Este poema ha sido publicado en diferentes diarios y revistas en fragmentos dispersos y sin orden. Es la primera vez que se publica en libro y completo






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Altazor

Poema

Vicente Huidobro





NOTA

    Este poema ha sido publicado en diferentes diarios y revistas en fragmentos dispersos y sin orden. Es la primera vez que se publica en libro y completo.

[9]




Prefacio

     Nací a los treinta y tres años, el día de la muerte de Cristo; nací en el Equinoccio, bajo las hortensias y los aeroplanos del calor.

     Tenía yo un profundo mirar de pichón, de túnel y de automóvil sentimental. Lanzaba suspiros de acróbata.

     Mi padre era ciego y sus manos eran más admirables que la noche.

     Amo la noche, sombrero de todos los días.

     La noche, la noche del día, del día al día siguiente.

     Mi madre hablaba como la aurora y como los dirigibles que van a caer. Tenía cabellos color de bandera y ojos llenos de navíos lejanos.

     Una tarde, cogí mi paracaídas y dije: «Entre una estrella y dos golondrinas.» He aquí la muerte que se acerca como la tierra al globo que cae.

     Mi madre bordaba lágrimas desiertas en los primeros arcos-iris.

     Y ahora mi paracaídas cae de sueño en sueño por los espacios de la muerte.

     El primer día encontré un pájaro desconocido que me dijo: [10] «Si yo fuese dromedario no tendría sed. ¿Qué hora es?» Bebió las gotas de rocío de mis cabellos, me lanzó tres miradas y media y se alejó diciendo: «Adiós» con su pañuelo soberbio.

     Hacia las dos aquel día, encontré un precioso aeroplano, lleno de escamas y caracoles. Buscaba un rincón del cielo donde guarecerse de la lluvia.

     Allá lejos, todos los barcos anclados, en la tinta de la aurora. De pronto, comenzaron a desprenderse, uno a uno, arrastrando como pabellón girones de aurora incontestable.

     Junto con marcharse los últimos, la aurora desapareció tras algunas olas desmesuradamente infladas.

     Entonces oí hablar al Creador, sin nombre, que es un simple hueco en el vacío, hermoso como un ombligo.

     «Hice un gran ruido y este ruido formó el océano y las olas del océano.

     »Este ruido irá siempre pegado a las olas del mar y las olas del mar irán siempre pegadas a él, como los sellos en las tarjetas postales.

     »Después tejí un largo bramante de rayos luminosos para coser los días uno a uno; los días que tienen un oriente legítimo o reconstituido, pero indiscutible.

     »Después tracé la geografía de la tierra y las líneas de la mano.

     »Después bebí un poco de cognac (a causa de la hidrografía).

     »Después creé la boca y los labios de la boca, para aprisionar las sonrisas equívocas y los dientes de la boca para vigilar las groserías que nos vienen a la boca.

     »Creé la lengua de la boca que los hombres desviaron de su [11] rol, haciéndola aprender a hablar... a ella, ella, la bella nadadora, desviada para siempre de su rol acuático y puramente acariciador.»

     Mi paracaídas empezó a caer vertiginosamente. Tal es la fuerza de atracción de la muerte y del sepulcro abierto.

     Podéis creerlo, la tumba tiene más poder que los ojos de la amada. La tumba abierta con todos sus imanes. Y esto te lo digo a ti, a ti que cuando sonríes haces pensar en el comienzo del mundo.

     Mi paracaídas se enredó en una estrella apagada que seguía su órbita concienzudamente, como si ignorara la inutilidad de sus esfuerzos.

     Y aprovechando este reposo bien ganado, comencé a llenar con profundos pensamientos las casillas de mi tablero:

     «Los verdaderos poemas son incendios. La poesía se propaga por todas partes, iluminando sus consumaciones con estremecimientos de placer o de agonía.

     »Se debe escribir en una lengua que no sea materna.

     »Los cuatro puntos cardinales son tres: el Sur y el Norte.

     »Un poema es una cosa que será.

     »Un poema es una cosa que nunca es, pero que debiera ser.

     »Un poema es una cosa que nunca ha sido, que nunca podrá ser.

     »Huye del sublime externo, si no quieres morir aplastado por el viento.

     »Si yo no hiciera, al menos una locura por año, me volvería loco.» [12]

     Tomo mi paracaídas, y del borde de mi estrella en marcha, me lanzo a la atmósfera del último suspiro.

     Ruedo interminablemente sobre las rocas de los sueños, ruedo entre las nubes de la muerte.

     Encuentro a la Virgen sentada en una rosa, y me dice:

     «Mira mis manos: son trasparentes como las bombillas eléctricas. ¿Ves los filamentos de donde corre la sangre de mi luz intacta?

     »Mira mi aureola. Tiene algunas saltaduras, lo que prueba mi ancianidad.

     »Soy la Virgen, la Virgen sin mancha de tinta humana, la única que no lo sea a medias, y soy la capitana de las otras once mil que estaban en verdad demasiado restauradas.

     »Hablo una lengua que llena los corazones según la ley de las nubes comunicantes.

     »Digo siempre adiós, y me quedo.

     »Amame, hijo mío, pues adoro tu poesía y te enseñaré proezas aéreas.

     »Tengo tanta necesidad de ternura, besa mis cabellos, los he lavado esta mañana en las nubes del alba y ahora quiero dormirme sobre el colchón de la neblina intermitente.

     »Mis miradas son un alambre en el horizonte para el descanso de las golondrinas.

     »Amame.»

     Me puse de rodillas en el espacio circular y la Virgen se elevó y vino a sentarse en mi paracaídas.

     Me dormí y recité entonces mis más hermosos poemas.

     Las llamas de mi poesía secaron los cabellos de la Virgen, que me dijo gracias y se alejó, sentada sobre su rosa blanda. [13]

     Y heme aquí solo, como el pequeño huérfano de los naufragios anónimos.

     Ah, qué hermoso... qué hermoso.

     Veo las montañas, los ríos, las selvas, el mar, los barcos, las flores y los caracoles.

     Veo la noche y el día y el eje en que se juntan.

     Ah, ah, soy Altazor, el gran poeta, sin caballo que coma alpiste, ni caliente su garganta con claro de luna, sino con mi pequeño paracaídas como un quitasol sobre los planetas.

     De cada gota del sudor de mi frente hice nacer astros, que os dejo la tarea de bautizar como a botellas de vino.

     Lo veo todo, tengo mi cerebro forjado en lenguas de profeta.

     La montaña es el suspiro de Dios, ascendiendo en termómetro hinchado hasta tocar los pies de la amada.

     Aquél que todo lo ha visto, que conoce todos los secretos sin ser Walt Whitman, pues jamás he tenido una barba blanca como las bellas enfermeras y los arroyos helados.

     Aquél que oye durante la noche los martillos de los monederos falsos, que son solamente astrónomos activos.

     Aquél que bebe el vaso caliente de la sabiduría después del diluvio obedeciendo a las palomas y que conoce la ruta de la fatiga, la estela hirviente que dejan los barcos.

     Aquél que conoce los almacenes de recuerdos y de bellas estaciones olvidadas.

     Él, el pastor de aeroplanos, el conductor de las noches extraviadas y de los ponientes amaestrados hacia los polos únicos.

     Su queja es semejante a una red parpadeante de aerolitos, sin testigo. [14]

     El día se levanta en su corazón y él baja los párpados para hacer la noche del reposo agrícola.

     Lava sus manos en la mirada de Dios, y peina su cabellera como la luz y la cosecha de esas flacas espigas de la lluvia satisfecha.

     Los gritos se alejan como un rebaño sobre las lomas cuando las estrellas duermen después de una noche de trabajo continuo.

     El hermoso cazador frente al bebedero celeste para los pájaros sin corazón.

     Sé triste tal cual las gacelas ante el infinito y los meteoros, tal cual los desiertos sin mirajes.

     Hasta la llegada de una boca hinchada de besos para la vendimia del destierro.

     Sé triste, pues ella te espera en un rincón de este año que pasa.

     Está quizá al extremo de tu canción próxima y será bella como la cascada en libertad y rica como la línea ecuatorial.

     Sé triste, más triste que la rosa, la bella jaula de nuestras miradas y de las abejas sin experiencia.

     La vida es un viaje en paracaídas y no lo que tú quieres creer.

     Vamos cayendo, cayendo de nuestro zenit a nuestro nadir y dejamos el aire manchado de sangre para que se envenenen los que vengan mañana a respirarlo.

     Adentro de ti mismo, fuera de ti mismo, caerás del zenit al nadir porque ese es tu destino, tu miserable destino. Y mientras de más alto caigas, más alto será el rebote, más larga tu duración en la memoria de la piedra. [15]

     Hemos saltado del vientre de nuestra madre o del borde de una estrella y vamos cayendo.

     Ah, mi paracaídas, la única rosa perfumada de la atmósfera, la rosa de la muerte, despeñada entre los astros de la muerte.

     ¿Habéis oído? Ese es el ruido siniestro de los pechos cerrados.

     Abre la puerta de tu alma y sal a respirar al lado afuera. Puedes abrir con un suspiro la puerta que haya cerrado el huracán.

     Hombre, he ahí tu paracaídas maravilloso como el vértigo.

     Poeta, he ahí tu paracaídas, maravilloso como el imán del abismo.

     Mago, he ahí tu paracaídas que una palabra tuya puede convertir en un parasubidas maravilloso como el relámpago que quisiera cegar al creador.

     ¿Qué esperas?

     Mas he ahí el secreto del Tenebroso que olvidó sonreír.

     Y el paracaídas aguarda amarrado a la puerta como el caballo de la fuga interminable. [17]




Canto I

                                    

Altazor ¿por qué perdiste tu primera serenidad?

¿Qué ángel malo se paró en la puerta de tu sonrisa

Con la espada en la mano?

¿Quién sembró la angustia en las llanuras de tus ojos como el adorno de un dios?

¿Por qué un día de repente sentiste el terror de ser? 5

Y esa voz que te gritó vives y no te ves vivir

¿Quién hizo converger tus pensamientos al cruce de todos los vientos del dolor?

Se rompió el diamante de tus sueños en un mar de estupor

Estás perdido Altazor

Solo en medio del universo 10

Solo como una nota que florece en las alturas del vacío

No hay bien no hay mal ni verdad ni orden ni belleza

¿En dónde estás Altazor?

 

La nebulosa de la angustia pasa como un río

Y me arrastra según la ley de las atracciones 15

La nebulosa en olores solidificada huye su propia soledad

Siento un telescopio que me apunta como un revólver [18]

La cola de un cometa me azota el rostro y pasa relleno de eternidad

Buscando infatigable un lago quieto en donde refrescar su tarea ineludible

 

   Altazor morirás Se secará tú voz y serás invisible 20

La Tierra seguirá girando sobre su órbita precisa

Temerosa de un traspiés como el equilibrista sobre el alambre

que ata las miradas del pavor

En vano buscas ojo enloquecido

No hay puerta de salida y el viento desplaza los planetas 25

Piensas que no importa caer eternamente si se logra escapar

¿No ves que vas cayendo ya?

Limpia tu cabeza de prejuicio y moral

Y si queriendo alzarte nada has alcanzado

Déjate caer sin parar tu caída sin miedo al fondo de la sombra 30

Sin miedo al enigma de ti mismo

Acaso encuentres una luz sin noche

Perdida en las grietas de los precipicios

 

Cae

       Cae eternamente

Cae al fondo del infinito 35

Cae al fondo del tiempo

Cae al fondo de ti mismo

Cae lo más bajo que se pueda caer

Cae sin vértigo

A través de todos los espacios y todas las edades 40 [19]

A través de todas las almas de todos los anhelos y todos los naufragios

Cae y quema al pasar los astros y los mares

Quema los ojos que te miran y los corazones que te aguardan

Quema el viento con tu voz

El viento que se enreda en tu voz 45

Y la noche que tiene frío en su gruta de huesos

 

Cae en infancia

Cae en vejez

Cae en lágrimas

Cae en risas 50

Cae en música sobre el universo

Cae de tu cabeza a tus pies

Cae de tus pies a tu cabeza

Cae del mar a la fuente

Cae al último abismo de silencio 55

Como el barco que se hunde apagando sus luces

 

Todo se acabó

El mar antropófago golpea la puerta de las rocas despiadadas

Los perros ladran a las horas que se mueren

Y el cielo escucha el paso de las estrellas que se alejan. 60

Estás solo

Y vas a la muerte derecho como un iceberg que se desprende del polo

Cae la noche buscando su corazón en el océano

La mirada se agranda como los torrentes

Y en tanto que las olas se dan vuelta 65 [20]

La luna niño de luz se escapa de alta mar

Mira este cielo lleno

Más rico que los arroyos de las minas

Cielo lleno de estrellas que esperan el bautismo

Todas esas estrellas salpicaduras de un astro de piedra lanzado en las aguas eternas 70

No saben lo que quieren ni si hay redes ocultas más alla

Ni qué mano lleva las riendas

Ni qué pecho sopla el viento sobre ellas

Ni saben si no hay mano y no hay pecho.

Las montañas de pesca 75

Tienen la altura de mis deseos

Y yo arrojo fuera de la noche mis últimas angustias

Que los pájaros cantando dispersan por el mundo.

 

Reparad el motor del alba

En tanto me siento al borde de mis ojos 80

Para asistir a la entrada de las imágenes

 

Soy yo Altazor

Altazor

Encerrado en la jaula de su destino

En vano me aferro a los barrotes de la evasión posible 85

Una flor cierra el camino

Y se levantan como la estatua de las llamas.

La evasión imposible

Más débil marcho con mis ansias

Que un ejército sin luz en medio de emboscadas 90 [21]

Abrí los ojos en el siglo

En que moría el cristianismo.

Retorcido en su cruz agonizante

Ya va a dar el último suspiro

¿Y mañana qué pondremos en el sitio vacío? 95

Pondremos un alba o un crepúsculo

¿Y hay que poner algo acaso?

La corona de espinas

Chorreando sus últimas estrellas se marchita

Morirá el cristianismo que no ha resuelto ningún problema 100

Que sólo ha enseñado plegarias muertas.

Muere después de dos mil años de existencia

Un cañoneo enorme pone punto final a la era cristiana

El Cristo quiere morir acompañado de millones de almas

Hundirse con sus templos 105

Y atravesar la muerte con un cortejo inmenso.

Mil aeroplanos saludan la nueva era

Ellos son los oráculos y las banderas

 

Hace seis meses solamente

Dejé la ecuatorial recién cortada 110

En la tumba guerrera del esclavo paciente

Corona de piedad sobre la estupidez humana.

Soy yo que estoy hablando en este año de 1919

Es el invierno

Ya la Europa enterró todos sus muertos 115

Y un millar de lágrimas hacen una sola cruz de nieve [22]

Mirad esas estepas que sacuden las manos

Millones de obreros han comprendido al fin

Y levantan al cielo sus banderas de aurora

Venid venid os esperamos porque sois la esperanza 120

La única esperanza

La última esperanza.

 

Soy yo Altazor el doble de mí mismo

El que se mira obrar y se ríe del otro frente a frente

El que cayó de las alturas de su estrella 125

Y viajó veinticinco años

Colgado al paracaídas de sus propios prejuicios

Soy yo Altazor el del ansia infinita

Del hambre eterno y descorazonado

Carne labrada por arados de angustia 130

¿Cómo podré dormir mientras haya adentro tierras desconocidas?

Problemas

Misterios que se cuelgan a mi pecho

Estoy solo

La distancia que va de cuerpo a cuerpo 135

Es tan grande como la que hay de alma a alma

Solo

        Solo

                Solo

Estoy solo parado en la punta del año que agoniza 140

El universo se rompe en olas a mis pies

Los planetas giran en torno a mi cabeza

Y me despeinan al pasar con el viento que desplazan [23]

Sin dar una respuesta que llene los abismos

Ni sentir este anhelo fabuloso que busca en la fauna del cielo 145

Un ser materno donde se duerma el corazón

Un lecho a la sombra del torbellino de enigmas

Una mano que acaricie los latidos de la fiebre.

Dios diluido en la nada y el todo

Dios todo y nada 150

Dios en las palabras y en los gestos

Dios mental

Dios aliento

Dios joven Dios viejo

Dios pútrido 155

                     lejano y cerca

Dios amasado a mi congoja

 

Sigamos cultivando en el cerebro las tierras del error

Sigamos cultivando las tierras veraces en el pecho

Sigamos 160

Siempre igual como ayer mañana y luego y después

No

No puede ser. Cambiemos nuestra suerte

Quememos nuestra carne en los ojos del alba

Bebamos la tímida lucidez de la muerte 165

La lucidez polar de la muerte.

Canta el caos al caos que tiene pecho de hombre

Llora de eco en eco por todo el universo

Rodando con sus mitos entre alucinaciones

Angustia de vacío en alta fiebre 170

Amarga conciencia del vano sacrificio [24]

De la experiencia inútil del fracaso celeste

Del ensayo perdido

Y aún después que el hombre haya desaparecido

Que hasta su recuerdo se queme en la hoguera del tiempo 175

Quedará un gusto a dolor en la atmósfera terrestre

Tantos siglos respirada por miserables pechos plañideros

Quedará en el espacio la sombra siniestra

De una lágrima inmensa

Y una voz perdida aullando desolada 180

Nada nada nada

No

No puede ser

Consumamos el placer

Agotemos la vida en la vida 185

Muera la muerte infiltrada de rapsodias langurosas

Infiltrada de pianos tenues y banderas cambiantes como crisálidas

Las rocas de la muerte se quejan al borde del mundo

El viento arrastra sus florescencias amargas

Y el desconsuelo de las primaveras que no pueden nacer. 190

Todas son trampas

                               trampas del espíritu

Transfusiones eléctricas de sueño y realidad

Oscuras lucideces de esta larga desesperación petrificada en soledad

Vivir vivir en las tinieblas 195

Entre cadenas de anhelos tiránicos collares de gemidos

Y un eterno viajar en los adentros de sí mismo.

Con dolor de límites constantes y vergüenza de ángel estropeado [25]

Burla de un dios nocturno.

Rodar rodar rotas las antenas en medio del espacio 200

Entre mares alados y auroras estancadas

 

Yo estoy aquí de pie ante vosotros

En nombre de una idiota ley proclamadora

De la conservación de las especies

Inmunda ley 205

Villana ley arraigada a los sexos ingenuos.

Por esa ley primera trampa de la inconciencia

El hombre se desgarra

Y se rompe en aullidos mortales por todos los poros de su tierra.

Yo estoy aquí de pie entre vosotros 210

Se me caen las ansias al vacío

Se me caen los gritos a la nada

Se me caen al caos las blasfemias

Perro del infinito trotando entre astros muertos

Perro lamiendo estrellas y recuerdos de estrella 215

Perro lamiendo tumbas

Quiero la eternidad como una paloma en mis manos

 

Todo ha de alejarse en la muerte esconderse en la muerte

Yo tú él nosotros vosotros ellos

Ayer hoy mañana 220

Pasto en las fauces del insaciable olvido

Pasto para la rumia eterna del caos incansable

Justicia ¿qué has hecho de mí Vicente Huidobro? [26]

Se me cae el dolor de la lengua y las alas marchitas

Se me caen los dedos muertos uno a uno 225

¿Qué has hecho de mi voz cargada de pájaros en el atardecer

La voz que me dolía como sangre?

Dadme el infinito como una flor para mis manos

 

Seguir

No. Basta ya 230

Seguir cargado de mundos de países de ciudades

Muchedumbres aullidos

Cubierto de climas hemisferios ideas recuerdos

Entre telarañas de sepulcros y planetas conscientes

Seguir del dolor al dolor del enigma al enigma 235

Del dolor de la piedra al dolor de la planta

Porque todo es dolor

Dolor de batalla y miedo de no ser

Lazos de dolor atan la tierra al cielo las aguas a la tierra

Y los mundos galopan en órbitas de angustia 240

Pensando en la sorpresa

La latente emboscada en todos los rincones del espacio.

Me duelen los pies como ríos de piedra

¿Qué has hecho de mis pies?

¿Qué has hecho de esta bestia universal 245

De este animal errante?

Esta rata en delirio que trepa las montañas

Sobre un himno boreal o alarido de tierra

Sucio de tierra y llanto

                                   de tierra y sangre 250

Azotado de espinas y los ojos en cruz. [27]

La conciencia es amargura

La inteligencia es decepción

Solo en las afueras de la vida

Se puede plantar una pequeña ilusión 255

 

Ojos ávidos de lágrimas hirviendo

Labios ávidos de mayores lamentos

Manos enloquecidas de palpar tinieblas

Buscando más tinieblas

Y esta amargura que se pasea por los huesos 260

Y este entierro en mi memoria

Este entierro que se alarga en mi memoria

Este largo entierro que atraviesa todos los días mi memoria

Seguir

No 265

Que se rompa el andamio de los huesos

Que se derrumben las vigas del cerebro

Y arrastre el huracán los trozos a la nada al otro lado

En donde el viento azota a Dios

En donde aún resuene mi violín gutural 270

Acompañando el piano póstumo del Juicio Final

 

Eres tú tu el ángel caído

La caída eterna sobre la muerte

La caída sin fin de muerte en muerte

Embruja el universo con tu voz 275

Aférrate a tu voz embrujador del mundo

Cantando como un ciego perdido en la eternidad [28]

Anda en mi cerebro una gramática dolorosa y brutal

La matanza continua de conceptos internos

Y una última aventura de esperanzas celestes 280

Un desorden de estrellas imprudentes

Caídas de los sortilegios sin refugio

Todo lo que se esconde y nos incita con imanes fatales

Lo que se esconde en las frías regiones de lo invisible

O en la ardiente tempestad de nuestro cráneo 285

 

La eternidad se vuelve sendero de flor

Para el regreso de espectros y problemas

Para el mirage sediento de las nuevas hipótesis

Que rompen el espejo de la magia posible

 

   Liberación, ¡Oh! si liberación de todo 290

De la propia memoria que nos posee

De las profundas vísceras que saben lo que saben

A causa de estas heridas que nos atan al fondo

Y nos quiebran los gritos de las alas

 

   La magia y el ensueño liman los barrotes 295

La poesía llora en la punta del alma

Y acrece la inquietud mirando nuevos muros

Alzados de misterio en misterio

Entre minas de mixtificación que abren sus heridas

Con el ceremonial inagotable del alba conocida. 300

Todo en vano

Dadme la llave de los sueños cerrados

Dadme la llave del naufragio [29]

Dadme una certeza de raíces en horizonte quieto

Un descubrimiento que no huya a cada paso 305

O dadme un bello naufragio verde

Un milagro que ilumine el fondo de nuestros mares íntimos

Como el barco que se hunde sin apagar sus luces.

Liberado de este trágico silencio entonces

En mi propia tempestad 310

Desafiaré al vacío

Sacudiré la nada con blasfemias y gritos

Hasta que caiga un rayo de castigo ansiado

Trayendo a mis tinieblas el clima del paraíso

 

   ¿Por qué soy prisionero de esta trágica busca? 315

¿Qué es lo que me llama y se esconde

Me sigue me grita por mi nombre

Y cuando vuelvo el rostro y alargo las manos de los ojos

Me echa encima una niebla tenaz como la noche de los astros ya muertos?

   Sufro me revuelco en la angustia 320

Sufro desde que era nebulosa

Y traigo desde entonces este dolor primordial en las células

Este peso en las alas

Esta piedra en el canto

Dolor de ser isla 325

Angustia subterránea

Angustia cósmica

Poliforme angustia anterior a mi vida

Y que la sigue como una marcha militar [30]

Y que irá más allá 330

Hasta el otro lado de la periferia universal

 

Consciente

Inconsciente

Deforme

Sonora 335

Sonora como el fuego

El fuego que me quema el carbón interno y el alcohol de los ojos

 

Soy una orquesta trágica

Un concepto trágico

Soy trágico como los versos que punzan en las sienes y no pueden salir 340

Arquitectura fúnebre

Matemática fatal y sin esperanza alguna

Capas superpuestas de dolor misterioso

Capas superpuestas de ansias mortales

Subsuelos de intuiciones fabulosas 345

 

Siglos siglos que vienen gimiendo en mis venas

Siglos que se balancean en mi canto

Que agonizan en mi voz

Porque mi voz es solo canto y sólo puede salir en canto

La cuna de mi lengua se metió en el vacío 350

Anterior a los tiempos [31]

Y guardará eternamente el ritmo primero

El ritmo que hace nacer los mundos

Soy la voz del hombre que resuena en los cielos

Que reniega y maldice 355

Y pide cuentas de por qué y para qué

 

   Soy todo el hombre

El hombre herido por quién sabe quien

Por una flecha perdida del caos

Humano terreno desmesurado 360

Sí desmesurado y lo proclamo sin miedo

Desmesurado porque no soy burgués ni raza fatigada

Soy bárbaro tal vez

Desmesurado enfermo

Bárbaro limpio de rutinas y caminos marcados 365

No acepto vuestras sillas de seguridades cómodas

Soy el ángel salvaje que cayó una mañana

En vuestras plantaciones de preceptos.

Poeta

Anti poeta 370

Culto

Anti culto

Animal metafísico cargado de congojas

Animal espontáneo directo sangrando sus problemas

Solitario como una paradoja 375

Paradoja fatal

Flor de contradicciones bailando un fox-trot

Sobre el sepulcro de Dios [32]

Sobre el bien y el mal

Soy un pecho que grita y un cerebro que sangra 380

Soy un temblor de tierra

Los sismógrafos señalan mi paso por el mundo

 

   Crujen las ruedas de la tierra

Y voy andando a caballo en mi muerte

Voy pegado a mi muerte como un pájaro al cielo 385

Como una fecha en el árbol que crece

Como el nombre en la carta que envío

Voy pegado a mi muerte

Voy por la vida pegado a mi muerte

Apoyado en el bastón de mi esqueleto 390

 

El sol nace en mi ojo derecho y se pone en mi ojo izquierdo

En mi infancia una infancia ardiente como un alcohol

Me sentaba en los caminos de la noche

A escuchar la elocuencia de las estrellas

Y la oratoria del árbol 395

Ahora la indiferencia nieva en la tarde de mi alma

Rómpanse en espigas las estrellas

Pártase la luna en mil espejos

Vuelva el árbol al nido de su almendra

Sólo quiero saber por qué 400

Por qué

Por qué

Soy protesta y araño el infinito con mis garras [33]

Y grito y gimo con miserables gritos oceánicos

El eco de mi voz hace tronar el caos 405

 

   Soy desmesurado cósmico

Las piedras las plantas las montañas

Me saludan Las abejas las ratas

Los leones y las águilas

Los astros los crepúsculos las albas 410

Los ríos y las selvas me preguntan

Qué tal cómo está Ud.?

Y mientras los astros y las olas tengan algo que decir

Será por mi boca que hablarán a los hombres

 

   Que Dios sea Dios 415

O Satán sea Dios

O ambos sean miedo, nocturna ignorancia

Lo mismo da

Que sea la vía láctea

O una procesión que asciende en pos de la verdad 420

Hoy me es igual

Traedme una hora que vivir

Traedme un amor pescado por la oreja

Y echadlo aquí a morir ante mis ojos

Que yo caiga por el mundo a toda máquina 425

Que yo corra por el universo a toda estrella

Que me hunda o me eleve

Lanzado sin piedad entre planetas y catástrofes [34]

Señor Dios si tú existes es a mí a quien lo debes

 

Matad la horrible duda 430

Y la espantosa lucidez

Hombre con los ojos abiertos en la noche

Hasta el fin de los siglos

Enigma asco de los instintos contagiosos

Como las campanas de la exaltación 435

Pajarero de luces muertas que andan con pies de espectro

Con los pies indulgentes del arroyo

Que se llevan las nubes y cambia de país

 

En el tapiz del cielo se juega nuestra suerte

Allí donde mueren las horas 440

El pesado cortejo de las horas que golpean el mundo

Se juega nuestra alma

Y la suerte que se vuela todas las mañanas

Sobre las nubes con los ojos llenos de lágrimas

Sangra la herida de las últimas creencias 445

Cuando el fusil desconsolado del humano refugio

Descuelga los pájaros del cielo.

Mírate allí animal fraterno desnudo de nombre

Junto al abrevadero de tus límites propios

Bajo el alba benigna 450

Que zurce el tejido de las mareas

Mira a lo lejos viene la cadena de hombres

Saliendo de la usina de ansias iguales

Mordidos por la misma eternidad [35]

Por el mismo huracán de vagabundas fascinaciones 455

Cada uno trae su palabra informe

Y los pies atados a su estrella propia

Las máquinas avanzan en la noche del diamante fatal

Avanza el desierto con sus olas sin vida

Pasan las montañas pasan los camellos 460

Como la historia de las guerras antiguas

Allá va la cadena de hombres entre fuegos ilusos

Hacia el párpado tumbal

 

Después de mi muerte un día

El mundo será pequeño a las gentes 465

Plantarán continentes sobre los mares

Se harán islas en el cielo

Habrá un gran puente de metal en torno de la tierra

Como los anillos construídos en Saturno

Habrá ciudades grandes como un país 470

Gigantescas ciudades del porvenir

En donde el hombre-hormiga será una cifra

Un número que se mueve y sufre y baila

(Un poco de amor a veces como un arpa que hace olvidar la vida)

Jardines de tomates y repollos 475

Los parques públicos plantados de árboles frutales

No hay carne que comer el planeta es estrecho

Y las máquinas mataron el último animal

Árboles frutales en todos los caminos

Lo aprovechable sólo lo aprovechable 480

Ah la hermosa vida que preparan las fábricas [36]

La horrible indiferencia de los astros sonrientes

Refugio de la música

Que huye de las manos de los últimos ciegos

 

Angustia angustia de lo absoluto y de la perfección 485

Angustia desolada que atraviesa las órbitas perdidas

Contradictorios ritmos quiebran el corazón

En mi cabeza cada cabello piensa otra cosa

 

Un hastío invade el hueco que va del alba al poniente

Un bostezo color mundo y carne 490

Color espíritu avergonzado de irrealizables cosas

Lucha entre la piel y el sentimiento de una dignidad bebida y no otorgada.

Nostalgia de ser barro y piedra o Dios

Vértigo de la nada cayendo de sombra en sombra

Inutilidad de los esfuerzos fragilidad del sueño 495

 

Ángel expatriado de la cordura

¿Por qué hablas Quién te pide que hables?

Revienta pesimista mas revienta en silencio

Cómo se reirán los hombres de aquí a mil años

Hombre perro que aúllas a tu propia noche 500

Delincuente de tu alma

El hombre de mañana se burlará de ti

Y de tus gritos petrificados goteando estalactitas

¿Quién eres tú habitante de este diminuto cadáver estelar?

¿Qué son tus náuseas de infinito y tu ambición de eternidad? 505 [37]

Átomo desterrado de sí mismo con puertas y ventanas de luto

¿De dónde vienes a dónde vas?

¿Quién se preocupa de tu planeta?

Inquietud miserable

Despojo del desprecio que por ti sentiría 510

Un habitante de Betelgeuse

Veintinueve millones de veces más grande que tu sol

 

Hablo porque soy protesta insulto y mueca de dolor

Sólo creo en los climas de la pasión

Sólo deben hablar los que tienen el corazón clarividente 515

La lengua a alta frecuencia

Buzos de la verdad y la mentira

Cansados de pasear sus linternas en los laberintos de la nada

En la cueva de alternos sentimientos

El dolor es lo único eterno 520

Y nadie podrá reír ante el vacío

¿Qué me importa la burla del hombre-hormiga

Ni la del habitante de otros astros más grandes?

Yo no sé de ellos ni ellos saben de mí

Yo sé de mi vergüenza de la vida de mi asco celular 525

De la mentira abyecta de todo cuanto edifican los hombres

Los pedestales de aire de sus leyes e ideales

 

Dadme dadme pronto un llano de silencio

Un llano despoblado como los ojos de los muertos

 

¿Robinsón por qué volviste de tu isla? 530

De la isla de tus obras y tus sueños privados [38]

La Isla de ti mismo rica de tus actos

Sin leyes ni abdicación ni compromisos

Sin control de ojo intruso

Ni mano extraña que rompa los encantos 535

¿Robinsón cómo es posible que volvieras de tu isla?

 

Malhaya el que mire con ojos de muerte

Malhaya el que vea el resorte que todo lo mueve

Una borrasca dentro de la risa

Una agonía de sol adentro de la risa 540

Matad al pesimista de pupila enlutada

Al que lleva un féretro en el cerebro

Todo es nuevo cuando se mira con ojos nuevos

Oigo una voz idiota entre algas de ilusión

Boca parasitaria aún de la esperanza 545

 

Idos lejos de aquí restos de playas moribundas

Mas si buscáis descubrimientos

Tierras irrealizables más allá de los cielos

Vegetante obsesión de musical congoja

Volvamos al silencio. 550

Restos de playas fúnebres

¿A qué buscáis el faro poniente

Vestido de su propia cabellera

Como la reina de los circos?

Volvamos al silencio 555

Al silencio de las palabras que vienen del silencio [39]

Al silencio de las hostias donde se mueren los profetas

Con la llaga del flanco

Cauterizada por algún relámpago

 

Las palabras con fiebre y vértigo interno 560

Las palabras del poeta dan un mareo celeste

Dan una enfermedad de nubes

Contagioso infinito de planetas errantes

Epidemia de rosas en la eternidad

 

Abrid la boca para recibir la hostia de la palabra herida 565

La hostia angustiada y ardiente que me nace no se sabe dónde

Que viene de más lejos que mi pecho

La catarata delicada de oro en libertad

Correr de río sin destino como aerolitos al azar

Una columna se alza en la punta de la voz 570

Y la noche se sienta en la columna

 

Yo poblaré para mil años los sueños de los hombres

Y os daré un poema lleno de corazón

En el cual me despedazaré por todos lados

 

Una lágrima caerá de unos ojos 575

Como algo enviado sobre la tierra

Cuando veas como una herida profetiza

Y reconozcas la carne desgraciada

El pájaro cegado en la catástrofe celeste [40]

Encontrado en mi pecho solitario y sediento 580

En tanto yo me alejo tras los barcos magnéticos

Vagabundo como ellos

Y más triste que un cortejo de caballos sonámbulos

 

Hay palabras que tienen sombra de árbol

Otras que tienen atmósfera de astros 585

Hay vocablos que tienen fuego de rayos

Y que incendian donde caen

Otros que se congelan en la lengua y se rompen al salir

Como esos cristales alados y fatídicos

Hay palabras con imanes que atraen los tesoros del abismo 590

Otras que se descargan como vagones sobre el alma

Altazor desconfía de las palabras

Desconfía del ardid ceremonioso

Y de la poesía

Trampas 595

              Trampas de luz y cascadas lujosas

Trampas de perla y de lámpara acuática

Anda como los ciegos con sus ojos de piedra

Presintiendo el abismo a todo paso

 

Mas no temas de mí que mi lenguaje es otro 600

No trato de hacer feliz ni desgraciado a nadie

Ni descolgar banderas de los pechos

Ni dar anillos de planetas

Ni hacer satélites de mármol en torno a un talismán ajeno

Quiero darte una música de espíritu 605 [41]

Música mía de esta cítara plantada en mi cuerpo

Música que hace pensar en el crecimiento de los árboles

Y estalla en luminarias adentro del sueño.

Yo hablo en nombre de un astro por nadie conocido

Hablo en una lengua mojada en mares no nacidos 610

Con una voz llena de eclipses y distancias

Solemne como un combate de estrellas o galeras lejanas

Una voz que se desfonda en la noche de las rocas

Una voz que da la vista a los ciegos atentos

Los ciegos escondidos al fondo de las casas 615

Como al fondo de sí mismos

 

Los veleros que parten a distribuir mi alma por el mundo

Volverán convertidos en pájaros

Una hermosa mañana alta de muchos metros

Alta como el árbol cuyo fruto es el sol 620

Una mañana frágil y rompible

A la hora en que las flores se lavan la cara

Y los últimos sueños huyen por las ventanas

 

Tanta exaltación para arrastrar los cielos a la lengua

El infinito se instala en el nido del pecho 625

Todo se vuelve presagio

                                    ángel entonces

El cerebro se torna sistro revelador

Y la hora huye despavorida por los ojos

Los pájaros grabados en el zenit no cantan 630

El día se suicida arrojándose al mar [42]

Un barco vestido de luces se aleja tristemente

Y al fondo de las olas un pez escucha el paso de los hombres

 

Silencio la tierra va a dar a luz un árbol

La muerte se ha dormido en el cuello de un cisne 635

Y cada pluma tiene un distinto temblor

Ahora que Dios se sienta sobre la tempestad (1)

Que pedazos de cielo caen y se enredan en la selva

Y que el tifón despeina las barbas del pirata

Ahora sacad la muerta al viento 640

Para que el viento abra sus ojos

 

Silencio la tierra va a dar a luz un árbol

Tengo cartas secretas en la caja del cráneo

Tengo un carbón doliente en el fondo del pecho

Y conduzco mi pecho a la boca 645

Y la boca a la puerta del sueño

 

El mundo se me entra por los ojos

Se me entra por las manos se me entra por los pies

Me entra por la boca y se me sale

En insectos celestes o nubes de palabras por los poros. 650

Silencio la tierra va a dar a luz un árbol

Mis ojos en la gruta de la hipnosis

Mastican el universo que me atraviesa como un túnel

Un escalofrío de pájaro me sacude los hombros

Escalofrío de alas y olas interiores 655

Escalas de olas y alas en la sangre

Se rompen las amarras de las venas [43]

Y se salta afuera de la carne

Se sale de las puertas de la tierra

Entre palomas espantadas 660

 

   Habitante de tu destino

¿Por qué quieres salir de tu destino?

¿Por qué quieres romper los lazos de tu estrella

Y viajar solitario en los espacios

Y caer a través de tu cuerpo de tu zenit a tu nadir? 665

 

No quiero ligaduras de astro ni de viento

Ligaduras de luna buenas son para el mar y las mujeres

Dadme mis violines de vértigo insumiso

Mi libertad de música escapada

No hay peligro en la noche pequeña encrucijada 670

Ni enigma sobre el alma

La palabra electrizada de sangre y corazón

Es el gran paracaídas y el pararrayos de Dios

 

Habitante de tu destino

Pegado a tu camino como roca 675

Viene la hora del sortilegio resignado

Abre la mano de tu espíritu

El magnético dedo

En donde el anillo de la serenidad adolescente

Se posará cantando como el canario pródigo 680

Largos años ausente [44]

Silencio

            Se oye el pulso del mundo como nunca pálido

La tierra acaba de alumbrar un árbol [45]

 

 



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