¡Socorro! ¡Socorro! ¡Mi actitud está perdiendo altura! 9 Cuando nos estrellamos por dentro 10 Cuando nos estrellamos por fuera IV. El cambio de actitud






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título¡Socorro! ¡Socorro! ¡Mi actitud está perdiendo altura! 9 Cuando nos estrellamos por dentro 10 Cuando nos estrellamos por fuera IV. El cambio de actitud
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Nuestro Potencial
En la ilustración de la página anterior, la línea de vitalidad subyacente representa nuestra barrera limitante autoimpuesta. La línea quebrada que sube y baja representa nuestra vida actual. El esfuerzo que se necesita para romper la línea de la vitalidad subyacente, requiere nuestra vitalidad. Cada vez que intentamos pasar la línea hay dolor. Pagamos un precio emocional y físico cuando queremos romper nuestras propias limitaciones y entrar en una área nueva de mayor potencial.

Más adelante, en las secciones III y IV de este libro, miraremos más de cerca este proceso. Lamentablemente, muchas personas aceptan sus limitaciones y nunca alcanzan todo su potencial. Son como las pulgas entrenadas que saltan arriba y abajo dentro de un frasco. El observador notará que el frasco no tiene tapa para que no salgan las pulgas. ¿Pero por qué esas pulgas no saltan fuera del frasco y ganan su libertad? La respuesta es simple. El entrenador de las pulgas, cuando las colocó por primera vez dentro del frasco, le puso una tapa. Las pulgas saltaban alto y golpeaban continuamente su pequeño cerebro contra la tapa. Después de unos cuantos dolores de cabeza, las pulgas dejaron de saltar muy alto y comenzaron a disfrutar su nueva comodidad. Entonces, la tapa podía ser removida y las pulgas seguían cautivas, no por una tapa real sino por una manera de pensar que les decía: «Tan alto, nunca más».

Mark Twain dijo una vez: «Si un gato se sienta sobre una estufa caliente, nunca más se sentará sobre una estufa caliente». Siguió diciendo: «Ese gato nunca más se sentará sobre un estufa fría, tampoco». Conclusión: ese gato asociará las estufas con una mala experiencia y dirá: «Nunca más». Todos nos encontramos con experiencias malas y a ninguno le gusta tomar la «medicina». Sin embargo, nos castigamos a nosotros mismos y castigamos a otros cuando ponemos tapas a nuestro potencial.

Estos son algunos comentarios que hacemos sin pensar y que pueden limitar nuestro potencial e impedirnos romper la línea de los estratos vitales.

«Esto nunca se ha hecho antes».

«Nunca lo intentaré otra vez».

«No te preocupes».

Ahora es su turno. Haga una lista de las declaraciones que han limitado su potencial.

Si alguien pretende cargarle con una línea limitante de la vitalidad subyacente, aquí está un poema que puede contrarrestar el ataque. Léalo de tiempo en tiempo.

Dijeron que no se podía,
pero él riendo dijo:
Tal vez, pero no lo aceptaría
hasta no hacer un intento.
Así que se preparó, con una mueca burlona.
Si estaba preocupado nunca lo demostró.
Cantaba mientras hacía eso que no se podía,
hasta que al fin pudo hacerlo.

Alguien se burló en su cara:
«Tú nunca podrás hacerlo;
al menos nadie lo ha hecho»;
Se despojó de su saco y se quito su sombrero.
Y lo primero que supo es que había comenzado.
Levantada su quijada, con una mueca de burla,
sin dudar ni vacilar, cantaba mientras hacía
eso que no se podía. Hasta que al fin pudo hacerlo.

Miles te dicen que eso tú nunca podrás hacerlo;
miles hay que profetizan tu fracaso;
hay miles que te señalan, con sus dedos,
uno a uno, los peligros.
Prepárate solamente.
Con una mueca burlona despójate de tu saco
y anda, ve, canta mientras procuras hacer
lo que “no puede ser hecho”.
Y entonces tú lo harás.

—Edgar A. Guest

Sección III

Cómo se estrella su actitud

8

¡Socorro! ¡Socorro! ¡Mi actitud está perdiendo altura!

Por tanto, nosotros también, teniendo en derrededor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios (Hebreos 12.1, 2).
Una de las primeras cosas que descubrí durante mi viaje en un pequeño avión, fue que las turbulencias hacen a veces que el vuelo sea un poco escabroso. Así como el vuelo tiene esos momentos, también la vida los tiene. Un día apacible es la excepción, no la norma. Un vuelo derecho y a nivel es por lo general el resultado de una recuperación de las subidas, bajadas y vueltas. Es la excepción, no la regla.

¿Ha tenido usted algún día como el que tuvo el pequeño muchacho en Alexander and the Terrible, Horrible, No Good, Very Bad Day [Alexander y el terrible, horrible, nada bueno y muy mal día], por Judith Viorst?

Me fui a dormir con un chicle en mi boca y ahora hay chicle en mi pelo, y cuando salté de la cama esta mañana pisé el patín y por equivocación tiré mi saco en el lavadero cuando el agua estaba corriendo. Podría decir que este va a ser un día terrible, horrible, nada bueno y muy malo.

En el desayuno, Anthony encontró un carrito Corvette en su caja de cereal, y Nick encontró un anillo con el signo de agente encubierto juvenil en la suya, pero en la mía solo encontré cereal.

Creo que me iré a Australia.

En el bus, la señora Gibson dejó que Bechy se sentara en la ventana. Audrey y Elliot consiguieron asientos en la ventana también. Pensé que me iban a aplastar. Dije: «Si no consigo un asiento en la ventana voy a marearme». Nadie contestó.

Podría decir que este va a ser un día terrible, horrible, nada bueno y muy malo.

En la escuela, a la señora Dickens le gustó el dibujo de Paul del velero, más que el mío del castillo invisible.

En el momento de cantar dijo que yo lo hacía demasiado alto. En el momento de contar dijo que me había olvidado el dieciséis. ¿Quién necesita el dieciséis? Podría decir que este va a ser un día terrible, horrible, nada bueno y muy malo.

Podría decirlo, porque Paul dijo que yo no sería su mejor amigo nunca más. Dijo que Philip Parker era su mejor amigo, y que Albert Moyo era otro buen amigo, y que yo solamente era el tercer amigo.

«Ojalá te sientes en una tachuela», le dije a Paul. «Espero que la próxima vez que compres helado doble de fresa, una parte se te caiga al suelo y la otra caiga en Australia».

Había dos pasteles en la lonchera de Philip Parker, y Albert tenía una barra de chocolate con almendras, y la madre de Paul le dio un pedazo de gelatina que tenía pedacitos de coco encima. ¿Adivinen qué madre se olvidó de poner el postre?

Este era un día terrible, horrible, nada bueno y muy malo.

Fue así porque después de la escuela mi madre nos llevó a todos al dentista y el Dr. Fields encontró una carie precisamente en mí. «Vuelve la próxima semana y te calzaré», dijo el Dr. Fields. «La próxima semana», dije, «me voy a Australia».

Cuando iba a bajar, la puerta del elevador atrapó mi pie, y cuando esperaba que mi madre trajera el auto, Anthony me hizo caer en el lodo y cuando lloraba por el lodo, Nick dijo que era un llorón, y cuando le pegué a Nick por decirme llorón, mi madre vino con el auto y me reprendió por estar sucio de lodo y peleando.

«Tengo un día terrible, horrible, nada bueno y muy malo», les dije a todos. Ninguno respondió.

Entonces fuimos a la zapatería para comprar zapatos de gimnasia. Anthony escogió unos blancos con franjas azules. Nick escogió unos rojos con franjas blancas. Yo escogí azules con franjas rojas, pero entonces el vendedor dijo: «Todos están vendidos». Me hicieron comprar unos blancos simples, pero no pudieron obligarme a usarlos.

Cuando recogimos a mi papá de su oficina dijo que no debía jugar con su copiadora, pero lo olvidé. También dijo que tuviéramos cuidado con el libro que estaba sobre su escritorio. Y fui cuidadoso todo lo que pude, pero olvidé mi codo. También dijo: «No hagan tonterías con el teléfono», pero creo que llamé a Australia. Mi padre dijo: «¡Por favor, no vuelvan a tocarlo!» Fue un día terrible, horrible, nada bueno y muy malo.

Había habas para la cena y yo odio las habas. Y se besaban en la televisión y yo odio que se besen en la televisión.

Mi baño estuvo demasiado caliente y se metió jabón en mis ojos, mi canica se fue por el sumidero y tuve que ponerme mi pijama de trenecitos, y yo odio las pijamas de trenecitos.

Cuando me fui a acostar, Nick me quitó la almohada que me había prestado y la lamparita de Mickey Mouse se quemó y me mordí la lengua. El gato quiere dormir con Anthony, no conmigo.

Ha sido un día terrible, horrible, nada bueno y muy malo. Mi madre dice que algunos días son así. Aun en Australia.1

He aquí algunas reglas que debe recordar cuando tenga uno de esos días terribles, horribles, nada buenos y muy malos, y sienta que su actitud comienza a caer en picada:

Regla # 1:
Mantenga la actitud correcta cuando
«el vuelo se vuelva difícil»


Nuestra reacción natural es saltar en el paracaídas de nuestra actitud correcta para compensar nuestros problemas. En nuestro vuelo por la vida nuestra actitud es más crítica durante los tiempos difíciles. Es entonces cuando tenemos la tentación de caer en el pánico y tomar decisiones con una actitud equivocada. Cuando nos estrellamos, ese es el resultado de una reacción equivocada, no de la turbulencia. ¿Cuántas veces hemos visto «hacer una montaña de un grano de arena», haciendo que la solución sea más peligrosa que el problema mismo?

Recuerde, la dificultad llega a ser en realidad un problema cuando internalizamos las circunstancias desafortunadas. Otra cosa que tenemos que recordar cuando el tiempo se hace borrascoso es que lo que realmente importa es lo que sucede en nosotros, no a nosotros. Cuando las circunstancias internas nos conducen a decisiones internas equivocadas, en realidad tenemos problemas.

Una vez hablé con un hombre que tenía problemas financieros. Encaraba la posibilidad de perderlo todo. Le ofrecí oración y valor durante ese tiempo difícil. Su reacción fue: «¡Nunca he estado más cerca de Dios!» Me contó cómo esta prueba le estaba haciendo más fuerte en su relación con Dios. Pablo le dijo a Timoteo que los cristianos serían perseguidos. También le dijo que él no solo había soportado la persecución, sino también que Dios siempre lo había librado (2 Timoteo 3.11, 12). Pablo dejó que las tormentas de la vida le fortalecieran. Que diferente era él de aquellos que gritan: «¡Renuncio!», cada vez que surgen las dificultades.

Santiago hasta nos dice que los problemas son buenos:

Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna (Santiago 1.2–4).

Regla # 2
Acepte que los tiempos difíciles no son eternos


Cuando estamos en medio de situaciones difíciles, no es fácil recordar esta verdad. Los problemas nos consumen. Todo lo que sabemos está influido por el presente. Al hombre que se está ahogando no le importa la agenda de mañana.

Hay una expresión que uso frecuentemente cuando siento que las dificultades me abruman. Cuando ya he tenido suficiente digo: «¡Esto también pasará!» Esa breve declaración funciona en verdad. Me ayuda a tener otra perspectiva de mi situación.

Sin embargo, los vientos huracanados nos derriban. Muchas veces no es el tamaño del problema sino su extensión lo que pesa tanto sobre nosotros. «No nos cansemos, pues, de hacer el bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos» (Gálatas 6.9). Muchos predicadores dirán: «Lo que sembremos segaremos», Pablo dice que es posible sembrar y no cosechar los beneficios. ¿Cómo? No permaneciendo firmes ni siendo pacientes para esperar.

He oído a los corredores hablar de la «fuerza» que reciben al correr. (Me es difícil aceptar eso cuando miro el gesto de sus caras mientras corren.) Una vez que reciben su «segundo impulso», se sienten como que podrían correr todo el día. ¿Cuál es su secreto? Correr hasta conseguir su segundo impulso. La primera parte es difícil y dolorosa. La última es más fácil y gratificante.

Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar (Hebreos 12.1–3).

Regla # 3
Procure tomar las decisiones más importantes antes de la tormenta


Se pueden evitar muchas tormentas pensando y planificando con anticipación. El piloto averiguará cómo estará el tiempo antes de su proyectado vuelo, antes de proceder. Al volar, observará su radar o llamará a la base próxima para anticipar las condiciones del tiempo.

Obviamente, no se pueden evitar todas las tormentas, pero me pregunto cuántas encontramos solamente porque no utilizamos todos los medios a nuestra disposición para prevenirlas. La mayoría de las veces nuestros problemas son el resultado de nuestra pobre planificación y no de las condiciones que rodean nuestras vidas.

Uno de mis profesores se volvió tema de conversación en la universidad debido a su horrible manera de manejar. Los muchachos decían cosas como esta: «Salí temprano de la clase para poder llegar a casa a salvo antes que el profesor Gladstone tomara la carretera». Después que el profesor tuvo tres accidentes en seis semanas, un estudiante le dijo a la esposa de aquel, con simpatía: «Con toda seguridad que el diablo ha estado causando estos problemas de manejo en su esposo». Ella replicó: «Querido, no culpes al diablo. George nunca pudo manejar».

Para evitar algunas tormentas potenciales en la vida, necesitamos conocer y confiar en los indicadores de tiempos difíciles. Estos son algunos posibles «ojos» que pueden ayudarnos a prever los problemas, y estas algunas preguntas que debemos hacernos antes de proceder a resolver el problema:
INDICADORES DE
TIEMPOS DIFÍCILES

PREGUNTAS QUE
DEBO RESPONDER

Falta de experiencia

¿Conozco a alguien que tenga experiencia en esta área?

Falta de conocimiento

¿He estudiado lo suficiente como para dirigir bien mi curso?

Falta de tiempo

¿Permito que el proceso del tiempo obre en mí tanto como la tormenta?

Falta de hechos

Los hechos reunidos ¿me permiten tomar una decisión adecuada?

Falta de oración

¿Es idea de Dios o es mía? Si es mía, ¿la bendice Dios y la respalda con su palabra?

Aun después de revisar todos los indicadores de tiempo, quizás todavía encontremos algunas tormentas. Las dificultades de la vida tienen una incomprensible manera de acecharnos silenciosamente. Cuando eso sucede, procure retardar las principales decisiones tanto como sea posible. Nuestra vida es una serie de subidas y bajadas. (Véase la ilustración.) Hay una diferencia esencial entre las personas que saltan de un problema a otro, y las que van de éxito en éxito. La diferencia es el tiempo.

Los que hacen una mala decisión tras otra, las hacen durante las «bajadas» de la vida. Los que parece que tienen el toque mágico del rey Midas (que convertía en oro todo lo que tocaba), han aprendido a esperar hasta que las «bajadas» pasen, y entonces se sientan en lo alto de las cosas.

¿Cuándo hará la gran «D»?

Me siento mal cuando los oradores del seminario dicen: «Es más importante tomar una decisión equivocada inmediatamente, que no hacer ninguna». ¡No lo crea! La clave del éxito en la toma de decisiones, está tanto en tomarse el tiempo necesario como en hacer la decisión correcta.

Decisión equivocada en el tiempo equivocado = desastre.
Decisión equivocada en el tiempo correcto = equivocación
Decisión correcta en el tiempo equivocado = desaprobación
Decisión correcta en el tiempo correcto = éxito

Por lo general, las decisiones equivocadas se hacen en el tiempo equivocado y las decisiones correctas en el tiempo correcto. ¿Cuál es la razón? Permitimos que nuestro medio ambiente controle nuestro pensamiento, el cual, a su vez, controla nuestras decisiones. Por eso, mientras más decisiones se tomen con calma, menos tormentas nos derribarán. Claro que Dios puede utilizar el resultado de nuestras malas decisiones para bien, pero bien podemos evitarnos problemas tomando nuestras decisiones en el tiempo oportuno.
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