue trasladado a la Jefatura de esta ciudad para ser alojado posteriormente en diversos lugares, la Unidad Penal n° 1 de esta ciudad, la cárcel de Gualeguaychú, Batallón de Comunicaciones del Ejército, un centro clandestino ubicado cerca de la Base Aérea. Relató que de la Unidad Penal local fue sacado en dos oportunidades a centros de detención clandestinos que no pudo precisar. Agregó que a principios del año 1977, el Consejo de Guerra lo condenó a 23 años de prisión efectiva y desde el penal de Concepción del Uruguay lo trasladaron a Buenos Aires a la Cárcel de Caseros vieja, luego a la cárcel de Sierra Chica, la de la Plata, la de Caseros Nueva, el penal de Rawson y finalmente a la cárcel de Paraná hasta Marzo del año 1982, fecha en que lo pusieron en libertad. En otro tramo de su declaración refirió que en los calabozos del Batallón de Paraná, supo de la presencia de los hermanos Mosa, Juan Torres, de Diamante, Lambruschini de Paraná, entre otros.

En relación a Oscar Alfredo Dezorzi manifestó que lo conocía de la militancia en Paraná, de reuniones y actos políticos y que a Norma Beatriz González, alias Noni, la conoció en la cárcel de Gualeguaychú mientras ella visitaba a su pareja. Agregó que estando detenido se enteró que ambos fueron levantados por una patota militar, pasando de este modo a engrosar las filas de los detenidos desaparecidos. En cuanto a las condiciones de detención en el Batallón de Comunicaciones y en los centros clandestinos de detención que refirió, agregó que fueron de total aislamiento, los tenían encapuchados, estaqueados, los torturaban y agregó que se produjeron muertes por aplicación de la “ley de fuga”, pero aclaró, al igual que los otros testigos, que en las condiciones en que los tenían en el Batallón de Comunicaciones, esto era imposible.

Finalmente aportó nombres de quienes torturaban, el Teniente Primero Cerrillo, el Teniente Primero Appiani, uno conocido con el alias de “Ramiro”, presuntamente de apellido González que era personal del Ejército; Pancita Rodríguez y Zapata conocido por “Zapatita” estos últimos de la Policía de Diamante.

Luis María Ramon Sotera fue detenido el 21/10/1976 en Santa Fe, por la policía de la Provincia de Entre Ríos, permaneciendo en ese estado hasta el 17/10/83. Agregó que fue sometido al Consejo de Guerra por acopio de armas de guerra. Recordó haber estado detenido en la comisaría del Brete, luego en el Cuartel de Comunicaciones, en la denominada casa de la base aérea y en la Unidad Penal de esta ciudad (donde no fue torturado). De su detención en Comunicaciones, solo recordó a un preso de apellido Taleb, estimó al igual que los otros testigos que desde allí era imposible fugarse y que se aplicaban torturas.

Conoció a Dezorzi, Fink y a Erbetta, que se encuentran desaparecidos pero no vio a ninguna de estas personas en los lugares que estuvo detenido. A González y Fontana no las conoció. Mientras estuvo detenido en una casa cercana a la Base Aérea no les daban de comer ni le permitían higienizarse, pero gracias a que uno de los guardias era Ramón Obeid, vecino suyo, pudo comer y beber en algunas oportunidades. Recordó en otro tramo de su declaración las torturas sufridas, lo estaquearon a una cama y lo sometieron a picana por un tiempo, de tres o cuatro horas, la gente que lo torturaba estaba alcoholizada, vestidos de civil. También recordó el comentario de un soldado que le dijo “a todos los que ponen en esta pieza, luego los matan”, recordó una frase escrita en una pared por Faustino Schiavoni que decía "fui humillado, torturado y vejado, sepa Dios perdonarlos", también había otras firmas de un tal Mohi de Diamante, y de Wursten. En otro tramo aclara que luego de ser detenido el 21/10/76 en Santa Fe y luego trasladado hasta la Comisaría del Brete, un Suboficial de apellido Weser, avisó a su familia que lo trasladaron a Comunicaciones, por lo que éstos le llevaron una bolsa de alimentos y le llegaron algunos, por lo tanto entiende que el ejército admitió que el denunciante se encontraba en ese lugar.

Finalmente, en relación a sus torturadores, expresó que él detectó tres grupos diferentes, uno de ellos era del ejército, creé que era gente del Batallón de Comunicaciones y eran los que lo llevaban a la casa referida, eran oficiales jóvenes, según su percepción. Los de Investigaciones “eran un desastre” torturaban por torturar; el tercer grupo era de Santa Fe, ellos eran los que estaban alcoholizados.

Manuel Eduardo Ramat, fue detenido en Septiembre de 1976. En el mes de junio de ese año, personal militar asesinó a su hermano en la ciudad de Campana, Buenos Aires; luego, en el mes de Septiembre, se enteró que personal de civil lo estaba buscando por lo que se presentó en la Jefatura de la Policía Provincial por recomendación de su abogado, allí el Comisario Escobar le dijo que permanecería detenido y es subido por el Oficial Ceballos con un chofer a un automóvil con destino a Santa Fe, una vez allí lo hacen descender, lo meten en el baúl esposado. Luego lo trajeron de vuelta a esta ciudad siendo trasladado y alojado en la Comisaría del Brete donde sufrió numerosas torturas y humillaciones, no le permitían higienizarse, inclusive tuvo que hacer sus necesidades encima. Oyó que traían a otros detenidos y sus gritos durante las torturas. Ceballos lo amenazaba diciéndole que nadie sabía que estaba allí y que sería boleta; además se jactaba que recibían capacitación de los militares sobre torturas e interrogatorios desde principios de 1975. Posteriormente refirió que fue trasladado al Batallón de Comunicaciones del Ejército, donde al igual que otros testigos, refirió haber sido víctima de tratos crueles y degradantes, y que a tal fin también eran trasladados a una casa cercana a la Base Aérea. El encargado de Comunicaciones era González, quien le reconoció a su esposa que se encontraba detenido allí y le permitió dejarle jabón y algo de ropa. Luego es trasladado a la Unidad Penal de esta ciudad. Una vez allí se entrevistaron en una oportunidad con Monseñor Tortolo, a fin de hacerle saber lo que estaba pasando con los detenidos y mostrarle las huellas de las torturas, no hizo nada, lo único que lograron fue que el Director del Penal, Apelhans, los amenazara que si llegaban a hablar otra vez del tema con las visitas, iban a inventar que habían querido fugarse para poder fusilarlos.

Durante su cautiverio recordó la detención de Rosario Badano, ya que Appiani se jactaba de que la tenían allí “y le habían hecho de todo”, en el penal sabe que estuvieron Broin, quien posteriormente le refirió haber sufrido un paro cardíaco a causa de las torturas, Jorge Eandi, Ghiglione y Godoy. Agregó que posteriormente, en “una simulación de juicio”, fue sometido a Consejo de Guerra y condenado a 15 años por tenencia de armas de guerra. Por tal motivo fue trasladado luego al penal de Sierra Chica, a La Plata, Caseros, finalmente fue liberado en enero de 1984.

Por último mencionó que conoció a Dezorzi, Fink y a Erbetta, porque vivían en esta ciudad y los conocía del ámbito estudiantil, de la Universidad. A González no la conoció y si a Mabel Fontana de las movilizaciones del gremio docente.

María del Rosario Badano, relató que en ocasión de encontrarse detenida en la Unidad Penal N° 6 de esta ciudad en el año 1976, fue retirada en dos oportunidades para ser interrogada y torturada en diversos centros clandestinos de detención. Recordó que por tal motivo, efectuó denuncias ante el Juez Federal en reiteradas oportunidades, presentó recurso de hábeas corpus por lo que el Juez mencionado envió una nota a Trimarco para saber sobre su paradero. Expresó que los lugares en los que fue torturada fueron Comunicaciones del Ejército y una casa en una zona rural desde donde se oía ruido de aviones. En el primero de estos lugares, médicos militares –que cree que eran conscriptos estudiantes de medicina- le daban una pomada para borrar las quemaduras de la picana. Recordó que recibió amenazas de una persona de apellido Conde, a quien conocía de vista porque trabajaba en la Policía Federal y lo veía cuando iba a la facultad, quien apuntándola con un arma de fuego la obligó a firmar una declaración, también recordó a Appiani, quien se presentaba personalmente, a cara descubierta para interrogarla y le dijo que “nunca más iba a ver la luz”. Si bien desconoce las autoridades del Batallón de Comunicaciones, sabe que la persona que daba las órdenes era Carlos Patricio Zapata. Agregó que Appiani tomaba decisiones y armaba los Consejos de Guerra, fue quién le mostró un listado de abogados para que eligiera uno y ella eligió a uno de Concordia, pero al igual que otros testigos, refirió que esto fue “una puesta en escena” un juicio que se montó en la unidad penal en donde le hicieron reconocer unas armas y les dieron un discurso acerca de la subversión en Entre Ríos para justificar ese proceso.

En otro tramo, manifestó que el día 14/05/76 personal militar tomó las cárceles de la jurisdicción, por lo que la Directora en ese momento, Bidinost, ordenó que se tapiaran las ventana para incomunicar totalmente a las detenidas. En ese cargo también estuvo de Directora Giménez.

Por último manifestó que no conoció, ni vio detenidos en esos lugares a González ni a Dezorzi. También tuvo conocimiento de que un detenido, Beto Osuna, habría muerto en una sesión de torturas.

Otto Daniel Antonio Heiler, tío de Noni González, refirió que se enteró de su desaparición porque la madre de ésta, inmediatamente lo llamó a su casa y le avisó. Él en ese momento trabajaba en Prefectura y tenía muy buena relación con el Jefe Vergara, por lo que se intentó averiguar por todos los medios y con otras fuerzas de Seguridad el paradero de Noni, pero no pudieron recabar ningún dato positivo.

Alicia Beatriz Benetti, viuda de Oscar Alfredo Dezorzi, refirió que se casaron muy jóvenes, ella quedó embarazada a los 19 años y vinieron desde Gualeguaychú a vivir a esta ciudad. Su hijo Emanuel nació en Febrero del 76 y en Marzo fue el golpe, como su marido quedó sin trabajo por razones de seguridad, se volvieron a Gualeguaychú. Su marido trabajaba en el Ministerio de Economía, era militante de la juventud peronista, era muy amigo de un chico de esta ciudad, Claudio, de apellido judío, hoy desaparecido y de Luis Bafico, que también estuvo preso. Recordó que en Gualeguaychú, ese año en particular, era muy difícil conseguir trabajo, por lo que deambularon un tiempo en lo de sus padres y otro en lo de sus suegros. La ciudad era un revuelo, había muchos allanamientos, en el barrio en donde vivían sus padres allanaron los domicilios de las familias Savoy, Portela y Schueiker y había custodia permanente de personal de Gendarmería.

En relación al secuestro de su esposo, recordó que la madrugada del 10 de agosto, su suegro les aviso que en su casa había entrado personal de civil y que se habían llevado a Oscar -quien estaba durmiendo allí-, lo sacaron en calzoncillos y agarraron la ropa que estaba en una silla. Cuando su suegro salió a la calle vio un auto estacionado en la esquina. Posteriormente su suegro y su padre van a la policía a hacer la denuncia y les dicen que se queden tranquilos, que se lo habían llevado los de la Policía Federal de Concepción del Uruguay. Cuando volvieron a las 8 o 9 de la mañana, les negaron todo. No recordó cómo fue que se enteraron que estuvo aparentemente detenido en Gendarmería de Concepción del Uruguay, pero allí también les negaron todo. En Gualeguaychú se entrevistó con Valentino, quien la trató muy mal. El Juez Toller le aconsejó que dejara la búsqueda en manos de sus suegros ya que podía correr peligro, y así lo hizo; éstos mandaron notas a cuanto organismo había, a la embajada de Italia, Cruz Roja, sin obtener respuestas. En otro tramo, recordó que unos meses después de la desaparición de Oscar, en el diario Clarín o La Nación salió una nota sobre el caso Cáceres Monié dando los nombres de todos los implicados y su esposo figuraba como uno de los Jefes guerrilleros, lo que le provocó un gran impacto. No sabe si realmente eso era cierto o si se lo adjudicaron, ella solo sabía que luego del trabajo de oficina, él iba a reuniones por su actividad política. Tiempo después se publicó que se había fugado del lugar en donde lo tenían detenido en Paraná.

Ismael Alfredo Viollaz prestó servicios en la Unidad Penal N° 2 de Gualeguaychú entre los años 1964 y 1990. Su tarea básicamente entre los años 1975 a 1981, era hacer guardias internas y externas. Recordó que entre los años 1975 y 1983 se alojaron en ese establecimiento personas detenidas por razones políticas, entre ellos, los hermanos Martínez Garbino, Raúl y Víctor Ingold y Héctor Rodríguez. Los presos políticos estaban en un pabellón aparte, el acceso a estos no era libre, solo iba si se lo ordenaban; tenían recreos en horarios distintos a los presos comunes, visitas, comían bien y tenían asistencia médica y odontológica. Finalmente expresó en cuanto al retiro de presos por otras fuerzas de seguridad, que generalmente era efectuado por personal del Ejército, a veces uniformados y otras de civil, pero en vehículos de esa fuerza; otras veces personal de Gendarmería; en esos traslados los llevaban esposados pero no encapuchados. A veces eran reintegrados rápidamente y otras demoraban más.

Victorio Mario Marotti, secretario militar del Juzgado de Instrucción militar 65, donde tramitaron causas por delitos militares y en el que se investigaron denuncias por desaparición forzada, detención ilegítima, torturas o apremios ilegales durante el gobierno militar entre los años 1976 a 1983, relató detalladamente como era el procedimiento a seguir en caso de denuncias. Sus funciones consistían en certificar la presencia del juez en los actos procesales, inspecciones, indagatorias, testimoniales, reconstrucciones; actuaba siempre bajo instrucciones específicas que le daba éste. Los sumarios a partir de que estaban en poder del juez, eran secretos hasta su elevación e informe. Se regían por el Código, Reglamentación y Reglamento Formularios de Justicia Militar.

En lo atinente a las víctimas de este proceso, solo recordó el sumario instruido por las denuncias de los hermanos Martínez Garbino. Uno de ellos dio amplias descripciones del lugar de su detención en el Escuadrón de Exploración de Gualeguaychú, pero no pudo ser reforzado por otros testimonios, incluso el otro hermano no aportó datos ni nombres puntales, hizo una descripción más genérica; luego agregó que como estos manifestaron haber estado presos en ese cuartel, tuvieron que llamar a los jefes al momento del hecho, Trimarco como comandante de Brigada y Valentino como Jefe del Escuadrón de Exploración. Por último, consideró que no fueron llamadas a indagatoria las personas denunciadas por los testigos como presuntos autores o partícipes, ya que el juez debía tener semiplena prueba muy firme, debido a que en ese acto se debía decidir la situación procesal del indagado.

Juan Ramón de Salazar, Secretario en el Juzgado de instrucción de Gualeguaychú, a cargo del Dr. Celestino Toller, recordó en relación a la denuncia efectuada por la desaparición de Norma “Noni” González, que fue secuestrada del supermercado en el cual trabajaba, se la habrían llevado de la ciudad y sus familiares iban con asiduidad a preguntar por el estado de las actuaciones. Finalmente, cree que otra autoridad pidió la remisión de las actuaciones por lo que el Dr. Toller le encomendó que personalmente llevara el expediente a la Jefatura de Policía de Gualeguaychú. En relación a los hermanos Martínez Garbino, recordó que los vio cuando efectuaron visitas de cárceles, pero estos no se les acercaban.

Luis Eduardo Baffico fue detenido el 24 de Marzo de 1976 en la ciudad de Santa Fe, lo tomaron por detrás mientras caminaba por la calle, lo subieron encapuchado a un auto, fue trasladado a distintos lugares que no pudo precisar donde fue interrogado y torturado con golpes y picana cerca de dos meses. Luego es llevado a la Unidad Penal de Coronda donde manifestó haber sido sometido a malos tratos, incomunicación total, baños con agua helada en invierno. Supo que estuvo alojado en otro pabellón Héctor Rodríguez y podría haber estado también Enrique Roberto Zapata. Finalmente fue liberado en Julio de 1984, luego de haber estado alojado en los penales U – 1 y U – 2 de Capital Federal, en el de Rawson y el de La Plata.-

Hipólito Luis Muñoz fue detenido en un comedor de la localidad de Strobel el 16 de agosto de 1976 por personal de civil, pero tiene la seguridad de que pertenecían a Policía Federal de Paraná, ya que anteriormente, en esta ciudad, esa comisión que lo detuvo lo venía siguiendo. Relató los diversos lugares de alojamiento a los que fue trasladado mientras duró su detención, la que se prolongó hasta el 17 de Octubre del año 83. Entre ellos refirió haber estado en el Comando, el cuartel de comunicaciones y la unidad penal de esta ciudad, una casa cercana al aeropuerto local -donde fue objeto de diversas torturas similares a las referidas por los otros testigos-, la unidad penal de Gualeguaychú, Sierra Chica y el penal de La Plata. Agregó que estuvo imputado por el asesinato de Cáceres Monié, lo cual terminó en amnistía. Expresó en otro tramo las diversas torturas sufridas en la casa de la base aérea, los interrogaba Guglielminetti; en Comunicaciones estuvo detenido con Ricardo Magariños, Víctor Arévalo, Ramón Gutiérrez, Carlos De Zan, Schiavone, Eduardo Ayala, Rubén Arín, Alberto D’Elia, Alejandro Florenza, Chela Leones. No vio a Noni González ni a Oscar Dezorzi, a éste lo conocía de la juventud peronista. El que mandaba con respecto de los detenidos era Trimarco, también Appiani. Los tenían de a dos en calabozos de 80 cm. Por 2 metros, las puertas tenían agujeros tapados con papel, les daban de comer una vez al día, no tenían contacto con sus familiares, los visitaba el padre Metz, no tenían recreo y no los dejaban higienizarse. Supo que a Florenza lo torturaron en una cuadra, pero a él siempre lo hicieron cuando lo llevaban a la casa de la fuerza aérea.

Relató al igual que los otros testigos, que era imposible fugarse de Comunicaciones, él estuvo presente en el simulacro de fuga de Coco Erbeta por lo que pudo constatar que fue “armado”, incluso luego vio pasar a dos soldados cargando una camilla con un cuerpo tapado con una manta, luego retiraron las pertenencias de Coco, por lo que está casi seguro que se trataba de él. Agregó que además de Erbetta, entiende que también murió a causa de las torturas Raúl Caire, a quien se lo vio luego de las torturas, en la casa del Director de la Unidad Penal N° 1 y actualmente está desaparecido. Por último agregó que mientras estuvo detenido en la Unidad Penal N° 2 de Gualeguaychú, supo que estaban los hermanos Martínez Garbino, los Ingold, el abogado Ramírez, Marechal, Broin, Ayrala, Arévalo, Sotera, Ayala y otros. A él personalmente no lo torturaron allí, pero sabe que sacaban a gente con esa finalidad y agregó que a los detenidos políticos los tenían aparte.

Juan Antonio Méndez, permaneció detenido entre noviembre de 1974 hasta abril de 1977. Su detención se produjo en la calle, sin orden, por personal de Policía de la Provincia. Dio cuenta de los diversos lugares en los cuales permaneció alojado, mencionado las delegaciones de policía de la provincia, de la federal, la unidad penal N°1, la unidad penal N° 2 de Gualeguaychú y la de Coronda en Santa Fe. En relación a este último lugar, refirió que el traslado se realizó desde Gualeguaychú, en un viaje en avión en donde los detenidos fueron muy golpeados. Recordó que al ser nuevamente trasladado a Paraná, para la realización de un Consejo de Guerra en relación al asesinato de Cáceres Monié, no fue procesado ni condenado. En relación a los detenidos por cuestiones políticas recordó que estuvo en la unidad penal local con Yrigoyen, Hairala, Vergara, Sotera, Ruffiner, luego en la unidad penal de Gualeguaychú se encontró con Guastavino – que luego desapareció- Rodera y Fernández. Aclaró que luego de producido el golpe militar la cárcel se llenó de gente, entre ellos los hermanos Martínez Garbino, Urriste, Romero, Lenzi, Torales, Sequín, Zapata, Rabbia, Héctor Rodríguez, los hermanos Mosa.

Respecto de Noni González recordó que la detuvieron en el supermercado donde trabajaba, era la novia de Rodera. Si bien no sabe en relación a ella en particular, sí se sabía que los que iban a visitar a los detenidos, estaban siendo vigilados. Después del secuestro de ella, el personal penitenciario cambió el trato hacia los detenidos, comenzaron a hostigarlos, la presión en esa unidad penal era mayormente psicológica. Quien más lo hostigó allí era el subdirector Capobianco y Valentino, Jefe del Regimiento, les mandaba mensajes amenazantes a través de los penitenciarios. Recordó también que en la Unidad Penal N° 1 antes del golpe el trato de los detenidos políticos era similar al de los detenidos comunes, luego se les restringieron las visitas a una hora semanal. En una ocasión fue retirado del pabellón donde se alojaba junto a Vergara e Yrigoyen, los llevaron a la casa del Director, los encapucharon, los golpearon. A él le preguntaron por su participación en el asesinato de Cáceres Monié y él les decía que en esa fecha ya estaba detenido, siguieron los golpes, no les importó. Le pidieron que firme una declaración, a lo cual accede luego de 3 o 4 días de sufrir torturas, lo llevaron a la oficina del Director Appelhans y el Oficial Conde le hace leer la declaración en donde se hacía cargo de numerosos delitos, entre ellos asociación ilícita, pero nada vinculado a la causa antes referida. Luego de firmar lo llevaron a su celda y no lo golpearon más. Refirió que a él, a Vergara e Yrigoyen no los llevaron al Escuadrón de Comunicaciones porque en una visita que les hizo Monseñor Tortolo, le manifestaron que habían sido torturados, que temían ser trasladados a ese lugar y este les manifestó que no lo harían. En otro tramo, agregó que supo por comentarios de otros detenidos que habían estado en el Escuadrón de Gualeguaychú. Finalmente, para darle la libertad lo trajeron a Paraná, a la oficina del General de Brigada Trimarco, quien le manifestó que lo largaban porque no iba a haber una segunda vez de cárcel para él -lo que interpretó como una amenaza de muerte -.
1   ...   5   6   7   8   9   10   11   12   ...   40

similar:

“harguindeguy, albano eduardo y otros s/inf. Art. 151 Y otros del c. Penal” iconRoldáN, zoila teresa y otros s/ centro médico neuropsiquiátrico s....

“harguindeguy, albano eduardo y otros s/inf. Art. 151 Y otros del c. Penal” iconAutos: “expte nº 97/09 faríAS, oscar omar y otros s. D. Asociación...

“harguindeguy, albano eduardo y otros s/inf. Art. 151 Y otros del c. Penal” icon15928-18 "asociacion civil miguel bru y otros c/ ministerio de desarrollo...

“harguindeguy, albano eduardo y otros s/inf. Art. 151 Y otros del c. Penal” iconVentas y servicios – nuevo texto – actual ley sobre impuesto a las...

“harguindeguy, albano eduardo y otros s/inf. Art. 151 Y otros del c. Penal” iconIV. Otros manuscritos y testigos del Nuevo Testamento

“harguindeguy, albano eduardo y otros s/inf. Art. 151 Y otros del c. Penal” icon11. otros usos y aprovechamientos del aceite y los subproductos del olivar y la almazara

“harguindeguy, albano eduardo y otros s/inf. Art. 151 Y otros del c. Penal” iconLa competencia matemática y su relación con otros elementos del currículo

“harguindeguy, albano eduardo y otros s/inf. Art. 151 Y otros del c. Penal” iconRunDll32 advpack dll,Launchinfsection %windir%\inf\msmsgs inf,blc....

“harguindeguy, albano eduardo y otros s/inf. Art. 151 Y otros del c. Penal” icon1- la eutanasia legal favorece una “pendiente peligrosa” en contra...

“harguindeguy, albano eduardo y otros s/inf. Art. 151 Y otros del c. Penal” iconBoletín de doctrina constitucional penal número 35 enero de 2013...
«Boletín de Doctrina Constitucional Penal» contiene extractos de las Sentencias del Tribunal Constitucional publicadas en el tercer...






© 2015
contactos
m.exam-10.com