Arquitectura del renacimiento






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Dante D Matijasevich

ARQUITECTURA DEL RENACIMIENTO:

C
Italia se encontraba en un momento de ebullición intelectual, donde las mentes mas progresistas de la época se empeñaban en la constante búsqueda de un orden universal: mientras que el pintor empieza a investigar la geometría de la perspectiva y el escultor comienza a preocuparse por la estructura de la anatomía humana, el arquitecto por su parte empieza a interesarse en la armonía que otorga al edificio la elección de unas dimensiones matemáticamente relacionadas.

En razón de que la Italia medieval había permanecido al margen de su legado arquitectónico antiguo, muchas de las edificaciones romanas estaban en ruinas, o sino le servían de morada a personas indigentes, como ocurría con el Coliseo.

on el desarrollo del capitalismo llega a su fin la edad media en Europa, dando paso a la edad moderna, en donde desaparece la filosofía escolástica, la cual buscaba la unidad entre la razón y la fe religiosa. En su lugar se fomentó un pensamiento secular que daba origen a una nueva actitud humanística. Ahora se dejan de lado las abstracciones y simbolismos medievales, para dar protagonismo a una concepción antropocéntrica del mundo: el hombre como calidad individual, como centro y finalidad de todas las cosas. Al humanismo se le sumó el redescubrimiento gradual por parte de los italianos de su pasado imperial, que provocó en dicho país, un retorno a las formas arquitectónicas de la antigua Roma. La combinación de estos dos eventos en el siglo XV dio origen al renacimiento.

El renacimiento se da con mas fuerza en Italia; mas precisamente en Florencia; lugar en el cual el gótico no había prendido con tanta fuerza y donde, debido al auge del comercio, surge una nueva clase aristócrata mercantil –príncipes mercaderes– de gran riqueza y poder, los que absorbieron a la antigua nobleza feudal, de quienes adoptaron su educación y su refinamiento. Las grandes ciudades de la época, como Florencia, se habían vuelto oligárquicas, regidas por un reducido grupo de familias que concentraban todo el poder sin recibir oposición alguna por parte de la pequeña burguesía. Como consecuencia del patrocinio ejercido por estas grandes familias en favor de artistas como Donatello, Botticelli y Leonardo, florecieron la pintura, la escultura y la arquitectura, lo que trajo un aumento significativo de inversiones en la construcción, produciendo una eclosión arquitectónica.

Tras siglos en los que el hombre se vio inmerso en una profunda actitud religiosa, cansado de esperar el cielo prometido, éste se revela produciéndose una generalizada valorización del ser humano y de sus actividades: el hombre adquiere conciencia de su existencia. Esto lleva a concebir una arquitectura humanizada, reflotando las hasta ese momento olvidadas cualidades clásicas: así vuelven los miembros antropomorfos clásicos (los órdenes clásicos), los templos, los arcos de medio punto, las cúpulas y las bóvedas de cañón. Se produce además la reintroducción de relaciones geométricas elementales, una enérgica acentuación de la centralización espacial y el uso de la proporción como factor de belleza arquitectónica. El motivo de inspiración renacentista, no solo venía de las propias ruinas sino también de los escritos de Vitruvio.

El renacimiento significó una ruptura fundamental con la arquitectura medieval. Aquí las formas diferenciadas y jerárquicas, son reemplazadas por una simple adición de elementos espaciales y plásticos relativamente independientes, unificadas por la simetría, conformando una totalidad autónoma, en la cual cada parte (nítidamente definida) hace al conjunto y no puede ser trastocada, ya que como diría Alberti “nada puede agregarse, quitarse o modificarse sin dañar” la armonía de dicho conjunto. Se produce además el resurgimiento del carácter plástico de los miembros: las viejas estructuras en esqueleto de los edificios medievales, dan paso a una arquitectura de cuerpos plásticos, en la que el muro portante nuevamente gana protagonismo.

Nace el proyecto arquitectónico (representado mediante el sistema monje) el cual es elaborado en un ámbito intelectual (sobre el tablero de dibujo) que despeja al arquitecto de la necesidad de estar en la obra en el momento de su concreción. Se dice que Alberti nunca estaba presente en la ejecución de sus obras, sino que mandaba los planos por correspondencia, a medida que iba avanzando la misma. La aplicación del proyecto hizo que todo elemento integrante de la obra sea previsto con antelación, sin que se pudiera modificar con posterioridad (proyecto cerrado), es decir que una vez terminado el proyecto, no se admitía su rediseño ni la incorporación de elementos que no hayan sido proyectados.

También aparece la perspectiva, que posibilitó el dibujo en tres dimensiones sobre una superficie plana, permitiendo reproducir sobre el papel el aspecto de la realidad, lo que le sirvió a los arquitectos para ver de antemano la sensación espacial que produciría cierto ambiente.

Con el humanismo el arquitecto asume un nuevo rol en la sociedad: mientras que antes era reconocido y admirado pero no pasaba de ser un ciervo, ahora gracias a que la arquitectura constituía una actividad altamente intelectual y en función del culto a la inteligencia profesado en esta época, el arquitecto asciende en la escala social. Ahora el arquitecto es tan importante como la obra en sí. La alta categoría social le daba al artista mayor libertad para desarrollar su trabajo.

Otra de las consecuencias del humanismo fue la autonomía que ganaron las distintas actividades artísticas: se produce una separación de la escultura, la pintura y la arquitectura entre otras, para constituir cada una por su lado (pero siempre guardando cierta vinculación natural) oficios independientes.

Los problemas urbanísticos se convierten en objetos de estudio científico, lo que lleva a la elaboración de proyectos de ciudades ideales llegándose a la conclusión de que las plantas mas adecuadas para ellas son las circulares, con tendencia a la centralización: el centro de estas ciudades ideales era remarcado mediante una plaza y sus respectivas instituciones. También se caracterizaban por la geometrización de sus formas, las que eran puras y por lo tanto perfectas.

Las nuevas intenciones sirven para definir todos los niveles ambientales y todos los temas edilicios, sean estos eclesiásticos o seculares, así surgen los palacios urbanos los cuales se solucionan casi con el mismo grado de complejidad que las iglesias.
El nuevo rol del arquitecto:

Al arquitecto no pudo caerle una bendición mejor que la llegada del humanismo, que propició el capitalismo poniendo fin al feudalismo, el cual tenía aprisionado al arquitecto en un rango social muy inferior al de sus expectativas. El arquitecto medieval, a pesar de ser admirado socialmente por su talento, aun cargaba con el estigma social del trabajador manual, en función de que la arquitectura no constituía un profesión en sí, sino que era ejercida a través de los oficios con ella asociada (joyería, pintura, escultura, carpintería, albañilería, etc…), lo que provocaba que el arquitecto no superara la categoría de siervo. Pero acabado el feudalismo, la categoría social dejó de ser algo que se heredase automáticamente por simple descendencia, para pasar a ser algo que se ganase por mérito propio merced a sus habilidades, inteligencia y talento personal, lo que propició en gran medida la independencia del arquitecto. El diseño era una actividad intelectual que requería educación acompañada de cierta habilidad mental, que elevó al arquitecto a un escalón por encima de los demás integrantes de la construcción: ahora el arquitecto no se desempeñaba a la par de los constructores (albañiles, artesanos, carpinteros, etc…) sino que lo hacia desde un ámbito intelectual, lejos del proceso constructivo y con una posición de mas jerarquía respecto de sus compañeros, convirtiéndose en el líder del proyecto y relegando a los demás, a tomar cada vez menos decisiones.

La concreción arquitectónica gana una importancia tal, que el arquitecto llega a obtener el rango de artista, y como consecuencia del mecenazgo ejercido por las familias aristocráticas en favor de los diversos artistas renacentistas, el arquitecto asciende en la escala social, ganándose el reconocimiento general y con ello, convirtiéndose en parte de la propia nobleza aristocrática. A su vez, la alta categoría social le daba al arquitecto una mayor libertad para desarrollar sus proyectos, con lo que tenía libre albedrío para desempeñarse en dicho campo, pero con la obvia condición de regirse siempre dentro de las “humanísticas” tendencias arquitectónicas del momento.
El edificio renacentista:

C
Durante el siglo XV, surge el círculo como símbolo formal de perfección divina. Alberti en su “De Re Aedificatoria” distingue nueve formas de planta ideales para una iglesia: el círculo y ocho polígonos de él derivados, justificándose en la predilección que existe por parte de la naturaleza, hacia estas formas esféricas (el mundo, las estrellas, etc…) mas el precedente arquitectónico del Panteón de Roma. Pero la adopción de estas formas suscitaba problemas tanto litúrgicos como arquitectónicos: la planta circular con su correspondiente cúpula, implicaba una situación centralizada del altar y del sacramento que; aunque ideal en términos simbólicos; producía conflictos funcionales entre la ubicación del sacerdote y la que ocuparía el pueblo. Por otro lado, la situación del altar en un nicho lateral dejando que los fieles se ubiquen en el centro debajo de la cúpula, parecía relegar al elemento mas importante espiritualmente a una posición subordinada. No obstante, durante cierto tiempo la forma circular fue la que reinó en el diseño de iglesias renacentistas.
omo se dijera antes, las resurgidas cualidades clásicas eran aplicadas tanto a nivel religioso como público y también urbano. Así en la escala de valores edilicia tenemos ubicado en la cima de la construcción a las iglesias, a las cuales le siguen en importancia los palacios urbanos. A pesar de que el tema edilicio mas importante seguía siendo la iglesia, su forma tuvo que adaptarse a las pautas arquitectónicas de turno, lo que las sometió a una geometrización general, una humanización o antropomorfización y una acentuación de la centralidad. Con el agregado de la gran cúpula a la catedral de Florencia en 1420, el interés de los arquitectos se concentró sobre todo en el desarrollo de la planta central. Pero el nuevo enfoque científico del problema del espacio promulgó la experimentación arquitectónica que condujo a un gran margen de variación formal, en función de las distintas combinaciones surgidas: se toma a la basílica longitudinal como punto de partida (San Lorenzo-Florencia 1421-Brunelleschi) a la que se geometriza y centraliza levemente con el agregado de una pequeña cúpula. En esta fase aun prevalece un aspecto longitudinal, dado que la pequeña cúpula es relativamente débil, sin la fuerza suficiente para remarcar la centralidad. Estos edificios experimentan una evolución cuando se les incorpora una rotonda del tipo del panteón a la nave central (San Francisco-Rimini 1447-Alberti). Pero recién en el alto renacimiento, fue cuando se logró una integración geométricamente satisfactoria entre nave longitudinal y cúpula dominante (Catedral de Pavia 1448-Bramante) en donde la cúpula abarca tanto a la nave central como a las naves laterales. En esta fase los descubrimientos y la experimentación ya se concretaron, dejando como legado una serie de conceptos teóricos que pautaban a la arquitectura de la época. La longitudinalidad se ve prácticamente desaparecida, los edificios aquí se caracterizan por tener plantas circulares, poligonales y en cruz griega con el agregado de capillas secundarias.

La gradual secularización social que regía al renacimiento, hizo que los patrones arquitectónicos de turno trasciendan las fronteras de la religión, para ser aplicados con igual rigor en las construcciones civiles, en especial en las moradas de los aristócratas. Es así que se origina a un novedoso tema arquitectónico: el palacio urbano, el cual sucedió como símbolo de poder al castillo medieval. Así poder y cultura dan origen a una “versión urbana” del castillo medieval. El macizo castillo medieval fue geometrizado y “humanizado” mediante la introducción de los órdenes clásicos.

El proceso se inicia con los palacios proyectados por Brunelleschi en Florencia y culminan con edificios como el Palacio de la Cancillería (Roma 1489-Bramante). El palacio urbano era una “sede familiar” que mediante sus dimensiones y su articulación (los órdenes clásicos) indicaba la posición social de la familia. Se comunicaba con el entorno mediante la geometría de sus formas. Era un edificio centrado de tres plantas y volumen cuadrangular cerrado, con patio interno definiendo un centro en torno al cual se desarrollaba la planta. La articulación de la fachada se resolvía mediante los órdenes clásicos. Cada planta representaba un orden arquitectónico distinto: así en planta baja tenemos el orden dórico, en el primer piso el jónico y mas arriba el corintio, definiendo una clara imitación al Coliseo Romano.

Los órdenes clásicos son aplicados según el principio vitruviano de la superposición, según el cual los mas “livianos” reposaban sobre los mas “pesados” y todo el sistema descansaba sobre una base rústica.

Las ventanas en planta baja eran cuadradas y pequeñas, mientras que en las otras dos eran de mayor tamaño y estaban conformadas por arcos.

A
El espacio: El espacio renacentista se compone por la adición de módulos con formas simples, geométricas, matemáticamente perfectas y con relativa independencia, las cuales son unificadas por medio de la simetría, dando como resultado un ambiente perfectamente proporcionado y homogéneo.
spectos espaciales:


Para la composición espacial se utiliza el principio de adición, según el cual cada elemento conserva un alto grado de independencia dentro del conjunto. El espacio así se compone por la sumatoria de módulos o partes geométricas simples (generalmente el cuadrado y el círculo) las cuales se ven unificadas por la simetría, conformando una totalidad proporcionada, ritmada y controlada. Con esto vemos que el espacio se ve regido por la modulación tanto en planta como en alzada, siendo los módulos mas usados; en función de su perfecta geometría formal; el cuadrado y el círculo, y siempre con dimensiones matemáticamente perfectas. La geometría del local era remarcada a través de la membratura, es decir usando un lenguaje estructural aparente (falsas pilastras y arcos) que cubría el muro estructural: todas las superficies de muros y techos son de yeso blanco, sobre las que se destacan el gris oscuro de las pilastras, arcos y medallones adosados, remarcando con gran claridad la geometría del local. Esto nos lleva a afirmar que el espacio renacentista muestra un carácter ideal. El manejo de una luz neutra uniformemente distribuida de sus interiores, mas el revestimiento del muro macizo así lo demuestran.

  • Espacio conformado por la adición de elemento nítidos o módulos, geométricamente perfectos y matemáticamente distribuidos, unificados por la simetría.

  • Predilección por el cuadrado o el círculo para la forma de cada módulo. Estos se repetían tanto en planta como en alzada.

  • Carácter ideal: dado por el manejo de la luz y de la membratura (pilastras, arcos y medallones adosados a la pared).

  • El espacio homogéneo permitió la integración formal de los diferentes niveles ambientales.


Aspectos constructivos:

La arquitectura renacentista no inventó sistema constructivo alguno, dado que durante las etapas anteriores (la antigüedad clásica y el medioevo) ya se habían gestado sistemas estructurales adecuados, lo que sumado al carácter “resucitador” del espíritu renacentista, llevó a que sus arquitectos solo se encarguen de recopilar y combinar los elementos antiguamente conocidos, en especial los de la época clásica e imperial. De esta manera, se aplicaron los siguientes recursos constructivos:

  • Se volvió el muro como estructura soporte, al cual se le aplicaba la membratura basándose en los órdenes clásicos y el sistema trilítico aparente (dos elementos verticales y uno horizontal).

  • Las columnas y pilastras sustituyen al pilar, y el arco de medio punto al arco apuntado. También se abandona la bóveda nervada para volver a utilizarse la de cañón corrido.

  • Surge la bóveda vaída o cupuliforme, que es algo así como un cubo al cual le seccionaron sus aristas superiores, de modo tal que toma una forma semiesférica en las esquinas.

  • La cúpula aumenta su tamaño, llegando a tomar enormes dimensiones. Sobre ellas se inserta una linterna, que acentúa aún mas la centralidad. Para su contención se recurre al sistema de pechinas, las que descargan el peso directamente hacia el tambor o muro. Así la secuencia de trabajo es cúpula-pechina-tambor o muro.



Aspectos decorativos o articulación:

La articulación renacentista tenía dos propósitos básicos:

  • Resaltar la geometría del local: aplicando la membratura a las ya ortogonales formas del mismo.

  • A
    Alberti distingue dos cualidades estéticas en un edificio: la belleza y el ornamento. La belleza consiste en la armonía de las partes y es el resultado de proporciones y relaciones, o sea de la geometrización. El ornamento es solo un agregado que mejora la belleza. El almohadillado, los detalles clásicos y todo elemento articulador del muro, es parte de la ornamentación. Con esto vemos que para el arquitecto renacentista, la belleza se haya implícita en la estructura formal del edificio y no en el decorado de las paredes.

    ntropomorfizar el edificio: mediante reintroducción de los órdenes clásicos.

La fachada en los edificios renacentistas se manifestó como una composición regular, matemáticamente disciplinada y articulada mediante los órdenes clásicos: la fachada de los palacios se compone por la superposición de los tres órdenes clásicos (dórico, jónico y corintio) uno en cada planta, de manera similar al coliseo, pero de un rigor geométrico mucho mas acentuado: la sucesión de anchos arcos semicirculares es perfectamente regular, e incluso el almohadillado proveniente del medioevo ha sido disciplinado por la geometría. Con esto el palacio genera la apariencia sólida y poderosa acorde a las exigencias de la cultura reinante. También el patio interno se encontraba antropomorfizado mediante la implementación de pilastras clásicas en la articulación. Con esto se logró un espacio geométrico homogéneo (espacios nítidos, fáciles de reconocer e iguales en todos los ámbitos ya sean externos o internos).

A pesar de la diferencia temática, la iglesia presenta análogas características de articulación: los interiores de las iglesias se ven articulados mediante la repetición regular de miembros clásicos (membratura) que hacen visible la geometría espacial. El tratamiento exterior es similar pero de una importancia relativamente menor. A mediados del siglo XV aparece el arco de triunfo plasmado en las fachadas religiosas (San Francisco-Rimini 1446-Alberti) y las volutas como elemento de transición lateral entre un piso y otro.

Vale recordar que la articulación renacentista no corresponde por lo común, a la estructura técnica del edificio. Por lo general la estructura era un muro macizo, el cual estaba revestido con un esqueleto ficticio (membratura).

  • Reaparecen el entablamento y el capitel: los arcos no descansan directamente sobre las columnas, sino que lo hacen a través de un entablamento (cornisa, friso y arquitrabe) el que a su vez se apoya en un capitel.

  • Se disfraza al muro mediante membratura, basada en los órdenes clásicos.

  • La fachada exterior de los palacios imitan al Coliseo.

  • La fachada exterior de las iglesias imitan al arco de triunfo, mientras que el interior se articula mediante la inserción de pilastras, arcos y medallones adosados, los que a su vez remarcan la geometría del local.

  • Cada elemento que conforma a la fachada (ya sean ventanas o la membratura en general) es impuesto con estricta regularidad definiendo módulos matemáticos inalterables.

  • Reaparecen también los frontones como remate superior triangular de la fachada. Ellos se encargaban de la organización visual del conjunto.

  • La transición de la fachada entre el nivel de planta superior y el inferior se soluciona mediante volutas.

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