Libro III alquimia del espíritu humano una guía para la transición hacia la Nueva Era






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títuloLibro III alquimia del espíritu humano una guía para la transición hacia la Nueva Era
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Luz


Kryon, sobre el tema de la «luz»
Queridos míos, utilizan las palabras «la luz» para significar muchas cosas y, sin embargo, todas ellas se hallan muy relacionadas con la verdad absoluta. Veamos el tema desde el exterior hacia el interior.

Procedo del gran sol central, la fuerza del amor creativo que representa la luz. Todo lo que está contenido en el Universo se halla representado por la luz que emana de esta fuente. Es la verdadera semilla que existe en cada uno de ustedes y que representa su sensación de hallarse «en el hogar». Es la fuente de su alegría, y el recurso de su alivio ante el temor durante los momentos de prueba. Tiene sustancia y se puede medir. Es la parte de usted que siempre está conectada con la gran fuente de amor central de todo el plan de la creación.

La luz se vierte sobre usted desde su propio sol. Quizá considere que eso no tiene una gran importancia espiritual, hasta que le recuerde que su propio sol es el motor del sistema de la rejilla magnética de su planeta, y de que yo estoy aquí para ajustar ese sistema de rejilla, en respuesta a la naturaleza espiritual de ustedes. En consecuencia, hasta la luz que procede de su propio sol está en concordancia con la necesidad de honrarla espiritualmente cuando se define la luz en general.

La luz es la fuente de toda vida y creación en el Universo. Es física y espiritualidad, todo al mismo tiempo, pues representa el atributo básico del amor. No es ninguna casualidad que la luz le permita ver, pues los principios son ciencia, y los atributos son Espíritu.

La luz es su iluminación y su reconocimiento de ser un ser espiritual que camina por el planeta revestido de biología, firmemente conectado con la luz de la gran fuente central. Es metafóricamente una liberación de la oscuridad, que es temor en sí misma. Un humano iluminado es por tanto un trabajador de la luz, y representa una consciencia de la intensificación de la vibración planetaria..., que debe ser el objetivo de todos los humanos iluminados.

La luz está presente en su biología al nivel más pequeño, y es el motor de su propio rejuvenecimiento. Si fuera usted un viajero por el interior de las zonas más pequeñas y oscuras de su funcionamiento celular interior, vería realmente la luz que emana de algunas de las partes que todavía están por descubrir. La luz, por tanto, no sólo es responsable de crear su vida, sino también de su sostenimiento.

Finalmente, la luz traza el círculo completo, pues representa la chispa que existe dentro de usted que forma parte del todo. La totalidad de la creación está hecha de luz, desde lo más grande a lo más pequeño. La parte que usted lleva consigo como una entidad de amor de la gran fuente creativa es una luz tan poderosa que podría brillar más que toda una galaxia de soles; y es sin embargo tan delicada que una célula individual puede utilizarla, para rejuvenecerse.

Es usted una pieza de la cadena de luz que es el Universo mismo, una pieza que representa el funcionamiento de una fuente de amor tan grande que le sorprendería y le dejaría atónito por su alcance. Por lo tanto, ¡forma usted realmente parte de Dios! ¿Y aún se pregunta por qué es tan tiernamente querido?
Kryon

The Kryon Writings

1155 Camino del Mar – # 422

Del Mar, California 92014
Queridos Jan y Lee:

He creado en esta vida un cuerpo muy difícil. A princi­pios de mis años veinte, desarrollé lupus, y durante 20 años más he sufrido con un cuerpo doloroso que se esfuerza por seguir adelante. Finalmente, hace dos años, el lupus había progresado hasta el punto de que mis riñones ya no funcionaban correctamente. Fui hospitalizada y se me sometió a diálisis. Durante esa es­tancia en el hospital se me administraron demasiados antibióticos y, al día siguiente, al despertar, estaba totalmente sorda. La pérdida de audición fue un desafío increíble para mí. No puedo empezar siquiera a expre­sar la desesperación y la impotencia que sentí. ¿Por qué existía tanto sufrimiento? ¿Por qué había tanta dualidad? ¿Por qué estamos tan perdidos si la base de la energía de Dios es el amor?

Entonces leí el Libro dos de Kryon. Fue para mí como un momento de epifanía. Comprendí entonces por qué era necesario todo esto. Lloré. Me sentí tan libre. Era como si, de pronto, todo cobrara sentido. Ahora me resultaba posible asumirlo, seguir adelante y ser real­mente útil. Podía continuar indefinidamente explicando lo diferente que me siento acerca de todo. Resulta di­fícil no mostrar una tonta sonrisa en el rostro conti­nuamente. Ahora veo la gran imagen, y siento un gran respeto por mi vida y por el mundo.

Con amor.

Janice Justice, DC

Tigard, Oregon



7. Karma


Del escritor
¡Hay tantas cosas que decir sobre el karma! Kryon lo llama el «motor de la lección» y nos dice que impulsa realmente todo el proceso de nuestras acciones aquí, en la Tierra. Una pregunta que se plantea a menudo y que no ha quedado solventada por la canalización en directo de las páginas siguientes es: «¿Podemos crear nuevo karma mientras estamos en el planeta?». Y también: «¿Es posible generar un nuevo karma incluso después del im­plante?». La respuesta a ambas preguntas es afirmativa. Se crea un karma pesado al apartarse voluntariamente del propio contra­to. El karma normal puede crearse también incluso cumpliendo con su contrato. Si su contrato es el de convertirse en un sanador maravilloso, se crean los atributos kármicos propios de un gran sanador. Estos se realizan en el nivel celular y se llevan consigo de regreso a la siguiente encarnación en el mismo nivel.

Aunque, en general, se cree que el karma son lecciones, tam­bién representa experiencias residuales (tal como afirma Kryon a continuación). En consecuencia, y aunque nos quedemos con una pizarra totalmente en blanco, se continúan escribiendo en ellas nuevos atributos kármicos. La clase de karma que queda aclarado con el implante es la del tipo de un período de vida múltiple y fuerte. Sería muy difícil crear esa clase de karma otra vez después del implante (a menos, naturalmente, que se sepa tocar el acordeón).1

Otra cuestión es: «Cuando acepto el implante, ¿aclarará tam­bién mi buen karma?». Una plena comprensión del karma le ayu­dará a darse cuenta de que esta pregunta es discutible. No existe algo que se pueda considerar como karma bueno o malo (tal como lo ve Kryon). El implante limpia la pizarra de lecciones. No se lleva consigo cualquier conocimiento aprendido o cualquier cosa útil que pueda haber traído usted consigo desde el pasado. El sen­tido común debería decirnos que lo que nos ofrece el Espíritu en esta Nueva Era es ayuda amorosa. Todavía hay quienes intentan analizar lo que sucede, como si el Espíritu fuera un conjunto de reglas mecánicas estáticas, en lugar de amor, de energía conscien­te. Todos deberíamos empezar a damos cuenta de que todo aque­llo que sucede a nuestro alrededor se basa en el amor, incluso aquellas cosas que nos parecen negativas. Escuche lo que Kryon tiene que decir acerca del karma.

Karma
Canalizado en directo en Sadpoint, Idaho

Mayo de 1995

Seminario de Kryon

Esta canalización en directo ha sido editada con palabras y pensamientos adicionales, para permitir una mayor clarificación y una mejor comprensión de la palabra escrita.
Saludos, queridos míos. Soy Kryon, del servicio magnético. Oh, ha habido algunos de ustedes que han esperado con impa­ciencia a que llegara este momento, para encontrarse ante la ener­gía del Espíritu. Pues bien, queridos míos, esta noche no se senti­rán decepcionados. Pues deben comprender que si esta sala está actualmente llena con un grupo de Kryon, y si esta energía se está viendo actualmente incrementada, es por amor hacia ustedes que nos presentamos esta noche. Pues cada uno de los que están sentados según el sitio que ocupan, es porque han tenido una cita previa para estar aquí. No es ninguna casualidad la de encontrarse aquí, escuchando la voz de mi socio a medida que interpreta los grupos de pensamiento del Espíritu en amor por su planeta. Les pedimos que abran sus corazones y sus men­tes en este momento. Aquellos de ustedes que lean estas palabras en el «ahora», y aquellos de ustedes que las escuchen en el «ahora», harán lo mismo. Deben saber que no hay casualidades por las que se encuen­tren en este instante leyendo estas pala­bras o escuchando esta voz.

Esta noche, algunos de ustedes se­rán tomados en consciencia y no escu­charán gran cosa en lo referente a las instrucciones que se trans­mitirán. Pues están siendo trabajados por el Espíritu como un don, debido al amor que hay por ustedes. Esa es la razón por la que están aquí. Todo lo que ha sucedido antes culmina ahora para usted, en este momento. Aquellos de ustedes que saben quiénes son, han acudido aquí con el anhelo de saber más, con una misión que está realizada, con preguntas acerca de lo que les espera. Deseamos ofrecerles esas respuestas, pero queremos ofrecérselas de una forma que les permita descubrir más tarde las respuestas individuales, por sí mismos. Así pues, se las ofre­cemos en forma astral, pero debemos alejarles de esto por un momento, con su cooperación. De modo que al final de esta ca­nalización, si se despiertan y dicen: «Yo no escuché consciente­mente nada», sabrán por qué.

¡Oh, queridos míos, sientan el amor que tiene el Espíritu por ustedes! Pues Kryon acude esta noche ante vuestra presencia como el mecánico. Y mientras estamos sentados frente a frente, es el tema recurrente de Kryon el decirles que son los que están realizando el trabajo. Es cierto que la voz que les habla ahora, y las interpretaciones que hace, son las mismas que las que les ha­blaron en el pasado desde la zarza ardiente. Pues representamos la fuerza creativa, el gran sol central. Acudimos ante ustedes como Espíritu, pero las instrucciones, el amor y la energía proceden del mismo lugar. Les pedimos que lo sientan a medida que pro­gresa la velada. Incluso aquellos de ustedes que leen esto en el «ahora» pueden llegar a experimentar estas cosas. Pues nuestro amor por usted, querido lector, es tan grande como el que sentimos por todos aquellos que están sentados esta noche aquí, ante el Kryon.

Y así, depende de ustedes, queridos míos; depende de que de­seen tomar los dones que se distribuyen durante este corto perío­do de tiempo. De lo que se trata aquí es de energía. Se encuentran sentados en este lugar dulce sobre este planeta. Y a aquellos de ustedes que se hallan en esta zona por elección propia, les honramos mucho. Les decimos que tienen trabajo que hacer aquí. Pues habrá fuerzas que querrán apagar esta energía, pero todas ellas son fuerzas humanas. En consecuencia, disponen ustedes del po­der más completo y total para mantenerlo limpio, pues eso es im­portante a una escala planetaria. Todo será revelado a su debido tiempo.

Vamos a tomarnos otro momento más, antes de que la sala se aquiete hasta alcanzar el nivel que deseamos para poder empezar a impartir las instrucciones. Mientras lo hacemos así, les deci­mos de nuevo que estamos aquí para lavarles los pies y para mo­vemos entre ustedes en estas islas de amor. Como ven, sabemos quiénes son ustedes. Sabemos todo por lo que han tenido que pa­sar. Conocemos sus deseos internos más profundos. Conocemos sus contratos. Y estamos aquí esta noche, con amor, para coope­rar con todos ellos.

Deseamos tomar este tiempo para la instrucción y para hablar­les mediante el ejemplo acerca de algo que es común a la humani­dad, pero que a menudo es malinterpretado. Esta noche hablare­mos más específicamente de lo que hemos hecho hasta ahora acerca del karma. Algunos de ustedes creen que el karma puede ser positivo y negativo. Eso es como decir que si un ser humano experimenta un momento difícil sobre el planeta, tiene que estar experimentando necesariamente un karma negativo. O quizá a un humano le sucede algo maravilloso, por lo que debe estar experi­mentando un karma positivo. Y así sucede que algunos de ustedes han dicho que quizá lo que se observa es una recompensa o un castigo por algo que ocurrió en una encarnación pasada del huma­no. Eso no es así, y deseamos mostrarles la visión general de cómo ve el Espíritu el karma y el lugar que ustedes ocupan en él. Luego, deseamos ofrecerles algunos ejemplos de períodos humanos de vida que se lo mostrarán así con claridad.

El karma es verdaderamente el motor de la realización plane­taria para la Tierra. Eso significa que mientras ustedes pasan por sus lecciones kármicas se hacen iluminados, y el planeta cambia. Pues cada lección es aprendida y con ese proceso aparece la ilu­minación. A medida que su consciencia se eleva como un grupo sobre el planeta, la Tierra, la misma tierra de la Tierra, tiene que responder. ¡Pues la Tierra física responderá a sus cambios en consciencia! Así es como elevan la vibración de su planeta. De ese modo, al caminar a través de su karma, están cambiando realmente la Tierra. Y el karma individual es lo más importante que tienen ustedes; eso es lo que hace el trabajo más importante para toda la humanidad.

Puede parecerles extraño que la Tierra responda a su cons­ciencia humana y, sin embargo, así son las cosas. Esa es la razón por la que el Kryon está aquí en este momento, para reajustar el sistema de rejilla para el planeta. Y eso es así gracias a lo que ustedes han hecho personalmente en sus propias vidas. No sería de este modo si ustedes no hubieran cambiado como grupo. Así pues, deberían comprender que el planeta se altera físicamente a sí mismo en respuesta a lo que ustedes hacen espiritualmente. Ésta es por tanto la importancia y la razón del karma. También es la razón por la que su futuro no está establecido y cambiará en la medida en que cambien ustedes.

Permítanme ofrecerles un ejemplo. Imagínese a sí mismo en una sesión de planificación, antes de que naciera. Y como «pieza de Dios» y entidad del Universo, ha sido seleccionado y, de he­cho, se ha presentado voluntario para formar parte del plan de la Tierra. Así pues, y por elección propia, participa en una sesión de planificación en la que usted y todas aquellas entidades queridas que le rodean planifican juntos cuáles serán todas sus lecciones. Y las lecciones a aprender se deciden sobre la base de lo que us­ted cree que se puede aprender de lo que ha aprendido en el pasa­do. Comprendan que la planificación se produce a un nivel en el que una cosa conduce a otra. Por lo tanto, las lecciones que han aprendido en el pasado no se repetirán. Así, las experiencias de un período de vida pasada que han sido realizadas kármicamente, no se volverán a presentar de nuevo necesariamente, puesto que esas lecciones ya han sido aprendidas.

Se trata de una sesión de planificación compleja, pues no sólo intervienen aquellos que le rodean y que no están en el planeta, sino que les decimos una vez más que esta sesión de planificación afecta a una elevada porción de aquellos de ustedes que ya se en­cuentran en la Tierra. Eso significa, queridos míos, que en estos precisos momentos se están produciendo sesiones de planifica­ción para realizar sus ventanas de oportunidad. Se siguen produ­ciendo, aun cuando usted esté encarnado aquí. Así pues, la sesión de planificación nunca se detiene. Eso hace que las cosas parez­can complejas, pero puede contestar a muchas de las preguntas que plantear acerca de cómo pueden co-crear. Pues las ventanas de oportunidad se mueven para usted a medida que cambia su consciencia. Esto también significa que su «contrato» también cambiará a medida que aumenta usted su vibración. Una vez más, les decimos que usted y su futuro planetario son interactivos. A medida que usted cambia, cambia su contrato y sus ventanas de oportunidad y cambia el planeta. Al pedirle que «conozca su con­trato», queremos decir que debe saber algo acerca del «ahora». Por motivos de claridad, siempre hablamos del «ahora» cuando nos comunicamos en cualquier momento.

Imagínese que vuelve a la sesión de planificación antes de lle­gar a la Tierra. Ha dispuesto diversas lecciones que desea apren­der y ahora ya está preparado. De modo que cuando el momento es absolutamente adecuado, correcto y apropiado, efectúa el viaje hacia el planeta. Y el primer lugar que visita es la cueva de la creación. Ya hemos hablado antes de esto. Es un lugar real existente en esta Tierra, donde hay una gema de energía que contiene su sí mismo superior. En la gema hay inscrito un nombre, que es su nombre astral, y el equilibrio de su energía pasa a continuación a forma encarnada como nacimiento biológico. Esta cueva de la creación es también donde se conservan todos los registros de to­das las entidades que han estado alguna vez aquí, y las lecciones que han aprendido. De modo que es aquí donde se lleva la conta­bilidad, por así decirlo. Ese es el verdadero propósito de la cueva de la creación.

A continuación, y en su forma biológica, se le ofrece la opor­tunidad, aunque oculta para usted, de pasar por sus lecciones. No hay lecciones negativas, como tampoco las hay positivas. Todas son, simplemente, lecciones, y cada una tiene la misma impor­tancia. Y aunque algunas de ellas le puedan parecer positivas o negativas, no lo son, pues la mente de Dios es muy diferente a la mente de los humanos. Y cuando no estaba usted aquí, poseía la sabiduría del conjunto y comprendía plenamente las implica­ciones de lo que usted mismo había planeado, sobre todo cuan­do se impuso a sí mismo un desafío aparentemente difícil.

¡Oh, todo esto se refiere a la alegría de pasar por ello! Pero deben quedarse a solas para hacerlo, y ese es el aparente «velo» relativo a todo aquello que experimente. No hay predestinación. La elección de cada humano es lo que hace con su propia lec­ción, y es esa lección lo que cambia el equilibrio. Pues sin iluminación natural y sin un pleno conocimiento de quién es usted realmente, si es capaz de ver y tomar decisiones que la motiven a dirigirse hacia la verdad, eso es lo que aumenta la vibración del planeta. Y luego, queridos míos, cuando hayan terminado, vuel­ven a pasar por la cueva de la creación para recoger su esencia y su nombre. Lo que han logrado queda registrado para ustedes, y luego pasan al salón de la celebración, un lugar no terrenal don­de saludan a todos aquellos que les han ayudado a planificar su encarnación. Es ahí donde verán a otros como yo mismo, queri­dos míos. Recuerden..., conozco su nombre. Aquellos que están en servicio, como yo mismo, siempre nos encontramos en el sa­lón del honor, que nunca abandonamos. Yo estoy allí incluso ahora, mientras estoy con ustedes.

Y así, al final de todo esto, se ha cumplido un ciclo y regresa usted de nuevo a la sesión de planificación si así lo elige. Puesto que es un hecho que cada vez hay más y más humanos en la Tie­rra, al mismo tiempo que transcurre el tiempo de la Tierra, tam­bién debería ser evidente que no todos ustedes han estado antes aquí. Eso significa que siempre hay nuevos humanos que llegan. Pero les diremos que existe una relación entre los que se encuen­tran en esta sala y la cantidad de períodos de vida que han pasa­do sobre el planeta. Pues todos los que se encuentran en esta sala han pasado por múltiples períodos de vida. No hay aquí uno solo al que pudiéramos considerar como un «novato». Pues aquellos que han pasado por múltiples vidas y por múltiples karmas que han sido realizados, son, de los que se encuentran actualmente en este planeta, los que más se muestran interesados ahora mismo por recibir la iluminación. Ellos son los que responden primero a la nueva energía. Y así, depende de ustedes, los que están en esta sala, el llevar esta antorcha a aquellos otros que llegan nuevos. Pero ellos les reconocerán y se sentirán atraídos hacia ustedes. Todo esto forma parte de su karma y de su misión como entida­des «ricas en vida pasada». Tal como hemos mencionado con anterioridad, esto es muy parecido a una obra de teatro terrestre. Una vez que ha terminado la representación, y al margen de lo que haya sucedido en ella, hasta aquel que fue acuchillado en el pecho se levanta. Las heroínas estrechan la mano de los villanos. Se abrazan unos a otros y todos ellos salen juntos para participar en una fiesta. Así pues, y como pueden ver, es posible que la vi­sión general sea un poco diferente de cuanto habían imaginado. Pero, a pesar de todo, es de este modo.

Aquellos de ustedes que se han planteado preguntas acerca del karma de grupo, se plantean un tema muy complejo, pues no todo el mundo forma parte de un grupo. El karma de grupo es apropiado, pues ayuda mucho a facilitar el karma individual. Si continúan reencarnándose como grupo, tienen lecciones interac­tivas que se pueden seguir representando porque se encontrarán con los mismos individuos una y otra vez. Por lo tanto, los gru­pos facilitan el período de aprendizaje individual mejor que los individuos solos. Ahora les digo que esta noche, cuando se le­vanten y abandonen este lugar, se cruzarán con madres y padres, con hijos e hijas que son los suyos, y no los reconocerán. Ros­tros que verán y que no reconocerán serán los de sus propios hi­jos. Esa es la interacción del karma de grupo en esta zona. Al­gunos de ustedes han pertenecido a tribus muy antiguas en esta zona durante eones. Y yo le doy a mi socio el nombre de «Nespars», los grandes ganaderos de caballos de los tiempos anti­guos en esta misma tierra que ahora ocupan ustedes en este momento. Pues su linaje es grande en esta zona.

Al estudiar el karma de grupo, debemos decirles que hay otro atributo relacionado con la «contabilidad de la energía», del que nunca hemos hablado hasta ahora. Para ustedes sólo tiene el inte­rés de saberlo, pero puede constituir toda una revelación para quienes lean esto. Pues hay en este planeta un grupo que siempre debe permanecer formando el mismo grupo; nunca cambian. Es como un elemento esencial del karma de grupo, un ancla o base de partida para que funcione el sistema de grupos. Por lo tanto, a estos los llamamos los «pura razas astrales» del planeta. En otras palabras, el grupo siempre puede encarnarse en el mismo grupo una y otra vez. No han experimentado variación alguna, pero su grupo es lo bastante grande, de tal modo que eso puede tener lu­gar sobre todo el planeta. Los recién llegados a este grupo siem­pre permanecerán en él mientras decidan regresar al planeta, y eso es algo que saben con antelación. Algunos de ustedes ya han imaginado qué es este grupo, pues sucede con frecuencia que Kryon les lleva de regreso al linaje de los judíos. Este grupo tie­ne un atributo sobre la Tierra que no es similar a ningún otro. Mi socio continúa sintiéndose impresionado ante su linaje y ahora sabe que esta es la razón. Pues ellos son los pura razas astrales.

También son los que han jugado un papel importante en toda la historia humana. Ser un pura raza astral conlleva los atributos de una espada de doble filo. Hallarse una y otra vez dentro del mis­mo grupo fortalece el conocimiento acerca de cómo funcionan las cosas. A medida que pasen por sus períodos de aprendizaje, se obtiene una vez más el conocimiento celular de sus logros pa­sados. Eso crea cohesión, sabiduría y una cierta ventaja, aparen­temente injusta, sobre aquellos otros grupos que cambian con frecuencia. Para compensarlo, los pura raza astrales han estado de acuerdo en soportar el karma más pesado del planeta.

Ahora bien, el Espíritu no crea una jerarquía de favoritos. Los pura raza astrales son amados tanto como cualquier otro, y no se les destaca como los elegidos de Dios, excepto por el hecho de que son diferentes a otros humanos en el sentido de que su kar­ma es puro. Les invitamos a observar un atributo biológico inte­resante: los judíos no son reconocidos biológicamente por la ciencia humana como una raza aparte, a pesar de lo cual actúan como tal, ya que lo son kármicamente. Eso constituye, de hecho, su gran linaje, pues ayudaron a fundar el planeta, y estuvieron aquí desde el principio. Hay mucho que decir al respecto. La his­toria terrestre ha mostrado la reacción de otros grupos a este gru­po kármico puro, y a los acontecimientos que contribuyeron a crear muchas lecciones pesadas, todas ellas planificadas por aquellos que decidieron que deseaban pertenecer a los pura raza astrales sobre el planeta Tierra. Dejaremos eso por el momento, pues sólo se trata de un punto de interés dentro del propósito que perseguimos esta noche.

Deseamos llevarles a una serie de pequeños viajes por las vi­das de individuos, para que puedan ver el funcionamiento inter­no del karma. Esto es ofrecido esta noche a cada uno de ustedes, para que puedan comprender más acerca de quiénes son y lo que pueden hacer con ciertos sentimientos que poseen.

Pero antes de hacerlo así, deseamos detenernos un momento más y pedirles que sientan la energía, pues ya ha cambiado des­de el momento en que empezamos. Y, queridos míos, ¿saben por qué ha tenido lugar ese cambio? Se ha producido porque ustedes mismos lo han pedido así. Tienen el control último sobre lo que ocurre esta noche en esta misma sala.

María la estéril
Hablaremos ahora de María la Estéril. Cuando María era una niña muy pequeña, sabía intuitivamente que había nacido para ser madre. Cuando otras niñas pequeñas de su misma edad juga­ban con muñecas, lo hacían con una sola muñeca, mientras que María lo hacía con seis. Como pueden comprender, María lo sa­bía todo sobre los niños. Sabía lo que les hacía felices, y cómo debía educarlos. Fue muy sabia en este aspecto, puesto que ya había sido madre con anterioridad. Período de vida tras período de vida, María se había dedicado a criar niños. En ocasiones lle­gó a tener hasta once. María había nacido para ser madre.

A medida que continuó con su vida, María encontró a un hom­bre que le dijo: «Deseo tener una gran familia». Y María pensó: «Este es el hombre que me conviene». Juntos, hicieron planes y consiguieron una casa grande, como preparación para tener mu­chos hijos. Pero, desgraciadamente, y a medida que se desplegó la vida, María no tuvo hijos pues, ante su propia conmoción, se des­cubrió que era estéril. Y todo el conocimiento que poseía sobre los niños no parecía servir para nada. Se sintió angustiada y dese­cha. Se encolerizó con Dios, y pensó que se le había jugado una mala pasada: llegar a este planeta con tanto conocimiento sobre los niños y, sin embargo, negársele la posibilidad de tenerlos. ¿Su esposo? No duró ni un año, pues al igual que María deseaba tener sus propios hijos biológicos. Deseaba mirarles las manos y los de­dos y saber que eran como los suyos, y que la biología de él era la biología de ellos. Así pues, María se quedó sola.

María manifestó su rabia a Dios, pues era espiritualmente cons­ciente y lo sabía. Se le había abierto una ventana de oportunidad para aprender más sobre los sentimientos que abrigaba en su inte­rior. Para ella no tenía sentido que Dios la hubiera engañado de aquel modo, así que buscó respuestas. Dejó de lado su cólera y buscó al Espíritu, y en compañía de otros que le aportaron infor­mación, se descubrió a sí misma.

Lo principal que María hizo de modo inmediato y que consti­tuyó la gran diferencia fue el asumir la responsabilidad por lo que le había ocurrido. A través del estudio comprendió que ella misma había planificado lo ocurrido. No comprendió por qué, y seguía llorando en mitad de la noche por los niños perdidos que no iba a tener, pero asumió la responsabilidad por ello. No mu­cho después de eso, María tuvo una visión y entonces supo cuál era su misión. Pues en su visión observó a otras madres de todo el mundo que leían sus palabras y su sabiduría. Como pueden comprender, se suponía que María debía publicar información sobre la crianza de los niños, y así lo hizo. Cuando pasó de nue­vo a la cueva de la creación y, desde allí, a las aulas de celebra­ción, había escrito un total de siete libros, que se difundieron a nivel planetario. Decenas de miles de madres se beneficiaron del trabajo realizado por María, sus comprensiones y su experiencia. Retrospectivamente, cuando ya se encontraba del otro lado, Ma­ría comprendió lo que había sucedido. Oh, sí, había llegado con el conocimiento, el «residuo» de muchas vidas pasadas, pero lo había malinterpretado. Ella estaba destinada a no tener hijos, ya que eso se habría interpuesto en el camino de su verdadera mi­sión. Se necesitó que asumiera la responsabilidad por ser quien era y por los problemas que experimentaba para que se diera la vuelta y comprendiera lo que debía hacer con su conocimiento. Tengan todo esto en cuenta, pues hay otros de nosotros que les hablarán de ello.

Juan el abundante
Hablemos ahora de Juan el Abundante. Cada uno de ustedes conoce a este Juan. Juan nació en este planeta dotado con la ca­pacidad para crear riqueza. Todo aquello que tocaba le hacía más y más rico, y su karma era de hecho que fuese así. Muchos lo miraban y decían: «Tuvo que haber sido una persona exquisi­ta en una vida pasada para tener ahora este karma tan positivo». Pero eso lo decían porque no comprendían en absoluto cuál era la lección que tenía que aprender. Incluso cuando era un mucha­cho, Juan se dedicaba a reunir el dinero de otros chicos para hacer esto o aquello..., para prestar un servicio aquí, y realizar un acto allá. Cuando terminó sus estudios, en un momento en que otros apenas empezaban, Juan ya iniciaba su camino hacia la abundancia. A partir de aquí reunió y amasó una fortuna. Poseía tanta riqueza que, como individuo, no tenía capacidad para gastarla toda en su período de vida. Aun así, Juan ocupó todo su tiempo en crear más, y se sintió desgraciado. Luego se sintió co­lérico. Pues Juan no poseía una visión clara de su misión. Le re­sultaba demasiado fácil crear abundancia. Así pues, se convirtió en una persona irritable, que no hacía más que quejarse. Había quienes ni siquiera deseaban estar en su compañía, de tan enoja­do como se mostraba siempre. Así pues, los únicos que estaban con él eran aquellos a los que pagaba bien para que estuvieran..., lo que representaba el propio karma de quienes así lo hacían. Finalmente, Juan murió como un hombre desgraciado. Poco des­pués de encontrarse en el otro lado, se dio cuenta de cuál había sido en realidad su lección. Había elegido una de las más difíci­les de todas, una lección que fue incapaz de aprender.

Queridos míos, hay escritura que habla de esto, y deseamos decirles esta noche lo que significa y lo que no significa. Pues se han traducido las palabras para que digan: «Será casi imposible que un hombre rico vea las puertas del cielo». Permitan que el Espíritu les diga lo que eso significa. Es lo siguiente: resulta ex­tremadamente difícil para cualquiera que posea una gran abun­dancia el alcanzar la iluminación, y esa afirmación se sostiene por sí misma, sin nada que la rodee. Esa fue la lección de Juan. ¿Podía él bajar al planeta, experimentar esta clase de atributo y encontrar a pesar de todo la iluminación? Pues las ventanas de oportunidad de las que dispuso para encontrar la iluminación pa­saron ante él muy rápidamente, y él ni siquiera miró a derecha o izquierda. La obtención de su abundancia le mantuvo ocupado por completo.

Algunos han tomado esta escritura y han extrapolado a partir de ella un completo escenario de reglas deficientemente reflexio­nadas sobre el tema de la abundancia. Así, dicen: «Lo que el Espí­ritu quería decir realmente es que no se puede ser rico y alcanzar al mismo tiempo la iluminación». Además, la lógica del pobre continúa diciendo: «Si se tiene riqueza, no se es iluminado». La fase final de este proceso de pensamiento dice: «Para encontrar a Dios, tienes que desprenderte de toda tu riqueza» (que debe entre­garse habitualmente a alguna organización dispuesta a recibirla, con el propósito de ayudarle a desembarazarse de esta carga espiritual). «Sólo entonces se puede alcanzar la iluminación.» Estos mismos individuos (empeorando las cosas) han equiparado el ser pobre con el ser iluminado. Créanme, queridos míos, que eso no es así. Les pedimos que vean el sentido común que hay en todo esto. Les hemos dicho antes que deseamos que tengan abundan­cia. En otras canalizaciones les hemos llevado a viajes en los que han abierto la puerta que permiten el acceso a las salas interiores de su vida espiritual, y una de ellas está siempre llena, hasta el te­cho, de cosas maravillosas, de oro y riquezas. ¿Por qué les íbamos a mostrar estas cosas, invitarles a co-crear su propia realidad, para luego indicarles un postulado que dice que no se puede ser ilumi­nado y tener abundancia al mismo tiempo? La razón es la siguien­te: Se puede ser totalmente iluminado y tener una abundancia sin límites. La parte difícil de este atributo es simplemente que uno que ha nacido en este planeta con la capacidad para crear abun­dancia posee fácilmente un karma extremadamente pesado. ¿Se volverá esa persona a mirar su lado espiritual y alcanzará la ilu­minación? En otras palabras, la distracción que se produce es casi insuperable. Esa es la amplitud de la situación. Todos uste­des son invitados a alcanzar la abundancia, todos y cada uno de ustedes. La escritura es, simplemente, una afirmación de dificul­tad, y una advertencia para que lleven cuidado con ello. Para al­canzar la iluminación y la riqueza terrenal al mismo tiempo se exi­ge poseer un gran equilibrio y una verdadera sublimación del ego. Estos atributos no se encuentran juntos con frecuencia. Cuando se encuentran, se sabe que se ha encontrado un alma muy antigua. ¡Bendito sea aquel que conoce a Dios y tiene abundancia!


Felipe el pescador
Deseamos hablarles ahora de Felipe el Pescador. Felipe no es­taba en este continente, pero se trata de una historia real, de un ser humano real. Desde que fue un niño, lo único que Felipe de­seaba hacer era dedicarse a pescar. Pues, como ven, Felipe lleva­ba en su período de vida un residuo de muchos, muchos períodos de vida como pescador. Fue un pescador una y otra vez, e interactuó con grupos de pescadores que lo rodeaban y a los que conocía. De niño, lo único que deseaba era dirigirse a la orilla y mezclarse con los pescadores adultos y experimentados. Aprendió a hacer toda clase de nudos marineros, actividad en la que llegó a ser excelente. Conocía intuitivamente las mejores tempo­radas para la pesca. Sabía intuitivamente qué y cuándo hacer lo que debía para conseguir una mayor captura de peces. Pero re­sulta que su padre era un hombre de medios, y también poseía formación en derecho. No quería que Felipe fuese pescador pues, sin que ninguno de los dos lo supiera, el padre tenían con Felipe un acuerdo establecido en el otro lado, y una parte del karma del padre consistía en satisfacer esta misión. El padre se sintió perturbado al ver que Felipe sólo deseaba ser pescador, pues tenía para él planes mucho más importantes que eso.

Así pues, apartó a Felipe de la orilla del mar y lo trasladó muy hacia el interior, donde Felipe se matriculó en escuelas para dedi­carse al estudio de las leyes. Así fue como Felipe se convirtió en un experto en derecho, actividad en la que destacó. De hecho, y a medida que se hacía mayor, llegó a gustarle mucho. Pensaba en la vida del pescador, pero en lugar de eso convirtió la experien­cia de la pesca en una afición. Siempre que podía se iba a la ori­lla del mar y navegaba en un barco de vela que había comprado con su propio dinero. Allí podía oler como un pescador durante un día o dos.

A medida que continuó desplegándose la vida de Felipe, fue invitado a hacerse cargo de los tribunales de su país, actividad en la que, una vez más, destacó, pues era un hombre íntegro. ¡No en vano había pasado tiempo con los pescadores! Tenía afinidad con la naturaleza, las criaturas de la naturaleza y la propia tierra. Felipe introdujo su sabiduría en su propio trabajo, y llegó a con­vertirse en un gran líder de su país, hasta alcanzar una posición de liderazgo. A las gentes de su país les encantaba. De algún modo, Felipe les recordaba a un pescador corriente, y ellos res­pondían a una personalidad como la suya.

Como pueden comprender, el residuo de la vida pasada que Felipe llevaba consigo, bien podría haberle mantenido junto a la costa, como pescador, de no haber sido por su padre. Pues la mi­sión de su padre consistió en educarle para que fuese un líder prudente, y así lo hizo. La misión de Felipe fue la de utilizar los tributos del pescador y aplicarlos al gobierno de su pueblo. Tan­to Felipe como su padre tenían un plan astral conjunto; eso se llama «karma», y ambos caminaron por él perfectamente.


Isabel la reina
Permítanme hablarles ahora de Isabel la Reina. Al nacer, y ya incluso como bebé, sostenía la cabeza muy alta. La mayoría de ustedes saben que eso es algo insólito. Un niño pequeño tiene los músculos débiles y no puede sostener la cabeza en alto. Pero Isa­bel así lo hacía. De hecho, Isabel pertenecía a la realeza, y ella lo sabía. El único problema, queridos míos, es que los padres de Isa­bel no pertenecían a la realeza.

Isabel nació en el seno de un grupo pobre; gradualmente, y a lo largo de los años, eso la encolerizó, pues sabía que ella era al­guien especial. Era una princesa, camino de convertirse en reina, pero nada de lo que le rodeaba se hallaba visiblemente de acuer­do con ese sentimiento. Y así, irritaba a los otros niños con su altivez, y más tarde irritó a otros adultos, pues deseaba que las cosas se hicieran de una determinada manera. Es decir, asumía la actitud de una princesa real en una familia pobre. Y, de un modo muy similar a lo ocurrido en la primera historia que les hemos ofrecido sobre María la Estéril, la oportunidad de Isabel llegó a presentarse. Una mujer amiga la llevó un día aparte y le explicó el funcionamiento del Espíritu. Isabel, al contemplar su propia vida, dijo: «Asumo firmemente la responsabilidad por la forma en que siento..., nacida como princesa sin la familia real. Así pues, ¿cuál es mi misión?», se preguntó. Entonces, se dio cuenta: «Quizá no sea necesario que tuviera una familia real para que sea una reina».

Así pues, Isabel, por su propia cuenta, decidió crearse su po­sición. Y todo lo que intentó le salió bien. Las oportunidades se le abrieron a medida que avanzaba hacia el liderazgo de su gru­po y co-creaba su propia realidad. Al cumplir cuarenta y tres años, Isabel se encontró siendo respetada y admirada por todos. Gracias a sus talentos y a lo que era, había logrado crear su propia realeza. Así pues, el residuo de la vida pasada le había servido una vez más, pero no en la forma en que ella había imagina­do que lo haría. La alquimia está clara en esta historia. Pues Isa­bel había tomado una situación potencialmente decepcionante y gracias a la comprensión y a la iluminación, la convirtió en otra situación apropiada de honor. Y de este modo, es como Isabel se convirtió en Reina.

Ahora, queridos míos, a partir de estas cuatro historias, se pue­de plantear la siguiente pregunta: «¿Cómo puedo saber la diferen­cia entre un residuo de la vida pasada y un contrato o una misión? Pues ambas cosas parecen lo mismo». María la Estéril creyó que iba a ser madre. Felipe el Pescador creyó que había nacido para pescar, e Isabel pensó que debería haber sido una reina. En cuanto a Juan, sabía con toda seguridad que había nacido para tener abundancia.

Queridos míos, eso es algo muy fácil de saber, y he aquí atri­butos importantes. Todas las sesiones de planificación del karma, aquellas que están sucediendo en estos mismos momentos para ustedes, giran alrededor de las ventanas de oportunidad que son posibilidades de acción para ustedes, individualmente. Eso quiere decir que han sido planificadas con amor por su iluminación y que aparecen claramente ante ustedes en momentos potentes. Al­gunas posibilidades suelen abrirse ante ustedes para mostrarles lo que se supone que no deben hacer. Por otro lado, aquellas activi­dades que prueban y que les salen bien constituyen, evidentemen­te, sus misiones. Si no conocen la diferencia entre un sentimiento intuitivo celular y una misión, les invitamos a afrontar directa­mente el desafío de descubrirlo. Algunos de ustedes tienen la sen­sación de que deberían ser esto o lo otro. Quizá debieran ir aquí o allá, pero no están seguros. Muchos de ustedes tendrán que aven­turarse a salir para descubrir la diferencia entre un residuo de una vida pasada y un contrato kármico o misión, pues existe a menu­do una línea borrosa entre los dos. Es precisamente esa línea bo­rrosa la que les invita kármicamente a aventurarse para descubrir la diferencia. No teman perder el tiempo o emplear recursos en algo que parezca haber fracasado, pues es posible que eso les conduzca a la verdad. Es esa misma acción o intencionalidad de aventurarse fuera lo que indica al Espíritu que han decidido mo­verse hacia aquello que ustedes mismos han planeado. ¿Comprenden la ironía de todo esto? Si permanecen sentados y se preocupan y temen acerca de lo que se supone que deben hacer, enton­ces no sucederá nada. Sólo cuando van más allá de su propio te­mor y pasan a la acción para descubrirlo, se pone en marcha el «motor» de su lección. A veces, su acción parece tener como re­sultado el fracaso, pero la verdad es que han descubierto en reali­dad si el sentimiento es un residuo o una misión. El estúpido es el humano que continúa probando el residuo una y otra vez, porque eso, simplemente, nunca llegará a funcionar.

Así, si Felipe hubiera intentado ser pescador, eso no habría funcionado para él. Hay algo que Felipe nunca llegó a descubrir y que se encontraba oculto en su biología. Si hubiera seguido ade­lante con sus planes de convertir la pesca en el trabajo de su vida, se habría sentido constantemente enfermo. Esa es otra forma con la que el Espíritu le honró, ayudándole a encontrar su misión. No habría funcionado para él, y de no haber sido por su padre, habría tenido la oportunidad de verlo claramente. En lugar de eso, Felipe consiguió pasar a realizar rápidamente su misión, gracias a que había otro humano que se hallaba a su lado y que había venido para cumplir ese mismo propósito. ¿Se dan cuenta de lo impor­tantes que son los humanos que les rodean para acelerar el cum­plimiento de su misión?

El Espíritu no establece ningún juicio sobre si se pasa por el karma o no cuando se llega al otro lado después de haber fraca­sado aparentemente en una prueba de la vida. Tal como sucedió en el caso de Juan el Abundante, no hubo ningún juicio, ni si­quiera por parte del propio Juan. En lugar de eso, recibió la bienvenida propia de un héroe en el salón del honor, lo mismo que los otros. Es en la propia encarnación donde está el honor. El Espíritu no juzga en ningún momento si se ha aprendido o no la lección. El honor estriba en recorrer el camino, no en la direc­ción en la que se ha caminado.


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