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fecha de publicación25.06.2015
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Índice
Temas Pág

  1. Introducción…………………………………………………………………………...……2

  2. Pediculosis………………………………………………………………………………….4

  3. Impétigo……………………………………………………………………………………..6

  4. Sarna…………………………………………………………………………………….... ..9

  5. Conclusiones………………………………………………………………………………12

  6. Bibliografía…………………………………………………………………………………13



Introducción
La mayoría de los niños, presenta o presentará en algún momento una infección cutánea. Las infecciones de la piel y partes blandas constituyen una causa frecuente de consulta en la práctica pediátrica y dermatológica en todas las edades y estratos sociales. Se presentan en distintos grados de gravedad, desde formas banales hasta otras más graves que ponen en riesgo la vida del niño. (22)
Entre los factores que aumentan la probabilidad de contagiarse con alguna de estas enfermedades, se encuentran la falta de higiene y las condiciones de hacinamiento. Niños que asisten a lugares como salas cuna, en donde comparten secreciones respiratorias y los mismos juguetes que se llevan a la boca, aumentan el riesgo de contraer infecciones y disminuyen la posibilidad de cortar la cadena de transmisión para detener la propagación de la enfermedad.
Otros factores son los ambientales, como la cantidad de metros cuadrados por niño, la cercanía entre uno y otro, la contaminación causada por sus secreciones y excreciones, etc, que influyen en la eventual aparición de algún cuadro infeccioso, por lo que el dermatólogo, sugiere que se mantenga en correctas condiciones el aseo del niño, así como el ambiente en el que habita frecuentemente.
Entre las lesiones cutáneas infecciosas que se presentan con frecuencia, está la Pediculosis, enfermedad ectoparasitaria, de alta prevalencia en Chile y en el mundo, el Impétigo, producido por bacterias como el Staphylococcus aureus y ocasionalmente el Estreptococo, y la Sarna, cuadro pruriginoso de la piel causada por el ácaro microscópico Sarcoptes scabiei. (21,23)
Estas enfermedades suelen darse con más frecuencia en zonas urbanas o suburbanas, de preferencia aquellas sobrepobladas. Los piojos, la sarna y el impétigo no reconocen barreras geográficas, socioeconómicas ni culturales. Debido a esto, se debe poner importancia a aquellos grupos que presentan mayor riesgo, como escolares, preescolares, y personas que viven en condiciones de hacinamiento. (21)

Por esto es importante conocer y reconocer estas entidades infecciosas, con el fin de poder advertir a los padres y derivar oportunamente al niño para que sea tratado a tiempo y así evitar la continua transmisión de la enfermedad.

Pediculosis

La Pediculosis es una enfermedad ectoparasitaria asociada a 3 tipos de parásitos: el pediculus humano variedad capitis (piojo de cabeza) pediculus humano variedad corporis (piojo del cuerpo) y el phthirus pubis (parásito de las regiones genitales o ladilla). Todos estos representan el agente etiológico de la pediculosis. (9)
Pediculosis del cuero cabelludo (Pediculosis capitis): Los piojos de la cabeza son insectos pequeños que viven principalmente en el cuero cabelludo, siendo una enfermedad altamente prevalente debido a su fácil forma de contagio ya que se pueden pegar cuando uno entra en contacto cercano con una persona infectada o a sus ropas, gorros, peines, pinches, cintillos y tendidos de la cama.
Prevalencia: En la actualidad, a pesar de que han mejorado los estándares y la calidad de vida, la pediculosis sigue siendo un problema de salud pública a nivel mundial y Chile no se encuentra ajeno a esta realidad. Algunas de las prevalencias mundiales en centro y Sudamérica son de: 56,8% en Argentina (1), 96% en Panamá(2), y hasta 100% en Perú(3). En Chile, en la década de los años 70 se encontró en el 30% de los escolares y en el 15% de los adultos (4). Estudios en Valparaíso entre el año 2002 y 2004 sobre la prevalencia arrojaron una tasa promedio de 40,4%, dato que difería entre las comunas de esa ciudad (35,1 a 51,5%) (5). Los grupos de mayor riesgo son escolares, preescolares y personas que viven en regimenes de internado. La prevalencia es mayor en las mujeres siendo máxima entre las niñas en edad escolar con pelo largo.
Signos y Síntomas

  • Prurito intenso en el cuero cabelludo (8).

  • Pápulas pequeñas y rojas en el cuero cabelludo, el cuello y los hombros, estas pueden producir excoriaciones y supurar (8).

  • Pequeñas motitas blancas (huevos o liendres) en el fondo de cada cabello que son difíciles de sacar (8).

  • Complicaciones: Irritación del cuero cabelludo, sobreinfección bacteriana, Alteración de la raíz del pelo, entre otros. (9)


Tratamiento Pediculosis capitis: El tratamiento de elección en la actualidad es la permetrina 1% vía tópica, debido a su mayor eficacia, efecto residual y seguridad frente al resto de tratamientos tradicionales. (9)

  • Métodos Químicos:

  1. Piretrinas: Son neurotóxicos para los piojos y tienen escasa o nula acción contra los mamíferos. Si se adiciona piperonil butóxido aumenta la capacidad pediculicida por inhibición del metabolismo de drogas por el sistema enzimático citocromo p450, que produce acumulación del insecticida

  2. Hexaclorociclohexanos. Lindano: Los hexaclorociclohexanos son insecticidas organoclorados, químicamente muy estables, que permanecen en el ambiente por tiempo prolongado. En los vertebrados se acumulan principalmente en tejido graso, siendo su efecto fundamental la neurotoxicidad.

  3. Crotamitón: El crotamitón como pediculicida es menos efectivo que las drogas anteriores y se usa en tratamientos de escabiosis

Otros: Cuasia, Cotrimoxazol, Vaselina azufrada al 6-10%,Benzoato de bencilo,Butóxido de piperonilo, Ivermectina Coadyuvantes: Vinagre, Vaselina sólida


  • Métodos mecánicos: existe el método del peine sobre cabello seco y el método del peine eléctrico, este último no es muy utilizado por su alto costo.


Método del peine sobre el cabello seco. El cabello del paciente, debe ser cepillado con un peine, que tenga una pequeña distancia entre sus dientes acanalados, luego de haber sido bien desenredado. El cepillado debe realizarse sobre cabello seco, desde la raíz hacia distal, evitando dejar zonas sin cepillar. El proceso debe continuar por al menos un minuto luego de que el último piojo haya sido visto y debe ser repetido, al menos tres veces en el primer día y luego, dos veces por día durante cinco días. Después de que la última liendre haya sido vista, el procedimiento puede ser reducido a una vez por día, a menos que se detecte algún piojo. Existen peines de metal y de plástico, siendo mejor los de metal debido a que sus dientes están más juntos, son más largos y fuertes, lo que permite un mayor arrastre de los piojos y liendres y tienen mayor durabilidad, teniendo como desventaja su alto costo, en relación a los de plástico que vienen incluidos en las cremas de tratamiento para pediculosis. (9)
Prevención

En pediculosis capitis se recomienda el uso del pelo corto o tomado, lavado frecuente de la cabellera y un tratamiento adecuado no solo para la persona afectada, sino también para todo el grupo familiar.

No usar nunca profilaxis con pediculicidas, porque se esta favoreciendo la aparición de resistencia.

Lavar todas las ropas y tendidos de cama con agua caliente y detergente, esto ayuda a evitar que los piojos se diseminen durante el corto tiempo que puedan sobrevivir fuera del cuerpo humano.

Precauciones para la atención odontológica: si nuestro paciente presenta pediculosis debemos informarle a él y a los adultos responsables acerca del problema que presenta y las opciones de tratamiento que debe seguir. Además debemos suspender la atención hasta que la infección parasitaria haya sido erradicada con el fin de proteger a nosotros, nuestro personal y los demás pacientes. Sólo en casos de urgencia podemos atender al paciente tomando las precauciones necesarias (lavado de manos, cubrir la zona afectada y limpiar el cabezal del sillón) para evitar el contagio. (8,9)
Impétigo

El impétigo, una infección cutánea altamente contagiosa que generalmente cursa con ampollas o úlceras en cara (alrededor de nariz y boca), cuello, extremidades inferiores, y áreas de pañal.

El impétigo afecta ante todo a los niños pequeños, suele producirse durante los meses cálidos y es más común en los países semitropicales o tropicales que en las regiones más frías. La infección es más frecuente en los niños que viven rodeados de falta de higiene (11,13). Máxima incidencia entre los 2 y 6 años (17).

Suele comenzar cuando las bacterias entran por una grieta de la piel, como una cortadura, rasguño, picadura de un insecto u otras heridas o traumatismos de la piel, causando inflamación e infección. También puede presentarse en la piel donde no hay una ruptura visible (16).

Existen dos formas clásicas de impétigo: ampolloso y no ampolloso, en donde más del 70% de los casos corresponden a impétigo no ampolloso (10).

El impétigo no ampolloso es causado por estreptococos del grupo A (Streptococcus pyogenes) o Staphylococcus Aureus mientras que el impétigo ampolloso es causado por Staphylococcus Aureus (11).

Según un estudio del año 2001 (12) el impétigo no buloso es el más común (91%), dejando al impétigo buloso con un 9% de los pacientes afectados.
Clínicamente es imposible distinguir el impétigo estafilocócico del estreptocócico (17).

El impétigo comienza con una úlcera roja con picazón que se ampolla, supura y finalmente se cubre con una costra que se adhiere firmemente. Muy pocas veces forma úlceras profundas en la piel (13),

El impétigo ampolloso se caracteriza por la aparición de bulas superficiales de 5 a 30 mm de diámetro, las ampollas se rompen con facilidad originando una costra fina que posteriormente se re-epiteliza (12,14). El impétigo no ampolloso presenta lesiones polimorfas que comienzan como vesículas o pústulas de 1 a 4 mm de diámetro que rápidamente se rompen y cuyo líquido seroso y purulento deja una costra amarillenta gruesa de aspecto melicérico (12,14).
Signos y Síntomas (16)

  • Una sola o posiblemente muchas ampollas llenas de pus, fáciles de reventar y que, al romperse, dejan una base en carne viva de color rojizo (en bebés)

  • Ampolla con picazón: lo que ocasiona la aparición de lesiones en la vecindad o a distancia por diseminación por autoinoculación, debido a que la infección es transportada en el líquido que supura de las ampollas (14,16).

    • llena de un líquido color amarillo o miel

    • con supuración y formación de costra

  • Erupción que puede comenzar como un solo punto, pero si la persona se rasca, puede diseminarse a otras áreas.

  • Lesiones cutáneas en la cara, los labios, los brazos o las piernas que se propagan a otras áreas

De ordinario, las lesiones son indoloras y los pacientes no parecen enfermos, por lo tanto en ambas patologías el hallazgo de dolor, fiebre o compromiso del estado general son excepcionales (11,12).

El diagnóstico se fundamenta en primer lugar en la apariencia de la lesión cutánea. Microbiológicamente en un cultivo de la piel o de la lesión de la mucosa encontraremos por lo general estreptococos o estafilococos (16).
Tratamiento

Impétigo no ampolloso: (14)

  • Local: aseo con suero fisiológico, descostraje, antibiótico tópico como Mupirocina al 2% (Bactroban®), Ácido Fusídico al 2% (Fucidine®) 2 veces al día por 7 días.

  • Sistémico: indicado en lesiones múltiples: Flucloxacilina 50mg/Kg/día. c/6hrs o Cefadroxilo 30 mg/kg/día cada 12 hrs por vía oral, y en caso de alergia a beta-lactámicos: Eritromicina 40 mg/kg/día c/6 hrs.

Impétigo ampolloso: (14)

  • Se puede usar Cloxacilina 30-50 mg/kg en 4 dosis, Flucloxacilina 50mg/Kg/día o Cefadroxilo 30 mg/kg/día vía oral por 10 días.


El objetivo del tratamiento es curar la infección y aliviar los síntomas. Una infección leve se puede tratar con una crema antibacteriana recetada y los casos más severos pueden requerir antibióticos orales. Para remover las costras y el drenaje, lave la piel varias veces al día preferiblemente con un jabón antibacteriano (16).

Las úlceras del impétigo se curan lentamente y muy rara vez dejan cicatrices (15). La tasa de curación es muy alta, pero con frecuencia reaparecen en niños pequeños (16).

La evidencia actualmente disponible nos indica que estos pacientes deben ser tratados con antibióticos de uso tópico a base de Mupirocina o Ácido Fusídico por siete días (13).
Precauciones

El impétigo es altamente contagioso por lo cual estos pacientes no deben ser atendidos y su citación debe ser diferida, a menos que el paciente presente una urgencia odontológica (13).

En caso que el paciente deba ser atendido el equipo profesional deberá tomar las medidas de seguridad para evitar su contagio y transmisión a pacientes posteriormente atendidos (infección cruzada):

  • Utilización de elementos protectores tales como guantes y mascarilla, tanto del profesional como de la auxiliar.

  • Se debe cuidar de no romper las ampollas cuando éstas existen y evitar tocar las zonas ulceradas.

  • Se debe desinfectar todo el instrumental y superficies que estuvieron en contacto ya sea con el paciente o con material contaminado, previo a la llegada de otro paciente (13).

Sarna (Escabiosis)

La sarna es la más frecuente de las ectoparasitosis; es producida por el Sarcoptes scabiei, variedad hominis, y se caracteriza fundamentalmente por un intenso prurito nocturno, la localización característica de las lesiones, un polimorfismo lesional provocado por el rascado y la presencia de otros convivientes con la afección. Las lesiones cutáneas son ocasionadas por la hembra del parásito, que labra un surco en la capa córnea para depositar sus huevos. Los síntomas también son causados por la hembra. Infesta aproximadamente 300 millones de personas por año (18). En Chile, su prevalencia aumenta significativamente en invierno (19). En Santiago, se ha encontrado una prevalencia de esta infestación del 5 al 7% y afecta principalmente a menores de edad de bajo nivel socio-económico, no tiene diferencias por sexo (20).

Cuadro clínico: El síntoma fundamental del sarna es el intenso prurito nocturno y por ser una enfermedad altamente contagiosa, lo presenta no solo el paciente, sino las personas que conviven con él. El prurito que produce el parásito y el continuo rascado por parte del enfermo dan lugar a excoriaciones, lesiones costrosas hemáticas e infecciones secundarias como pústulas, furúnculos, ectima* y otras piodermitis, que en ocasiones confunden el diagnóstico. La localización de las lesiones es típica en la mayoría de los casos. Los sitios de elección son el pene en el hombre, los pezones y las areolas en la mujer, y en ambos el borde anterior de las axilas, la cara anterior de las muñecas, alrededor de las regiones glúteas, abdomen, región dorsolumbar y espacios interdigitales de manos y pies. En el adulto respeta la cabeza, la cara y las palmas y plantas, pero en el niño estas partes están afectadas (18).
Signos (24):

  • Lesiones directas :

  1. Surco acarino: Lesión lineal, de varios mm de longitud, y representa la manifestación externa del túnel que realiza la hembra fecundada en la epidermis. (20)

  2. Vesícula perlada de Bazín: Son lesiones vesiculares de 1 mm de diámetro, que se produce en el sitio donde la hembra se introduce en el túnel, lo que genera una reacción inflamatoria. (20)



  • Lesiones indirectas:

    1. Pápulas: Son lesiones eritematosas discretamente solevantadas de distribución bilateral, simétrica y generalizada.

    2. Escamas, vesículas, bulas.

    3. Nódulos acarinos: Son lesiones nodulares eritematosas de 6-10mm de diámetro, intensamente pruriginosas, que se ve con mayor frecuencia en los pacientes atópicos** y se localizan en codos, axilas, flancos, escroto, pene, pliegues sub e interglúteos (20).

    4. Costras y signos de grataje*** en tronco y extremidades


*Ectima: infección causada por estreptococos que atraviesa la epidermis hasta llegar a la dermis.

**Atópicos: tendencia hereditaria a desarrollar reacciones alérgicas inmediatas, como asma, dermatitis atópica o rinitis vasomotora, debido a la presencia de un anticuerpo en la piel.

***Signos de grataje: lesión que se produce por rasparse constantemente las aéreas afectadas


Tratamiento:

Dentro de las medidas generales es importante destacar (20):

1) Es importante identificar la fuente del contagio para su correcto tratamiento y seguimiento de la cadena epidemiológica.

2) Se debe realizar tratamiento simultáneo a todos los contactos del paciente infestado aunque no convivan o no tengan prurito, tales como padres, hijos, hermanos, parejas, personas que colaboran con tareas del hogar o cuidado de los niños sin vivir con ellos.

3) En el lavado de manos es importante cepillar las uñas pues el rascado de la piel en manos afectadas lleva a acumular parásitos debajo de las mismas.

4) Se recomienda tratar primero las infecciones cutáneas piodérmicas (estafilocócicas o estreptocócicas) con antibióticos sistémicos y después tratar la sarna.

5) Puede persistir prurito por varias semanas después del tratamiento. Se pueden usar antihistamínicos orales o lubricación de la piel. No hay que hacer tratamientos repetitivos, porque son de riesgo para el paciente.

6) La ropa de cama y la del paciente deben ser lavadas con agua caliente y planchadas. El lavado en seco también mata al parásito. Además, éste muere en 4 días si no está en contacto con el huésped humano, por lo que los artículos que no se pueden lavar deben ser puestos en bolsas plásticas por 7 a 10 días (juguetes de peluche, frazadas, colchas, etcétera).

7) Hay que dar aviso a establecimientos escolares u hospitalarios frente a un caso de escabiosis para evitar brotes epidémicos.

8) La aplicación del escabicida (crema o loción). Debe hacerse en todo el cuerpo, desde el cuello hacia abajo. Aplicar en todas las uñas. Es mejor usarlo después del baño pero con el paciente seco. En los niños se recomienda la aplicación en el cuero cabelludo. Debe repetirse la aplicación del escabicida a los 7 días, porque no hay tratamientos ovicidas.

El lindano al 1 % (hexacloruro de gamma- benceno) es posiblemente el medicamento más eficaz para el tratamiento de la sarna, aunque algunos consideran que es irritante y potencialmente neurotóxico cuando se usa de manera incorrecta (18).

Más recientemente, se está utilizando la Permetrina al 5%, que es de muy baja toxicidad y alta eficacia. Actúa como neurotoxina, que produce parálisis y muerte del ácaro. Se aplica la loción por 12 a 24 horas, según las recomendaciones generales antes descritas, y se reaplica en 1 semana, con lo que se ha comprobado una eficacia mayor de 92%. Actualmente se considera como la mejor alternativa terapéutica en niños y adolescentes (20).
Precauciones con pacientes que la presenten

Cuando un paciente nuestro presente dicha enfermedad nuestra primera medida sea informar de esto a los padres del menor y en caso que fuese necesario realizar una interconsulta a un medico general, pediatra o dermatólogo.

En nuestra consulta debemos realizar una desinfección correcta del sillón dental, y material que haya estado en contacto con el menor que no sea desechable, como las pecheras.

Conclusiones
Este tipo de enfermedades cutáneas son altamente frecuentes dentro de la población general, y al no ser de notificación obligatoria, gran parte de los casos no son referidos a los servicios de salud. Por lo cual los datos epidemiológicos existentes subestiman la incidencia real de estas enfermedades. Al ser éstas de un carácter altamente contagioso; se transmiten con facilidad entre los niños; y desde los niños hacia los adultos que los rodean; haciendo que el tratamiento de estas no sea tan solo enfocado en el niño sino que además hacia su familia y su entorno más cercano, en la mayoría de los casos.

Es deber del odontólogo general detectar estas patologías y remitir a control pediátrico o control sano del niño, en su respectivo centro de salid primario, este sólo será atendido en odontología en caso de urgencia.

En la atención de urgencia el odontólogo deberá tomar todas las medidas básicas necesarias en cuanto a su protección personal y para los pacientes que se atenderán después, en el mismo sillón. Tales como:

  • En el caso de pediculosis, cubrir completamente el pelo del paciente y del profesional, envolver cabecera de sillón dental con algún tipo de papel protector desechable. Posterior a atención del niño, eliminar el papel protector y desinfectar sillón con desinfectante de nivel alto-intermedio, como por ejemplo una solución clorada, para evitar contaminación cruzada con otros pacientes.

  • En el caso del impétigo y la sarna; si se efectúa atención, debe realizarse con todas las medidas de protección para el odontólogo: guantes, gorro, mascarilla, delantal, el que debe cambiarse después de atención y lavarlo rigurosamente. Posterior a la atención dental, desinfectar en forma rigurosa el sillón dental y seguir los protocolos de desinfección y esterilización de los instrumentos utilizados tanto en boca como fuera de ésta.


Es importante por parte del odontólogo conocer la etiopatogenia y tratamiento de estas enfermedades, por la posibilidad de que sea él mismo quien deba diagnosticar y tratar estas patologías (Ej. En poblaciones rurales donde no exista otro profesional del área de la salud).

Bibliografía
(1).- Pediculosis y otras ectoparasitosis en niños urbanos del nordeste argentino - A. M. F. Milano et al.

(2).-MEINKING T L , TAPLIN D. Comparative Efficacy of treatment for Pediculus capitis Infestations. Arch Dermol 1986; 122 (3): 267.

(3).- TAPLIN D, MEINKING T L. Pediculosis Infestations. Pediat Dermatol 1995; 7: 1480-515.

(4).- Schenone H, Falaha F, Villarroel F, Rojas A, Székely R, Rojo M, Palomino H. La infestación por Pediculus humanus capitis en Santiago de Chile. Bol Chil Parasitol 1973; 28:31-33.

(5).- Neira P; Muñoz N, Correa A, Molina L, Henríquez C, Rojas E. Ideas UV en movimiento. http://www.uv.cl/extension/ideasUV/004/009.html

(6).- Stanley B, Grez M, Muñoz N, Neira P. Entero y Ectoparasitosis en niños y adolescentes de la Isla Robinson Crusoe. Libro de resúmenes X. Jornadas Anuales de Parasitologia, Santiago 2006.

(7).- Norma General Técnica N° 101, Guía Clínica de Sarna y Pediculosis Blanca Campos H.,Leonor Jofré M.,Patricia Neira O., Isabel Noemi H., Tirza Saavedra U., Ana Maria San Martín V www.minsal.cl/juridico/RESOLUCION_737_07.doc

(8) http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000840.htm

(9) http://www.redsalud.gov.cl/portal/url/item/5d26b93e3caca628e04001011e0104c7.pdf

(10)Nelson Behrman. Tratado de Pediatría. Capitulo 655, Infecciones bacteriana cutáneas. Editorial Interamericana. 17 Edición 2003

(11)Harrison On Line en Español. Parte VI. Enfermedades infecciosas > Sección 5. Enfermedades causadas por bacterias grampositivas > Capítulo 121. Infecciones estreptocócicas y enterocócicas > (17 mayo 2009)

(12) “Etiología del Impétigo infantil” Lilian Pérez C., Patricia López B., Moema Barrios, Raúl Ulloa S., Sonia Aguilera P., Cecilia Pefaur M., Clara Mayorga O. Revista chilena de pediatría v.72 n.3 Santiago mayo 2001. Disponible en: http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0370-41062001000300003&script=sci_arttext (17 de Mayo de 2009)


(13) Guía Clínica “Salud Oral Integral en Niños de 6 Años” MINSAL, 2005.

(14) Escuela de Medicina, Pontificia Universidad Católica de Chile. Publicaciones “Infecciones de partes Blandas” Dra. Ana maría Peña, Dra. Tamara Viviani. Disponible en http://escuela.med.puc.cl/publ/pediatriaHosp/InfeccionesPiel.html (17 de Mayo de 2009)

(15)Pediatría Meneghello, Quinta Edición (1997) Tomo II. Pág. 2477-2478

(16)Impétigo. MedlinePlus Disponible en: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000860.htm (17 mayo 2009)

(17) Asociación Española de Pediatría. “Infecciones cutáneas bacterianas” E. Sellarés Casas, F.A. Moraga Llop. Disponible en http://www.aeped.es/protocolos/dermatologia/index.htm (17 de Mayo de 2009)

(18) Manzur J., Diaz Almeida J., Cortes M. DERMATOLOGIA. Editorial Ciéncias Médicas, Año 2002. Capitulo 12 Ectoparasitosis cutáneas, pag. 173-176.

(19) Saavedra R., Javier (1); Gutiérrez V., Victoria (1); Saavedra., Tirza (1). Diagnostico clínico de escabiosis y la necesidad del acaro-test como diagnóstico de certeza en medicina general. 2008

(20) Pérez-Cotapos M., Sáenz de Santa María M., González. S. Avances en el tratamiento de la escabiosis. UDA , dermatología publicaciones

http://escuela.med.puc.cl/deptos/Dermatologia/Escabiosis/Default.html

(21) http://www.sociedad-iih.cl/articulos/SarnaRev_Final_Sept2007.pdf

(22) PREGO, Javier et al. Infecciones de piel y partes blandas en pacientes ambulatorios. Rev. chil. pediatr. [online]. 2006, vol. 77, no. 2 [citado 2009-05-18], pp. 196-197. Disponible en: < http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0370-41062006000200013&lng=es&nrm=iso >. ISSN 0370-4106.

(23) LOWY F. Staphylococcus aureus infections. N Engl J Med 1998; 339(8): 520-32.
Universidad de Chile

Facultad de Odontología

Odontopediatría

Pediculosis Sarna e Impétigo

Integrantes:

Erwin Rodríguez

Pamela Rojas

Melisa Romero

Marcela Salas

Daniela Salazar

Ariel Salinas

Mauricio Sandoval

Mauricio Santis
Docente:

Dr. Marcelo Valle




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