¡Socorro! ¡Socorro! ¡Mi actitud está perdiendo altura! 9 Cuando nos estrellamos por dentro 10 Cuando nos estrellamos por fuera IV. El cambio de actitud






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título¡Socorro! ¡Socorro! ¡Mi actitud está perdiendo altura! 9 Cuando nos estrellamos por dentro 10 Cuando nos estrellamos por fuera IV. El cambio de actitud
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La noche del negativismo

La cuarta tormenta que causa la mayoría de las desgracias con la actitud, es lo que llamo la noche del negativismo.

Nuestros pensamientos gobiernan nuestras acciones. Eso es un hecho. En Mateo 15.19, el Señor dijo: «Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias». La pregunta es: «¿Somos gobernados por pensamientos positivos o negativos?» Así como los pensamientos negativos producen acciones negativas, los pensamientos positivos producen acciones positivas. Ahora estamos donde estamos y somos lo que somos por los pensamientos que dominaron nuestras mentes.

Pablo comprendió el poder de nuestros pensamientos, y en Filipenses 4 nos invita a dejar que nuestras mentes piensen en «todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre» (v. 8) y en las cosas que sean buenas y dignas de alabanza.

Nuestro reto es pensar bien en un mundo negativo. Cada día recibimos noticias desalentadoras. Conocemos a personas que difícilmente esperan lo que el futuro les depara, por lo tanto miran hacia atrás con dolor.

Preguntados por la firma investigadora de mercado R.H. Brieskin Associates, sobre lo mejor que les había sucedido en los últimos cinco años, el doce por ciento de las personas encuestadas respondieron: «Nada». Estas personas solamente podían ver opciones malas en toda situación. Si tragan un huevo temerán moverse por miedo a que se rompa, y tendrán miedo de sentarse por temor de empollar. El pensamiento y la vida negativos producen mucho detrimento en nuestra vida. Miremos algunos.

1. El pensamiento negativo pone nubarrones en
los tiempos en que debemos tomar decisiones importantes


Estamos tensos en vez de relajados. Presentar un examen es un ejemplo de esto. Un comentario que se oye a menudo en los repasos es: «Espero que no me hagan esta pregunta. Estoy seguro de que no podría contestarla». Comienza el examen y como se esperaba, allí está la pregunta, seguida del resultado que se esperaba. ¿Accidente? No. Profecía cumplida. Se sintió negativo frente a la pregunta, declaró su temor y respondió de acuerdo a eso. La próxima vez que estudie para un examen dígase: «Si habrá un momento en que recuerde mejor esta pregunta, será cuando rinda mi examen».

2. La conversación negativa es contagiosa

Un hombre que vivía a un lado de la carretera y vendía «perros calientes» era un poco sordo, así que no tenía radio. Tenía un problema con sus ojos, por tanto no leía los periódicos. Pero vendía muy bien sus «perros calientes». Había puesto letreros en la carretera anunciándolos. Se paraba a un lado del camino y gritaba: «¡Compren perros calientes!» Y la gente compraba sus perros calientes. Aumentó sus órdenes de carne y pan, compró una estufa más grande para atender mejor su negocio, y todo iba muy bien.

Un día, su hijo volvió a casa luego de los estudios universitarios. El hombre lo tuvo finalmente con él para que lo ayudara. Pero entonces sucedió algo: «Padre, ¿no has oído la radio?», le preguntó el hijo. «¿No has leído los periódicos? Hay una gran recesión. La situación europea es terrible. La situación nacional es peor».

Entonces el padre pensó: «Bueno, mi hijo ha estado en la universidad, lee los periódicos y escucha la radio, y debe saber».

Así que el padre suspendió sus órdenes de carne y pan, retiró los letreros y ya no se preocupó de estar al borde de la carretera vendiendo sus perros calientes. Sus ventas se fueron abajo de la noche a la mañana.

«Tienes razón hijo», dijo el padre al muchacho. «Ciertamente que estamos en medio de una gran recesión».

¿Ha cambiado sus acciones la actitud negativa de alguien?

3. El pensamiento negativo saca todo fuera de proporción

Algunas personas tratan el problema de un techo con goteras como si fuera un huracán. Todo es un proyecto grande. Encuentran un problema en cada solución.

La Ley de Murphy dice: «Nada es tan fácil como parece; todo lleva más tiempo de lo que usted espera; si algo puede salir mal, saldrá, y en el peor momento posible».

La Ley de Maxwell dice: «Nada es tan difícil como parece; todo es más gratificante de lo que espera; si algo puede salir bien, saldrá, y en el mejor momento posible».

4. El pensamiento negativo limita a Dios y a nuestro potencial

Una de las historias más tristes de la Biblia es la del fracaso de Israel para entrar en la tierra prometida, como se cuenta en Números 13 y 14. Es un ejemplo clásico de cómo un informe negativo puede limitar a Dios y a los demás.

Doce espías fueron a Canaán bajo las mismas órdenes, a los mismos lugares, en el mismo tiempo y volvieron con diferente opinión. Para Josué y Caleb la tierra prometida era todo lo que Dios dijo que sería. Ellos informaron:

Ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella (v. 27).

Los otros diez hombres entregaron un informe negativo. En los versículos 28 y 29 del capítulo 13, informaron hechos sin fe.

Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas; y también vimos allí a los hijos de Anac. Amalec habita el Neguev, y el heteo, el jebuseo y el amorreo habitan en el monte, y el cananeo habita junto al mar, y a la ribera del Jordán.

En el versículo 31 vemos que tenían metas sin Dios.

Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros.

Los versículos 32 y 33 nos dicen que continuaron con exageración y sin valor:

Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura. También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos.

¿Cuál fue el resultado?

Entonces toda la congregación gritó, y dio voces; y el pueblo lloró aquella noche. Y se quejaron contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo toda la multitud: «¡Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojalá muriéramos! ¿Y por qué nos trae Jehová a esta tierra para caer a espada, y que nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa? ¿No nos sería mejor volver a Egipto? Y decían el uno al otro: Designemos un capitán, y volvámonos a Egipto (Números 14.1–4).

5. El pensamiento negativo nos impide disfrutar la vida

Una persona negativa no espera nada más de una bandeja de plata sino que se manche. Si tiene un vecino negativo, pídale prestada una taza de azúcar. Él nunca espera que se la devuelvan. Chilsom, un pensador, dijo: «Cuando las cosas parecen que van a mejorar, usted ha pasado por alto algo».

6. El pensamiento negativo impide a los demás dar una respuesta positiva

Este es probablemente el peligro más grande de una vida negativa. Tiende a controlar a quienes usted ama y en quienes influye más.

Aun la respuesta a una pregunta depende en mucho de cómo usted la haga. Como los vendedores de experiencia lo saben, las preguntas hechas de una manera positiva o negativa, casi siempre provocan una respuesta de acuerdo.

Un estudiante de sicología entró en el ejército decidido a probar esta teoría. Le asignaron entregar albaricoques al final de la línea de comida.

«¿No quiere albaricoques, verdad?», preguntó a los primeros hombres, el noventa por ciento dijo: «No».

Entonces probó el método positivo: «¿Quiere algunos albaricoques, verdad?» Casi la mitad respondió: «Este… sí… Tomaré unos cuantos».

Luego probó un tercer método basado en la técnica fundamental de «o, o». «¿Un plato de albaricoques, o dos?», preguntó. Y pese a que a la mayoría de los soldados no les gusta los albaricoques del ejército, el cuarenta por ciento tomó dos platos y el cincuenta por ciento tomó uno.

El tipo más común de negativismo que estorba a los demás, se caracteriza por lo que llamo una declaración de «mundo plano». Es una afirmación sincera condicionada por la educación y la experiencia que se ha tenido en el pasado. No es verdad y sin embargo se acepta como un hecho, y por ella se dirige el pensamiento y las acciones de muchas personas.

La historia está llena de ejemplos de expertos que dijeron positivamente que las cosas no podían hacerse, y se les probó que estaban equivocados. La ilustración clásica de una declaración de «mundo plano», es la de Colón y sus planes de exploración.

En 1490, la reina Isabel y el rey Fernando de España encargaron a un comité real para que estudiara el proyecto de Cristóbal Colón de encontrar una ruta nueva y más corta hacia las legendarias Indias.

El comité, un impresionante panel de expertos dirigidos por destacados geógrafos y eruditos de España, examinó los planes de Colón y presentó sus conclusiones al rey y a la reina. El proyecto no podía ser llevado a cabo. Totalmente imposible, escribieron.

Colón tuvo problema para financiar sus viajes y convencer a una tripulación a navegar «alrededor» del mundo. ¿Por qué? Estaba combatiendo un enajenamiento cultural. La mayoría de la gente creía una cosa y no estaban receptivos a otras posibilidades. Para Colón, el problema era que todos sabían que la tierra era plana.

Afortunadamente, Isabel, Fernando y, lo que es más importante, Colón mismo, ignoraron a los expertos. La Niña, la Pinta, y la Santa María se hicieron a la vela y se descubrió que un «mundo plano» era redondo. «Imposibles» nuevas tierras se convirtieron en florecientes y muy «posibles» lugares.

Durante los primeros 1900, una impresionante corriente de afirmaciones científicas ridiculizaron la idea del avión. Absurdo y sin sentido, decían. Una fantasía inducida por el opio. Una idea chiflada.

Uno de los periodistas científicos más influyentes de Estados Unidos se apresuró a decir: «Se está desperdiciando tiempo y dinero en los experimentos de aviación».

Una semana más tarde, en un campo lleno de baches llamado Kitty Hawk, en Carolina del Norte, los hermanos Wright pusieron su idea chiflada a la cabecera de una pista hecha a mano y lanzaron a la humanidad al aire.

Aun después de eso, los expertos continuaban sin creer en el aeroplano.

El mariscal Foch, comandante supremo de las fuerzas aliadas en Francia durante la primera guerra mundial, observó una demostración y dijo: «Está muy bien para deporte, pero no es de ninguna utilidad para el ejército».

Thomas Edison consta en la historia como uno que dijo que las películas habladas no tendrían éxito. «Nadie», dijo, «pagaría para escuchar sonidos que vienen de una pantalla».

Él también trató de persuadir a Henry Ford para que abandonara su trabajo sobre la peregrina idea de un motor para automóvil. Edison, persistente en sus propias empresas, dijo al joven Ford: «Eso no tiene ningún valor. Ven y trabaja para mí y haz algo de verdadero valor».

Los expertos le dijeron a Benjamín Franklin que dejara todos esos tontos experimentos con la luz. Era un desperdicio de tiempo, dijeron.

Madame Curie fue obligada por los expertos a olvidar la idea científicamente imposible del radio.

Lawrence Olivier fue aconsejado insistentemente por un sincero experto teatral para que renunciara a sus planes para una carrera en el teatro porque no tenía lo que se necesita para ser un buen actor.

Sin duda, regresando atrás en el tiempo, podemos ver a un porfiado cavernícola insistiendo en que podría encender el primer fuego producido por la mano del hombre, y ver a su alrededor a todos los viejos de barba y pelo gris y a los sabios, negando con su cabeza y diciendo: «No está bien de la cabeza. Alguien debería decirle que eso sencillamente no será posible».

Ahora, todavía tenemos dificultades con la gente del «mundo plano». Muchas de nuestras suposiciones aceptadas tienen la tendencia a entorpecer la creatividad y la realización de nuestro verdadero potencial.

Para cristalizar nuestro entendimiento de esta sutil forma de negativismo, enumero algunas afirmaciones de «mundo plano».

«Los líderes nacen, no se hacen».
«Los buenos terminan últimos».
«No es lo que usted sabe, sino a quien usted conoce».
«No se puede enseñar nuevas gracias a un perro viejo».

Cuando estamos condicionados a verdades conocidas y cerrados a nuevas posibilidades positivas, sucede lo siguiente:

Vemos lo que esperamos ver, no lo que podemos ver.

Oímos lo que esperamos oír, no lo que podemos oír.

Pensamos lo que esperamos pensar, no lo que podemos pensar.

Aplicación de actitud:

¿Cómo hacer de su «mundo plano» uno redondo?

1. Identifique la razón por la cual usted es una persona de «mundo plano».

2. Identifique las áreas en las que piensa como «mundo plano».

3. Identifique a las personas que pueden ayudarle a cambiar este limitante proceso de pensamiento.

4. Controle continuamente su progreso.

5. Lea y escuche libros y cintas positivos de autoayuda.

6. Acepte muy pocas afirmaciones dogmáticas.

7. Coloque todas las afirmaciones hechas en su debido contexto.

8. Tome en cuenta la fuente de la afirmación.

9. Recuerde, la experiencia puede limitar su perspectiva antes que expandirla.

10. Lo que es posible no siempre se logra rápidamente ni siempre es respaldado con entusiasmo.

Pensamiento para concluir:

Una mente de «mundo plano» nos permite dormir sobre él.

Una mente de «mundo redondo», nos mantiene moviéndonos alrededor de él.

Sección IV

El cambio
de actitud


11

Suba, suba y vuele lejos

La mayoría de las personas están muy cerca de llegar a ser lo que Dios quiere que sean.

John Maxwell

Uno de los más grandes descubrimientos que hacemos, una de nuestras más grandes sorpresas, es encontrar que podemos hacer lo que temíamos que no podríamos. Los barrotes de la cárcel contra los que nos golpeamos están dentro de nosotros; nosotros los ponemos y nosotros podemos quitarlos.

Esa afirmación incluye algunas noticias buenas y otras malas. Las malas son que llevamos muchos de los problemas dentro de nosotros mismos. Las buenas son que comenzando hoy mismo podemos salir de la prisión de las malas actitudes y ser libres para gozar una vida útil.

Esta sección tiene por objeto establecer un proceso claro para ayudarle a superar su problema de actitud.

Para que tenga éxito, debe entender estas verdades:

1. El proceso requiere mucha dedicación y trabajo para ser efectivo.

2. El proceso de cambio nunca es completo, por eso, una revisión constante de la sección IV asegurará mejores resultados.

3. Todas las excusas por las actitudes equivocadas deben eliminarse inmediatamente. Encare el cambio con la sinceridad y honestidad de la canción espiritual negra que dice: «Soy yo, soy yo, soy yo, oh Señor, el que necesito la oración».

4. Busque a un amigo ante el que pueda reportar su cambio de actitud.

5. Recuerde, mientras lee estas páginas puede cambiar cualquier actitud con la que no esté de acuerdo.

La actitud personal es mi principal énfasis en las conferencias sobre liderazgo que dicto por todo el país. La mayoría de las personas están muy cerca de ser las personas que Dios quiere que sean. Continuamente les digo a ellos y ahora a usted: «¡Usted es solamente una actitud que se manifiesta!» Mi más grande alegría es ayudar a cientos de personas a cambiar una actitud por el resto de sus vidas. En este capítulo incluyo un testimonio de un cambio de vida producido por un cambio de actitud, para que al leerlo se inspire. Lea esta historia y recuerde que esto le puede suceder a usted.

«Como el hombre piensa en su corazón, así es él» (Proverbios 23.7). Este versículo tiene especial significado para mí. He experimentado personalmente la influencia de las actitudes, porque mi pensamiento acerca de la vida ha producido dos hombres diferentes.

Mi conversión a Cristo fue el punto crucial para mí. Cambié de una persona con una actitud negativa a otra con mente positiva. La gente me ve como una persona muy positiva ahora, pero no me hubieran reconocido once años atrás. Mis actitudes han pasado por un proceso sanador, modelador y transformador.

Antes de ser cristiano, mi actitud fue moldeada por el mundo que me rodeaba. Mi pensamiento se conformó a los valores del mundo. Fui criado en un hogar destrozado y estaba saturado con la actitud de que la vida no era otra cosa sino una lucha constante para sobrevivir. Tenía una autoimagen negativa porque la gente significativa de mi vida (mi familia, mis compañeros, etc.) tenían autoimágenes negativas. La crítica y el pensamiento negativo moldeaban mi manera de vivir porque esas eran las actitudes de la gente que me rodeaba. Los obstáculos y los problemas nunca fueron vistos como oportunidades para el crecimiento. Los problemas eran maldiciones con las que se vivía y no bendiciones ocultas.

Sentí que la vida me había tratado mal. Estaba convencido de que tenía el peor lado en todo. Estaba centrado en mí mismo y buscaba solamente lo mío. Quería ver sólo lo que podía obtener de la vida. Viviendo esta vida negativa no encontraba realización. La vida misma carecía de significado; siempre había una nube negra cerniéndose sobre ella.

La gente con la que me reunía, la literatura que leía, la música que escuchaba y mi falta de conocimiento de Dios, formaban mis actitudes de una manera nada positiva.

Cristo vino a mi vida en el momento preciso. Cuando estaba más desalentado que nunca, Él me hizo una nueva criatura. Me di cuenta que «Cristo en mí» significaba una transformación de mi mente. No llegué a ser una persona superpositiva de la noche a la mañana, pero de inmediato comencé a ver la vida de diferente manera.

Su Palabra dentro de mí, no el mundo alrededor mío, influyó en mi actitud. Tome la decisión gustosa de vivir por la Palabra de Dios. Tuve una batalla con los pensamientos negativos recurrentes, pero deseé de todo corazón ser diferente. Quise ser una persona positiva. Quise tener la mente de Cristo.

A medida que aprendía más de Cristo, sometido a su voluntad y siguiendo su dirección, mi amargura hacia la vida desapareció. La vida llegó a ser una bendición, no una carga. Estaba llena de oportunidades, no de obstáculos.

Me propuse ponerme en contacto con personas positivas, leí libros sobre el pensamiento positivo, escuché a gente positiva, me asocié con grupos positivos. Por favor, comprendan que estos cambios no fueron siempre fáciles. Tuve que batallar contra la vieja manera de pensar, muchas veces, pero la gracia de Dios fue el factor clave para transformar mi actitud.

Sé que Dios puede ayudar a cualquiera a cambiar su actitud. Él cambió la mía hacia la vida, dándome una positiva, edificante, centrada en los demás, dirigida por Cristo. Creo que los factores principales en la transformación de mi actitud fueron la fe en Dios, el deseo de cambiar, la voluntad para hacer lo que necesitaba para ser diferente (asociarme con diferentes personas, etc.) y una fuerte resolución de ser positivo cada día.

Acostumbraba creer que las circunstancias determinaban mi actitud. Pero ahora sé que la decisión, no las circunstancias, determinan cómo pienso. Cualquiera puede llegar a ser una persona positiva, si quiere serlo. Dios ayudará a todos los que deseen ser diferentes.

El proceso por el que he pasado ha sido emocionante. Todavía estoy en él. Dios es fiel. Él terminará la obra que ha comenzado. No tenemos que permanecer negativos. Podemos ser positivos, si queremos someternos al proceso de cambio.

Ciertamente este hombre ha pasado por grandes cambios. Cada vez que leo su testimonio personal veo mucho crecimiento positivo en su vida. Felizmente es un amigo cercano y he podido ver el éxito de su nueva actitud positiva. Cuando el cambio es exitoso lo llamamos crecimiento.

La mayoría de las personas que tienen actitudes negativas no se dan cuenta que las actitudes no conocen barreras. Las únicas barreras que sujetan a nuestras actitudes son las que colocamos sobre ellas. Las actitudes, como la fe, la esperanza, y el amor, pueden pasar por encima de cualquier obstáculo. Entendiendo esta verdad, permítame animarlo a tomar el control de sus actitudes y comenzar los cambios necesarios.

El piloto de un avión entiende que él es el que establece la actitud del avión. Él determina la dirección de la actitud, el resultado sigue a continuación. Ascender a una mayor altura toma tiempo. El comentarista de radio y televisión Paul Harvey, decía: «Usted puede saber cuándo está en el camino del éxito. Va cuesta arriba todo el tiempo». Tomará tiempo llegar a nuevas alturas. Sea paciente, sabiendo que cualquier cosa que valga la pena está obrando a su favor. Aunque el cambio en sí mismo no es progreso, es el precio que pagamos por el progreso.

Antes que comience el proceso de cambio, aquí está una oración para usted:

Querido Dios:

El cambio nunca es fácil, sin embargo, el crecimiento lo demanda.

Por eso, temerosamente salgo de mi mundo de derrota y cuidadosamente entro en el mundo de los ganadores.

Tomará tiempo, Señor.

Por eso, seré paciente al dejar que Tú y otros me ayuden a ser «perfectos y cabales sin que os falte cosa alguna» (Santiago 1.4).

Necesitaré mucha ayuda.

Por eso, aceptaré a todos los que me envíes desde diferentes lugares en diversos momentos, para solucionar mis necesidades específicas.

Verdaderamente, Padre, todavía estoy intimidado y me falta fuerza.

Por eso te pido que hagas algo por mí ya que no puedo hacerlo por mí mismo.

Y cuando mis actitudes cambien y un "mejor yo" sea una realidad en mí, te daré toda la alabanza. Amén.
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