Consejos para gatitos agresivos






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Consejos para gatitos agresivos
En cada caso de conducta, es esencial que el veterinario evalúe primero la salud física del gato para determinar si existen problemas médicos que pudiesen haber causado la agresión o que pudiesen haber coadyuvado en causarla (y para determinar la influencia que pudiesen tener estos problemas para tratar el problema de conducta). Los estados dolorosos (por ej., la artritis, la saculitis anal, la enfermedad dental), los procesos que afectan al sistema nervioso central (por ej., los tumores cerebrales, la meningitis) y los desequilibrios endocrinos (por ej., el hipertiroidismo), podrían, todos ellos, tener una influencia directa sobre la conducta. Alternativamente, podrían actuar conjuntamente con factores ambientales, genéticos y con otros factores de la salud, para impulsar al gato más allá del umbral en el que se manifestaría la agresión. Por consiguiente, es posible que el tratamiento solamente de la enfermedad médica no sea suficiente para resolver el problema. Recíprocamente, en el caso de las enfermedades médicas que no pueden ser tratadas o resueltas, la modificación conductual y la manipulación ambiental todavía pueden tener éxito.
La asociación de una historia conductual completa con la observación directa o por medio de vídeo del gato durante una manifestación agresiva típica, es la mejor forma de garantizar un diagnóstico exacto. Esto es utópico pero no práctico en muchos casos. Por consiguiente, es importante una historia detallada, que incluya una descripción de las expresiones faciales y actitudes corporales del gato, y una descripción de todas las situaciones en las que aparece la agresión. A la hora de formular un plan de tratamiento se debe conceder importancia al tipo de agresión, al temperamento del gato y a la aptitud mental y física de los individuos en su ambiente.
Los factores que determinan el pronóstico de la resolución segura de la agresión en los gatos incluyen:
Tipo de conducta agresiva.
• Edad del comienzo de la agresión.
• El espacio de tiempo durante el cual ha existido el problema.
• El grado de intensidad del problema.
• Grado de peligrosidad para las personas o para otros animales de compañía.
• Diagnóstico y tratamiento eficaces de los problemas médicos concomitantes.
• Capacidad de cada uno de los miembros de la familia para llevar a cabo con seguridad y eficacia el programa del tratamiento.
Si las medidas inmediatas pueden eliminar el riesgo de daño.
Los ejercicios de desensibilización y de condicionamiento inverso se usan frecuentemente para tratar varios tipos de agresión mediante la exposición al estímulo, Durante la exposición, el dueño se debe encargar del control completo del gato para que no pueda huir o causar daño. Muchos dueños vociferan, chillan y golpean a sus gatos agresivos; se les debe advertir que esto no sólo no es eficaz sino contraproducente. El castigo del gato agresivo aumenta su miedo y su ansiedad y aumenta el riesgo de daño para los miembros de la familia. A veces los dueños recompensan equivocadamente a sus gatos agresivos, aunque sin querer. Hacen esto, acariciando y valorando de nuevo al gato cuando se dan cuenta de que es agresivo, incluso ofreciéndole recompensas de alimento con el fin de intentar tranquilizarlo y reducir la agresión. La situación se puede complicar más cuando el gato aprende que se puede salir con la suya siendo agresivo. El refunfuño el arañazo y la mordedura pueden ser formas muy eficaces para que el gato eluda un estímulo o una situación no deseados (por ej., el cepillado de los dientes, el corte de las garras).
Las técnicas de exposición están proyectadas para reducir el miedo y la ansiedad, así como para enseñarle al gato que las manifestaciones agresivas no logran eliminar el estímulo. Es importante que el dueño y el asesor cooperen para determinar todos los estímulos que causan la agresión y formulen un plan de tratamiento apropiado, completado con sesiones de adiestramiento.
Agresión del juego
La agresión del juego es una conducta normal en los gatitos y en los gatos jóvenes. Es el tipo más frecuente de la conducta agresiva que los gatos manifiestan hacia sus dueños. Aunque la expresión implica una conducta más bien benigna, la agresión del juego puede acabar en diversas lesiones por lo que es necesario que sea controlada para reducir el peligro potencial que encierra para los miembros de la familia y para los demás animales de compañía.
Las situaciones que justifican el tratamiento de la agresión del juego incluyen:
• El juego va dirigido hacia la cara de un niño de corta edad.
• Los mordiscos y los arañazos son profundos y no están inhibidos.
• La conducta va dirigida hacia un miembro de la familia de piel delicada.
• El blanco es alguien con un trastorno de inmunodeficiencia.
• La conducta es desconcertante en un animal de compañía pasivo o miedoso en la casa.
• El juego nocturno no deja dormir a los miembros de la familia.
• El juego de los gatitos contiene elementos de juego y elementos de agresión intraespecífica.
• También pueden existir componentes predadores que incluyen el acecho, la persecución, el ataque y la mordedura.
Las conductas manifestadas incluyen: la exploración y el escudriñamiento; el acecho, la persecución, el ataque, la zarpada y el salto de lado. Las vocalizaciones son raras y las mordeduras generalmente están inhibidas. Típi­camente, los gatitos «juegan duro» entre sí pero pronto aprenden cuándo realmente causan dolor; el gatito mordido dejará de jugar o reaccionará con respuestas defensivas. Las mordeduras tien­den a estar inhibidas y el zarpazo se realiza con las garras retraídas. La cantidad de inhibición real varía en cada individuo, habiendo algunos que muerden muy fuerte. Cuando un gato crece sin la adecuada interacción social que disuade la mor­dedura fuerte, es posible que cuando sea adulto muerda sin inhibición y sea muy peligroso. Los dueños muchas veces cooperan en el problema jugando con los gatitos de una manera que fo­menta los ataques dirigidos a las manos y a los pies. A no ser que se fomente, la conducta tiende a desaparecer a medida que el gato crece para lle­gar a adulto.
Diagnóstico y pronóstico
Típicamente, la agresión del juego se observa en los gatitos y en los gatos jóvenes y va acompañada de actitudes amenazadoras manifestadas en un contexto juguetón. Típicamen­te, el gato elige como blanco objetos que cam­bian de sitio tales como los movimientos de las manos, los movimientos de los pies y el dueño que va de un lado a otro de la casa. Algunas ve­ces, la atención no deseada se dirige exclusiva­mente hacia un solo miembro de la familia. En la mayoría de los casos, los problemas se observan en las viviendas de un solo gato en las que éste no tiene la oportunidad de comprometerse en el juego normal con animales de su misma especie. El juego generalmente implica que la mordedura está inhibida y, algunas veces, el arañamiento. Muchas veces va asociado con el acecho, con la zarpada y con el salto de lado.

El pronóstico con respecto a la corrección es favorable pero si se deja sin Controlar o se trata indebidamente, la agresión del juego puede evolucionar hacia formas de agresión más graves que son menos susceptibles de corrección.

FACTORES QUE FAVORECEN LA AGRESIÓN FELINA DEL JUEGO




Edad del gato Gatito o gato joven
Experiencia de juego cuando era gatito Estimulado para perseguir y para atacar las manos y los pies
Número de gatos en la vivienda Gato único
Tipo de juego con los dueño Juego bronco que molesta
Cantidad de tiempo que pasa solo Pasa poco tiempo con personas o con otros animales de compañía


Tratamiento
La agresión del juego puede ser tratada de modo eficaz mediante modificación conductual mien­tras los gatos todavía son jóvenes. La consideración más importante es proporcionar y estimular el ejercicio en cantidad suficiente, lo que implica una conducta aceptable de persecu­ción y de ataque. Se deben proporcionar al gato juguetes que reboten, que se agiten o que se meneen de una manera tal que induzcan al gato a jugar. Se deben evitar las burlas y cualquier interacción con el gato que estimule los ataques dirigidos hacia el dueño.
Se debe disuadir a los dueños de que usen cualquier tipo de castigo físico para corregir la conducta porque es probable que aparezcan otros problemas, tales como el miedo o la agresión defensiva. Si para atajar un ataque de juego es necesario un estímulo aversivo, generalmente irá bien, sin ser excesivamente desagradable, el sonido sibilante que produce el aire comprimido cuando sale de un bote que se usa para limpiar lentes fotográficas. En caso de gatos más atrevidos, pueden ser necesarios dispositivos de alarma (por ej., sirenas o alarmas que funcionan con pilas). Se debe enseñar a los dueños a prever los ataques de juego a fin de que se puedan evitar entreteniendo al gato con juguetes o se puedan controlar con respuestas aversivas. Es ésta una de las pocas conductas que se pueden corregir incorporando a la casa otro animal de compañía. La adopción de un gato joven del mismo tamaño corporal y de igual temperamento es muy posible que resuelva el problema de una manera rápida con poca energía requerida por parte del dueño.
La agresión del juego generalmente es un problema entre el gato y un determinado miembro de la familia, pero puede ser un origen de problemas entre dos gatos de la casa. Es probable que éste sea el caso si el otro gato es viejo, débil o muy pasivo.
En esas situaciones, el dueño debe tener separados a los animales de compañía siempre que no puedan estar vigilados muy de cerca, Se deben instaurar sesiones de modificación conductual durante las cuales, con una pistola de agua, se lanzan chorros de agua al gato cada vez que empieza a dirigir hacia el otro gato cualquier conducta de juego asertiva o agresiva. Durante las mismas sesiones, el gatito deberá recibir una recompensa de un alimento sabroso cada vez que el otro animal de compañía se mueva y el gatito no manifieste intención alguna de andar tras él.

TRATAMIENTO DE LA AGRESIóN FELINA DEL JUEGO
No comprometer al gato en un juego agresivo
Desviar el juego hacia objetos apropiados (por ej., juguetes en movimiento)
Castigar convenientemente la conducta indeseable (por ej., aire comprimido, pistola de agua, trompeta de niebla)
Evitar todo castigo físico (golpeo, aporreo en el hocico)
Terapia farmacológica: En caso necesario, el efecto sedante de las antihistaminas puede ser útil, pero no como protocolo habitual, para los gatos que practican una conducta de juego nocturno A veces se prescriben ansíolíticos, pero rara vez están indica­dos
Pensar en adquirir otro gato de edad y de temperamento simila­res


Prevención
La agresión del juego se previene de modo eficaz mediante la socialización de rutina, el ejercicio apropiado y la evitación del juego inoportuno con el gatito.
Ejemplo modelo
A pesar de que los dueños sentían cariño por Cameron, un pequeño gatito pendenciero de 4 meses, estaban casi dispuestos a deshacerse de él por causa de la intensidad de su juego, Sus brazos y sus tobillos estaban llenos de arañazos y de señales de los dientes y apenas se podían relajar sin que el gatito les atacase juguetonamente, Los hechos de amedrentar al gatito, de tirarlo al suelo o de golpearlo en el hocico, sólo servían para aumentar la intensidad de los ataques.
El tratamiento incluyó un aumento importante en el juego del dueño con el gatito, implicando el lanzamiento al aire y el arrastre por el suelo de juguetes para que el gatito los persiguiese. Los ataques de juego se disuadieron dirigiendo hacia el gatito una ráfaga de aire procedente de una bombona de aire comprimido que el dueño usaba para limpiar las lentes de la cámara fotográfica. También se dijo a los dueños que dejasen de usar el castigo físico.
Agresión por miedo
La agresión Por miedo aparece cuando el gato se expone a un estímulo miedoso, especialmente cuando no existe oportunidad para que huya. Cuanto más amenazante (para el gato) es el estímulo, tanto más se intensifica la respuesta de miedo. La agresión por miedo se puede manifestar cuando un gato es amenazado, cuando es castigado o incluso cuando se le acerca alguien (especialmente si está confinado en cierto modo). A la agresión por miedo a veces se le conoce con la denominación de agresión defensiva.
El castigo inoportuno es una de las causas más frecuentes de la agresión por miedo. Otra causa es la socialización insuficiente. Tampoco es raro que la agresión por miedo pueda ser recompensada indebidamente si el dueño responde a la agresión por miedo hablando apaciblemente al animal de compañía para intentar tranquilizarlo. La agresión también puede ser reforzada si el estímulo correspondiente a la respuesta de miedo se aleja cuando el gato se comporta de modo agresivo.
Otro factor importante que determina el umbral de la respuesta de miedo es la constitución genética del gato, existiendo a este respecto una variación considerable en la población felina. Algunos gatos necesitan un estímulo muy intenso para que sea educida la respuesta, mientras que otros se vuelven muy ansiosos en respuesta a estímulos ligeros tales como alguna cosa que se cae o algunos sonidos que sólo son el insólito mordisco mínimo.
Diagnóstico y pronóstico
La agresión por miedo se caracteriza por diversas expresiones faciales y actitudes corporales.

El gato generalmente manifiesta una mezcla de la conducta defensiva (orejas dirigidas hacia atrás, cuerpo arqueado, erizamiento del pelo, refunfuño, zarpazo, mordedura y arañazo). También suele haber dilatación pupilar.
Los signos defensivos incluyen:
• Siseo, bufido, refunfuño.
• Dientes mostrados.
• Orejas agachadas hacia atrás.
• Posición corporal agachada, cuerpo abajado, extremidades plegadas debajo del cuerpo, marcha lateral, cola escondida.
El pronóstico de la agresión por miedo depende de varios factores. Si el problema aparece por primera vez en la edad adulta, es de corta duración y es benigno, y el gato puede ser protegido de los estímulos que evocan el miedo durante el tratamiento, el pronóstico es favorable. El dueño siempre está en peligro manipulando a un gato, con agresión por miedo por lo que debe ser asesorado en conformidad. El gato puede atacar al dueño por causa de alguna cosa que se encuentra junto a este último que educe una respuesta de miedo o puede atacarle debido a una agresión .desviada cuando tiene miedo de un estímulo algo diferente.
Los factores que indican un pronóstico favorable incluyen:
• Problema de duración corta.
• Comienzo en la edad adulta.
• Todos los estímulos que educen el miedo están perfectamente definidos.
• La exposición a los estímulos que educen el miedo se puede controlar.
• Se puede proteger al gato de la exposición a un estímulo intenso.
• El umbral de las respuestas de miedo es relativamente elevado.
El dueño es capaz de controlar al gato con motivo de las sesiones de adiestramiento.


Tratamiento
La agresión por miedo se trata más convenientemente con las técnicas de la exposición gradual que implican la habituación, la desensibilización y el condicionamiento inverso. La inundación puede ser eficaz cuando el miedo es ligero o cuando se pueden controlar perfectamente tanto el gato como el estímulo. La identificación y la intervención precoces conducen a las curaciones más eficaces.


TRATAMIENTO DE LA AGRESIÓN FELINA POR MIEDO

Pasos

Comentarios

Identificar los estímulos pavorosos

Identificar todos los estímulos que educan miedo y el umbral (intensidad o distancia) en el que se manifiesta el miedo. Durante el tratamiento es uimpotante que el gato esté aislado de cualquier cosa que pudiese causar ansiedad o miedo

Desensibilización y condicionamiento inverso-

Si el umbral del miedo es un hombre que está a una distancia de 3 metros del gato, el hombre debe ser visible pero debe estar más lejos que aquel cuando se inician los ejercicios de desensibilización. El dueño ofrece una recompensa cuando el gato no tene miedo. Muy gradualmente, el hombre se acerca cada vez más. Para el control, puede ser útil usar un dogal o una jaula para transporte de animales de compañía (solamente si ésta no provoca más ansiedad). Esta operación no se debe realizar con prisas.

Inundación

Usarla sólo cuando la respuesta de miedo es ligera




Se Introduce el gato en una jaula en una habitación con la persona que desencadena la respuesta de miedo hasta que hayan cesado todos los signos de miedo o de agresión. La exposición continúa hasta que el gato se habitúa.




El alimento se puede usar para acelerar el adiestramiento de exposición, pero sólo se debe dar cuando ya no existe signo alguno de miedo o de agresión




El miedo puede empeorar si la persona se va antes de que hayan cesado los signos de miedo o de agresión

Terapia farmacológica

La terapia farmacológica a veces es necesaria. Agentes de prescripción tales como las benzodiazepinas, la buspirona y los antidepresivos tricíclicos, pueden ser útiles para reducir el miedo y la ansiedad a un nivel que sea lo suficiente bajo como para permitir iniciar la modificación conductual






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