Infertilidad y esterilidad






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títuloInfertilidad y esterilidad
fecha de publicación29.03.2017
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Infertilidad y esterilidad.

El término infertilidad se refiere a una pareja, y no sólo a una mujer, como suele considerarse usualmente. Incluye, además, a mujeres que han tenido por lo menos un hijo biológico. Los datos sobre esterilidad también abarcan situaciones en donde una mujer no puede llevar un embarazo a término y tiene un aborto espontáneo

¿Que es infertilidad? ¿En que se diferencia de la esterilidad?.
Se considera que una pareja sufre infertilidad cuando, luego de un año de relaciones sexuales sin utilizar ningún método anticonceptivo, no logran el embarazo. La esterilidad conyugal es la incapacidad de una pareja para lograr un embarazo. Por infertilidad se entiende el problema de las parejas que conciben, pero cuyos fetos no alcanzan viabilidad
¿Quién la estudia, el urólogo o el ginecólogo?.
El ginecólogo es quién detecta la infertilidad en la mujer. Para esto va a realizar un estudio completo de los órganos reproductores femeninos, de la regularidad de los ciclos menstruales y de otros parámetros que dan una idea exacta de la condición de la mujer para poder gestar (por ej.: temperatura basal, ecografía, biopsia de endometrio, test urinarios de LH y dosaje de progesterona, etc.).
El urólogo procede de igual forma con el hombre, estudia la composición del semen y el estado hormonal, a partir de ciertos estudios de rutina (por ej. muestra de semen, análisis de sangre, etc.), y llega a una conclusión
¿Cómo se maneja?.
Es de suma importancia que una pareja que acuda a un psicólogo tenga en claro que su intervención no va a resolver la esterilidad. Éxito terapéutico no es sinónimo de embarazo. El terapeuta debe trabajar sobre diferentes temas, entre los que se encuentra que la pareja acepte que es infértil y que con las técnicas médicas puede lograr el embarazo. Es vital evaluar si la pareja esta de acuerdo, en que la capacidad para tener hijos no es el único indicador del afecto entre los dos.
La terapia es un espacio para:

·Pensar.

·Ayudar a sobrellevar y elaborar el duelo.

·Despejar conflictos vinculares.

·Aclarar el porqué y el para qué de un hijo.

·Conocer sobre su deseo de un hijo.

·Brindar información en pro de la prevención (explicar cuáles son los tratamientos, qué le puede pasar al paciente, etc.).

·Demistificar ciertos temas (como el "cumplimiento del mandato familiar, social y cultural).

·Superar la sensación de fracaso.

·Desalentar falsas expectativas ("si empiezo un tratamiento médico enseguida quedo embarazada").

·Propiciar el diálogo en la pareja.

·Reflexionar sobre los tiempos propicios de embarazo, los límites adecuados, los deseos apropiados.

·Construir el lugar del tercero (o sea del hijo).

·Descubrir que no son los únicos con esta problemática.

·Encontrar otras alternativas a tener en cuenta en el caso de que el embarazo no se logre (por ej. la adopción).

·Sentirse mejor.

·Fertilizar el psiquismo. Los factores psíquicos y emocionales tienen gran influencia en la capacidad de fecundar. Esto se puede comprobar en el caso de parejas que, cansadas de intentar conseguir un embarazo, optan por la adopción y al poco tiempo consiguen tener un hijo propio.
¿Cuál es el tratamiento?.
Muchos de los tratamientos, e incluso algunos exámenes de diagnóstico para la infertilidad requieren de un compromiso mayor de tiempo y recursos de parte de la pareja. El compromiso con el proceso de intentar superar la infertilidad y el apoyo para la otra persona es parte crucial de la actitud mental necesaria para buscar respuestas a la infertilidad. Este tema lo trabajará el psicólogo en el caso que sea necesario.
La respuesta a las pruebas de diagnóstico que se efectúen, va a ser la que determine el tipo de tratamiento que se recomiende. El tratamiento puede incluir cirugía, tomar hormonas fuertes, etc. Pero, independientemente del tratamiento que se indique, es importante que los miembros de la pareja tomen en conjunto la decisión de cómo proceder. Se recomienda que la pareja busque los servicios de un psicoterapeuta para discutir sobre este tema.
¿En que consiste la inseminación artificial? ¿Cuándo está indicada? contraindicada? ¿Cómo se hace?.
La inseminación artificial es un procedimiento utilizado en los programas de reproducción asistida como primera alternativa en el manejo de las parejas estériles con cuando menos una trompa uterina permeable que no hayan logrado un embarazo tras la aplicación de tratamientos convencionales tendientes a la corrección de los factores causales de esterilidad.
Los objetivos principales de la inseminación artificial son :

·Asegurar la existencia de óvulos disponibles.

·Acercar los espermatozoides al óvulo en el aparato genital femenino.

·Mejorar e incrementar el potencial de fertilidad de los espermatozoides realizando una serie de procedimiento de laboratorio al eyaculado, llamados en conjunto CAPACITACION ESPERMATICA.
La capacitación espermática emplea una serie de técnicas de lavado con soluciones especiales o con gradientes de diferentes densidades que eliminan del eyaculado restos celulares, bacterias, leucocitos, espermatozoides muertos y lentos, secreciones seminales; al mismo tiempo se selecciona y concentra la población de espermatozoides más fértiles en un volumen aproximado de 0.5 mL que se introduce al útero aumentando con ello las posibilidades de fecundación. Las técnicas más empleadas son las de lavado y centrifugación, "swim-up" y filtración en gradientes de Percoll.
La inseminación artificial se realiza en aquellas parejas que no se han podido embarazar debido a que :
·La mujer tiene algún problema a nivel del cuello del útero como : alteración en el moco cervical, presencia de anticuerpos antiesperma, estenosis (estrechez), secuelas de conización, tratamiento con láser o criocirugía, etc.
·El hombre muestra alteraciones en el semen como son disminución del número de espermatozoides y/o de su movilidad, disminución en el volumen del eyaculado, aumento excesivo en el número de espermatozoides, malformaciones anatómicas de su aparato reproductor o alteraciones funcionales de la eyaculación.
·La pareja presenta una esterilidad inexplicable (aquella en que todos los estudios demuestran normalidad pero no se logra la fecundación).
La inseminación artificial puede ser HOMOLOGA o HETEROLOGA.

·La inseminación artificial homóloga es aquella donde se utiliza el semen de la pareja.
·La inseminación artificial heteróloga es cuando se utiliza semen de un donador (semen congelado de banco), y se indica cuando el varón no tiene espermatozoides o cuando es portador de alguna enfermedad hereditaria.
No se recomienda usar semen fresco de donador por el riesgo de contraer SIDA.
Dependiendo del sitio donde se deposite el semen la inseminación artificial puede ser INTRAVAGINAL, INTRACERVICAL, INTRAUTERINA, INTRAPERITONEAL o INTRATUBARIA.
En la inseminación homóloga, la muestra de semen se obtiene por masturbación el mismo día en que se va a realizar la inseminación. Se recomienda a la pareja una abstinencia sexual en los 3 días previos con el objeto de maximizar la calidad de la muestra seminal en número y calidad de los espermatozoides. La técnica de capacitación espermática se selecciona según la calidad de la muestra de semen. Tiene una duración hasta de 2 horas y debe iniciarse a los 30 minutos después de obtenida la muestra.
Cuando la muestra está lista para la inseminación se deposita en un catéter especial conectado a una jeringa; la paciente se coloca en posición ginecológica, se aplica un espejo vaginal estéril para localizar el cervix (igual que en una exploración vaginal de rutina) y por su orificio se introduce el catéter hacia el interior del útero y se deposita el semen capacitado (inseminación intrauterina). Si el caso lo amerita , se puede depositar también semen capacitado en el interior del cervix (inseminación intracervical).
El catéter se retira lentamente y se deja a la paciente en reposo 20 minutos, concluyendo así el procedimiento. Se indica reposo relativo al día siguiente y coito vaginal. Se recomienda administrar algún medicamento progestágeno para ayudar a la implantación del pre-embrión.
¿En que consiste la fertilización in vitro? ¿Cómo se hace? ¿Cuales son las indicaciones o contraindicaciones?.
In Vitro literalmente significa en vidrio, indicando que la fertilización se realiza en el laboratorio, en una cápsula que antes era de vidrio, y se trata de fertilización extracorpórea (fuera del cuerpo). FIV es un método de reproducción asistida en el cual los espermatozoides y los ovocitos se unen fuera del cuerpo en una cápsula de laboratorio. Si la fertilización ocurre, el embrión resultante es transferido al útero donde se implantará por sí solo. La FIV es una razonable elección para parejas con varios tipos de infertilidad. En un principio se utilizó para para aquellas mujeres cuyas trompas se encontraban bloqueadas, dañadas o ausentes, pero actualmente su aplicación se extiende a esterilidad causada por endometrosis, factor masculino, causas inmunológicas y esterilidad sin causa aparente.
Estudios previos.
Toda pareja que se somete a una técnica de reproducción asistida deberá realizar una serie de estudios previos al procedimiento. Se solicitarán dosajes hormonales femeninos, se comprobará la normalidad de la cavidad uterina, se realizará una evaluación prequirurgica, así como también se estudiará la calidad y capacidad fecundante del semen.
¿Qué resultados se obtienen?.
Con la inseminación intrauterina se obtiene la mejor tasa de embarazo, entre el 20-25% de probabilidades de embarazo por intento. Se recomiendan 5 ciclos consecutivos de inseminación artificial para agotar las probabilidades de éxito. Una vez lograda la fecundación, el desarrollo del embarazo es normal; el riesgo de presentar un aborto, parto prematuro o un bebé con una malformación congénita es el mismo que en un embarazo obtenido por coito vaginal.
Para incrementar el porcentaje de éxito se recomienda aumentar la cantidad de óvulos en el tracto genital femenino estimulando los ovarios con medicamentos que inducen ovulación múltiple (estimulación ovárica). El seguimiento folicular indicará el momento de la ovulación y el día óptimo para la inseminación.


Los Primeros Consejos

Una vez que ocurre la fecundación, se producen muchos cambios en el cuerpo de la mujer embarazada. El desarrollo del bebé en el útero origina un gran número de cambios físicos y químicos.

Existen muchas señales asociadas al embarazo. La más común es la falta menstrual, pero como no todas las mujeres tienen periodos regulares es importante observar otras señales, como crecimiento de los pechos, náuseas, acidez, fatiga, y micciones frecuentes.

Aun si una mujer presenta todos los síntomas es importante confirmar el diagnóstico con una prueba de embarazo. Esta prueba puede detectar la presencia de una hormona llamada gonadotropina coriónica, que es producida por la placenta y se encuentra presente en la sangre y en la orina de la mujer embarazada.

CUIDADO PRENATAL

El cuidado prenatal tiene como principal objetivo realizar un seguimiento exhaustivo de la salud de la madre y del feto durante el embarazo. Es importante visitar al médico tan pronto como sospeches que estás embarazada. Durante cada visita, el médico te hará un examen físico que incluirá: peso, extremidades (para detectar retención de líquidos), presión arterial y altura uterina. Además, comprobará la posición del feto y los latidos de su corazón. Todos estos aspectos van a ser seguidos muy de cerca durante todo el embarazo. Tu médico también podría aconsejar otros exámenes, como ultrasonidos y estudio de los latidos fetales.

La frecuencia de visitas al médico varía en función del profesional que te esté tratando y de cómo se vaya desarrollando tu embarazo. Algo relativamente normal sería visitarle mensualmente durante los primeros dos meses (semana 1 a la 28 de embarazo), cada dos semanas de la semana 28 a la 36 y semanalmente después de la 36 (hasta el día del parto). De todas formas, quién mejor sabe cuándo tiene que verte es tu propio médico.

CUIDANDO DE TI MISMA

Tu bebé está íntimamente unido a ti, tanto física como emocionalmente. No sólo lo que tú ingieres es transmitido al bebé, sino que también le comunicas tus emociones y sentimientos. Como tú y tu bebé compartís endorfinas (sustancias químicas que producen una enorme sensación de bienestar), tu hijo también notará las emociones que tú experimentes. Por eso es tan importante sentirse feliz, tranquila y relajada. Tu felicidad y vibraciones positivas pueden inducir en tu bebé sensaciones igualmente placenteras.

Es bueno tomar parte en actividades con las que realmente disfrutes para que los dos podáis beneficiaros de la relajación y satisfacción que se obtiene al realizarlas.

Tómate tu tiempo para quererte a ti misma y a tu bebé, y no olvides que es muy importante llevar un estilo de vida saludable y comenzar lo más pronto posible con los cuidados prenatales.

Embarazo y nutrición

Es muy importante mantener una dieta equilibrada que te permita adquirir todos los nutrientes necesarios para tu bienestar y el de tu bebé. Pídele a tu doctor que te recomiende la dieta más adecuada par ti. Asegúrate de que en tu dieta incluyes suficientes vitaminas y nutrientes, pero modera las cantidades que ingieres. No se trata de "comer por dos". Una ganancia elevada de peso puede hacer que el parto sea mucho más difícil. Por lo general, trata de no ganar más de 13 Kg. durante todo el embarazo.

Recuerda que mientras estás embarazada, eres más propensa a sufrir algún tipo de intoxicación alimentaria. Algunos aditivos e ingredientes artificiales pueden ser dañinos para el bebé, e inclusive causar daños congénitos. Lee cuidadosamente las etiquetas de los productos y minimiza la ingesta de alimentos enlatados. Trata de comer alimentos preparados frescos siempre que sea posible.

Bebe entre 8 y 10 vasos de agua al día. Sobre todo, no te aguantes las ganas de orinar. Eliminar las toxinas de tu cuerpo te ayudará a evitar infecciones urinarias que con frecuencia padecen las mujeres embarazadas. Evita consumir mucha sal, ya que podría hacerte retener líquidos e hincharte.

Recuerda también que durante el embarazo una dieta rica en calcio resulta esencial para ti y para tu bebé. Toma productos lácteos o suplementos de calcio diariamente, preferiblemente por la noche. Un adecuado suministro de calcio al organismo te hará menos susceptible a calambres. Comer un yogur o beber un vaso de leche antes de acostarse te ayudará a dormir mejor.

Embarazo y sustancias perjudiciales

Estudios recientes han demostrado que una buena parte de las sustancias dañinas que ingiere la madre pasa directamente al feto. Trata de beber menos café, té y refrescos con cafeína. Pero sobre todo, evita el alcohol, el tabaco y los medicamentos mientras estés embarazada. El fumar puede hacer que tu hijo nazca prematuro, y tal vez muy pequeño y con deficiencias respiratorias, mientras que beber alcohol podría causarle defectos congénitos. En cuanto a las medicinas, toma única y exclusivamente aquellas que hayan sido recetadas por un médico que esté al tanto del desarrollo de tu embarazo. Cuida de tu hijo cuidándote a ti misma.

Embarazo y descanso

Algunas veces, el cansancio excesivo puede hacer a la mujer embarazada sentirse irritable y deprimida. Trata de descansar todo lo que puedas. Si el dormir te resulta difícil, intenta hacerlo de lado (preferiblemente sobre el lado izquierdo) y coloca una almohada entre tus piernas. Es importante que relajes tu cuerpo y tu mente tan frecuentemente como te sea posible. Los periodos regulares de relajación te ayudarán física y emocionalmente.

MOLESTIAS ASOCIADAS AL EMBARAZO

Conforme crece el feto, el útero aumenta de tamaño afectando otras partes de tu cuerpo. Algunos cambios están originados por las hormonas que el organismo secreta para nutrir y proteger al bebé y prepararos a ambos para el nacimiento.

Estreñimiento y hemorroides

Entre los causantes de estas alteraciones se encuentran los cambios que las hormonas producen, ralentizando el proceso del tracto digestivo. Sumado a esto, durante el último trimestre de embarazo, el útero aumenta su presión sobre el recto. Para minimizar estas molestias trata de beber mucho líquido y comer frutas y vegetales ricos en fibra. Algunas mujeres experimentan alivio bebiendo un vaso de agua tibia en ayunas, antes del desayuno.

Náuseas

Como en el caso anterior, se debe a cambios metabólicos. Por las mañanas, antes de levantarte, come unas galletas y levántate lentamente, sin prisas. Come en pequeñas cantidades cada tres horas (dieta fraccionada). También es bueno ingerir proteínas (carne, huevos, leche) antes de acostarse.

Acidez

Se produce normalmente cuando los alimentos digeridos son empujados desde el estómago hacia el esófago. Como dijimos anteriormente, durante el embarazo todo el proceso digestivo se hace más lento, y además, el útero, ahora más grande, empuja al estómago hacia arriba. Para evitar la acidez, come en pequeñas cantidades pero con mayor frecuencia. Evita alimentos ricos en grasas o con muchas especias y espera al menos una hora antes de acostarte.

Fatiga

Tu organismo soporta un gran esfuerzo durante todo el embarazo, por eso es conveniente dormir 8 horas diarias, y si es posible, echarse un rato de siesta. No realices trabajos pesados ni que te agoten física o mentalmente.

Dolores de Cabeza

Puede ocurrir que los dolores de cabeza aparezcan con frecuencia. Las causas pueden ser la tensión nerviosa o el aumento en el volumen de sangre dentro de tu organismo ahora que estás embarazada. Descansa y trata de relajarte, pero no tomes medicinas a menos que te lo haya aconsejado tu médico.

Micciones frecuentes

El útero está presionando a tu vejiga urinaria, y aunque esté casi vacía, esta presión crea la misma sensación que si estuviera llena. No te aguantes las ganas de orinar (recuerda lo que dijimos anteriormente sobre la eliminación de toxinas).

Calambres

Estos problemas circulatorios se originan por el aumento de peso experimentado en el embarazo. Pídele a tu médico que te recomiende algunos ejercicios para aliviar estas molestias.

Cloasma

Son manchas oscuras que aparecen en la piel, y están causadas por las hormonas presentes durante el embarazo. Generalmente desaparecen después del parto. A veces, evitar la luz solar ayuda a prevenirlas.

Estrías

El sobrepeso hace que la piel tenga que soportar mayor tensión. Las estrías aparecen generalmente en el abdomen y desaparecen lentamente después del parto.

Várices

Se producen por la presión que el útero ejerce en la parte baja del abdomen, lo cual dificulta la circulación. Normalmente aparecen en las piernas después de permanecer de pié o sentada durante largo rato. Por tanto, intenta no permanecer en la misma posición demasiado tiempo. Alterna los períodos en los que estás de pié y sentada. Muévete con frecuencia para estimular la circulación. Eleva las piernas cuando te sea posible. Incluso, cuando estés en la cama, puedes colocar una almohada bajo tus caderas. No uses ropa demasiado ajustada.

Dificultad para respirar

Esto ocurre generalmente durante el tercer trimestre, ya que el feto está ocupando más espacio en tu abdomen. Respira profundamente varias veces al día, pero evita hiperventilarte. Huye de las aglomeraciones y de los lugares contaminados.

Dolores de espalda

Es una consecuencia del aumento del abdomen y del incremento de peso. Utiliza zapatos de tacón bajo, mantén la espalda recta y no cargues con objetos pesados. Es bueno practicar ejercicios de relajación que te ayuden a eliminar la tensión en los músculos.

Hinchazón

Se debe a la retención de agua en los tejidos, especialmente en los pies. Como ya dijimos, Eleva las piernas cada vez que puedas y no te pongas ropa ajustada. Es importante avisar al médico si notas que la hinchazón no ocurre sólo en las piernas, o si se produce un aumento brusco de peso.

SEÑALES DE ALARMA DURANTE TU EMBARAZO

Debes ponerte en contacto con tu médico lo antes posible si aparece alguno de los siguientes síntomas:

- Hemorragias vaginales.

- Dolor al orinar.

- Erupciones o ampollas en el cuerpo.

- Hinchazón de manos y cara o aumento brusco de peso.

- Fiebre.

- Dolor agudo de estómago.

- Dolores de cabeza muy severos.

- Súbitos problemas de visión.

En cualquier caso, no te asustes y espera a que el médico te dé su opinión y las recomendaciones pertinentes.
Depresión posparto
Forma de depresión que experimenta una madre después del nacimiento de su hijo.
Información general

Tener un bebé puede producir tanto júbilo como agotamiento. Durante las primeras semanas después de dar a luz es posible que usted sienta fatiga y algo de dolor a medida que su cuerpo se recupera. Si usted es como la mayoría de las mujeres, es posible que también experimente la "melancolía de la maternidad," una forma muy leve de depresión. Ésta comienza de tres a seis días después del parto y dura hasta dos a seis semanas. Los expertos opinan que estos sentimientos son causados por cambios hormonales (especialmente bajos niveles de estrógeno o trastornos tiroideos), fatiga y sueño interrumpido.
La depresión posparto, una condición más grave, afecta de un 8 a un 15% de las mujeres. Por lo general, ésta comienza alrededor de dos semanas después del parto, pero algunas veces pueda que no se presente hasta los tres a seis meses después de dar a luz. La misma puede durar varios meses, y si no es tratada, puede durar varios años. Si usted ha sufrido antes de depresión posparto, tiene un 70% de probabilidades de sufrirla de nuevo. Las mujeres que han tenido complicaciones mayores durante el embarazo tienen el doble de probabilidad de tenerla, en comparación con las que han tenido un embarazo relativamente fácil.
Otros factores que pueden contribuir a la depresión posparto pueden ser: tener otros hijos en casa; dar a luz gemelos; tener sentimientos ambivalentes acerca del embarazo; y tener antecedentes de depresión.
Síntomas y diagnóstico

Los síntomas de la melancolía de la maternidad pueden ser tendencia al llanto, ansiedad, insomnio, cambios de humor, dificultad para concentrarse, fatiga y pérdida de interés en el sexo. Aunque algunos de estos síntomas son similares a la depresión posparto, tenga presente que la melancolía de la maternidad es más leve y de más corta duración. Consulte al médico si esto le preocupa.
La depresión posparto tiene dos formas; mayor y menor. La depresión mayor se diagnostica cuando cinco o más de los síntomas abajo mencionados se presentan durante por lo menos un período de dos semanas. La depresión menor se diagnostica cuando menos de cinco de los síntomas abajo mencionados se presentan durante por lo menos dos semanas. En ambos casos, al menos uno de los síntomas debe incluir sentirse deprimida o sentir falta de interés por actividades la mayor parte del día. Consulte al médico si está sintiendo cualquiera de estos síntomas:
Depresión la mayor parte del día.

Notable falta de interés o de placer en realizar actividades casi todos los días

Pérdida o aumento de peso notable.

Disminución o aumento del apetito.

Insomnio o demasiado sueño.

Fatiga.

Excitación o apatía.

Sentimiento de culpa.

Sentimientos de desvalorización.

Dolor de cabeza.

Ataques de pánico.

Sentimiento de indiferencia por el bebé.

Pensamientos recurrentes de muerte o suicidio.


Tratamiento

Hay muchas cosas que puede hacer por sí misma para ayudar a aliviar la melancolía de la maternidad o la depresión posparto. Lo más importante que se debe hacer es dar un paso atrás y darse tiempo para ajustarse a su nueva vida. Aquí hay algunos consejos:
Pida ayuda con las actividades diarias.

Si se siente abrumada, reduzca el tiempo de las visitas de amigos y familiares.

Descanse todo lo que pueda.

Salga de casa cada vez que tenga la oportunidad.

Reúnase con otras nuevas mamás.

Pase tiempo sola.

Aparte tiempo para ejercicios aeróbicos moderados como caminar.


Si estas sugerencias no la ayudan, hable con el médico. Las mujeres con depresión leve son referidas, por lo general, a un terapeuta para que discutan sus temores y preocupaciones. En algunos casos, a las mujeres con depresión moderada se les administra tratamiento de estrógeno. En casos de depresión grave, se indican, por lo general, agentes antidepresivos y/o ansiolíticos. Infórmele a su médico si está amamantando antes de que le recomiende algún medicamento.
Prevención

Desafortunadamente, la depresión posparto no puede evitarse, pero una planificación previa puede ayudar. Mientras está embarazada, trate de prepararse mentalmente para los numerosos cambios de estilo de vida que pronto se van a producir. Comience a buscar a alguien que la ayudará con las tareas del hogar y con el bebé durante la primera semana de llegar a casa del hospital; escoja una guardería para que pueda tener descansos de manera continua y decida con tiempo lo que necesita tener a la mano cuando el bebé llegue. Tener estas cosas arregladas antes de dar a luz le proporcionará cierta estabilidad durante un momento bastante impredecible.
Preguntas más frecuentes

P: Me he estado sintiendo de maravilla desde que traje mi bebé a casa hace un mes. ¿Este sentimiento tan agradable va a desaparecer y conducir a una depresión?
R: Lo más probable es que no sea así. Aunque la melancolía de la maternidad es común y algunas mujeres sufren de depresión posparto, eso no significa que usted la sufrirá. Debido a que casi siempre la melancolía de la maternidad comienza en la primera semana después de dar a luz y la depresión posparto se instala después de la segunda semana, se podría afirmar con bastante certeza que usted ha escapado ambas condiciones.
P: ¿Y con respecto al papá del bebé? ¿También él podría sufrir de depresión?
R: Los nuevos papás, especialmente los primerizos, también pueden experimentar sentimientos de melancolía o ansiedad, especialmente por sentirse excluidos cuando toda la atención se centra en la mamá o el bebé. Ahora es un buen momento de que ambos hablen acerca de su nueva condición de padres. Traten de pasar tiempo solos juntos, aunque sea por una hora. Muchos padres tratan de planificar un momento regular en la noche para estar juntos sin el bebé.
P: ¿Se pueden tomar antidepresivos mientras se está amamantando?
R: Desafortunadamente, los expertos no saben mucho acerca de los efectos de los antidepresivos en los bebés que están siendo amamantados. Debido a que la mayoría de los medicamentos que toman las madres se manifiestan en la leche del seno, es aconsejable evitar tomar antidepresivos mientras amamanta. Si su depresión posparto es grave, es posible que considere alimentar al bebé con biberón, con el fin de que pueda tomar medicamentos con seguridad sin pasarlos al bebé. Es una buena idea discutir estas inquietudes con el médico .
Glosario

Ejercicio aeróbico: Actividades físicas como correr o nadar que acondicionan el corazón y los pulmones aumentando la eficiencia del cuerpo para utilizar oxígeno.


Ahora somos tres
Perder aquella cintura que su tía, siempre risueña, llamaba "breve"; ver abultarse, semana a semana, mes a mes, ese vientre plano, planísimo logrado a fuerza de agotadoras sesiones en el gimnasio; presentir ese ensanchamiento de caderas que su abuela, tan apocalíptica en sus vaticinios, le predijo sería para siempre; todo, en ese momento, era nada. Todo quedaba felizmente compensado por la dicha máxima de saber que aquellas divinas deformaciones de su cuerpo las ocasionaba el crecimiento de su bebé en su barriga. Todo era hermoso porque cada abultamiento, cada mancha, cada aumento significaba que allí dentro todo iba bien. Entonces, pensaba en lo fácil que es pasar del concepto hijo a la imagen de bebé, y sin mediar ideas más profundas venían las fantasías: ella feliz dando a luz a su bebé; ella feliz amamantando a su bebé; ella feliz bañando, paseando, durmiendo a su bebé, y sobre todo ella felicísima y bella luciendo su bebé ante el mundo.

Y lo haría así, como lucía ahora su tripa, con esa sonrisa que sus cuñadas, tan urticantes a veces, llamaban ya "el gesto pegado" y que para ella hasta comenzaba a sonarle a verdadero porque, por más que lo intentaba, le era imposible dejar de sonreír. Pero ¿cómo lograrlo ante tanta felicidad?. No había en el mundo mujer más bella que ella. Se sentía así para el mundo entero y estaba convencida que todos, hombres y mujeres por igual, no podían evitar volverse a mirarla porque representaba una estampa total y absolutamente hermosa. Su madre, a veces lapidaria en sus opiniones, sostenía que esa atención que le dedicaban los transeúntes se debía más bien a los colorines que escogía para vestirse, los cuales, incorporados al volumen, hacían una combinación difícil de esquivar.

Tampoco había en el mundo mujer más sensual que ella. Se sentía así en especial para su marido, tan bello, tan querido, el padre de su bebé. Se miraba en el espejo y se encontraba, además de bella, por supuesto, voluptuosa, incontrolablemente voluptuosa, y en muchísimas ocasiones, tantas que lograrían sonrojar a la familia entera, llegaba a mostrarse, más que sensual, lujuriosa y descocada, y así se lo hacía sentir a él.

Eran sólo dos. Uno para el otro y en un divino viceversa se les pasaba el tiempo libre que les dejaban sus actividades. Les llegaba para consentirse, amarse, enfadarse, jugar, cocinar, ponerse guapos, salir con los amigos, visitar a la familia, hacer muchos planes, redecorar la casa, dormir. En fin, eran sólo dos casi con todo el tiempo del mundo.

Entonces llegó el día y nació el bebé. Era (el bebé, porque el parto ya fue otra cosa) como lo habían soñado: redondito, rosadito, pequeñito, precioso y, por encima de todas las cosas, un santo. "Es un bendito hermana, sólo duerme". "Aquí, en la clínica", murmuraron al unísono y por lo bajito la tía risueña, la abuela apocalíptica, las cuñadas urticantes y la madre lapidaria, todas fogueadas en más de un nacimiento.

Con la misma disposición a ser admirada, abandonó la maternidad como una reina. Salió como tantas veces había imaginado, oronda con su angelical bebé en brazos y resguardados ambos por un orgulloso y amoroso hombre quien no tenía más ojos que para su ya crecida familia. "Ahora", le susurró al oído, "somos tres".

Hizo una entrada triunfal en su casa. La escoltaban, además del insigne cónyuge, la tía, la abuela, las cuñadas y por supuesto la madre. La agarraron, la acostaron, le quitaron al santo bebé, prepararon un caldito, conversaron, se tomaron un café y se fueron, no sin antes darle los últimos consejos de la jornada.

Al rato, el bebé lloró y tardó casi hora y media en consumir su ración. Apuntó la hora, el lado y el tiempo invertido en la faena. Cambió el pañal, y organizó el cuarto. Acompañó a su amor a comerse un plato de caldo y se acostaron a dormir. Poco tiempo después, el santito lloró de nuevo exigiendo lo único que a esa edad piden: comida. Tardó un poco el bebé en expulsar los gases, de manera que para cuando lo acostó en la cuna habían pasado ya dos horas desde que había comenzado este turno alimenticio. Otros tantos minutos le llevó contarle al semi-dormido padre cómo había sido todo y convencerlo de que no era necesario que se levantara con ella, total... Minutos más tarde, sintió de nuevo el llanto de su hijo y comenzó todo otra vez.

Así pasó una semana, y otra y otra. Con sus pequeñas variantes, sus días y sus noches se convirtieron en un eterno hábito repetitivo sin comienzo ni final.

Un día, pasadas varias semanas y ya con un control más o menos preciso de la rutina, tuvo tiempo de mirarse al espejo después del baño. Ese día lloró tanto como no lo había hecho desde que le robaron la bicicleta a los cinco años de edad. No había cintura, no existía el vientre plano, planísimo. No había siquiera aquella piel tersa y brillante como recién humedecida en aceite. Sí había en cambio unas ojeras que le llegaban al ombligo, unos pechos descomunales e irritados, una caderas enormes que abarcaban todo el espejo aún dejando distancia y una piel... ¡Ay que horror!. Y siguió llorando.

Esa misma noche llegó él, el papá de la criatura, insinuante, amoroso como en sus mejores tiempos, cargado de flores y armado con aquella sonrisa que siglos atrás a ella la perturbaba y le vaticinaba momentos siderales. Esta vez el efecto fue completamente contrario. Recordó el espejo y arrancó de nuevo en llanto profundo. Pensó en su cansancio y se desbarató en suspiros desconsolados. Calculó las horas que llevaba sin dormir como se debe y no hubo consentimiento, ni halago, ni cariño que la hiciera cambiar de opinión.

Sólo atinó a decirle en un susurro antes de caer profundamente dormida: "es que antes, mi amor, éramos dos".

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