La enfermedad renal crónica (erc) es una de las enfermedades renales más frecuentes en perros y en gatos y una de las principales causas de mortalidad en






descargar 93.32 Kb.
títuloLa enfermedad renal crónica (erc) es una de las enfermedades renales más frecuentes en perros y en gatos y una de las principales causas de mortalidad en
página1/4
fecha de publicación09.06.2015
tamaño93.32 Kb.
tipoDocumentos
m.exam-10.com > medicina > Documentos
  1   2   3   4
Enfermedad renal cronica
La enfermedad renal crónica (ERC) es una de las enfermedades renales más frecuentes en perros y en gatos y una de las principales causas de mortalidad en pacientes de edad avanzada. La ERC se caracteriza por la aparición progresiva de lesiones estructurales irreversibles y que no provocan sintomatología aparente hasta que la enfermedad se encuentra ya en estadios muy avanzados.
Los pacientes con ERC pueden sobrevivir por meses o años con buena calidad de vida. Y aunque no existe todavía un tratamiento que pueda corregir las lesiones renales ya instauradas, las consecuencias clínicas y bioquímicas ocasionadas por la insuficiencia funcional pueden ser mejoradas con un tratamiento de soporte y sintomático. Además,

existen ciertas estrategias terapéuticas que pueden retrasar o frenar los mecanismos los mecanismos inherentes que provocan la progresión de la enfermedad renal.

El tratamiento de la ERC incluye normalmente una terapia específica, la prevención y tratamiento de las complicaciones ocasionadas, el manejo de las enfermedades concomitantes y una terapia nefroprotectora diseñada para en lentecer la progresión.

El tratamiento específico se basa en el mecanismo etiopatogénico responsable de la nefropatia primaria, aunque desafortunadamente son pocas las ocasiones en las que disponemos de un diagnóstico renal específico. Y aunque las lesiones que provocan enfermedad renal crónica son irreversibles y rara vez existe un tratamiento específico que pueda eliminar completamente el proceso se puede establecer ciertas medidas capaces

de frenar la progresión.
El tratamiento que se dirige contra las complicaciones ocasionadas por el fracaso renal se denomina tratamiento médico conservador. Los objetivos de este tratamiento son mejorar las manifestaciones clínicas provocada por las toxinas urémicas, minimizar las alteraciones asociadas con el exceso de pérdida de electrolitos, vitaminas y minerales, mantener un adecuado soporte nutricional y modificar la progresión del daño renal. Estos objetivos se consiguen mejor cuando se establecen tratamientos individualizados a cada

paciente, basados en sus propias anormalidades y complicaciones existentes. En este sentido, una parte integral del tratamiento médico conservador es la monitorización frecuente de los pacientes (hallazgos clínicos y laboratoriales), tanto para valorar la eficacia de las medidas terapéuticas recomendadas como para la identificación temprana de nuevos desordenes que puedan ser tratados.

Consideraciones Generales del Manejo Médico

El tratamiento general del paciente con enfermedad renal crónica debe tener en cuenta

las siguientes premisas:
1. El objetivo fundamental del tratamiento es mantener al paciente estable con

una adecuada calidad de vida. El tratamiento médico o de soporte del fallo renal

no suele mejorar la función renal, pero la severidad de los signos clínicos se

logra reducir, y al disminuir la carga renal se puede contribuir a frenar la

progresión del fallo renal. Este tipo de tratamiento se denomina tratamiento

médico conservador e incluye también ciertos aspectos encaminados a limitar la

pérdida progresiva de la función renal.

2. En aquellas ocasiones en las que conocemos el mecanismo etiopatogénico

responsable de la nefropatia primaria debemos instaurar tratamiento específico.

Desafortunadamente son pocas las ocasiones en las que disponemos de un

diagnóstico específico, por lo que son contados los casos en los que se instaura

un tratamiento diseñado para eliminar una nefropatia activa.

Aspectos del Tratamiento Médico Conservador
Son muchos los pacientes que cuando se presentan inicialmente en nuestras consultas

están deshidratados, presentan anorexia o signos severos de uremia. El tratamiento en

estos casos es de obligada hospitalización y la rehidratación, corrección de los

desequilibrios electrolíticos, control de la ulceración gastrointestinal y un adecuado

soporte nutricional pueden estabilizar al paciente lo suficiente para poder ser manejado

de forma ambulatoria. Una vez estabilizado al paciente estableceremos diferentes

medidas terapéuticas con los siguientes objetivos:

a) Medidas para proteger al riñón Æ aquellas que intentan retrasar o frenar los

mecanismos inherentes que provocan la progresión de la enfermedad renal.

b) Medidas encaminadas a mejorar las manifestaciones clínicas provocada por

las toxinas urémicas y a combatir los síntomas asociados a la enfermedad renal.

• Mejorar los signos clínicos de la uremia.

• Reducir al mínimo los trastornos asociados al exceso o pérdida de electrolitos,

vitaminas y minerales.

• Nutrición de apoyo adecuada mediante complementos diarios según las

necesidades de proteínas, minerales y calóricas.
Medidas para Proteger al Riñón

Modificaciones dietéticas

El tratamiento dietético ha sido y sigue siendo el principal soporte del tratamiento de los

perros y gatos con enfermedad renal crónica. Aunque inicialmente estas dietas se

formularon para que simplemente llevasen un contenido reducido de proteína

actualmente se han introducido otros cambios que también son importantes y además de

un contenido reducido en proteínas, se reduce el fósforo, el sodio, se aumenta el

contenido de vitamina B, el cociente de ácidos grasos polinsaturados omega 3/omega 6

(en gatos también se incrementa el contenido en potasio) y la densidad calórica al

tiempo que se intenta mantener un efecto neutro sobre el equilibrio ácido básico.
Restricción dietética de proteína

Como se generan muchos solutos urémicos tras la degradación de proteínas, una

restricción de la proteína de la dieta puede ser beneficiosa para aliviar los signos

urémicos asociados con una azotemia de moderada a severa. El objetivo es que la

mayoría de la proteína ingerida se use para procesos anabólicos y no para ser degradada

a urea y otros desechos nitrogenados. Según este principio se establece que una

restricción de leve a moderada de proteína en la dieta, con proteína de alta calidad y una

elevada cantidad de calorías no proteicas, sea una de las principales herramientas en el

tratamiento de la enfermedad renal crónica.

La principal cuestión que nos planteamos es si recomendar una restricción moderada de

proteína en aquellos casos con enfermedad renal confirmada pero que aún no estén en

una insuficiencia clara ni presenten signos de uremia (fase I y II). Podría ser bueno

acostumbrar al paciente a ciertas modificaciones dietéticas que se harán más necesarias

si la función renal se deteriora en el futuro pero, no hay, todavía ninguna evidencia (en

perros o gatos) que apoye que la modificación dietética evite la progresión de la

enfermedad renal crónica en estas fases.

La cantidad ideal de proteínas (o lo que es lo mismo el grado de restricción proteica)

para alimentar a los pacientes con enfermedad renal crónica es un tema complejo. En

perros se recomienda no restringir o una restricción proteica mínima si la creatinina

sérica en estado hidratado es menor de 2,5 mg/dl. Los animales que tiene una creatinina

sérica de entre 2,0 y 5,0 mg/dl se puede manejar con 2,5 a 4,0 gramos/kg/día de

proteína de elevado valor biológico (un 13-17% de proteína como materia seca dará 2-3

gramos/kg/día). Una insuficiencia renal más severa con creatinina sérica de más de 5,0

mg/dl se podría beneficiar de una restricción más severa. Las necesidades proteicas de

gatos con insuficiencia renal crónica son menos conocidas, pero para una restricción

proteica moderada se recomienda de 3,3 a 3,7 gramos/kg/día (aproximadamente un

20% de materia seca).

La ingesta de proteínas y calorías se debe individualizar para cada animal. Es importante

que se aporten unas calorías adecuadas con la dieta con restricción proteica ya que de

otro modo la proteína endógena y exógena sería degradada para obtener energía. Una

restricción excesiva de la proteína puede provocar una malnutrición. Cuando se

manifiesta una malnutrición (disminución del estado corporal y de la masa muscular, y

descenso de la albúmina sérica) se debe aumentar de forma gradual la ingesta de

proteína hasta encontrar un equilibrio entre los signos de uremia, estado nutricional y

bioquímica sérica aceptable. En general, se intenta prescribir el nivel más alto de ingesta

de proteína que sea capaz de tolerar el animal para mantener un buen estado corporal.
Aporte adicional de lípidos

Estudios experimentales mostraron que determinados lípidos de la dieta ejercían un

efecto protector sobre la función e histología renal mientras que otros exacerbaban la

progresión de la insuficiencia renal crónica. Se estudiaron durante 20 meses perros con

reducción severa de la función renal, los perros tratados con suplementos de ácidos

grasos poliinsaturados omega-3 desarrollaron menos lesiones renales en comparación

con aquellos perros que recibían ácidos grasos poliinsaturados omega-6. Se encontraron

menores niveles de proteinuria, creatinina, colesterol y triglicéridos en los perros que

recibieron los suplementos omega-3 y la tasa de filtración glomerular global era mayor

que en los tratados con omega-6.

Estos estudios apoyan, al menos en la especie canina, la recomendación de enriquecer la

dieta con omega-3 tanto en la fase III como IV de la enfermedad renal crónica. Falta

todavía por establecer cual es el ratio más adecuado y si esta medida es igual de

beneficiosa en gatos.
Restricción de sodio

La mayoría de las dietas tienen limitado el contenido en sodio basándose en que esta

medida podría ayudar a tratar la hipertensión sistémica que parece ser frecuente tanto

en perros como en gatos con insuficiencia renal crónica. Sin embargo, hoy sabemos que

restringir el sodio no es suficiente para tratar la hipertensión asociada a la ERC e incluso

se ha comprobado que una restricción del NaCl alimentario puede ocasionar

complicaciones importantes, al menos en gatos ocurre de esta forma, tales como la

activación del eje renina-angiotensina-aldosterona y la pérdida excesiva de potasio a

nivel renal.
Mantener Adecuado Aporte de Fluidos (Deshidratación)

Se recomienda que los pacientes dispongan siempre de agua a voluntad y evitar

situaciones que conlleven reducción de la ingesta hídrica ya que son pacientes que

siempre están en riesgo de deshidratación por sus excesivas y no controladas pérdidas

renales.

La fluidoterapia se utiliza para prevenir la deshidratación “subclínica” en aquellos

animales en los que su consumo hídrico no permite mantener sus necesidades para

hacer frente sus pérdidas por orina y a todas aquellas que se ocasionan en los pacientes

que sufren de vómitos o nausea frecuentes. La deshidratación y la depleción de volumen

provocan hipoperfusión renal y azoemia prerrenal que pueden exacerbar las anomalías

clínicas y de laboratorio del paciente. Por otra parte signos clínicos como una mayor

disminución del apetito, letargia y estreñimiento pueden estar ocasionados por estas

deshidrataciones crónicas.

Existen numerosas formas de incrementar el consumo de agua y todas ellas deben ser

consideradas pues siempre existe alguna fórmula que funcionará en alguno de nuestros

pacientes. De más a menos complejidad disponemos de las siguientes medidas:

• Por vía oral podemos recomendar las fuentes de agua, el disponer de múltiples

bebederos, o saborizar el agua con algo muy apetecible para el animal.

• La sueroterapia subcutánea administrada por el propietario en el hogar, puede ser

una buena opción.
Manejo de la Anemia

La enfermedad renal crónica causa anemia hiporregenerativa. Su intensidad varía de

leve a moderada y aunque no es bastante grave por sí misma como para requerir

transfusión suele ser de intensidad suficiente y bastante resistente a la remisión como

para empeorar la calidad de vida de los pacientes.

El desarrollo de la anemia es el resultado de la conjunción de una serie de factores que,

en mayor en menor grado, conducen a una reducción de la producción de eritrocitos o

acortamiento de la vida media de los mismos, siendo de entre todos estos factores la

causa principal una inadecuada producción de eritropoyetina. Un daño importante del

parénquima renal causa déficit de eritropoyetina; el mecanismo detector de la hipoxia

está aparentemente íntegro pero las concentraciones de esta hormona se encuentran

muy por debajo de las necesidades para mantener la eritropoyesis normal: la

concentración de eritropoyetina en pacientes con insuficiencia renal es relativamente

semejante a las de pacientes sanos, pero son concentraciones bajas para el grado de

anemia que presentan.

Otro factor que parece influir en el desarrollo de anemia en estos pacientes es el

acortamiento de la vida media del hematíe. La causa de este defecto hemolítico es

extracorpuscular y no una característica intrínseca del hematíe. Por otra parte, aunque

es dudoso que éste sea un factor altamente significativo, el suero azoémico es capaz de

alterar la proliferación celular, incluyendo la eritropoyesis in vitro. Las poliaminas junto

con la paratohormona (PTH) son las toxinas urémicas que frecuentemente son

consideradas inhibitorias de la eritropoyesis e incluso pueden comprometer la efectividad

terapéutica de la eritropoyetina cuando su elevación sostenida causa fibrosis de la

médula ósea. Otro aspecto importante, y que podemos manejar, es la tendencia al

sangrado gastrointestinal que puede hacer más intensa la anemia.

En lo que respecta al tratamiento el empleo de anabolizantes para estimular la eritropoyesis estuvo tiempo atrás muy difundido pese a la ausencia de ensayos controlados que demostrasen su eficacia. La impresión clínica es que la respuesta suele

ser mala, pero pueden estar indicados en los pacientes con una anemia de moderada a

intensa por fallo renal crónico, ya que no se observan graves efectos secundarios.
Urolitiasis Canina

Los trastornos del tracto urinario inferior se observan en un 5%-17% de los perros presentados en las clínicas veterinarias. Estos trastornos pueden incluir infecciones del tracto urinario (provocando uretritis y cistitis), formación de urolitos, desórdenes anatómicos congénitos y traumatismos.

El principal método para tratar los urolitos es su extracción mediante cirugía. Este método no siempre es curativo, y no evita la recurrencia. Desde hace años, como resultado de estudios exhaustivos, existen protocolos médicos para la disolución de los urolitos de estruvita, cistina y uratos y de sus cristales precursores, pudiendo decidirse ahora, en estos casos, entre un proceso quirúrgico invasivo y una dieta alternativa, no invasiva, pero eficaz. La modificación dietética también puede evitar la recurrencia tras la extracción quirúrgica o la disolución, y debe ser parte de cualquier protocolo. El porcentaje de recurrencia de los urolitos caninos puede llegar al 50% o más, a no ser que exista un tratamiento dietético adecuado.
  1   2   3   4

Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

La enfermedad renal crónica (erc) es una de las enfermedades renales más frecuentes en perros y en gatos y una de las principales causas de mortalidad en iconTratamiento de urgencia de las intoxicaciones más frecuentes en perros y gatos. Parte I

La enfermedad renal crónica (erc) es una de las enfermedades renales más frecuentes en perros y en gatos y una de las principales causas de mortalidad en iconLas Enfermedades Respiratorias se mantienen en Chile entre las principales...

La enfermedad renal crónica (erc) es una de las enfermedades renales más frecuentes en perros y en gatos y una de las principales causas de mortalidad en iconLas Enfermedades Respiratorias se mantienen en Chile entre las principales...

La enfermedad renal crónica (erc) es una de las enfermedades renales más frecuentes en perros y en gatos y una de las principales causas de mortalidad en iconLa gota es una de las causas más frecuentes de artritis en varones a nivel mundial

La enfermedad renal crónica (erc) es una de las enfermedades renales más frecuentes en perros y en gatos y una de las principales causas de mortalidad en icon¿Cuales son las causas de las alergias respiratorias? Las enfermedades...

La enfermedad renal crónica (erc) es una de las enfermedades renales más frecuentes en perros y en gatos y una de las principales causas de mortalidad en iconLa Insuficiencia Renal Crónica es el resultado de una disminución...

La enfermedad renal crónica (erc) es una de las enfermedades renales más frecuentes en perros y en gatos y una de las principales causas de mortalidad en iconResumen La depresión es una de las condiciones neuropsiquiátricas...

La enfermedad renal crónica (erc) es una de las enfermedades renales más frecuentes en perros y en gatos y una de las principales causas de mortalidad en iconLa esquizofrenia es una de las enfermedades mentales más serias que...

La enfermedad renal crónica (erc) es una de las enfermedades renales más frecuentes en perros y en gatos y una de las principales causas de mortalidad en iconResumen : Este es uno de los problemas más frecuentes en los perros...

La enfermedad renal crónica (erc) es una de las enfermedades renales más frecuentes en perros y en gatos y una de las principales causas de mortalidad en iconHipotiroidismo Es una enfermedad de la glándula tiroides caracterizada...






© 2015
contactos
m.exam-10.com