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el comportamiento de los animales v ¡oc humanos en grado sorprendente, aun en

contra de lo que alguien denomina

ría con cierta vaguedad tendencias "innatas".

El haber señalado esto es sin duda un gran mérito de la bra experimenta de

Skinner, y además apoya las opiniones de quienes creen que la estructura

social (o ''cultura", según el modo de hablar de muchos antropólogos

norteamericanos) puede conformar al hombre, aunque no necesariamente

mediante el condicionamiento operante. Importa añadir que
Skinner no desdeña la dotación genética. Para definir correctamene su

posición deberíamos decir que aparte de la dotación genética, el refuerzo

determina por entero el comportamiento.

El refuerzo puede darse de dos modos: como sucede en ei proceso cultural normal o planeado según la doctrina skinneriana, y entonces conduce a un "diseño para a cultura". (B. F. Skinner, 196 i, i 971.) Objetios y valores

Los experimentos de Skinner no se ocupan en los objetivos del condicionamiento.

El sujeto animal o el humano se condicionan para que obren de determinado modo.

La decisión del experimentador que plantea los objetivos de condicionamiento

decide para qué serán condicionados. Por lo general, el experimentador en estas

situaciones de laboratorio no

se interesa en para qué está condicionando al sueto animal o

humano sino en

el hecho de que puede condicionarlos para el objetivo que él quiera y en

cómo lo logrará mejor. Pero surgen serios problemas cuando pasamos del
laboratorio a la vida real, individua o social. n este caso, lo que mas

importa es para qué se condiciona a la gente y qui

én determina los objetivos.

Parece que cuando Skinner habla de cultura tiene presente todavía su

laboratorio, donde el psicólogo que procede sin juicios de valo puede

hacerlo fácilmente porque el objetivo del condicionamiento impora ben poco.

Tal es por lo menos una expicación de por qué Skinner no se , enfrenta a la

cuestión de los objetivos y ios valores. Por ejemplo

, escribe:

i "Admiramos a la gente que se conduce de modos originales o excepcina-

_ les, no porque ese comportamiento sea
en sí admirable sino porqe no sabemos favorecer el comportamiento original o excepcional de ningún otro modo." (C. R. Rogers y B. F. Skinner, 1956.) Esto no pasa de ser un '" razonamiento tortuoso: admirarnos la originalidad porque sólo podemos condicionarla admirándola.

Mas ¿para qué condicionarla si no es un

fin deseable en s".

MBIENTALISTAS Y CONDUCTISTAS 51 Skinner no afronta la cuestión, aunque hubiera podido darle solución

un poco de análisis sociológico. El grado de originalidad e inventiva con g en diversas clases

y grupos ocupacionales de una sociedad dada

Los científicos y los altos ejecutivos,
por ejemplo, necesitan una va osis de esas cualidades en una sociedad burocrática y tecnológica nuestra. Mas para los burócratas de escalones inferiores, ese mismo ado de capacidad creadora sería un lujo ... o una amenaza al funcionaiento perfecto de todo el sistema.

No creo yo que este análisis sea una respuesta suficiente a la cuestión el

valor de la originalidad y la capacidad creadora. Hay abundancia de nruebas

psicológicas de que el afán de creación y originalidad son impulsos '

hondamente arraigados en el hombre, y hay alguna prueba neurofisiológica z-

-], que hace suponer que el empeo de ser orig

inal y creador está "integrado) en el sistema del cerebro. (R. B. Livingston, 1967.) Sólo quiero poner de relieve que el callejón sin

salida de la posición skinneriana se debe al hecho de que no dedica

atención a tales especulaciones ni a las de la sociología psicoanalítíca, de ahí que crea que si esas cuestiones no tienen solución condu

ctista, no tienen ninguna.

He aquí otra muestra del borroso pensamiento skinneriano en
relación con

los valores:

Muchas personas suscribirían la proposición de que no entra juicio de

valor en la decisión de cómo construir una bomba atómica, pero rechazarían la proposicin de que no entre ninguno en la decisión de

construirla. La diferencia más importante sería aquí tal vez que las

prácticas científicas que guían al diseñador de la bomba son clar as, mientras que las que guían al diseñador de la cultura que hace la bomba

no lo son. No podemos pronosticar el éxito o fracaso de una invención

cultural con la misma precisin con que pronosticamos el de una invención

material. Por esta raón se dice que recurrimos ajuicis de valor en el

segundo caso. A lo que recurrimos es a tratar de adivi

nar. Sólo en este sentido
pueden intervenir os juicios de valor, cuando la ciencia se abstiene. Cuando podamos diseñar pequeñas interacciones sociales y, tal vez, culturas enteras con la confianza qu(r) Psmos en la tecnología material, las cuestiones de valor no se Plantearán. (B. F. Skinner, 1961.)

PI

principal punto de vista de Skinner es que en realidad no hay di-

tecni1111 entre la ausencia de Juicio e lr en el problema co de disear la bomba y la decisión de hacer una. La única diferencia

clar

e

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de conf lict os ulte rior es (cie rto esto sobr e todo en

el caso de

la

,

50 INSTI NTIVÍ SMO, CONDU CTISM O Y PSICO ANALI

SIS

i efect ivame nte en funci ón de su selec ción. En cente nares de exper iento Skinn er y otros han cread o las técni cas para este condi ciona ientn opera

nte. Skinn er ha demos trado que con el debid o emple o del refue rr posit ivo, puede modif icars e el compo rtami ento de los anima les v IQhum anos en grado sorpr enden te, aun en contr a de lo que algui en denom inarí a con ciert a vague dad tende ncias "inna tas". I

El haber señal ado eso es sin duda un gran mérit o de

la obra exper iment a! de Skinn er, y ademá s apoya las opini ones de quien s creen 1

que la estru ctura socia l (o "cult ura", según el modo de habla r de mucho s i antro pólog os norte ameri canos ) puede confo rmar al hombr e, aunqu e no '' neces ariam ente media nte el condi ciona mient o opera nte. Impor ta íiadi r :

que Skinn er no desde ña la dotac ión genét ica. Para defin ir corre ctame nte su i posic ión deber íamos decir que apart e de la dotac ión genét ica, el refue rzo deter mina por enter o el compo rtami ento. El refue rzo puede darse de dos modos : como suced e en e proce so cultu ral norma l o plane ado

segn la doctr ina

skinn erian a, y enton ces condu ce a un "dseñ o para la cultu ra". (B. F. Skinn er, 196i, S97S. )

Objet ivos y valor es Los exper iment os de Skinn er no se ocupa n en los objet ivos del condi ciona mient o. El sujet o anima l o el human o se condi ciona n para que obren de deter minad o modo. La decis ión del

exper iment ador que plant ea los objet ivos del condi ciona mient o decid e para qué serán condi ciona dos. Por lo gener al, el exper iment ador en estas situa cione s de labor atori o no se 'nter esa en para qué está condi ciona ndo al sujet o anima l o human o sino en el hecho de que puede condi ciona rlos para el

objet ivo que él quier a y en cómo lo logra rá mejor . Pero surge n serio s probl emas cuand o pasam os del labor atori o a la vida real, indiv idual o socia l. En este caso, o que más impor ta es para qué se condi ciona a la gente y quién deter mina los objet ivos. Parec e que cuand o Skinn er habla de cultu ra

tiene prese nte todav ía su labor atori o, donde el psicó logo que proce de sin juici os de valo puede hacer lo fácil mente porqu e el objet ivo del condi ciona mient o impor a ben poco. Tal es por lo menos una expli cació n de por qué Skinn er no se enfre nta a la cuest ión de los objet ivos y los valor es. Por ejemp lo, escri

be:

: "Admi ramos a la gente que se condu ce de modos origi nales o excep ciona les, no porqu e ese compo rtami ento sea en sí admir able sino porqu e no sabem os favor ecer el compo rtami ento origi nal o excep ciona de ningú n otro modo. " (C. R. Roger s y B. F. Skinn er, 1956. ) Esto no pasa de ser un razon amien to tortu

oso: admir amos la origi nalid ad porqu e sóo poder nos condi ciona rla admir ándol a. Mas ¿para qué condi ciona rla si no es un fin desea ble en s"'

MBIEN TALIS TAS Y CONDU CTIST AS Skinn er no afron ta la cuest ión, aunqu e hubie ra podid o darle souci ón con un poco de análi sis socio lógic o. El grado de origi nalid

ad e inven tiva desea ble en diver sas clase s y grupo s ocupa ciona les de una socie dad dada varía . Los cient ífico s y los altos ejecu tivos , por ejemp lo, neces itan una fuert e dosis de esas cuali dades en una socie dad buroc rátic a y tecno lógic a como la nuest ra. Mas para los buróc ratas de escal ones infer iores

, ese mismo grado de capac idad cread ora sería un lujo ... o una amena za al funci onami ento perfe cto de todo el siste ma. No creo yo que este análi sis sea una respu esta sufic iente a la cuest ión del valor de la origi nalid ad y la capac idad cread ora. Hay abund ancia de prueb as psico lógic as de que el afán de creac

ión y origi nalid ad son impul sos ' honda mente arrai gados en el hombr e, y hay algun a prueb

a neuro fisio lóeic a i que hace supon er que el empeñ o de ser origi nal y cread or está "inte grado " í

en

el siste ma de cereb ro. (R. B. Livin gston , 1967. ) Sólo quier o poner de rehev e que el calle jón sin

salid a de la posic ión skinn erian a se debe al hecho de que no dedic a atenc ión a tales espec ulaci ones ni a las de la socio logía psioo anali tica, de ahí que crea que si esas cuest iones no tiene n soluc ión condu ctist a, no tiene n ningu na. con lore muest ra del borro so Pensa mient nneri ano en relac ión SfF v

ecisi ón con que ono

T mvenc ión cultu ral con la mis n sedic eqrer on

de una inven ción mater ial. Por esta recur rimos es trT0? .10 vaior en el do caso. A lo que juici os de valor cuand olvma r

° n este senti

do Puede n inter vel Penas inter a cione ocia se cuand o podam os diseñ ar ponem os en ? tss0

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y' vez cultu ras enter as con la confi anza Plant earán . (E[f. m matel ll1' las cuest ion de valor no se "SLre nrreT de T es que en reali dad no ecni de diseñ ar la bomba T de ui0 de valor en el Probl em es los motiv os na r0 ylade cis10 " d hacer una. La única difer encia

Paral Sner mba no están "clar os"

Tal vez no estén histo ria. Lavda denl1 '10 sl 10 están Para mucho s studi osos de ica (y de nerda q abla más de una raón Para acer la bomba HIt qLel erant e la de

el temor d la hicer - ;" en Pisió n de confl ict T un amla super ior contr a la unión Sviét ica confl ictos ulter iores (cier to esto sobre todo en e caso de la
50 INSTI NTIVi SMO, CONDU CTISM O Y PSICO AÁLSI S efect ivame nte en unció n de su selec ción. En cente nares de exper imnto Skinn er y otros han cread o las técnc as para este condi ciona nem opera nte. Skinn er ha demos trado que con el debid o emple o del refue r/n posit ivo, puede modif icars e el compo rtami ento de los

anima les v jn human os en grado sorpr enden te, aun en

contr a de lo que alue denom naría con ciert a vague dad tendn cias "inna tas". El haber señal ado esto es sin duda un gran mérit o de la obra exper iment a de Skinn er, y ademá s apoya las opini ones de quien es creen que la estru ctura socia l (o "cult ura", según

el modo de habla r de mucho s antro pólog os norte ameri canos ) puede confo rmar al hombr e, aunqu e no neces ariam ente media nte el condi ciona mient o opera nte. Impra añadi r que Skinn er no desde ña la dotac ión genét ica. Para defin ir corre ctame nte su posic ión deber íamos decir que apart e de la dotac ión genét ica, el

rfuer zo deter mina por enter o el compo rtami ento. El refue rzo puede darse de dos modos : como suced e en ei proce so cultu ral norma l o plane ado según la doctr ina skinn

erian a, y enton ces condu ce a un "dise o para la cultu ra". (B. F. Skinn er, 196 i, 1971. ) Objet ivos y valor es Los exper iment

os de Skinn er no se ocupa n en los objet ivos del condi ciona mient o, El sujet o anima l o el human o se condi ciona n para que obren de deter minad o modo. La decis ión del exper iment ador que plane a los objet ivos del condi ciona mient o decid e para qué serán condi ciona dos. Sorlo gener al, el exper iment ador en estas

situa cione s de labor atori o no se inter esa en para qué está condi ciona ndo al sujet o anima l o human o sino en el hecho de que puede condi ciona rlos para el objet ivo que él quier a y en cómo lo logra rá mejor . Pero surge n serio s probl emas cuand o pasam os del labor atori o a la vida real, indiv

idual o socia l. En este caso, lo que mas impor ta es para qué se condi ciona a la gente y quién deter mia los objet ivos. Parec e que cuand o Skinn er habla de cultu ra tiene prese nte todav ía su labor atori o, donde el psicó logo que proce de sin juici os de valo puede hacer lo fácil mente porqu e el objet ivo del condi ciona

mient o impor ta be poco. Tal es por lo menos una expic ación de por qué Skinn er no se enfre na a la cuest ión de los objet ivos y los valor es. Por ejemp lo, escri be:

"Admi ramos a la gente que se condu ce de modos origi nales o excep

oona" les, no porqu e ese compo rtami ento sea en sí admir able sino porqu e no

sabem os favor ecer el compo rtami ento origi nal o excep ciona l de ningú n otro modo. " (C. R. Roger s y B. F. Skinn er, 1956. ) Esto no pasa de ser un razon amien to tortu oso: admir amos la origi nalid ad porqu e sólo poder nos condi ciona rla admir ándol a. Mas (para qué condi ciona rla si no es un fin

desea ble

en sí?

IENTA LISTA SYCON DUCTI STAS r no afron ta la cuest ión, aunqu e hubie ra podid o darle soluc ión oco de análi sis socio lógic o. El grado de origi nalid ad e inven tiva con

p n diver sas clase s y grupo s ocupa ciona les de una socie dad dada desea be yfico s y los altos ejecu tivos , por ejemp lo, neces itan

una vana' i sis de esas cuali dades en una socie dad buroc rátic a y tecno lógic a fuert ]as pa los buróc ratas de escal ones infer iores , ese mismo COIno a capac idad cread ora sería un lujo ... o una amena za al funci onaTento perfe cto de todo el siste ma. No creo yo que este análi sis sea una respu esta sufic iente

a la cuest ión , , e la origi nalid ad y la capac idad cread ora. Hay abund ancia de . e ebas psico lógic as de que el afán de creac ión y origi nalid ad son impul sos lndam ente arrai gados en el hombr e, y hay algun a prueb a neuro fisio lógic a zaue hace supon er que el empeo de ser origi nal y

cread or está "inte

grado en el siste ma del cereb ro. (R. B. Livin gston , 1967. ) Sólo quier o poner de relie ve que el calle jón sin salid a de la posic ión skinn erian a se debe al hecho de que no dedic a atenc ión a tales espec ulaci ones ni a las de la socio logía nsico analí tica, de ahí que crea que si esas cuest iones no
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