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ETICA Y EUTANASIA NEONATAL

 

 

 

Autores: 

 

Dres. Omar França-Tarragó, María Lourdes González, Myriam López, Julia Núñez, Elena Queirolo, Juan Viola, Lic.Yolanda Silva.

 

Miembros del Seminario Permanente de Reflexión Bioética de La Sociedad Uruguaya de Bioética (SUBIO)

 

Responsable de la Correspondencia y de los pedidos de apartados:

Dr.Omar França-Tarragó

Instituto de Etica y Bioética

Universidad Católica del Uruguay

Av.8 de octubre 2738. Montevideo-Uruguay

Tel: 598-2-4872717 int.260

Fax: 598-2-487 0323

Ofranca@ucu.edu.uy  y malugonz@hotmail.com

 

Este trabajo ha sido elaborado gracias al patrocinio del Instituto de Etica y Bioética de la Universidad Católica del Uruguay

Resumen y palabras claves:

 

 

Palabras claves:

 

eutanasia,  dejar morir, ética perinatológica.

 

 

Resumen:

 

Se exponen los dilemas éticos más críticos y difíciles con los que se encuentra el pediatra y el perinatólogo en su práctica clínica y se sugieren patrones de conducta ético-clínica, útiles para los equipos de perinatólogos y para los comités de ética clínica que tengan que ser consultados en situaciones dilemáticas.

ETICA Y EUTANASIA NEONATAL

 

 

INTRODUCCIÓN


 

            El objetivo del presente artículo es presentar los problemas bioéticos que surgen con la actual tecnología  neonatal e iluminar posibles criterios o patrones de conductas que sirvan para tomar las decisiones bioéticas correctas en situaciones verdaderamente límites y difíciles para el clínico práctico de la perinatología.

 

 

1. PROBLEMAS SURGIDOS CON LA MODERNA TECNOLOGÍA PEDIÁTRICA

 

La pediatría perinatal contemporánea ha avanzado de tal manera que cada vez es mayor el número de niños que pueden ser salvados  ( nota 1).

 

Este hecho plantea nuevos y desafiantes problemas a resolver, a los que agrupamos en tres diferentes:

 

1. Sobrevida con grandes deficiencias. El gran número de niños con deficiencias que pueden permanecer con vida gracias a la nuevas tecnologías (1) genera problemas de  índole familiar y de calidad de vida  tanto en los propios niños como en quienes los cuidan, además de cargas económicas muy difíciles de afrontar.

 

2. Pronósticos muy  inciertos. La decisión respecto a la reanimación de un lactante debe  ser tomada en el momento en que no es posible tener claro el pronóstico vital o la lesión del recién nacido (por ejemplo, en el caso de una hemorragia intracraneana es difícil de prever la magnitud del daño, al igual que en casos de mielomeningocele el déficit intelectual es difícil de determinar )( nota 2).

 

3. El aumento de los costos. Los prematuros pueden necesitar varios meses de internación con costos económicos muy elevados para nuestro medio. ( nota 3)

 

Ante estos problemas, ¿hasta dónde debe intervenir la autoridad sanitaria pública o el Poder Judicial para obligar a que se alimenten a estos niños? ¿En qué casos la decisión debe ser dejada al libre albedrío de los padres o de los médicos?

 

2. CASOS EN LOS QUE SURGEN INTERROGANTES ÉTICOS A RESOLVER

 

Los dilemas éticos se plantean cuando hay que decidir una conducta médica frente a casos como los siguientes:

 

1. Peso al nacer menor de 600gr. .

Problemas especiales del cuidado del recién nacido de menos de 600 gramos (1)

1a-supervivencia  en un 30-50%

1b-estadía hospitalaria prolongada: 2-4 meses;
1c.- costo al alta hospitalaria (en EUA unos U$S 160.000 aprox.);

1d.- minusvalías varias: 25-35% con minusvalías neurológicas graves  (ceguera, sordera, deficiencia       mental grave)

1e.- trastornos de aprendizaje y de conducta.

Según el informe anual del Sistema Informático Perinatal en el año 2001 nacieron en el Hospital Pereira Rossell 68 niños con un peso inferior a 1000 gr. con una mortalidad neonatal precoz en 56 de los recién nacidos.( 6.9/ mil).

 

Sin embargo, cabe destacar que  algunos niños tienen buena evolución a pesar de su bajo peso.

 

2. Asfixia muy grave al nacimiento.  Son los niños con Apgar menor a 3. La asfixia y el consiguiente sufrimiento cerebral en el parto puede ser muy grave y haber síntomas como coma, convulsiones, etc.

 

3. Hemorragia intraventricular grave. Los prematuros tienen frecuentemente, por razones fisiológicas (en casi la mitad de los casos), hemorragias en torno a los ventrículos cerebrales. La sangre los dilata y puede llegar al parénquima cerebral, con fallecimiento ograves secuelas.

 

4. Defectos congénitos  Estos pueden se pueden clasificar de la siguiente forma:

 

4a. Los que son incompatibles con la vida (en el término de horas, semanas o meses):

Acardio, acráneo- anencéfalo, espina bífida muy extrema. La anencefalia es una situación clínica incompatible con la vida; si estos niños nacen vivos, mueren a las pocas horas. También ciertas cardiopatías  son incompatibles con la vida. Las Trisomías 13 y 18, constituyen cuadros  muy graves, que se caracterizan por deficiencia mental muy grave con un  80-90% de muertes en en los primeros meses de vida.

4b. Los que tienen graves problemas físicos e intelectivos:

4b1.Defectos del tubo neural. 

Hidrocefalia. En los últimos años ha habido un gran cambio en el diagnóstico de esta malformación gracias a la ecografía, pudiéndose diagnosticar a las pocas semanas de embarazo.

Mielomeningocele. El 80% de estos niños serán intelectualmente normales pero con alteraciones en la motilidad y control de esfínteres que requieren atenciones especiales a lo largo de la vida (2).. La decisión de operar o no los casos de mielo meningocele y paraplejia lumbar alta en el nacimiento puede ser diferida varias horas después del nacimiento sin efectos adversos. Por otro lado la sobrevida de niños no operados después del nacimiento puede ser larga, dependiendo en gran manera de la implicación de los padres y de la familia en el cuidado temprano del niño

Espina bífida: es compatible con la vida en grados variables, dependiendo del lugar y nivel de apertura del canal raquídeo. Generalmente tiene parálisis o debilidad debajo de la lesión, con continencia intestinal y urinaria. Hay hidrocefalia en el 60-75% de los casos (3) Al igual que los niños Down, los niños de Spina Bífida llegan a una vida de buena relación con su familia y son queridos y bien tratados 

4b2.Síndrome de intestino corto.  En algunos casos el intestino sangra, a veces a lo largo de todo su trayecto, por lo cual  hay que seccionarlo. Estos niños no soportan alimento por vía oral debido a que el intestino resulta insuficiente  para la digestión (solo 30-50 cm de largo) y dependen de alimentación parenteral perpetua. Al recurrir exclusivamente a la vía venosa, terminarán muriendo a causa de las patologías consiguientes a la técnicas de alimentación

4b3. Errores innatos graves del metabolismo. Se debe a incorrecta codificación de enzimas. En algunos casos pueden ser tratados; en otros, es imposible. En este momento hay descritos –aproximadamente- unos 600 tipos diferentes. El diagnóstico se hace por biología genética molecular.

4b4. Cuadros neurológicos extraordinariamente severos. del tipo de la Parálisis cerebral y la

hipsarritmia

 

5. Malformaciones sociodependientes. La gravedad depende en estos casos de la valoración social. El ejemplo más típico es la Trisomía 21 o Síndrome de Down. Las condiciones físicas y su calidad de vida pueden llegar a ser muy buenas y la integración en la familia también. ( nota  4)

 

6. Displasia broncopulmonar que se ha vuelto dependiente del respirador. Cuando la

conexión con el respirador permanece durante mucho tiempo origina fibrosis en el pulmón,

con el consiguiente daño crónico irreversible. Son los niños "pegados al respirador" que

originan un problema de calidad de vida en ausencia de transplante de pulmón.

 

 

3. LAS ALTERNATIVAS Y ENCRUCIJADAS ETICAS A RESOLVER.

 

Exponemos a continuación las diversas alternativas y dilemas que hay que resolver cuando se presentan los casos clínicos antes mencionados. En este apartado, no indicamos cual es el camino que mejor se adecua a los principios y normas éticas. Simplemente, queremos señalar las encrucijadas clínicas y éticas que se presentan: 1° “quién” debe decidir;  2°“qué” conducta decidir;  3° con qué metodología”; 4° “con qué “paradigma” vital.

 

 

 

3.1 ¿QUIEN DEBE TOMAR LA DECISIÓN?

 

            Son cuatro  las alternativas posibles en cuanto a los agentes de decisión:

 

1. El médico exclusivamente.  Se objeta en este sentido, argumentando que el médico no tiene ninguna autoridad moral especialmente delegada en él, sea por la familia, sea por la sociedad, como para tomar decisiones autónomas, sin el consentimiento de la familia y sin la autorización legal correspondiente.

2. La familia exclusivamente, sin que el médico pese en un sentido o en otro. Se objeta que este tipo de decisiones no pueden ser consideradas "privadas" y, en consecuencia se considera que  como tales no deben quedar expuestas a la arbitrariedad de determinados padres  ( nota 5) La paternidad no asegura que los padres actúen en el mejor interés del niño.

3. El Estado, en su función de defensa de los más débiles. En ausencia de los padres o de los tutores legítimos, es el Estado el que tiene que asumir la tutela de los débiles e indefensos. Aun estando los padres, el Estado debe intervenir para impedir abusos infantiles de cualquier tipo.

4. Los padres, siguiendo los patrones legales correspondientes y respetando la ética del médico.

 

 

3.2. ¿QUÉ CONDUCTAS ÉTICAS PODRÍAN PONERSE EN PRÁCTICA?

 

Cada uno de los agentes de decisión antes mencionados podría llegar a la siguiente decisión:

 

1. La muerte del niño. Se trataría pues del homicidio simple o por compasión, comúnmente llamado eutanasia activa directa  (véase cuadro)

2. La abstención de toda asistencia. Puede implicar dos conductas distintas: omisión de asistencia (cuando existe la posibilidad de salvar una vida) o dejar morir en paz (si ya no vale la pena utilizar un medio extraordinario que resulta desproporcionado para el objetivo que se busca que es revertir el proceso de muerte). También se llama a esta conducta, la eutanasia pasiva

3. Hacer todo lo técnicamente posible.  Esto puede implicar que el niño se mantenga con vida artificial y sin ninguna capacidad relacional. Podría llamarse "encarnizamiento terapéutico"a esta postura y "distanasia"  si lo que se ha intentado es impedir a toda costa la muerte.

4. Hacer lo proporcionado a las circunstancias cuando el tratamiento médico está indicado y es proporcionado a la ventaja que se busca. Teniendo en cuenta que la vida es un bien supremo, pero no un valor absoluto cuando se ve que la muerte es inevitable la aceptación de la finitud de la vida no utilizando tratamientos desproporcionados y extraordinarios, califica a esta postura como ortotanasia (muerte a tiempo o muerte justa)

 

 

 

 

(aquí va el cuadro completo de los conceptos relacionados con la eutanasia)

 

 

 

 

Evidentemente, cada una de estas alternativas técnicas merecen una diferente valoración ética. Mientras que la eutanasia activa, la omisión de asistencia o la distanasia son reprobables porque significa que el médico se erige en juez de la vida o la muerte de un ser humano, la eutanasia pasiva o la ortotanasia son las conductas éticas que pueden justificarse desde una perspectiva personalista.

 

3.3. ¿QUE METODOLOGÍA USAR PARA ELIMINAR LAS INCERTIDUMBRES?

 

Dependiendo de los diferentes países y centros de pediatría, se pueden sistematizar  4 procedimientos distintos (5)

 

1. Esperar hasta la casi certeza. Esto significa que se comienza el tratamiento a todo niño potencialmente viable hasta que exista la casi certeza de que va a morir. Recién entonces se opta por no seguir atendiendo sino en lo elemental: confort e hidratación. El lema de esta postura es: “mas vale errar del lado de la vida que lo contrario”

 

2. Aproximación estadística. En esta aproximación los niños no reciben un tratamiento especial si tienen un determinado perfil estadístico que muestra que no van a beneficiarse con la conducta clínica. Así, por ejemplo, los niños con peso menor  a 600 gramos no recibirían ventilación artificial. El lema de esta postura es: “más vale errar del lado del bienestar para la mayoría de la sociedad”.  Dentro de esta aproximación, a los niños prematuros de 25-26 semanas no se les inicia ningún tratamiento ni tampoco se los reanima si son menores de 600 gr. Se los mantiene, en cambio, en condiciones adecuadas de temperatura, nutrición e hidratación.

 

3. Aproximación personalizada exclusivamente decidida por los médicos. Es la estrategia que comienza a tratar a todo niño menor de 600 gramos dando medidas neonatológicas óptimas, y reevaluando el estado del niño y su pronóstico cada 12-14 hs. En caso de duda, es preferible reanimar en primer término y luego volver a evaluar la situación. Antes de conectarlo a un ventilador, es preferible intentar la ventilación con balón y  mascarilla hasta evaluar si vale la pena hacerlo o no. Pero si se intuba es obvio que también hay que darle termorregulación,  apoyo nutricional y metabólico, y todo el tratamiento médico necesario. No tiene sentido darle respiración con otro motivo que no sea salvarlo (salvo que hubiese autorización especial de los padres para utilizar sus órganos para transplante).

 

4. Recomendación clínica de probabilidad de evolución con decisión exclusiva de los padres. Los médicos tratan de aclarar cuál es el pronóstico del niño pero se atienen a la decisión de los padres en cuanto a lo que se haga desde el punto de vista clínico. Estos pueden optar por la terminación del tratamiento antes de que se tenga la casi total certeza de que va a morir. En esta aproximación bastaría con saber que hay una alta probabilidad de muerte (ej. hemorragias intraventriculares, etc.) o graves trastornos físicos, como para suspender todo tratamiento. El lema de esta postura es: “la vida es un valor supremo pero no absoluto y su defensa debe ser proporcionada al bien que se busca con su defensa

 

 

 

3.4. QUE PARADIGMA DE "VALOR DE LA VIDA" SE ADOPTA

 

Expondremos a continuación dos modelos -en cierta manera opuestos- de enfocar el derecho de la vida humana a ser protegida. El primer modelo puede ser llamado de Santidad de vida (6).

Al otro, lo llamaremos de Calidad de vida

 

Los modelos éticos que planteamos a continuación comprenden a la gran mayoría de los argumentos en pro y en contra de preservar la vida. En sus extremos son irreconciliables entre sí, pero cada uno de ellos tienen modelos "moderados" que -colocados a uno y otro lado del punto medio de esa cuerda que tiene dos extremos- se acercan entre sí.

 

a-  Modelo de Santidad de vida

 

Este modelo parte de la base que la vida humana tiene un valor intrínseco, es decir, es "sagrada" o "santa" en sí misma, independientemente de su utilidad para los demás.

 

Consta, como recién dijimos, de un modelo “extremo” y un modelo “moderado”

 

        Submodelo extremo: la vida tiene un valor absoluto

 

Es el modelo más extremo que se basa en el siguiente lema: "Donde hay vida hay esperanza". Postula que es obligación  moral tratar al niño mientras haya latidos, respiración o actividad cerebral.. Solo cesa esa obligación con la muerte. Si no se ha diagnosticado la muerte es éticamente incorrecto omitir o retirar el tratamiento.

Este modelo  tiene pocos defensores. Si los médicos responsables tienen la certeza de que un niño va a morir parece cruel y sin sentido prolongarle la vida. Se objeta a los partidarios de este sub-modelo, que parecen rendir culto a una abstracción: "la vida",  sin enfocar el bien concreto del niño.

 

        Submodelo moderado o proporcionalista: la vida tiene un valor intrínseco

 

Esta postura ha sido propuesta por Ramsey (7) y la ha adoptado el Department of Health and Human Services de los Estados Unidos con las llamadas "Baby Doe Regulations". En esta posición también se encuentra Richard McCormick. Ambos tratan de responder, a su manera, sobre qué hacer con los problemas éticos en perinatología:

Ramsey está a favor de la presunción de la medicina de ponerse siempre a favor de la vida. Para éste autor  todo niño posee la misma dignidad y valor intrínseco, por tanto no debe negarse los tratamientos que sostienen la vida a ningun niño, sobre la base de su discapacidad o de su futura “calidad” de vida.   Según él se exceptúan dos casos:  a. si el niño está en proceso de muerte; b. si tal tratamiento está médicamente ntraindicado.

 

Según Ramsey se deben comparar los tratamientos entre sí, a fin de ver cuáles son los más beneficiosos para el niño afectado. Pero no se deben comparar a los niños entre sí (el "a-normal" con el "normal"), como para aplicar el tratamiento estandarizado sólo al niño “normal”, dejando sin tratamiento, al “a-normal”.

 

 La posición de Ramsey se basa en dos principios éticos complementarios:

 

a.       principio de no discriminación: los niños deficientes no deben ser seleccionados para su no-tratamiento en base a su deficiencia. Esto significa,  en la práctica, que si un niño normal recibiera el tratamiento (ej. la cirugía en obstrucción intestinal) también debe recibirlo el niño a-normal.  Quienes decidan sobre el tratamiento no sólo lo deben aplicar a niños Down o con espina bífida –por ejemplo- sino también a los que tienen  deficiencias catastróficas.

 

b.      principio del beneficio: los médicos deben proporcionar cualquier tratamiento que, de acuerdo a su juicio profesional razonable, se considere "médicamente beneficioso".  De ahí que -piensa Ramsey- si una terapia se considera beneficiosa para impedir una infección o evitar una consecuencia fatal, la terapia debe ser proporcionada, es decir eficaz para revertir ese proceso hacia la muerte. Si se tratase de un niño sin malformaciones pero con asfixia y grave anomalía cardíaca, cabría que los médicos ponderasen la pertinencia de hacerle una cirugía; pero en este caso, tendrían que preguntarse si vale la pena hacerlo, puesto que ese niño no llegará nunca a ser consciente como para interaccionar con el ambiente. Eventualmente, podrían juzgar que no debería hacérsele tal cirugía y dejar que muriese. Esta consideración aplicada a un niño "sin malformaciones", también podría aplicarse a un niño "con malformaciones". Lo que Ramsey objeta es que se decida diferentes conductas sólo por el hecho de que el niño sea malformado.(nota 6)

 

Retomando esta postura de Ramsey, el Congreso de EUA aprobó en 1984 ( 8) una legislación que establece los siguientes criterios éticos para resolver los conflictos y dilemas de la asistencia neonatal:

- No aplicar un tratamiento "médicamente indicado" a un niño, es una forma de abuso y negligencia hacia el niño.

- Se debe aplicar el "tratamiento médicamente indicado" que es aquel  tratamiento que, de acuerdo con el juicio médico razonable, será el más eficaz para mejorar o corregir tales condiciones que amenazan la vida

- Se admiten tres excepciones: 1. niños irreversiblemente comatosos; 2.niños a los que el tratamiento únicamente les prolongaría el proceso de muerte sin corregir las condiciones que amenazan su vida; o cuya aplicación es inútil para asegurar su supervivencia; 3. niños en los que tal tratamiento sería virtualmente inutil para suprimir el sufrimiento físico, con muy pocas probabilidades de éxito y cuya administración resultaría inhumana.

 

McCormick (9) es otro autor que defiende una perspectiva coincidente con la anterior. Plantea que se necesitan dos modelos diferentes para la decisión ética: uno que tenga en cuenta el valor de la vida humana; y otro que incorpore consideraciones de potencial relacional.  Piensa este autor que –éticamente- la Medicina puede -y debe- salvar la vida, pero hay que preguntarse qué clase de vida estamos salvando para que la formulación de ese "debe" sea correcto.

 

Piensa McCormick que la "potencialidad para una relación humana” asociada a la condición del niño debe ser tenida en cuenta. Si este potencial es simplemente inexistente, o, en el puro combate para sobrevivir, no podría ser otra cosa que atrofiado o sumergido, esta vida ha agotado su potencial y no presenta a nuestros cuidados mas que 'reclamo' de mantenerse con vida"

 

Un individuo al que le falta toda capacidad presente o potencialidad futura para las relaciones humanas, puede decirse que no tiene ningún interés, -piensa McCormick- excepto, quizás, el de ser libre de dolor e incomodidad.  Ya que la esencia y la realización de la vida se encuentra en las relaciones con los otros y en las cualidades de justicia, respeto, atención, compasión y apoyo que nos rodean, en caso de que este potencial sea totalmente inexistente para el niño, esa vida no puede "exigir" mantenerse con vida.

 

En resumen, las orientaciones éticas que da McCormick son las siguientes:

 

A. Cuando existe un mínimo de potencial relacional, se exige mantener la vida en peligro, a no ser que entren en juego otras circunstancias:

 

1°. Las intervenciones para mantener la vida no deben omitirse por razones institucionales o de  organización.  Piensa McCormick que "es una erosión inaceptable de nuestro respeto a la vida el considerar que el don de la vida, una vez hecho, depende de las cualidades personales, afectivas o financieras de sus padres";  "no se debe dejar morir a un niño porque sus padres no sientan la capacidad para cuidarlo".

2°. No deben suprimirse las intervenciones para mantener la vida de un niño, simplemente porque el niño es  retrasado. Según McCormick  pueden existir complicaciones ulteriores asociadas  que justifiquen el no-tratamiento "pero el solo retraso (mental) no es una indicación para suprimir el tratamiento. Afirmar tal cosa sería un insulto a la condición del retrasado y constituye fundamentalmente un tratamiento desigual de personas iguales"

 

B. Cuando "el potencial de relación está sumergido y atrofiado en el combate para sobrevivir",

 

1. Se pueden omitir o suspender tales intervenciones cuando la carga es excesiva o       desproporcionada para el fin que es recuperarle la salud. Se daría esta situación,  sobre todo cuando las probabilidades de éxito son muy bajas (por ej. operaciones cardíacas repetidas, transplantes con pocas probabilidades de éxito, respiración artificial permanente, (más traumatizante, aún, en niños de poco peso al nacimiento).

2. Se pueden omitir o suspender los tratamientos cuando es claro que la esperanza de vida se extiende a un período muy breve y se basa en uso contínuo de alimentación artificial (por ej. ciertos casos de enterocolitis necrotizante).

 

Según  McCormick la responsabilidad conjunta de padres y médicos de tener que tomar una decisión debe estar basada, primero, en los criterios A1 y A2 -que serán aplicables a la mayoría de los niños.  Si el primer criterio lleva a un juicio positivo, quienes toman la decisión están obligados a comenzar o  evitar el tratamiento. Esta obligación puede variar para el caso de los niños incluidos en los criterios B1 y B2 que introducen la consideración del elemento "capacidad para la vida relacional" o “potencial relacional”.

 

El autor que estamos exponiendo nos explica su posición con un ejemplo: un niño nacido con trisomía 13. Estos niños, en su mayoría, no sobreviven más allá del primer año de vida, son retrasados mentales graves y con múltiples malformaciones. Son mínimas sus potencialidades de experimentar relaciones humanas. Si aplicáramos solo los puntos B1 y B2 tendríamos que hacer todo lo posible para que continuaran con vida. Si tenemos en cuenta los puntos B1 y B2  podemos justificar éticamente la conducta de dejar morir, asegurando solamente el bienestar físico del niño, y un mínimo de sufrimiento posible en tales circunstancias.

 

B. Modelos de calidad de vida.

 

El lema de este modelo es: "Tenemos derecho 'sobre' la vida del discapacitado”. Sus defensores privilegian las ventajas o las consecuencias de la "calidad" de la vida por sobre el valor de la vida en sí misma.

 

El concepto "Calidad de vida" tal como se usa en ambientes médicos es ambiguo y se interpreta frecuentemente según los intereses subjetivos de quien lo define.  A veces se usa para designar la dignidad social de un individuo o el valor que tiene en una sociedad determinada. Según esta interpretación, la calidad de vida de una persona se determina por criterios utilitarios, balanceando beneficios y cargas para los otros, sobre todo para su familia. Basándose en esto es que surgen las mayores prevenciones contra el tratamiento de los recién nacidos discapacitados puesto que –quienes se afilian al modelo de Calidad de vida- consideran que las circunstancias externas son crucialmente importantes para el futuro de ciertos recién nacidos; y el enorme estrés causado por estos pacientes discapacitados, lo es para sus familias..

 

Habría dos submodelos de calidad de vida. El cualitarismo individualista  y el cualitarismo socialista

 

* Sub-modelo moderado: cualitarismo individualista

 

Una forma de entender la calidad de vida es el modelo conocido como "el mejor interés del niño", no de su familia ni de la la sociedad. El parámetro para juzgar esto sería el grado de confort físico, psíquico y social. El  modelo de cualitarismo individualista afirma que los niños deben ser tratados para mantenerles la vida excepto:

a. si está muriendo

b. si el tratamiento está médicamente contraindicado

c. si la continuación de la vida sería peor para "el niño" que su muerte temprana.

(estas consideraciones deben ser vistas desde el punto de vista del niño no de quienes lo cuiden. Por ejemplo, hay ciertas situaciones marcadas por el dolor grave y no-tratable, que pueden considerarse peor que la muerte).

 

En este  sentido parece haberse manifestado la Academia Americana de Pediatría (10) al decir que:

 

 "La Academia está de acuerdo con la decisión del Departamento de Salud y Servicios Humanos del Gobierno Federal en que la decisión de tratar o no tratar  a recién nacidos seriamente defectuosos no debe estar basada en si existen o no discapacidades concomitantes del tipo del Síndrome de Down u otras anomalías congénitas"

"Suprimir o mantener los medios de sustento vital se justifican sólo si tales decisiones sirven a los intereses del paciente" "Cuando la perspectiva del paciente va a ser dominada por el sufrimiento, la implicación de la familia puede tomar un mayor rol. El tratamiento no debe ser negado para el propósito fundamental de incrementar el bienestar de otros, no importa lo patético que sean las necesidades. La mayor dificultad está en conocer cual es el interés del paciente..."

 

* Sub-modelo extremista: cualitarismo socialista

 

Sería aquella postura que considera que la solución a los dilemas éticos que se presentan en perinatología debe estar basada en la ponderación de las consecuencias que una determinada conducta terapéutica -respecto al niño- genere en la sociedad. Esta postura pretende  como meta  principal en las decisiones de tipo ético-clínico, el bienestar y la conveniencia para la mayoría de la sociedad. A diferencia del modelo anterior (que velaba por el "mejor interés del niño"), este segundo submodelo cualitarista pretende, más bien,  el "mejor interés de la sociedad"; y dentro de la sociedad coloca a los intereses de la familia que ha de encargarse del niño discapacitado. Para el cualitarismo socialista, el cálculo de costos-beneficios se debe hacer teniendo en cuenta la utilidad para la mayoría de personas de una sociedad determinada; y entre los costos, los económicos son puestos de relieve por encima de otros.

 

 

5. NUESTRA PERSPECTIVA ETICA

 

            Habiendo expuesto varias de las encrucijadas con las que se encuentran los equipos pediátricos, cuando tienen que enfrentarse a niños que están en situaciones límites, nos toca ahora exponer algunos criterios éticos que, a la luz de los modelos teóricos antes desarrollados, nos orienten hacia un patrón de conducta éticamente aceptable.  Para esto nos referiremos a ciertos criterios éticos generales y a otros específicos.

 

Criterios éticos generales.

 

            Nos referimos con esto, a ciertos axiomas éticos propios de la conducta del médico, que también están reconocidos como tales por el Código de Etica Médica del Sindicato Médico del Uruguay (11), y que  nos ofrecen un punto de partida seguro en nuestro accionar clínico y en nuestras decisiones éticas.  Podemos sintetizarlos en dos imperativos éticos fundamentales:

 

1.      Nadie es dueño de apropiarse de la vida de otro ser humano y, por tanto, de decidir si la vida de otro merece la pena des-cuidarse o respetarse. (Art.3.1 del Código de Etica Médica del SMU)

 

2.      Ni el ensañamiento terapéutico en una vida terminal, ni la eutanasia activa intencional, son éticamente justificables en la neonatología. Se justifica la abstensión en el uso de medios extraordinarios cuando se trata de una situación  terminal o cuando la continuidad de la vida sólo puede hacerse con la perpetuidad de medios artificiales propios de los cuidados de emergencia. (arts. 42 y 43 del Código de Etica Médica del S.M.U.)

 

 

Criterios éticos específicos.

 

1.      Una discapacidad neurológica extrema, por sí misma (nota 6) nunca puede ser razón para "dejar morir" a un niño en un servicio de perinatología. Es moralmente necesario utilizar los medios extraordinarios si estos aseguran una prognosis adecuada y es seguro que no implicarán el uso de auxilios de emergencia a perpetuidad.

 

Ejemplo de referencia:  casos de mielomeningocele deben ser reparados, tal como es terapéuticamente posible.

 

2.      La incapacidad total de la vida de relación no obliga moralmente a aplicar todas las

 medidaterapéuticas posibles.  En este caso es lícito "dejar morir" proporcionando suero glugosado, cuidados de enfermería y analgesia.

 

Ejemplo de referencia: anencefálicos

 

3.       La seguridad de que el niño dependerá a perpetuidad de soportes propios de la emergencia,

puede validar moralmente la decisión de abstenerse de utilizar tales medidas extraordinarias limitándose a las de soporte vital básico. Para esto, es necesario tener la certeza ( nota 7 ) de que el niño no podrá salir nunca de los soportes de emergencia y que el uso perpetuo de estos,  una dedicación heroica de la familia, de la sociedad y del mismo niño.

 

Ejemplo de referencia: casos de mielomeningocele que dependerían perpetuamente del respirador

 

4.      Las conductas heroicas son deseables y loables pero no son moralmente obligatorias. Entendemos por medidas heroicas las que requerirían esfuerzos extraordinarios desde el punto de vista de la atención humana y del sustento económico, sea por parte de la familia, de la sociedad, y del mismo niño.

 

En el caso que el niño esté en una  situación clínica de extremo riesgo de vida podrían plantearse dos alternativas éticas:

1ª. Se requieren medios heroicos para mantenerle la vida. En ese caso no hay una obligatoriedad que deba ser aplicable por igual a todas las familias. La aplicación de una medida teraéutica extraordinaria para ese niño (sea  normal o malformado) debe quedar a cargo de la disposición heroica de los involucrados.

2ª Se requieren medios proporcionados, posibles y viables para mantenerle la vida. En este caso hay obligatoriedad moral de aplicar tales medios, en igualdad de condiciones, tanto al niño malformado como al niño normal

 

 
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