¡Socorro! ¡Socorro! ¡Mi actitud está perdiendo altura! 9 Cuando nos estrellamos por dentro 10 Cuando nos estrellamos por fuera IV. El cambio de actitud






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título¡Socorro! ¡Socorro! ¡Mi actitud está perdiendo altura! 9 Cuando nos estrellamos por dentro 10 Cuando nos estrellamos por fuera IV. El cambio de actitud
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Decisión # 5: Viva de día en día

Cualquier hombre puede pelear por un día. Es solamente cuando usted y yo añadimos las cargas de esas dos eternidades, ayer y mañana, que temblamos. No son las experiencias de ahora las que arrastran a los hombres; es el remordimiento o la amargura por algo que pasó ayer y el temor de que mañana pueda suceder. Vivamos, pero solamente un día a la vez, ¡ahora!

David, en su oración por perdón (Salmos 51), pidió a Dios: «Esconde tu rostro de mis pecados». Entendió que el bienestar de hoy está determinado por la sanidad y el olvido del ayer. «Mi pecado está siempre delante de mí», describe una condición en la vida de David que hubiera estorbado el cambio que él quería realizar. Por eso usó palabras que insistentemente pedían a Dios sanar su mente y su corazón. «Borra mis rebeliones[…] lávame más y más de mi maldad[…] límpiame de mi pecado[…] purifícame[…] lávame[…] hazme oír gozo y alegría[…] borra todas mis iniquidades[…] crea en mí un corazón limpio[…] renueva un espíritu recto dentro de mí[…] devuélveme el gozo de tu salvación[…] líbrame».

Al igual que David, usted debe orar así y permitir que Dios le perdone y sane su pasado. Sólo Dios puede sanar lo que pasó ayer y ayudarle a vivir en forma efectiva ahora. Lo que no ha superado en su pasado permanece como plaga en su presente.

Encontré a un viejo amigo en una conferencia. Mientras hablaba noté un nuevo gozo en su cara. Durante uno de los recesos vino y me abrazó. «John» dijo, «recientemente, durante una reunión de oración, Dios curó todas las cicatrices de mi pasado». Este hombre había pasado por experiencias negativas muy graves y sentía una nueva libertad y poder para vivir el presente. Después que tenga la seguridad del perdón de Dios, es importante que se concentre en edificar un nuevo «usted».

Decisión # 6: Cambie su patrón de pensamiento

Lo que mantiene nuestra atención determina nuestras acciones. Estamos donde estamos y somos lo que somos, por los pensamientos dominantes que ocupan nuestras mentes. William James dijo: «El más grande descubrimiento de mi generación es que las personas pueden alterar sus vidas alterando sus actitudes mentales». Romanos 12.1, 2 dice:

Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino tranformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Hay dos cosas que destacan el poder de nuestro pensamiento. Premisa mayor: Podemos controlar nuestros pensamientos. Premisa menor: Nuestros sentimientos vienen de nuestros pensamientos. ¿Conclusión? Podemos controlar nuestros sentimientos aprendiendo a cambiar una cosa: la manera de pensar. Es así de simple. Nuestros sentimientos vienen de nuestros pensamientos. Por lo tanto podemos cambiarlos, cambiando nuestro patrón de pensamiento.

Nuestro pensamiento, no nuestras circunstancias, determinan nuestra felicidad. Conozco a personas que han dicho que serían felices cuando alcanzaran cierta meta. Cuando llegan a la meta, no siempre encuentran la realización que anticipaban.

A menudo vemos este fenómeno entre las madres. Al comienzo, dicen: «Cuando Juanito salga de la escuela primaria, me sentiré feliz». Y así se sienten, por un rato. Luego, se les oye decir: «Cuando Juanito se gradúe de la escuela secundaria me sentiré feliz». Y así se sienten, al menos por el verano. La graduación de Juanito de la universidad, produce el mismo resultado, y pasa igual con el matrimonio de Juanito. Igual sucede con el nacimiento del primer hijo de Juanito, cuando mamá se convierte en una abuela extasiada y ese sentimiento continúa hasta que se convierte en una niñera.

Pero si mamá no ha aprendido cómo ser feliz entre sus bendiciones especiales, no tendrá una vida gozosa firme.

¿Cuál es el secreto para permanecer manteniendo la estabilidad? Llene su mente de «todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza» (Filipenses 4.8). Pablo entendió. Lo que mantiene nuestra atención determina nuestra acción.

Decisión # 7: Desarrolle buenos hábitos

Las actitudes no son nada más que hábitos de pensamiento. El ciclo dibujado a continuación le ayudará a formar hábitos adecuados.
Este ciclo puede ser positivo o negativo. El proceso para desarrollar hábitos, buenos o malos, es el mismo. Es tan fácil formar un hábito de triunfo, como lo es sucumbir al hábito de fracaso. Observe los dos ciclos siguientes y vea la diferencia.

Los hábitos no son instintos; son acciones o reacciones adquiridas. No suceden simplemente; son causados. Una vez que se determina la causa original de un hábito, está en su poder aceptarlo o rechazarlo. La mayoría de las personas dejan que sus hábitos les controlen. Cuando esos hábitos son perjudiciales, dañan nuestras actitudes. La siguiente fórmula le ayudará a cambiar los malos hábitos en buenos:

PASO # 1: Haga una lista de sus malos hábitos.

PASO # 2: ¿Cuál fue la causa original?

PASO # 3: ¿Cuáles fueron las causas que ayudaron?

PASO # 4: Determine un hábito positivo para reemplazar el malo.

PASO # 5: Piense en el buen hábito, sus beneficios y resultados.

PASO # 6: Actúe para desarrollar este hábito.

PASO # 7: Actúe diariamente de acuerdo a este hábito para reforzarlo.

PASO # 8: Siéntase recompensado al notar uno de los beneficios de su buen hábito.

Decisión # 8: Decida continuamente tener una actitud correcta

Una vez que toma la decisión de poseer una buena actitud, comienza en realidad el trabajo. Viene una vida de un continuo decidir crecer y mantener el resultado esperado. Las actitudes tienen la tendencia a revertirse a sus patrones originales si no son guardadas y cultivadas cuidadosamente.

«Lo más difícil al ordeñar vacas», observaba un granjero, «es que nunca permanecen ordeñadas». Las actitudes no siempre permanecen cambiadas. Hay tres etapas de cambio en las que usted debe deliberadamente decidir la actitud correcta:

La etapa inicial: Los primeros días son siempre los más difíciles. Los viejos hábitos son difíciles de romper. El proceso mental debe estar en guardia continuamente para producir la acción correcta.

La etapa media: El momento en que los buenos hábitos echan raíz, las opciones abiertas traen nuevos desafíos. Los buenos hábitos formarán lo que será bueno o malo. Las buenas noticias son: «Lo bueno produce lo bueno». Mientras más decisiones y hábitos correctos desarrolle, más buenos hábitos se formarán.

Etapa final: La complacencia puede convertirse en enemiga. Todos conocemos personas (quizás nosotros mismos) que tuvieron éxito en bajar de peso, solamente para caer en el viejo hábito de comer y subir de peso otra vez.

Nuestra decisión para escoger continuamente la actitud correcta, traerá muchos beneficios. Un amigo con quien trabajé durante cinco años en el cambio de actitud, dijo en una conferencia de líderes: «Si me hubieran conocido hace cinco años no me reconocerían ahora. Mi familia, ministerio y autoimagen, han mejorado grandemente. A diario trabajo con mis actitudes. No soy lo que quiero ser, pero tampoco soy lo que era. Quiero crecer en los próximos cinco años como lo hice en los pasados cinco. Para hacer esto debo continuamente decidir la actitud correcta».

No hay mejoramiento sino a través del cambio. Para mejorar continuamente debemos cambiar continuamente.

Usted es la clave para cambiar su actitud. Cuando se enfrentan con la necesidad de mejoramiento, muchas personas son como el hombre que entró a la oficina del siquiatra. Se había puesto medio melón como sombrero. Alrededor de cada oreja se había puesto un pedazo de tocino. El siquiatra se frotó las manos con gozo: «Ahora sí tengo algo grande», pensó para sí. Entonces el hombre con el melón en su cabeza y pedazos de tocino en cada oreja se sentó. «He venido», le dijo al siquiatra, «para hablarle acerca de mi hermano».

Nadie sino usted puede determinar lo que pensará y cómo actuará. ¡Qué bien! Ahora, tome control y comience el excitante viaje de mejoramiento de su actitud.

¡ES PARA USTED!

Si cree ser ganador, de seguro ganará,
si da un paso adelante, de seguro triunfará.
Si cree en su corazón que un propósito le espera,
podrá entonces comenzar.
Anhele ayudar al prójimo en toda necesidad.

Que pensamientos de fe reemplacen todas las dudas.
Que las palabras de aliento no le permitan fallar.
Si andando tropieza y cae, levántese con altura,
pues sólo usted determina todo el curso a navegar.

En la vida y en la muerte ¿no lo ve?
Es el hombre que no tiene que temer,
el que llega hasta las puertas y allí espera
un momento,
cuando siente la presencia del Señor oh, tan cerca.

A usted se le ha dado el poder para ver
lo que cuesta ser un hombre de verdad.
Si su pensamiento es puro, se sentirá usted seguro.
Y si usted así lo quiere, usted sabrá que sí puede.

—Autor desconocido

13

Las oportunidades a su alrededor

Hay dos claves que determinan quiénes somos: quiénes concebimos ser y con quiénes nos asociamos.

—Anónimo
Una vez que usted ha tomado la decisión de cambiar de actitud, está listo para permitir que las oportunidades que le rodean, hagan de su decisión un éxito.

Oportunidad # 1: Cuente con la cooperación de un amigo

«¿Cómo podría perseguir uno a mil, y dos hacer huir a diez mil, si su Roca no los hubiese vendido, y Jehová no los hubiera entregado?» (Deuteronomio 32.30).

¡Nos necesitamos el uno al otro! Pocas personas tienen éxito a menos que muchas personas quieran que lo tengan. El cambio tiende a intimidarnos. Añada a esa intimidación el darse cuenta que hay un largo camino que recorrer antes que se establezcan las actitudes correctas, y nos sintamos como las dos vacas que pastando en un potrero vieron pasar un camión de leche. Al costado del camión había una leyenda que decía: «Pasteurizada, homogeneizada, estandarizada, vitamina A añadida». Una de las vacas suspiró y le dijo a la otra: «¿No te sientes como incompetente?»

Para ayudarle a superar este sentimiento de incompetencia, necesita la ayuda de un amigo. Busque a alguien que tenga el espíritu de Tanzing, el guía nativo de Edmund Hillary que realizó la histórica escalada al Monte Everest.

Cuando descendían Hillary dio un traspié. Tanzing mantuvo la cuerda en tensión e impidió que ambos cayeran al clavar sus picos en el hielo. Más tarde, Tanzing rechazó cualquier crédito por salvar la vida de Hillary; consideró esto como una parte rutinaria de su trabajo. Como lo dijo: «Los alpinistas siempre se ayudan los unos a los otros».

Tanzing observó que nunca podemos hacer nada por otros que no tenga algún beneficio eventual para nosotros. Hay una ley de la vida que con el tiempo devolverá el bien por el bien. Por eso, el recabar la ayuda de alguien no solamente será beneficioso para usted, sino que también dará a un amigo una bendición a cambio.

Estas son las condiciones que se necesitan para un esfuerzo cooperativo exitoso:

1. Un amigo al que pueda ver o hablar diariamente.

2. Alguien que le ame y le anime.

3. Alguien con quien tenga sinceridad y transparencia mutuas.

4. Una persona que tenga éxito en superar problemas.

5. Alguien que tenga una fe fuerte en Dios y crea en los milagros.

En el libro de los Hechos vemos la emoción de la iglesia primitiva. En medio de todo el gozo y crecimiento vemos una situación muy significativa, Juan y Pedro juntos en ministerio y compañerismo. ¿Cuál era la razón? Juan animaba a Pedro. Pocas semanas antes, Pedro había negado a su Señor y no se sentía bien. En efecto, quería volver a la pesca. Juan, el discípulo amoroso, decidió ayudar a Pedro para que cumpliera su ministerio. Hechos 3 registra la curación milagrosa del cojo, pero hubo otra curación que tuvo lugar en la vida de Pedro, una curación interior, cuando Juan entraba con él en el templo. ¿Podría ser que la grandeza de Pedro fuera, al menos parcialmente, resultado del apoyo de Juan? Vaya y busque un amigo como Juan.

Oportunidad # 2: Asóciese con las personas correctas

Una mañana entré a mi oficina y vi la siguiente nota sobre mi escritorio: «Buenos días, pastor Maxwell. Hay dos claves para determinar quiénes somos: (1) quiénes percibimos ser, y (2) con quiénes nos asociamos».

¡Qué gran verdad! Sin embargo, como reflejo en esa nota, concluyo que una gran porción de nuestra autoimagen (quiénes concebimos ser) es determinada por nuestras amistades. Las actitudes de apoyo se basan muchas veces en cuán importante es la actitud para completar o dañar la imagen que sentimos que las otras personas tienen de nosotros.

Los pájaros de la misma especie vuelan juntos en bandadas. De los amigos adquirimos muchos de nuestros pensamientos, peculiaridades y características. Cambiar una actitud de negativa a positiva, requiere muchas veces cambiar de amistades. No es una casualidad que los muchachos con buenas notas se reúnan con otros con buenas notas. Al aconsejar a personas con problemas matrimoniales, he observado que casi siempre los amigos de la pareja tienen problemas matrimoniales también.

A veces las personas culpan a las circunstancias por sus problemas. Pero casi siempre es la gente con la que nos rodeamos, no las circunstancias que encontramos, las que marcan una diferencia en nuestras vidas.

Las buenas circunstancias con malos amigos, resultan en derrota. Las malas circunstancias con buenos amigos, resultan en victoria.

Hace algún tiempo escuchaba al comentarista Paul Harvey por la radio. Abrió el programa con la verdadera historia de una pareja que había solicitado adoptar una niña. La pareja fue rechazada por la agencia, no por deudas o conflictos personales, sino porque, según la agencia, su «actitud no era muy buena». Argumentaron que la niña no tendría una visión realista del mundo actual, una visión tanto del lado bueno como del lado malo de la vida.

¿Puede creer eso? Espero que se asocie con amigos que sean positivos y que le impidan tener una visión «realista» del mundo actual. Aunque es irrealista rodearse solamente de gente positiva, es posible rodearse de amigos que tengan una apreciación correcta de la vida.

Oportunidad # 3: Seleccione un modelo a seguir

Los comunicadores dicen que el 90% de lo que aprendemos es visual, el 9% es auditivo, y el 1% viene por otros sentidos. Nuestra dependencia de los ojos para aprender, sin duda, es al menos parcialmente resultado de la televisión en nuestra cultura. Los mensajes visuales duran más que los que sólo oímos. Usted puede seleccionar a alguien para seguir que le dé una constante visualización de lo que quiere llegar a ser. Hacer una sola decisión para cambiar una actitud no es suficiente. La visión de lo que desea debe estar constantemente delante de usted. Para lograr la clase de vida que quiere, debe actuar, caminar, hablar y conducirse como la persona ideal que visualiza en sí mismo. Gradualmente, el viejo yo desaparecerá y será reemplazado con el nuevo.

El apóstol Pablo enseñó y practicó la importancia de dar ejemplo. En casi todas las cartas a las iglesias, animó a la gente a seguir su ejemplo. A la iglesia de Filipos, les dijo: «Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros» (Filipenses 4:9). Recordó a Timoteo, cuando le animaba a ser un vencedor: «Pero tú has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia, persecuciones, padecimientos» (2 Timoteo 3:10, 11). Pedro ordena a los líderes espirituales: «Sed ejemplos de la grey» (1 Pedro 5.3). El más grande de los principios motivacionales es: La gente hace lo que ve. Como adultos estamos todavía jugando a seguir al líder. Nada le inspirará más efectivamente a cambiar que tener un hermoso ejemplo que seguir.

Mis actitudes han sido un resultado directo de un ejemplo adecuado por parte de mis padres. Casi siempre, cuando hablo en conferencias y trato de ayudar a la gente con sus actitudes, doy varias ilustraciones de mi vida familiar. Una pareja que me escuchó quiso desesperadamente cambiar y cambiar a sus hijos. Decidieron invitar a mamá y papá a su casa para pasar un fin de semana. El tiempo que pasaron juntos fue de mucha ayuda. Un día, cuando ya mi madre se había ido, los anfitriones entraron en el cuarto de huéspedes y oraron y ella le pidió a Dios que le diera la sabiduría y las virtudes de mi madre así como el manto de Elías había caído sobre el profeta Eliseo.

En 1981 visité la Iglesia Metodista Pentecostal de Santiago de Chile. La congregación pasaba de los 85:000 miembros. Mi corazón se conmovió al ver la obra maravillosa que Dios estaba haciendo en esa congregación. En un mes más sería el pastor principal de la Skyline Wesleyan Church de San Diego, California. Mi deseo era edificar una iglesia grande para el Señor. Al comprender que el pastor Vásquez había sido grandemente bendecido por Dios, le pedí que impusiera sus manos sobre mí y orara para que Dios ungiera mi ministerio. Recuerdo ese acontecimiento y me regocijo que tuve un modelo para seguir, aunque sea por pocos días.

Comience a buscar a alguien para reforzar su vida. Si le parece que no hay nadie a la mano pídale a Dios que le envíe un cristiano con una actitud de vencedor. Pida que esa persona le discipule por unos pocos meses. Disfrute la experiencia de crecer con el ejemplo.
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