El corazón y los pulmones situados en el centro del tórax, tienen la misión principal de obtener el oxígeno del aire ambiente por los pulmones (ventilación) y






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fecha de publicación10.07.2015
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SOPORTE VITAL BÁSICO
Conceptos básicos.
El corazón y los pulmones situados en el centro del tórax, tienen la misión principal de obtener el oxígeno del aire ambiente por los pulmones (ventilación) y hacerlo llegar hasta todos los órganos y células del cuerpo por el corazón (circulación), en especial al cerebro, ya que éste deja de funcionar a los escasos 6-8 segundos de suspenderse el flujo de sangre.
Si persiste la ausencia de circulación, las células de los distintos órganos dejan de funcionar y en muy pocos minutos empiezan a morir. Eso también tiene una importante repercusión en el cerebro, dados que las células cerebrales muertas no son sustituidas por otras, como puede pasar en otros sistemas. En una persona normal, cada minuto que pasa, mediante 10-20 ventilaciones y 60-100 latidos cardíacos, se consigue que el oxígeno llegue a todos los órganos y se eliminen de éstos todas las sustancias tóxicas que producen los órganos, entre ellas el dióxido de carbono.
El ser humano está expuesto a padecer enfermedades y lesiones a consecuencia de su vida cotidiana y el ambiente que le rodea. La mayoría de ellas son de carácter leve (heridas, luxaciones, raspaduras, mordeduras...) y representan un ligero trastorno para la persona que las padece, pero sin convertirse en una verdadera amenaza para el normal mantenimiento de las funciones vitales respiratoria y circulatoria.
Un sencillo botiquín y unos conocimientos elementales de primeros auxilios pueden ser suficientes para resolver la mayor parte de estas situaciones, que no representan un verdadero peligro para la vida desde el punto de vista médico. Sin embargo, diariamente se producen también otras situaciones que si pueden poner en peligro la vida de las personas si no se actúa con la debida serenidad y rapidez. Ataques cardiacos, atragantamientos, caídas, sobredosis, accidentes, incendios, ahogamientos..., pueden interrumpir la normalidad de las funciones vitales respiratoria y circulatoria, acabando con la vida de una persona o provocando en ella una lamentable invalidez posterior.
La mejor manera de impedir que se produzcan estas situaciones de verdadera emergencia es la prevención, evitando aquellos factores que se han relacionando de forma concluyente con mayor riesgo de padecerlas.
Para ello deberían abandonarse los hábitos perjudiciales, como las comidas copiosas o el consumo de cualquier tipo de drogas (incluidos el tabaco o el alcohol), controlar la presión arterial, conducir con prudencia y disminuir los riesgos de padecer un accidente laboral, un incendio, un accidente doméstico o un ahogamiento.
Cuando, pese a todo, la emergencia no puede evitarse, se produce una situación que puede llevar a que el corazón deje de latir y los pulmones dejen de ventilar, dando lugar a lo que se denomina para cardio-respiratorio. Durante esta situación, el cerebro, el corazón y todos los demás órganos no reciben ningún riego sanguíneo. A todos los efectos es como si estuviera muerto.
Si no somos capaces de sustituir y restaurar la circulación la respiración, cada minuto que pase disminuirán las posibilidades de supervivencia y aumentará el riesgo de muerte o de invalidez permanente.
Se denomina cadena de supervivencia a una sucesión de actuaciones que hacen más probable que una persona sobreviva a una situación de emergencia.
Está constituida por cuatro eslabones: llamada al teléfono de emergencias, resucitación cardiopulmonar básica (RCP básica), desfibrilación precoz y resucitación cardiopulmonar avanzada (RCP avanzada).
La formación sobre los tres primeros eslabones de esta cadena, donde el ciudadano tiene o debe tener un papel esencial.

Un ciudadano actúa correctamente ante un paro cardio-respiratorio cuando, al ser testigo del mismo, pide AYUDA llamando al teléfono de emergencias o solicitando que otra persona lo haga e iniciando sin demora las técnicas básicas de resucitación. Debe mantener estas técnicas, sin interrupciones, hasta que lleguen los equipos médicos especializados o hasta que la victima recupere signos claros de vida (movimientos o respiración espontánea).
Hasta hace solo unos años, todos los paros cariacos eran siempre mortales.
Los avances experimentados por la medicina en los últimos 45 años han permitido que, en la actualidad, se consiga recuperar con éxito muchos de estos casos, principalmente mediante la aplicación, en los primeros minutos de evolución, de la desfibrilación eléctrica. Pero para que esta desfibrinación sea posible es necesario que el ciudadano testigo del paro cardio-respiratorio avise rápidamente al sistema de emergencia y que hasta el momento de su llegada mantenga artificialmente la circulación, mediante la realización de la RCP básica.
Existe una recomendación de la Unión Europea para que en todos los Estados miembros haya un único teléfono (el 112) para cualquier tipo de emergencia. Esto hará que, estemos donde estemos, tanto en España como en cualquier otro país europeo, sepamos a qué número hay que llamar: 112. Además en Andalucía se dispone del 061 como teléfono de emergencias médicas.
Millones de personas en todo el mundo han aprendido ya a reconocer diferentes situaciones de emergencia, a pedir ayuda a los servicios de urgencias médicas llamando al teléfono de emergencias de la zona y actuar rápidamente mediante la aplicación de unas técnicas sencillas conocidas como RESUCITACION CARDIOPULMONAR.
Prevención del paro cardiaco
La enfermedad coronaria es la responsable de 8 de cada 10 paros cardiacos que se producen fuera de los hospitales. EN los últimos decenios, la enfermedad coronaria se ha convertido en una grave pandemia, de forma que es la primera causa de mortalidad en los países industrializados. Las posibilidades de padecer esta enfermedad aumentan con la edad y algunas enfermedades, como la hipertensión arterial, la diabetes o los valores altos de colesterol. EL hábito de fumar, la obesidad y la vida sedentaria incrementan mucho su incidencia. Puede iniciarse como un infarto de miocardio, una angina de pecho o una muerte súbita.
En España se produce un infarto cada 8 minutos, y más de la mitad de los afectados fallecen; dos tercios de estos fallecimientos se producen antes de llegar al hospital. La mayoría de estas muertes podrían evitarse, y ello generalmente nos es posible porque el tratamiento se inicia con demasiado retraso, debido principalmente a que no se llama al 112/061 o se llama demasiado tarde.
Si usted sabe reconocer los síntomas y conoce las medidas que hay que tomar, puede salvar una vida, quizás la propia.
¿Cómo salvar una vida?
El síntoma más común es una opresión en el centro del pecho, con frecuencia asociada al dolor o quemazón. La molestia puede extenderse a la a espalda, el cuello, la mandíbula, los hombros y/o los brazos y puede acompañarse o no de sudoración, nauseas, vómitos, ahogo o mareo. La mayoría de los infartos se producen en reposo y con frecuencia se infravalora la gravedad. Si la molestia dura más de 5 minutos, aunque sea ligera, llame al 112/061. Las punzadas en el pecho no suelen ser síntoma de infarto.
¿Cómo disminuir los riesgos?
Es necesario adoptar hábitos de la vida cardiosaludables: abandone el tabaco, siga la dieta mediterránea, evite el sobre peso y realice habitualmente algún tipo de ejercicio, por ejemplo pasear. Controle periódicamente sus valores de colesterol y, si padece de hipertensión arterial o diabetes siga estrictamente los consejos de su médico.
Resucitación cardiopulmonar
Secuencia de actuación



1. Proteger al reanimador y a la víctima.

2. Comprobar la conciencia (gritar y zarandear suavemente). Si no responde, pedir ayuda a otros testigos.

3. Abrir la vía aérea (maniobra frente-mentón).

4. Comprobar la respiración (ver, oír y sentir, máximo 10 segundos); no se confunda con las boqueadas agónicas, que no son autenticas respiraciones:

- llamar al 112/061

- Si respira, colocar en posición de seguridad

- Si NO respira, llamar al 112/061

5. Si hay dos reanimadores, uno inicia las maniobras de RCP y el otro pide ayuda.

6. Si hay un solo reanimador en los lactantes y en los niños, antes de pedir ayuda, se realizan las maniobras de RCP durante un minuto, iniciándolas con 5 ventilaciones.

7. Iniciar la RCP efectuando 30 compresiones torácicas (100 por minuto) e intercalando d2 ventilaciones. Solo hay que parar para comprobar la circulación si la victima inicia movimientos o respiración espontanea.

8. si se dispone de desfibrilador semiautomático: encender el equipo, colocar las palas autoadhesivas, seguir las instrucciones de sus mensajes, escritos y sonoros, hasta recibir ayuda cualificada.
Comprobar la conciencia
Gritar y sacudir por los hombros
Primero hay que lIamarle (en voz alta e imperiosa): por ejemplo: ¿se encuentra bien? ¿Qué le pasa?
Si no contesta, no se mueve, no abre los ojos, etc., se pasa a zarandearle y sacudirle por los hombros con insistencia y cierta energía, sin lastimarle. Si la víctima ha tenido un accidente no hay que zarandearla, y para estimularla hay que darle unas palmadas en el hombro.
Si no responde: está inconsciente
Cuando una persona contesta con coherencia a nuestra llamada, se considera que está consciente, que su cerebro funciona y que, por tanto, es innecesario comprobar su tiene respiración espontanea.
Abrir la vía aérea
Para ello se utiliza la maniobra frente-mentón. Para realizarla se coloca una mano sobre la frente y la punta de los dedos (segundo y tercero) de la otra mano debajo del mentón. Se desplaza la frente hacia atrás y se eleva el mentón, con lo que se consigue desobstruir la vía aérea.

Durante el estado de inconsciencia se pierde el tono de los músculos, por lo que el paladar blando obstruye la vía aérea y la lengua cae hacia atrás.

Comprobar la respiración
Acercar la mejilla a la boca de la víctima, ver (si se mueve el pecho al respirar) oír (si sale aire por la boca y nariz) y sentir (en nuestra mejilla el aire de la victima).
No emplear más de 10 segundos.
Para comprobar si la respiración es adecuada, tras asegurarse de haber abierto la vía aérea con las técnicas mencionadas, se acercará la cara a la boca del posible afectado, observando si se producen movimientos respiratorios de la caja torácica, mientras se escucha y se siente en nuestra mejilla la posible salida del aire.
Ver, oír y sentir son las palabras que deben recordarse para comprobar la existencia de la respiración espontanea. La comprobación de la respiración (respira o no respira) debe de hacerse en un tiempo máximo de 10 segundos. No se confunda: en los paros cardiacos inicialmente hay boqueadas que no son autenticas respiraciones. Estas boqueadas se caracterizan por ser ventilaciones escasas, superficiales y a veces ruidosas. Usted debe actuar como si no existieran.
¿Cuándo pedir ayuda?
Es vital pedir ayuda tan pronto como sea posible.
Cuando hay más de un reanimador, tras comprobar que la víctima no respira, uno pide ayuda y el otro inicia las maniobras de RCP. Cuando solo hay un reanimador, éste debe pedir ayuda, aunque tenga que desplazarse; a su vuelta inicia las maniobras de RCP. En niños, si el reanimador está solo debe realizar RCP durante 1 minuto, antes de desplazarse a pedir ayuda.

Una vez que se ha comprobado que la víctima no respira y se ha alertado al 112/061, se inician las compresiones torácicas. El punto de masaje se localiza en el centro del pecho, justo en el tercio inferior del hueso que se encuentra en este centro (esternón). Sobre esta zona se coloca el talón de una mano y, sobre ésta, el talón de la otra. Los dedos de ambas manos se deben entrelazar. Nunca hay que comprimir las costillas y/o el abdomen. Los brazos se colocan rectos, en la vertical del tórax, para así dejar de caer el peso de nuestro cuerpo para deprimir 4-5 cm el pecho de la víctima.

Efectuar esta maniobra 100 veces por minuto. Para llevar este ritmo puede ayudar el contar en voz alta.
Sólo hay que para comprobar la circulación si la victima inicia movimientos, respiración espontanea o tos.
Para realizar las compresiones torácica (masaje cardiaco) se coloca a la victima sobre una superficie dura, boca arriba y con la cabeza, el troco y las extremidades alineadas. Tras efectuar 30 compresiones hay que abrir la vía aérea y realizar 2 ventilaciones (relación compresiones:ventilaciones, 30:2).
Boca a boca
Tras aplicar la maniobra frente-mentón, rodear con los labios la boca de la víctima. Cerrar la nariz pinzándola con 2 dedos. Insuflar con nuestro aire (2 veces) y comprobar que el pecho se eleva.
Tras asegurar la apertura de la vía aérea con la maniobra frente-mentón, hay que cerrar la nariz de la victima pinzándola con el primer y segundo dedos de la mano del reanimador situado a la altura de la frente. Se realiza una inspiración y se cubre la boca de la víctima, rodeando sus labios y manteniendo un buen sellado. Se sopla suavemente dentro de su boca (durante un segundo) para comprobar que el pecho se eleva.
Si se observa dificultad para dar una ventilación eficaz:

  • Comprobar de nuevo la boca de la víctima y eliminar cualquier obstrucción.




  • Comprobar que la apertura de la vía aérea con la maniobra frente-mentón es adecuada.


Algunas personas pueden sentir asco por el contacto directo con la boca de un extraño, sobre todo si ha vomitado. Por ello, para la realización del boca a boca puede ser útil un dispositivo tan sencillo como el protector facial. Este pequeño pañuelo de plástico, transparente está dotado de un diminuto filtro. A través de él puede realizarse el boca a boca una vez que se ha colocado el protector sobre la cara de la víctima en el filtro sobre su boca.
El riesgo de infección por la administración de boca a boca es muy remoto; es un método seguro, como se ha demostrado en sus más de 40 años de uso. La principal preocupación a este respecto se relaciona con el VIH, pero no se ha comunicado, a escala mundial, ni un solo caso en relación con la administración del boca a boca.
Secuencias de respiración-compresión
Combinar el boca a boca y la compresión torácica con una secuencia de 30 compresiones y de 2 respiraciones Hasta la llegada de la ayuda especializada o hasta la recuperación espontanea de la víctima, se realizan secuencias de 30 compresiones torácicas y 2 respiraciones. Si se dispone de varios reanimadores, éstos se alternarán cada 2 minutos para evitar que la RCP se realice de forma deficiente como consecuencia de la fatiga del resucitador.

Si no es capaz de realizar el boca a boca o no se atreve, realice al menos las compresiones torácicas.
La mayoría de los paros cardiacos, no accidentales, en los adultos están ocasionados por un trastorno eléctrico denominado fibrilación ventricular. Su único tratamiento es una descarga eléctrica de corriente continua que se aplica con un aparato denominado desfibrilador. Las posibilidades de éxito dependen de que la descarga se realice de forma temprana. Por cada minuto de retraso en realizarla, las posibilidades de sobrevivir disminuyen del 7 al 10 %.
En estos últimos años se han desarrollado los desfibriladores semiautomáticos, que mediante instrucciones orales y escritas van iniciando los pasos que hay que ir realizando para atender a una víctima de paro cardiaco. Estos equipos pueden ser utilizados por personas no relacionadas con la sanidad, siempre y cuando hayan recibido un entrenamiento básico y su actuación se realice en el seno de un programa con discreción y supervisión médica.
Estos equipos se han demostrado seguros para las víctimas y para los rescatadores, son relativamente baratos y su uso es muy sencillo. Su eficacia en adultos está ampliamente probada. Pueden utilizarse en niños mayores de 1 año, aunque es deseable que en los menores de 8 años se apliquen con un adaptador pediátrico que atenúe la energía de descarga.
Otras técnicas de soporte vital
Control de hemorragias
La hemorragia de detiene por una compresión firme y prolongada sobre la herida, mejor interponiendo un tejido limpio.
Luego hay que vendar la herida. No hay que usar torniquetes, salvo en casos de amputación.
Hay que evitar el contacto directo con la sangre si se tiene alguna herida en las manos.
Si hay hemorragia, hay que intentar detenerla comprimiendo con fuerza sobre el lugar del sangrado, con la ayuda de pañuelos, ropa, etc.
Si el sangrado se produce en los brazos o las piernas, se tratará de controlar elevando la extremidad por encima del resto del cuerpo mientras se mantiene la compresión sobre el lugar de la hemorragia. Una vez controlada, hay que vendar la herida y trasladar al paciente a un centro sanitario.
Los torniquetes pueden resultar lesivos, por lo que sólo deben aplicarse en extremidades con amputaciones que provocan un sangrado que no puede controlarse por otros medios.
Atragantamientos
La situación de atragantamiento se identifica por que la victima tiene dificultad para respirar, se lleva las manos al cuello, emite sonidos de ahogo y puede presentar una coloración azulada de la piel.
Si la obstrucción de la vía aérea es solo parcial, la victima estará inquieta, emitirá sonidos sibilantes al respirar, y con la tos podrá eliminar la obstrucción.
Debe sospecharse esta situación si la víctima estaba comiendo, o llevándose algún objeto a la boca, lo que es frecuente en niños.
Si la obstrucción de la vía aérea es completa, la victima será incapaz de hablar, respirar o toser, y en poco tiempo perderá el conocimiento.
Atragantamiento en la persona consciente
Si la victima respira y tose:

  • Hay que animarla a seguir tosiendo


Si la victima presenta signos de agotamiento y no puede toser o respirar:

  • Dar hasta 5 palmadas fuertes entre las paletillas para intentar resolver la obstrucción. El reanimador se situará de pie al lado de la víctima, para inclinarla hacia delante, sujetándola por el pecho.

  • Si lo anterior falla, deben realizarse hasta 5 compresiones bruscas en la boca del estomago. Estando de pie, hay que situarse detrás de la víctima, que está inclinada hacia delante, rodear con los brazos la cintura, colocar el puño de una mano con el primer dedo en la boca del estomago, y con la otra mano agarrar el puño para comprimir 5 veces con brusquedad, hacia atrás y hacia arriba.


Si la obstrucción no se soluciona:

  • Alternar hasta las 5 palmadas en la espalda y hasta 5 compresiones abdominales.


Si la obstrucción se soluciona, debe consultarse a un medico:

  • Si se han realizado compresiones abdominales, por el riesgo de que se hayan producido lesiones en las vísceras abdominales.

  • Si la victima presenta tos persistente, dificultad para respirar o tragar o sensación de persistencia del cuerpo extraño


Atragantamiento en la persona inconsciente
Si la victima está inconsciente, se debe iniciar la RCP como si se tratara de un paro cardiaco. Para ello:

  • Extender la cabeza de la víctima, examinar la boca y retirar cualquier objeto visible, intentándolo con la maniobra de gancho: introduciendo el segundo dedo lateral y profundamente hasta alcanzar la base de la lengua y, tras adoptar forma de gancho, se intenta retirar el objeto. Nunca realice esta maniobra a ciegas.




  • Abrir más la vía aérea, elevando la barbilla (maniobra frente-mentón), y comprobar la respiración de la víctima, mirando, escuchando y sintiendo.




  • Si no respira iniciar las compresiones torácicas.




  • Tras 30 compresiones torácicas, examinar la boca para ver si hay algún objeto accesible, que, si existieras, se intentará extraer y se procederá a dar 2 ventilaciones boca a boca eficaces.




  • Continuar con ciclos de 30 compresiones seguidas de 2 ventilaciones boca a boca, hasta recibir ayuda cualificada o hasta que la víctima se recupere.


Posición lateral de seguridad
Quitar las gafas y los objetos de los bolsillos. Girar a la victima hacia el reanimador, evitando lesionar brazos y piernas.
Mantener abierta la vía aérea
Tras retirar los objetos que pueden ser lesivos, el reanimador se arrodilla junto a la víctima y coloca el brazo mas proximo a él en el ángulo recto respecto a la cabeza de la víctima, con la palma de la mano hacia arriba; lleva el brazo opuesto sobre el tórax de la víctima hasta que la palma de la mano toque el hombro más próximo al reanimador. Flexiona la pierna más alejada manteniendo el pie en el suelo y, sujetando a la víctima por el hombro y por la parte posterior de la rodilla, la gira 900hacia él.
Abre entonces la vía aérea apoyando la mejilla de la víctima en el dorso de la mano.
No hay que mantener la postura más de 30minutos; si es necesario, dar la vuelta a la victima para que repose por el otro lado.
Vigilar la circulación en el brazo que está debajo.

RCP en accidentes
No hay que mover a la victima salvo que el medio suponga un riesgo para ella o sea imprescindible para su atención. Cuando sea necesario, hay que moverla entre 4-5 personas para mantener siempre recta la cabeza, el tronco y las extremidades. Abrir la vía aérea. No quitar el casco salvo que sea imprescindible para realizar unas asistencias respiratorias.
La llamada de auxilio al teléfono de emergencias es la acción inicial más importante de los testigos de un accidente. Un traumatizado grave no debería ser movilizado por personal no cualificado para no agravar las lesiones, salvo en situación de peligro o ante la necesidad de iniciar maniobras de resucitación cardiopulmonar (RCP).
Resucitación cardiopulmonar básica infantil
Prevención del paro cardio-respiratorio
Los lactantes pueden presentar el síndrome de la muerte súbita, que solo en Estados Unidos ocasiona cada año más de 2900 fallecimientos. Un elevado porcentaje de estas muertes pueden evitarse con una medida tan sencilla con no colocar a los niños boca abajo en la cuna sino siempre boca arriba o en posición lateral. El colchón no debe ser excesivamente blando y se evitará que en las proximidades de la cara del niño haya cualquier objeto que pudiera dificultarle la respiración en el transcurso del sueño.
En los niños y los adolescentes, la principal estrategia para disminuir la incidencia de paros cardiacos es la prevención de los accidentes. Éstos constituyen la primera causa de mortalidad y, muy especial los de tráfico. La utilización de los sistemas de seguridad disminuye significativamente la mortalidad y las minusvalías originadas por estos accidentes. Por ello, la Administración de Seguridad Vial estadounidense y la Sociedad Norteamericana de Pediatría aconsejan:


  • Los niños menores de un año y de 9 kg que viajen en automóvil deben colocarse en una silla de seguridad bien sujeta sobre el asiento posterior y situado de forma que el niño mire hacia la parte de atrás del automóvil.

  • Vigilar a los niños durante el baño diario.

  • No acostar a los lactantes boca abajo.

  • Usar cuna con barrotes de baja altura y escasa separación. Evite que los niños pequeños usen literas.

  • Utilizar materiales y ropa ignífugos (pijama, ropa de cama...).

  • Permitir solo los juguetes recomendados para la edad (evitando piezas pequeñas, pinturas tóxicas...)

  • Obligar a usar cascos en juegos peligrosas, como al patinar o montar en bicicleta.


Secuencia de actuación en el PCR infantil
Para un reanimador no sanitario, la secuencia de actuación de la PCR infantil es la misma que en el adulto excepto en dos pequeñas diferencias: en los niños el PCR suele estar relacionado con un fallo respiratorio y no con una cardiopatía. Así, en los niños que no responden y no respiran antes de iniciar las compresiones torácicas deben administrarse 5 ventilaciones, y si solo se dispone de un reanimador debe realizarse un minuto de RCP antes de llamar al 112/061.
De este modo la secuencia sería:

Asegurar la protección del reanimador y del niño, separándole de los ambientes peligrosos.
Comprobar la inconsciencia de los estímulos táctiles (pellizcos, sacudidas...) y hablándole en voz alta.
Si el niño responde, mantenerlo en posición que permita vigilarle, evaluarlo periódicamente y pedir ayuda.
Si el niño no responde, gritar pidiendo ayuda y abrir la vía aérea (maniobra frente-mentón), con extensión moderada en niños pequeños y más escasa en lactantes (como si mirara al techo).
Comprobar la respiración, aproximando nuestro oído y mejilla a la boca y nariz del niño, observando al mismo tiempo movimientos toraco-abdominales durante un tiempo máximo de 10 segundos.
Si el niño respira, colocarlo de lado en posición de seguridad.
Si el niño no respira, iniciar la ventilación boca a boca; para ello el reanimador rodea la boca del niño con sus labios, pinza su nariz con sus dedos primero y segundo de la mano que tiene en la frente, y sopla suavemente durante 1 a 1,5 segundos, realizando 5 ventilaciones iniciales y comprobando que el pecho se eleva. La insuflación en el lactante es boca a boca y nariz. Para ello, el reanimador cubre con su boca la boca y la nariz del lactante; por lo tanto no pinza la nariz del niño y procede de la misma manera. Iniciar las compresiones torácicas: colocar al lactante sobre un plano duro y boca arriba y administrar el masaje cardiaco con dos dedos del reanimador puestos de forma perpendicular en el tercio inferior del esternón, y en niños pequeños con el talón de una sola mano; en niños mayores, utilizar dos manos como en el adulto. El reanimador no comprimirá las costillas ni el abdomen. Deprimir el pecho un tercio de la profundidad del tórax a un ritmo de unas 100 veces por minuto. Tras efectuar 30 compresiones, abrir la vía aérea y realizar dos ventilaciones. Pedir ayuda al teléfono de emergencias tras un minuto de RCP, si solo se dispone de un reanimador.
Asfixia por cuerpo extraño
Se sospechará una obstrucción completa de la vía aérea superior cuando un niño que está jugando o comiendo bruscamente muestra agitación y no puede hablar, ni llorar, ni toser, ni respirar.
En cambio, cabe sospechar una obstrucción parcial cuando el niño está inquieto, con dificultad respiratoria y tos; puede presentar un ruido no habitual al respirar. Síntomas similares pueden presentarse en otras situaciones diferentes, como una epiglotitis o una laringitis. El atragantamiento es sugerido por la ausencia de signos de enfermedad infecciosa y por su aparición brusca, generalmente cuando está jugando (con objetos pequeños) o comiendo.
Cuando un niño con un atragantamiento respira y tose, se le debe animar a seguir tosiendo. No se debe realizar ninguna maniobra intempestiva, ya que puede empeorar la obstrucción. En los niños, la respuesta al atragantamiento es prácticamente la misma que en los adultos. Una diferencia significativa es que las compresiones abdominales nunca se deben realizar en los lactantes, por el riesgo de producir lesiones en las vísceras abdominales.
Ante un posible atragantamiento en un lactante se dará hasta 5 palmadas en la espalda con el talón de la mano en la mitad de la espalda, entre las paletillas, manteniendo al lactante inclinado con la cabeza más baja que las nalgas. Si no hay expulsión del cuerpo extraño, efectuar 5 compresiones en el pecho, en la misma forma y lugar que el masaje cardiaco; si no se ha conseguido expulsar el cuerpo extraño, se debe repetir la secuencia anterior. Si el bebe pierde la conciencia, hay que actuar como si se tratara de un paro cardiaco: abrir la vía aérea como si se tratara de la maniobra frente-mentón, retirar cualquier cuerpo extraño accesible que existiera en la boca e intentar aportar 5 ventilaciones con el boca a boca para inmediatamente después iniciar las compresiones torácicas, a una frecuencia de 100 por minuto, intercalando dos intentos de ventilación cada 30 compresiones.
La secuencia ante un atragantamiento grave es la misma para niños con más de un año de edad, excepto que, como en los adultos, se utilizan las compresiones abdominales en vez de las torácicas. Por tanto, la secuencia será de hasta 5 palmadas en la espalda, seguidas de hasta 5 compresiones abdominales, que se repetirán si fuera necesario.
Para efectuar las compresiones abdominales en los niños, el reanimador se colocará detrás rodeando su cintura con ambas manos, situando un puño en la boca del estómago, con la parte del pulgar hacia dentro; con la otra mano se agarra el puño y se presiona hasta 5 veces con movimientos rápidos dirigidos de abajo a arriba y atrás.
Si el niño pierde el conocimiento, hay que iniciar la RCP como si se tratara de una PCR.


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