Libro III alquimia del espíritu humano una guía para la transición hacia la Nueva Era






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títuloLibro III alquimia del espíritu humano una guía para la transición hacia la Nueva Era
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La historia de David, el indio



Había en una isla un indio llamado David. Y para aquellos de ustedes que quieran saber más acerca de por qué un indio se lla­mó David, tendrán que analizarlo más tarde (risa cósmica). La isla en la que vivía David era buena y en ella reinaba la abun­dancia. Y David era del linaje de la realeza de la isla, pues su abuelo era el jefe. David llevaba una vida exquisita en la isla; había en ella abundancia de alimentos y eran muchas las cosas que crecían y que se podían comer. El pueblo y la tribu de Da­vid vivieron bien durante muchos años.

Ahora bien, la isla se hallaba rodeada por un extraño atributo, pues existía un gran banco de niebla muy espeso que la rodeaba a cinco kilómetros de la costa. Esta niebla rodeaba la isla por completo y puesto que la niebla nunca se acercaba a la costa, el tiempo en la isla era generalmente soleado y claro. La niebla se mantenía a cinco kilómetros de la costa, como una señal omino­sa, y nadie había podido ver nunca más allá de ella.

David creció con esta niebla, y quienes vivían en el pueblo la habían experimentado generación tras generación. No la com­prendían, pero la temían puesto que, de vez en cuando, había al­gún habitante del pueblo que emprendía el viaje hacia el banco de niebla y nunca regresaba. Cuando aún era un muchacho, Da­vid recordaba a uno de los ancianos de la tribu que se hallaba cercano a la muerte, que decidió meterse en su canoa y dirigirse hacia la niebla. Se contaban muchas historias acerca de lo que ocurriría si se dirigía uno hacia la niebla, y la mayoría de ellas se contaban por la noche, a la luz de la hoguera.

A los habitantes del pueblo se les enseñó que si alguien deci­día dirigirse hacia la niebla, el resto debían meterse en sus casas y en sus pueblos y no mirar, pues esta niebla producía un gran temor. Pero David, al ser de la realeza, pudo observar estos po­cos acontecimientos con los ancianos, cuando él todavía era un niño, y más tarde un muchacho adolescente. Pero el único acon­tecimiento que recordaba verdaderamente era el del anciano que se dirigió hacia el banco de niebla. Lo vio tomar su remo y des­lizar su canoa suavemente hacia la niebla y, tal como esperaba, el anciano no regresó nunca. Tal como le habían dicho los an­cianos: «Nadie que se aventura por el banco de niebla regresa nunca». Y la realeza permaneció durante muchas horas obser­vando la niebla después de que el anciano desapareciera en ella, a la espera de que sucediera algo que se había pronosticado que sucedería. Pues a menudo, al cabo de un tiempo, escuchaban un gigantesco ruido apagado, un ruido terrible que instalaba el te­mor en sus corazones, como un rugido apagado que no podían comprender. David lo recordaría durante el resto de su vida. ¿Quién sabe lo que habría podido ser? ¿Quizá un monstruo que se encontraba al otro lado del banco de niebla? ¿Quizá el sonido de un torbellino o de una cascada gigantesca que se cobraba las vidas de aquellos que se aventuraban a cruzarlo?

Puede parecer extraño que David, al cumplir los treinta y cuatro años de edad, tomara la decisión que tomó, pero él se sin­tió atraído hacia la niebla. Tuvo la sensación de que había en su vida algo más que le estaba faltando. Quizá se tratara de una verdad que había permanecido dormida durante años y para la que la niebla era de algún modo la respuesta. Es cierto que na­die había regresado, pero eso no significaba que hubieran muer­to, pensó David. Así pues, David emprendió el viaje sin decirles nada ni a los ancianos ni a los habitantes del pueblo, lleno de valor por ver lo que hubiera al otro lado del banco de niebla. Su­bió a su canoa lentamente y ofreció ceremonia por lo que se dis­ponía a hacer. Dio gracias a Dios por su vida y por la revelación de lo que pudiera surgir. Sabía que, al margen de lo que le acon­teciera a él, tendría al menos conocimiento, y eso era lo que le impulsaba a hacerlo.

Así pues, David remó silenciosa y suavemente hacia el banco de niebla. Nadie le observó, pues no anunció a nadie lo que se dis­ponía a hacer. Pronto se encontró aproximándose al banco de niebla, que se acercaba cada vez más. Entonces, David se dio cuenta de una cosa extraña: hasta entonces nadie se había acercado a pro­pósito a la niebla para observarla de cerca, pero parecía atraerlo hacia ella. Empezó a sentirse atenazado por el elemento de temor que le produjo este sorprendente descubrimiento. Ahora, David ya no necesitaba de su remo, así que lo dejó dentro de la canoa. La canoa desapareció en la niebla, con él en ella. Todo estuvo quieto y tranquilo mientras David se encontró en el banco de niebla y la corriente seguía impulsándole hacia adelante. Todo se hizo más y más oscuro y entonces David empezó a reconsiderar lo que había hecho. «Soy un hombre joven, y les he fallado a mis ancianos, pues me encontraba en el linaje y he decidido hacer algo estúpi­do.» David sentía ahora miedo, y el temor descendió sobre él como un manto de la muerte, y la negrura empezó a penetrar en su cerebro, y se estremeció de frío y de emoción, mientras la ca­noa se deslizaba silenciosamente hacia adelante.

David permaneció en el banco de niebla durante horas y tuvo la sensación de que aquello no terminaría nunca. Se acobardó en su canoa, consciente de que había cometido un error. «¿Y si nada cambia nunca?», pensó. «¿Y si tengo que permanecer aquí du­rante toda la eternidad y muero de hambre en esta canoa?» De repente, David tuvo una visión de temor en la que todos aque­llos que le habían precedido se encontraban ahora flotando eter­namente en sus canoas, como esqueletos, en medio de la oscura niebla. ¿Vería al anciano que se marchó hacía años? ¿Cambiaría algo alguna vez? «Oh, ¿dónde está la verdad que buscaba?», le preguntó David en voz alta a la niebla.

Y entonces ocurrió. David salió por el otro lado del banco de niebla. Se quedó asombrado ante lo que allí vio pues, delante de él se extendía pues todo un continente, con claridad, lleno de muchos aldeanos y pueblos hasta donde alcanzaba a ver. Vio el humo que se elevaba de sus hogueras y los escuchó tocar música en las playas. Había vigías apostados a lo largo del banco de niebla, que lo divisaron inmediatamente. Al verlo acercarse, hi­cieron sonar sus cuernos con celebración para hacer saber a quienes estaban en la costa, que otro más de ellos había cruzado la niebla. Entonces, David escuchó un rugido gigantesco que lle­gó hasta él, procedente de la tierra. ¡Un rugido de celebración! ¡Un rugido de honor! Ellos lo rodearon con sus canoas y le arrojaron flores. Al llegar a la playa, se le acercaron, lo tomaron y lo llevaron en hombros, y celebraron su cruce de la niebla. Ese mismo día, David inició una nueva vida enriquecida.

Ahora, podrían decir ustedes: «Sé de qué trata esta parábola. Trata sobre la muerte, ¿verdad?». A lo que nosotros contestamos: «No, no trata de eso». Esta parábola se les ofrece esta noche verbalmente y, tal como la leen, trata sobre la llegada a la nueva energía y sobre la ascensión. Trata acerca de lo que se encuentra delante de ustedes si sólo desean seguir el camino. Pues cada uno de ustedes tiene ante sí un banco de niebla, que es su propio temor, y cada temor es un desafío diferente y una lección dife­rente para cada persona.

Escuchen atentamente, pues ahora nos acercamos al verdadero origen del tema. ¿Qué es aquello que les produce más temor? Para muchos de ustedes, el mayor temor es, sin saberlo, el de al­canzar éxito, el temor a encontrarse en el camino que se han com­prometido a seguir en su contrato; el temor de la abundancia. Qui­zá sea incluso el temor a la iluminación. Les animamos a afrontar ese temor permaneciendo erguidos. Lo que les produzca la mayor ansiedad, sea lo que mere, deben saber que es el karma en su vida, que deben afrontar cara a cara, primero con desafío, sabiendo que eso no es más que una fachada. Es como el banco de niebla de la parábola, al otro lado del cual hay celebración. Pero no se puede llegar hasta ahí sin temor. ¿Cuáles son los otros temores que pue­den presentarse esta noche ante ustedes? Quizá se trate del temor a las relaciones, el estar en ellas, el abandonarlas. Cada uno de us­tedes es diferente.

Pero también hay otro temor que es fundamental en algunas de las mentes de los que se encuentran aquí esta noche. Queri­dos míos, sabemos quiénes son. Conocemos sus pensamientos más íntimos. Mientras están sentados en su silla, escuchando o leyendo, ¿creen que son alguna especie de masa de humanidad sin rostro? ¡Difícilmente podría ser así! Conocemos su nombre, puesto que lo llevamos en nuestros corazones. Algunos de ustedes han experimentado acontecimientos en sus vidas que son tragedias inimaginables.

El temor que experimentan muchos de ustedes no es más que un recuerdo, pues ahí hay negrura hacia la que no desean dirigir­se. Los acontecimientos o tragedias que pudieran haber parecido inapropiados y que le han roto el corazón en otros tiempos, no deben ser vueltos a experimentar permanentemente, se dicen a sí mismos. Ese es su temor, y les atenaza el corazón el pensar que vayan a tener que experimentarlo otra vez. Permítanme decirles de qué tienen miedo en realidad. En el nivel celular tienen miedo del hecho de que se darán cuenta de que son responsables, y de que ustedes mismos ayudaron a planificarlo. Y de que eso formó parte de su contrato. Y de que fue programado, y de que su espí­ritu lo sabía mucho antes de que ocurriera. Ese es su verdadero temor. Que se les revele una cosa negra que ustedes mismos ayu­daron a planificar les parecería inimaginable. Y, sin embargo, esa es la visión general de las cosas y eso es lo que le situará frente a frente con una experiencia de aprendizaje que le proporcionará paz allí donde antes creía que no la encontraría nunca.

Y así sucede con muchos de ustedes, que llevan consigo el karma esta misma noche. ¿Por qué les ofrece Kryon una parábo­la como esta? Lo hace para ejemplificar lo que es la responsabi­lidad. Han llegado aquí por designio, con un plan que ustedes mismos conocen, pero que se les oculta. Está revelado en el 12:12. Ahora es el momento de la capacitación, de la responsabilidad para toda la energía del planeta, y es el momento para que reco­nozcan su camino. Es el momento de mirar a los ojos de sus ad­versarios y decir: «¡Te conozco! Sé quién eres, y decido desen­gancharme de tu karma». Ahí es donde se tienen que pasar las pruebas y donde se elevan verdaderamente las vibraciones para el planeta. Pues no hay lugar más dulce sobre este planeta que el hecho de reconocer quién se es. Pues todas las cosas que le han producido dolor desaparecerán ahora y se desvanecerán. ¿Desea que se produzcan milagros con su salud? Eso es muy sencillo, pues sus cuerpos fueron diseñados para durar eternamente. Re­cuérdenlo.

Y así, es con estos pensamientos como el Espíritu les da la bienvenida a la Nueva Era. Esto es el nuevo Jerusalén, y ustedes se encuentran sentados en medio de su energía. Y les decimos a todos y cada uno de ustedes que este es el momento en el que pueden permanecer al sol y levantar los brazos hacia lo alto y gritarles a los cielos: «¡Yo soy!», y decirlo en serio. Son magní­ficos. Nos sentamos a sus pies esta noche, en celebración de esta Nueva Era, de esta capacitación. Algunos de ustedes deja­rán este lugar alterados, pues habrá ansiedad en sus corazones. Saben que han escuchado la verdad, y su cerebro deseará negar­la. No tengan miedo de esto. Es, simplemente, el Espíritu que les habla con amor. Esta noche, algunos de ustedes habrán que­dado curados y lo sabrán. Es una certidumbre, pues cada vez que un grupo se sienta ante el Espíritu, eso es lo que se produce. Procuren alcanzarlo y sepan que es suyo.

Algunos de ustedes habrán sido simplemente amados durante este tiempo. Y les pedimos que aspiren también a eso. Pues eso, queridos míos, es la esencia de nuestra relación con ustedes. Y que así sea.
Kryon


The Kryon Writings

1155 Camino del Mar – # 422

Del Mar, California 92014

Querido Lee:

El servicio que está proporcionando al trans­mitir los escritos de Kryon a otros contribuirá mucho a elevar la vibración del planeta. Al leer los libros, cosa que hago a últimas horas del día, tengo la sensación de mantener una conversación privada con el espíritu. La infor­mación es tan personal que siento incluso la presencia mientras sostengo el libro. No pue­do explicarle ni a usted ni a ningún otro qué significan esos libros para mí. No los leo, sino que los experimento.

Con amor y luz.

Pat Rowe Corrington
Awakening Publications

Autor de «Vivir de nuevo, y de nuevo, y de nuevo»

Danville, California



Convertirse en un humano de la Nueva Era
Canalización en directo en Kamuela

La gran isla de Hawai

Enero de 1995


Esta canalización en directo ha sido editada con palabras y pensamientos adicionales, para permitir Una mayor clarificación y una mejor comprensión de la palabra escrita.
Saludos, queridos míos. Soy Kryon del servicio magnético. No temas nunca que yo no esté aquí cuando se me llama, socio mío. Cada vez que me encuentro con ustedes es el tema recurrente del Kryon el hablarles a todos los que se han reunido en esta sala de que el Kryon nunca habla a grupos de humanos, pues el Kryon siempre se dirige a los corazones individuales de todos y cada uno de ustedes. Así sucede esta noche, en la que el Kryon acude ante ustedes y dice: «Son tiernamente queridos». Y es la intención del Kryon sentarse en esta no­che ante ustedes y lavarles los pies, pues son ustedes realmente los exaltados. Antes de decir más al respecto, permítanme de­cirles lo que está teniendo lugar en esta sala, ahora mismo. Pues a medida que se acostumbran a la voz de mi socio, deben comprender, queridos míos, que la tra­ducción y los grupos de pensamiento que acuden ahora a ustedes hablan con la misma voz que surgió para dar instrucciones a Moisés. Es la misma voz que detuvo el brazo de Abraham, que ya tenía el puñal preparado para hundirse en el pecho de Isaac. Es Espíritu lo que se les traduce esta misma noche, pues están aquí sentados, escu­chando y leyendo gracias a una cita previa.

No es ninguna casualidad que ustedes, individualmente, escuchen o lean estas palabras en este momento, pues estamos lle­nando de amor este portal de energía. Invitamos ahora a todos los que me acompañan a llenar este lugar con un cono de amor, de modo que durante la pronunciación de las palabras que se di­gan aquí esta noche, o que se lean en este momento, el amor se transmita por la vía del tercer lenguaje que habla a su tercer ojo, al margen de que ustedes las escuchen pronunciar o no. Habrá poder, curación y amor que será transmitido esta noche a todos los que se encuentran aquí. Y sucede, como con todos estos gru­pos, que hay aquí tres clases de personas. Les hablamos ahora a cada uno de ustedes, pues hay un grupo de ustedes que llegan aquí ya iluminados y preparados para un gran aumento de la energía en su vida. Son aquellos que, al alejarse de esta reunión, lo harán sintiéndose curados. Y recibirán esto a través de su pro­pio poder. Pero esta noche escucharán la verdad, y les será trans­mitida la energía para la curación. Son ustedes los que, al alejarse de aquí, vibrarán durante tres días y tendrán noches de insomnio, pues se producirán cambios instantáneos en su espíritu. Son uste­des muy honrados, pues son aquellos que están realmente prepa­rados y dispuestos para escuchar estas palabras. Y les honramos mucho.

Hay otro grupo de ustedes que se encuentran aquí al inicio de su verdadero camino, ese dulce lugar del que habla el Espíritu, y que cambiará sus vidas para siempre. Pero están aquí para saber más al respecto, en anticipación de lo que ha de venir, y son hon­rados por ello, ya que es lo apropiado, puesto que están aquí por cita previa. Y al decir que están aquí por cita previa, queremos decir que deseaban físicamente estar sentados en la silla que aho­ra ocupan, con intencionalidad. El tercer grupo lo componen aquellos que acudieron porque tuvieron que hacerlo. Quizá han venido por sentido de la obligación hacia un amigo, o se encuen­tran con alguien a quien no deseaban dejar a solas esta noche. Quizá sólo sentían curiosidad. Y nosotros les decimos, queridos míos, que son amados tanto como cualquier otro ser humano que exista sobre el planeta, y que en esta noche no se hace ningún juicio sobre su consciencia, sobre sus razones para estar aquí o sobre su intencionalidad. Si desean permanecer abiertos y receptivos, recibirán información. No es necesario creer nada de lo que se diga, pero dejen que las semillas caigan en sus mentes, pues algún día les servirán. ¡Se lo garantizamos! Deben saber que nada de lo que ocurra esta noche les causará ningún daño.

Kryon desea decirles a todos los humanos que están sentados aquí esta noche, que los conocemos por sus nombres. Conocemos su nombre terrenal, y conocemos su nombre angélico. Sabemos por qué están aquí. Conocemos su camino, y esa es la razón por la que les honramos tanto, a todos y cada uno de ustedes. Le vemos y sabemos quién es mientras está sentado ahí, en esa silla. Véanos claramente, pues aquellos de ustedes que tienen visión pueden ver cómo el aura de mi socio cambia esta noche. Eso, por sí solo, le demostrará que el Espíritu les habla a través del amor del gran sol central. En esta clara energía abundarán los cambios a través de la traducción en esta noche. La información del Kryon es la infor­mación que cambiará la doctrina de cualquier organización. No cambiará el lugar al que acuden a adorar. No cambiará el amor que puedan tener por cualquier maestro ascendido. Se trata, sim­plemente, de información sobre la Nueva Era y sobre los dones que esta trae consigo. Algunos de ustedes ya están recibiendo el amor y lo notan a medida que fluye hacia ustedes. Oh, querido mío, sabemos quién es. Sabemos de las pruebas por las que ha tenido que pasar, sabemos sus pensamientos. Y esa es la razón por la que le honramos así, pues son ustedes mismos los que han ele­gido por planificación el estar aquí esta noche, cada uno de uste­des como un guerrero de la luz. Son ustedes los que han elegido el camino duro: nacer en biología sobre este planeta con objeto de aumentar la vibración. Han elegido pasar por esto una y otra vez, pues ni siquiera el Kryon puede decir que lo haya hecho así. Veo sus colores, cada uno de ellos, y sé dónde han estado. Pues las bandas de honor lo muestran con claridad, incluso mientras están sentados en sus sillas.

¡Las vidas pasadas! ¿Son conscientes de su grupo kármico esta noche, queridos míos? Es posible que les extrañe y les sor­prenda. Pues aquí están sentados, fingiendo no conocerse los unos a los otros. Ah, pues en este mismo lugar, hace tantos años (que son difíciles de contar), formaron ustedes parte del gran con­tinente llamado «Lemuria». Y cada uno de ustedes que se encuen­tran en este estado iluminado en esta Nueva Era de este planeta, fue un chamán y un hombre santo, y un sacerdote o sacerdotisa. Y así ese es su karma. Como grupo, se vuelven a reunir ahora, qui­zá no por mucho tiempo, pues cada uno seguirá su propio camino en esta nueva energía. Pensamos que podrían sentirse interesados por saber quiénes son, pues todos los que se han reunido aquí esta noche tienen un linaje que es grande sobre este planeta. No es ninguna casualidad que el grupo se reúna ahora para escuchar las advertencias del Espíritu.

¡Dejen atrás el temor a la iluminación! Ese temor no les sir­vió bien a algunos de ustedes cuando estuvieron aquí, en Lemu­ria. Pues tuvieron que afrontar la terminación poco después de su iluminación, y el temor de que eso pueda volverse a producir se ve en sus rostros, por así decirlo. Se trata de un temor muy real, por el que deben pasar esta noche. Es un temor seminal por la persecución que recibieron aparentemente a manos del propio Espíritu, ya que esta, que fue su civilización, quedó extinguida hace ya muchos años. Así pues, les damos la bienvenida de nue­vo, y honramos su misma presencia. Para aquellos de ustedes que se encuentran en este mismo lugar que llaman Hawai les de­cimos, y no para generar temor en ninguna otra alma humana, sino para generar amor, les decimos que la Tierra se encuentra aquí mismo en construcción.

Cuando el Kryon trabaja para alterar sus rejillas magnéticas, pueden estar seguros de que la Tierra también cambiará, y habla­remos de ello más adelante, en esta misma canalización. La Tierra forma parte del conjunto, y ustedes forman parte del conjunto, y ambos tienen que cambiar para facilitar su propia consciencia. La Tierra no está muerta; no es tampoco algo estéril y rocoso. Tiene esencia, y también debe cambiar con ustedes. Así pues, es en una zona como esta donde les decimos que no transcurrirá mucho tiempo antes de que se produzcan agitaciones y movimientos de la Tierra aquí. Les decimos a todos y cada uno de ustedes que no deben sentir ningún temor por ello. Pues mientras caminen por ese lugar dulce que es su propio camino, se encontrarán en el lu­gar correcto y en el momento adecuado. Si alguno de ustedes perdiera objetos a su alrededor debido a estas cosas, no lo lamenten, pues lo más importante es su propia esencia. Estarán vivos con su yo mismo superior hasta el punto de que tendrán paz en esto. Se erguirán aquí como los faros para aquellos otros que experimen­tan temor, y podrán consolarlos con su conocimiento y su iluminación. Les ofrecemos esta información, no para crear temor en ninguno de ustedes, pues los pequeños que se encuentran aquí esta noche estarán seguros. Pero es con honor como estos cambios tienen lugar sobre este planeta.

Permítanme hablarles ahora del ser humano de la Nueva Era. Deseo ofrecerles una imagen, en la medida en que el amor se ve intensificado por ustedes en esta sala. Se trata de una imagen relacionada con los atributos del nuevo humano. Oh, queridos míos, a veces le permito a mi socio verles como yo mismo les veo, aunque él me ha pedido que no lo haga con frecuencia, ya que eso le abruma. ¡Cada uno de ustedes es magnífico!..., y está a punto de llegar a ser más magnífico todavía. Permítanme expo­nerles los atributos del ser humano de la Nueva Era. El ser hu­mano de la Nueva Era es aquel que tiene una dualidad debilitada. La dualidad, tal como la ven el Kryon y el Espíritu, es el nombre que se da a la barrera existente entre ustedes como seres humanos y su «Dios mismo superior» que es también cada uno de ustedes. En ocasiones, piensan en Dios como si fuera algo más. Pero lo cierto es que forman ustedes parte del conjunto, lo mismo que Kryon. Y cuando co-crean, lo hacen con el Espíritu y los guías y ustedes mismos. Así, la dualidad debilitada es el atributo del hu­mano de la Nueva Era. El velo se ha levantado ligeramente para que puedan conectar de un modo más fuerte con su sí mismo superior. Y, debido a ello, son posibles los pocos y siguientes atributos de los que hablaré a continuación. Pues el humano de la Nueva Era es aquel que ha visto la oportunidad de la nueva energía, y se ha desprovisto de su karma. Tanto si es pesado como débil, el ser humano de la Nueva Era ha podido dejarlo de lado. Eso, que es la primera fase, permite que todos los demás atributos encajen en su lugar.

El siguiente atributo es uno de responsabilidad y tiene dos par­tes. La primera es la visión general. El ser humano de la Nueva Era comprende que es totalmente responsable de todas las cosas que tienen lugar en su vida. Lo que eso significa es un conocimiento a nivel intuitivo de que lo que se está produciendo ha sido planifi­cado por ustedes mismos. No están ustedes predestinados a hacer nada. Pueden tener su propia vida, y existirá para ustedes si así lo eligen. Pero las ventanas de oportunidad han sido planificadas con antelación por ustedes mismos, y una de ellas está aquí esta noche, mientras están sentados en su silla, pues eso fue lo que les trajo hasta aquí. Piensen en ello. Los encuentra aquí, dedicados a escuchar, o leyendo estas palabras, sin que haya ninguna predesti­nación en ello, sino por su propia y libre elección. Esta visión ge­neral de responsabilidad significa que ninguno de ustedes es víc­tima de nada. Nadie ni nada les hace absolutamente nada. Deben comprender que aunque lo sientan de ese modo, ha sido su propio designio y elección el pasar por este período de aprendizaje. En sus vidas tendrán lugar muchas cosas que les harán detenerse y pensar: «¿Por qué me ocurrió esto?». Entonces, encontrarán la respuesta a través de su intuición, pues la planificaron hace tiem­po y se encuentra a nivel celular, a la espera de que sea su propia discreción y discernimiento la que encuentre las respuestas.

La segunda parte de la responsabilidad es algo en lo que quizá no hayan pensado hasta ahora, y deben recordar una vez más que Kryon les dice esto a través del Espíritu. Son ustedes responsables por el planeta. Quizá hayan pensado en este planeta simplemente como el vehículo de su propio humanismo; es decir, algo sobre lo que caminan, o algo en lo que respiran, o algo de lo que simple­mente disfrutan. Nada podría estar más alejado de la realidad. Pues Kryon está aquí para alterar su planeta. Las rejillas magnéti­cas no son más que una pieza y una parte de lo que hace funcionar su consciencia. Pues todo esto está vivo y tiene esencia, y es im­portante que saluden a este planeta con una gran responsabilidad y digan: «Estoy aquí contigo, y tú conmigo para la nueva energía, y juntos cambiaremos la vibración..., como un conjunto». Y así, al iniciar a partir de este punto cualquier meditación, es importante que lo hagan de forma que puedan recordar estas cosas. Utilizan­do la pauta de muchos de sus antiguos, saluden al cielo, saluden a la Tierra, saluden a los vientos y las aguas. Antes de meditar, hon­ren el hecho de estar todos juntos con ellos. Ofrézcanles honor verbal por formar parte del conjunto, pues uno no puede existir sin el otro, y el sistema está completo cuando se le honra y tiene responsabilidad por ello. Y, créanme, queridos míos, que cuando empiecen a hacerlo así, también les honrará a ustedes. Les abrigará y les mantendrá a salvo. Y hablamos ahora incluso de aquellos que se disponen a emprender largos viajes, para que honren las mismas aguas sobre las que emprenderán tales viajes.

El nuevo ser humano es uno que está capacitado. Ya hemos utilizado esta palabra con anterioridad, y lo que significa es que una capacitación es un humano que está co-creando. Esto es qui­zá uno de los dones más elevados que tienen en esta nueva ener­gía. Pues co-crear significa que ustedes y el Espíritu, y aquellos que les rodean, son los que crean su propia realidad. Esto quizá les parezca una paradoja, pues se les ha dicho que deben co-crear sólo para sí mismos. Pero lo que sucede cuando se empieza a co-crear para sí mismo es que aquellos que les rodean se ven afecta­dos de una manera positiva. Les convocamos a revisar la parábo­la del pozo de alquitrán, que ha sido previamente publicada (Libro II de Kryon), para que sepan de qué estamos hablando Pues esta es la forma en la que funciona la co-creación. Al co-crear por sí mismo, otros se ven afectados y ayudados; algunos son incluso iluminados, y todo eso sólo porque ha co-creado por sí mismo.

Hay varios elementos de co-creación que debemos visitar en lo relacionado con su cultura, pues de ese modo comprenderán mejor estas cosas. El primero de ellos es la abundancia. El Espí­ritu utiliza la palabra abundancia en la traducción para que signi­fique suficiencia, pero el Espíritu se refiere a la suficiencia sobre una base cotidiana. Y si están ustedes siempre en el ahora, eso significa que cada día estará también en el ahora. Una suficiencia, por lo tanto, significa suficiencia para la vida tal como se vive en el ahora. Eso es abundancia. ¿Sería su definición de
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