Posibles consecuencias médicas adversas






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fecha de publicación04.06.2015
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EL ABORTO

El término aborto procede del latín abortus, participio pasado de aborīrī (con el mismo significado que en español) y éste, a su vez, compuesto de ab- («de», «desde») + oriri («levantarse», «salir», «aparecer»). Su significado básico es la acción y efecto de abortar, es decir, el fracaso por interrupción o malogramiento de un proceso o actividad.

Tipos de aborto

Posibles consecuencias médicas adversas


El aborto, además de terminar con el embarazo, y la existencia del embrión o feto –según el caso, no es una intervención exenta de riesgos para la madre. Sin embargo, los riesgos son menores que los de un parto normal Los riesgos de métodos abortivos, como todos los procedimientos mínimamente invasivos, tienen un riesgo mínimo de complicaciones serias.[ ]Este riesgo puede aumentar dependiendo cuán avanzado este el embarazo.[][]

] Riesgos físicos


  • El aborto por succión, legrado, o aspiración, puede causar: infección, trauma de cérvix, peritonitis, endometritis, laceración o perforación del útero, hemorragia, trauma renal, inflamación de la pelvis, embolismo, trombosis, esterilidad, etcétera.

  • El aborto por dilatación y curetaje presenta los mismos riesgos que el método anterior, además de perforación uterina, hemorragia, infección del tracto genital, laceración intestinal, absceso pélvico y tromboembolismo.

  • El aborto por dilatación y evacuación tiene los riesgos descritos para todos los sistemas anteriores, además de infección pélvica, renal, de la cérvix e infección peritoneal. Además, puede provocar que la mujer tenga futuros embarazos ectópicos, o bebés con peso por debajo del normal, o incluso nacidos muertos, o con serias malformaciones.

  • Un aborto por inyección salina tiene por posibles consecuencias, la ruptura del útero, embolismo pulmonar o coágulos intravasculares

  • El aborto mediante la suministración de prostaglandinas puede provocar la ruptura del útero, sepsis, hemorragias, paro cardíaco, vómito y aspiración de éste, embolia cerebral y fallo renal agudo.

  • El aborto mediante la erróneamente nombrada extracción menstrual, que se practica sólo en las primeras siete semanas del embarazo, es un método que no discrimina entre que la paciente esté embarazada o no, actuando en ambos casos. Además, puede realizarse sólo una aspiración incompleta, que conllevará una posterior infección.

  • El aborto mediante la suministración de mifeprex o mifepristona (RU-486) puede conllevar una grave infección bacteriológica, sepsis sanguínea y sangrado prolongado y abundante, lo que podría requerir una cirugía y posterior muerte de la madre.
    A su vez, el fármaco que se utiliza junto con la RU-486: misoprostol (Cytotec), puede causar sangrado excesivo, pérdidas de sangre, calambres, etcétera.
    En ocasiones, los bebés han sobrevivido a la ingesta, por parte de la madre, de estos fármacos; en estos casos, casi siempre han nacido con anormalidades físicas y mentales.

  • El aborto por nacimiento parcial conlleva serios riesgos de ruptura o perforación del útero, lo que podría causar una hemorragia y terminar en una histerectomía –extracción del útero

  • La píldora del día después, –o anticonceptivo de emergencia–, debido al LNG (Levonorgestrel) que contiene conlleva alteraciones patológicas vasculares: hemorragias, microhemorragias, spotting, etcétera. Diversos estudios, afirman también que este fármaco induce cambios funcionales en los vasos sanguíneos.

Además se han descrito otras consecuencias:

  • Daños causados a las trompas de falopio si se presenta una infección.

  • Partos complicados y aumento del número de abortos espontáneos.

  • Aumento de la tasa de nacimientos por cesárea, y partos prematuros –anteriores a las 32 semanas de gestación–.

  • Placenta previa, la cual hace necesaria una cesárea para salvar la vida de la madre y su hijo.

  • Isoinmunización –inmunización contra la sangre de otra persona– en pacientes RH negativo.

  • También se ha descrito aparición de cáncer de mama, en mujeres que abortaron de su primer bebé en el primer trimestre de embarazo. Sin embargo, otros estudios no encuentran diferencias significativas entre mujeres que han abortado y mujeres que no. Melbye e investigadores realizaron un estudio que incluía a 1 millón y medio de mujeres danesas sin encontrar diferencias en el riesgo de contraer cáncer de mama.

Riesgos psicológicos


Para la mayoría de las mujeres, la decisión de tener un aborto es difícil. El Royal College of Psychiatrists, la principal organización profesional de psiquiatras del Reino Unido, afirma que el asunto de la relación entre aborto provocado y los efectos sobre la salud mental de la madre no está del todo resuelto. Existen algunos estudios que no encuentran consecuencias negativas, y otros que sí. Por tanto, como el aborto voluntario quizás podría suponer un riesgo para la salud mental de las mujeres, recomienda que se asesore convenientemente sobre estos riesgos a quienes deseen abortar.

La National Abortion Federation norteamericana sostiene que, científicamente, no existe evidencia de un estrés "post-aborto" a largo plazo, ni de depresión ni ansiedad ni de ninguna otra enfermedad psicológica, concluyendo que el mayor estrés es previo al proceso, e indicando que la gran mayoría de las mujeres afirman experimentar una posterior situación de alivio.

Por el contrario, un estudio publicado en el Journal of Child Psychiatry and Psychology y financiado por el gobierno de Nueva Zelanda determinó que el 42% de las mujeres bajo seguimiento que abortaron antes de los 25 años sufrían de depresión; esta cifra es el doble de las que nunca estuvieron embarazadas, y 35% mayor que quienes decidieron seguir con su embarazo. El mismo estudio estableció que aquellas que abortaron eran dos veces más propensas a beber alcohol a niveles peligrosos que aquellas que no lo hicieron, y tres veces más propensas a depender de drogas ilícitas.

En 2008, el British Journal of Psychiatry publicó un estudio que concluye que el aborto intencionado aumenta la probabilidad de sufrir trastornos psíquicos.

Aspectos religiosos

Cristianismo


En el antiguo testamento no se menciona el aborto voluntario, aunque el aborto causado debido a luchas externas aparece penalizado. La ley hitita era similar en este punto. Las leyes asirias sin embargo, penalizaban incluso el inducido, quizás porque el Estado necesitaba guerreros para su ejército.

Catolicismo


La Iglesia Católica se opone al aborto, y considera al ser humano vivo desde el momento de la concepción, así lo recoge, entre otras, la encíclica Humanae vitae de Pablo VI

Judaísmo


La tradición judía es proclive a la santidad del feto, y no permite el aborto a solicitud. Sin embargo, permite el aborto bajo determinadas circunstancias, porque no considera al feto como persona autónoma. La Mishná (Ohalot 7:6) indica explícitamente la admisibilidad del aborto si la continuidad del embarazo pudiera poner en peligro la vida de la madre.

El judaísmo ortodoxo no admite otra causa que el peligro para la vida materna, en tanto el judaísmo conservador considera también la posibilidad de graves daños a la salud física o mental, o cuando el feto es inviable o padece graves defectos, según opinión médica Islam

Budismo


El budismo no contempla la existencia de un alma insuflada o creada por una divinidad, por lo que su doctrina no establece un tiempo concreto que aconseje o no el aborto. No obstante, la doctrina budista sí que observa una evolución del desarrollo embrionario y sus capacidades, por lo que observa una graduación en la gravedad moral en el acto de abortar en función de la evolución de la consciencia en el no-nacido. De manera general el budismo no condena con excesiva gravedad el aborto aunque señala las posibles graves consecuencias para la estabilidad emocional de la madre. En la práctica algunas comunidades budistas como la japonesa celebran ceremonias rituales (Mizuko kuyo) de reparación emocional para aquellas mujeres que han experimentado un aborto y así lo solicitan.

En una obligada investigación de las causas de las acciones que demanda el budismo a sus seguidores, en general se observa el contexto de la situación que puede empujar a una mujer a esta decisión. De manera que el aborto, aun siendo considerado una situación muy poco afortunada o que puede ser producto del aferramiento al deseo sensual, no llega a tener la misma consideración de gravedad que otras acciones. Por ejemplo, el budismo menciona numerosos ejemplos sobre la gravedad de acabar con la vida de un animal adulto como un perro, un elefante o un caballo. Pero no respecto a un aborto de cinco o seis semanas. No aparece pues una norma general en el budismo que enseñe una prohibición o aprobación en cualquier situación, sino que se tiende a observar cada caso y sus circunstancias.

Induismo

considera el aborto desde sus textos de una manera quizás más radical que otras religiones, al considerar que el alma humana está presente desde la misma concepción sin un debate de peso. La noción religiosa de no-violencia hacia cualquier manifestación de la vida fue además subrayada en la era moderna por Gandhi, el padre de la moderna nación india. Al lado de esto, muchos textos religiosos como el Svetasvatara Upanishad afirman que el dios creador (Bhrama) pone sus semillas para la vida, y por lo tanto el aborto se considera un mal acto y un mal karma. Los textos religiosos hinduistas además animan a tener descendencia. Las creencias del mundo hinduista son variadas pero derivando casi todas ellas de sus antiguos textos sagrados, los Vedas. El mundo hinduista sacraliza la vida y sus manifestaciones.

Mortandad debida al aborto en condiciones insalubres


La Organización Mundial de la Salud (OMS), señala que los abortos en condiciones sanitarias inadecuadas son una causa mayor de mortalidad femenina, con un total aproximado de 68.000 muertes al año en el mundo, lo que representa alrededor del 13% de las 527.000 muertes maternas, es decir, por razones obstétricas. Estudios publicados el año 2010 hablan de un número de muertes maternas alrededor de 343.000. El porcentaje es muy desigual según las regiones, alcanzando hasta el 30% de las muertes maternas en algunos países. El riesgo es estadísticamente mayor donde el aborto en condiciones clínicas seguras no es accesible, ya sea por razones legales, sociales, económicas o de otro tipo. Los abortos clandestinos, por tanto, generan un problema de salud pública, por el índice de muertes y por las consecuencias que tienen en la vida de las mujeres.

El aborto clandestino es inseguro porque no se da en condiciones que puedan garantizar una intervención óptima. Se recurre a personal no especializado. Se pone en riesgo la vida de la mujer. Las hemorragias y otras complicaciones del aborto incompleto son una de las causas de la mortalidad materna. En América Latina y el Caribe, 5.000 mujeres mueren cada año debido a complicaciones relacionadas con abortos inseguros (más de la quinta parte del total de muertes maternas). Esta cifra corresponde al 21 por ciento de las muertes maternas a nivel mundial.[

Aborto y derechos humanos


Desde el punto de vista de los derechos humanos, existen varios enfoques ético-filosóficos opuestos:

  • el que defiende el derecho a interrumpir el proceso vital del cigoto, del embrión o del feto en cualquier punto de ese proceso. Desde este punto de vista, se otorga a la mujer embarazada del derecho a interrumpir la gestación y por tanto a la elección de la maternidad, el cual prima sobre cualquier otro que se quiera otorgar a la gestación.

  • el que defiende el derecho a interrumpir el proceso vital sólo hasta cierto desarrollo del mismo. Este punto de vista se apoya en una visión de "desarrollo por fases" del sujeto gestado. En este punto de vista no se observan derechos para el cigoto o el embrión, pero sí para el feto a partir de determinado punto de desarrollo que puede ser variable. Además, el derecho a la interrupción del embarazo de la embarazada se puede ampliar dependiendo de circunstancias adicionales, como la malformación del feto, violación o peligro para la vida de la madre.

  • el que defiende la no interrupción del proceso del cigoto, del embrión o del feto, sin importar su punto de desarrollo. Este punto de vista se basa en la defensa de ese proceso vital al dar la consideración de "vida humana" a la su propia existencia. Bajo este punto de vista, la mujer embarazada no tiene derecho a terminar con la gestación interrumpiendo el proceso de embarazo en cualquier fase de desarrollo.

Los partidarios de la despenalización total sostienen una interpretación de los derechos humanos en donde prohibirlo atentaría contra los derechos fundamentales de las mujeres y contra los principios de justicia social. Además, se argumenta que la prohibición ocasiona que las mujeres puedan morir víctimas de un aborto clandestino mal realizado, en especial las que tienen menores recursos económicos o pertenecen a los sectores socioeconómicos más vulnerables.

Los opositores al aborto sostienen una interpretación de los derechos humanos en donde legalizarlo atentaría contra el derecho a la vida del nasciturus, que debería de primar sobre el derecho de elección de la madre. Por tanto, legalizar el aborto atentaría contra el derecho fundamental de todo ser humano al que se afirma como existente desde la misma fecundación del óvulo, y así contra los principios de justicia social. En esta interpretación se antepone el derecho de elección de la madre al derecho a la vida de un ser humano ya existente y que no tiene posibilidades de defensa.

Los partidarios de una graduación en la despenalización intentan conseguir diversos grados de conciliación entre el derecho de la madre y el derecho fundamental a la vida. Normalmente se intentan apoyar en argumentos científicos sobre el desarrollo humano para poder señalar unos límites legales en la interrupción del proceso del embarazo.

En el último tiempo, algunos organismos de protección de derechos humanos han abogado por la despenalización del aborto al considerar que su prohibición viola los derechos humanos de las mujeres. Entre otros, se encuentran la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la Corte Europea de Derechos Humanos, Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas (CDHNU), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Amnistía Internacional (AI).

El sistema anglosajón, el sistema europeo-continental y el sistema internacional de protección de los derechos humanos, consideran que se violan los derechos fundamentales de las mujeres cuando se prohíbe de forma absoluta el aborto. El primer sistema desarrolla los derechos fundamentales de la mujer desde la perspectiva de su derecho a la intimidad y en relación con la idea de ‘viabilidad’. El modelo continental, a su vez, vincula el aborto con el derecho general a la libertad de la mujer, sea que se le especifique como libertad reproductiva o como un derecho a la autodeterminación. Finalmente, importantes ONGs internacionales, como Amnistía Internacional, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el Comité de Derecho Humanos de las Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud, relacionan el problema del aborto con la violación del derecho de las mujeres a no ser sometidas a tratos crueles, inhumanos o degradantes, es decir, con la prohibición general de la tortura.

Entre las instituciones que se oponen al aborto inducido por considerar que atenta contra el derecho a la vida del no nacido, se encuentra la Iglesia Católica.

Posturas de diversos organismos


Amnistía Internacional respalda la despenalización del aborto para garantizar que las mujeres tengan acceso a servicios de salud cuando surgen complicaciones derivadas del aborto, y para defender el derecho de las mujeres al aborto –dentro de los límites razonables que impone la gestación– cuando su vida o su salud corran peligro.

Posturas políticas y religiosas


No se puede hablar de una correlación entre tendencia política o religiosa y posición frente al aborto, pues hay partidarios y contrarios al aborto en todas las tendencias; tómese por ejemplo de lo dicho, la existencia de católicos a favor de la despenalización como la Red Latinoamericana de Católicas por el derecho a decidir, grupos feministas y ateos provida, como Feminists for Life (Feministas por la Vida), Mujeres contra el aborto y Atheists for Life (Ateos por la Vida), o el movimiento Parlamentarios y Gobernantes por la Vida[cita requerida], que integra a personas de diversas tendencias políticas, religiosas y culturales.

En Bolivia se registran 40 mil casos de aborto cada año




(ABI) En Bolivia se registra entre 30 a 40 mil casos de aborto cada año y las mujeres que llegan a fallecer a causa de su mala práctica por lo general provienen de los sectores más empobrecidos, informó la diputada Elizabeth Salgueiro, de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara Baja.

"Es un problema de salud pública por la magnitud que tiene, de justicia social, porque las mujeres que mueren por abortos mal practicados son las mujeres más pobres y el hecho de que no tengan el derecho a decidir cuántos hijos tener, en qué espaciamiento, hace que tengamos entre 30 a 40 mil abortos al año, y hay subregistros", dijo la legisladora, quien también es parte del Centro de Información y Desarrollo de la Mujer en Bolivia.

Añadió que los fallecimientos a causa de la mala práctica del aborto serían frenados si el mismo estaría legalizado, ya que ello permitiría a las mujeres la oportunidad de interrumpir el embarazo antes de los tres meses.

MORTALIDAD MATERNA

Según una encuesta nacional realizada por la Institución de la Coordinadora de la Mujer, la mortalidad materna en Bolivia asciende a 230 por cada 100.000 nacidos vivos, convirtiéndose en una de las más altas de América Latina y del mundo.

Según el documento, las causas más frecuentes son por hemorragias, infecciones, aborto, parto obstruido, eclampsia. Asimismo, se constató que el 47 por ciento de las fallecidas eran menores de 30 años y el 71 por ciento analfabetas.

FISCAL

Sobre el tema del aborto, el fiscal Prudencio Flores, explicó que existen diferentes formas de práctica y que el Código Penal estipula sanciones para el médico o la persona que incurrió en ese hecho.

"No siempre son médicos, también hay sanciones para la mujer que abortó, depende si dio o no su consentimiento (...) nuestra legislación es esencialmente protectora de la vida", manifestó Flores.

RECHAZO AL ABORTO

La encuesta nacional realizada por la Coordinadora de la Mujer también reveló que de 100 mujeres consultadas en diferentes regiones del país 79 de ellas rechazaron la posibilidad de recurrir a un aborto. Las mujeres aymaras y quechuas son las que presentaron mayor desacuerdo.

La consulta fue aplicada a mujeres de 15 a 65 años de edad, desde el 15 de septiembre hasta el 15 de octubre de 2006, en las ciudades de La Paz, El Alto, Cochabamba, Santa Cruz y Tarija; además de las poblaciones de Patacamaya (La Paz), Villa Tunari (Cochabamba), Concepción (Santa Cruz), Riberalta (Beni), Monteagudo (Chuquisaca) y Yacuiba (Tarija).

La información da cuenta que existe una mayor tendencia a la "destradicionalización" en cuanto al aborto en los estratos superiores, lo que posiblemente se encuentre relacionado con el acceso a mayor información, nivel de instrucción, aspectos culturales y religiosos, además del conocimiento de los derechos sexuales, reproductivos y las experiencias personales.

Similar inclinación se evidencia cuando se analizan los datos según adscripción religiosa (católica, evangélica, cristiana, mormona), pues alrededor de ocho mujeres consultadas de cada 10 no están de acuerdo con que las mujeres recurran al aborto.

Sin embargo, en el caso de las mujeres que no profesan ninguna religión los resultados varían, ya que en esta categoría seis de cada 10 indican no aceptar y cuatro que sí aceptarían el aborto.

Otros aspectos del estudio muestran que cuatro de cada 100 mujeres aceptarían recurrir al aborto por problemas económicos, nueve de cada 100 cuando la madre es menor de edad, 17 de cada 100 porque corre peligro el feto, 29 de cada 100 por violación sexual, dos de cada 100 por decisión de la madre, 16 de cada 100 por mal formación de la criatura en gestación y una de cada 100 por otros casos.

Sumadas todas las respuestas positivas, se determina que 78 de cada 100 mujeres aceptarían el aborto en determinadas situaciones. A la vez, se ve de significativo que 22 mujeres de cada 100 no recurran a esa práctica en ningún caso

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