Empezamos nuestro recorrido por las clases sociales con la nobleza, un grupo muy heterogéneo, en el que encontramos desde el hidalgo de clase media hasta el






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2. LA NOBLEZA
Empezamos nuestro recorrido por las clases sociales con la nobleza, un grupo muy heterogéneo, en el que encontramos desde el hidalgo de clase media hasta el próspero terrateniente ennoblecido, pasando por el señor feudal en apuros económicos. No obstante, todos tenían en común una serie de privilegios, que irían perdiendo con la revolución liberal y a la que cada uno dio una respuesta diferente. Mientras que algunos reaccionaron apoyando a los carlistas como forma de volver al Antiguo Régimen, otros se unieron a los liberales a fin de hacer carrera con el nuevo sistema de gobierno o de beneficiarse de algunas de sus reformas. Sin embargo, la mayoría permaneció indiferente ya que, aunque muchos de los cambios les perjudicaban, no querían arriesgarse a perder sus propiedades, que es lo que hubiera pasado si se hubieran rebelado. Además, la victoria de los carlistas no les garantizaba el cobro de la totalidad de sus rentas, puesto que los problemas para cobrarlas también habían sido importantes durante el absolutismo fernandino1.

a) La alta nobleza
La formaban los nobles con título, que solían ser los más acaudalados, ya que en muchos casos habían tenido (hasta 1811) jurisdicción sobre poblaciones enteras. Después de esta fecha perdieron el derecho a nombrar alcaldes y a impartir justicia, pero siguieron intentando cobrar las rentas a los enfiteutas de sus dominios, algo en lo que cada vez tuvieron más problemas, hasta que acabaron perdiendo la mayor parte de sus ingresos2. No obstante, había también nobles titulados que no eran señores de ningún municipio y que no se vieron afectados por esto, ya que sus campesinos no podían alegar que las rentas que les pagaban eran jurisdiccionales, como ocurría con los primeros. Además, muchos de ellos eran hacendados o comerciantes ennoblecidos durante el siglo XVIII3, con lo que todavía conservaban una cierta mentalidad burguesa, que les hacía más proclives a invertir en la desamortización y en otras oportunidades de negocio que surgieron durante la época liberal.

CUADRO 60- ORIENTACIÓN POLÍTICA DE LA ALTA NOBLEZA VALENCIANA Y TUROLENSE





Carlistas

Liberales

Sin orientación política clara

Con señorío jurisdiccional

Conde de La Alcudia

Barón de Benicàsim

Conde de Cirat

Conde de Faura

Barón de Hervés

Conde de Orgaz

Conde de Rótova

Conde de Samitier

Barón de Terrateig


Conde de Almodóvar

Conde de Casal

Marqués de Cruilles4

Barón de Llaurí

Marqués de Malferit

Marqués de Montortal

Conde de Parcent

Conde de Pinohermoso

Barón de La Puebla Tornesa

Marqués de Rafal

Barón de Santa Bárbara

Marqués de Villores


Marqués de Albaida

Condesa de Albalat

Baronesa de Alcalalí

Barón de Andilla

Marqués de Ariza

Barón de Barcheta

Marqués de Bélgida5

Marqués de Benemejís

Barón de Benifayó

Condesa de Beniparrell

Barón de Bonrepós

Barón de Cárcer

Conde de Carlet

Marqués de Castelrodrigo

Conde de Castellá

Conde de Castrillo

Conde de Cervellón

Barón de Cortes de Pallás

Barón de Cheste

Barón de Chóvar

Marqués de Dos Aguas

Marqués de Lazán

Marqués de Llanera

Barón de La Llosa

Barón de Manuel

Marqués de Melgarejo

Marqués de Mirambel

Marquesa de Mirasol

Baronesa de Mislata

Conde de Montealegre

Duque de Montellano

Condesa de Peñalba

Barón de Ribesalbes

Marqués de La Romana6

Duque de San Esteban

Marqués de San José

Barón de San Vicente

Duque de Sedaví

Marqués de Serdañola7

Marqués de Valdecarzana8

Conde de Villagonzalo

Conde de Villanueva

Marqués de Villatorcas

Marqués de Villena

Barón de Zorita




Carlistas

Liberales

Sin orientación política clara

Sin señorío jurisdiccional

Barón de Ares

Marqués de Cáceres Barón de Campolivar

Barón de Escriche

Marqués de León

Conde de Torrefiel

Marqués de Blas Ibáñez

Barón de Casa Blanca Barón de Casanova

Barón de Casa-Ferrandis

Marqués de Casa Ramos

Conde de la Concepción

Marqués de Jura Real

Barón de La Manglana

Marqués de Rafol

Marqués de Rio-Florido

Conde de Ripalda9

Marqués de San Joaquín

Conde de Soto Ameno

Marqués de Tremolar

Marqués de Valderrobles

Marqués de Vellisca

Barón de Villa Atard



Marqués de Algorfa

Marqués de La Almunia Barón de Balber

Condesa de Calderón

Marqués de La Calzada

Marqués de Carrús

Marquesa de Castelfort

Barón de Cenija

Marquesa de Coquilla

Conde de Creixell

Conde de Gausa

Marqués de Grimaldo

Barón de La Linde

Marqués de Mascarell

Marqués de Matallana

Marqués de Morado

Conde de Olocau

Marqués de Perales

Barón de Petrillo

Condesa de Romré

Barón de Salillas

Marqués de Solito

Marqués de Sotelo

Duquesa de Tamames

Marqués de Toledo

Marqués de Torratavia

Condesa de Torrellano

Conde de Trigona

Barón de Uxola

Barón de Valverde

Barón de Vallbert

Condesa de Villaleal


Fuente: Diario de Valencia, Diario Mercantil de Valencia, Boletín Oficial de Valencia, Boletín Oficial de las Provincias de Valencia y de Castellón de la Plana, El Turia, Boletín Oficial de la Provincia de Castellón de la Plana, Archivo Histórico de Orihuela, Archivo Histórico Municipal de Valencia, Archivo de la Diputación Provincial de Castellón, Boix. V, Historia de la ciudad y reino de Valencia, Valencia, Imprenta de Benito Monfort, 1847. Millán. J, Transición y reacción en el sur del País Valenciano. La formación del capitalismo agrario y los orígenes del carlismo: Orihuela, 1680-1840, Valencia, Universidad de Valencia, 1982. Asín. F y Bullón de Mendoza. A, Carlismo y sociedad 1833-1840, Zaragoza, Aportes XIX editorial, 1987. Burdiel. I, La política de los notables (1834-1836), Valencia, Ediciones Alfonso el Magnánimo, 1987. Fradera. J. M, Millán. J y Garrabou. R (eds), Carlisme i moviments absolutistes, Vic, Eumo editorial, 1990. Rújula. P, Rebeldía campesina y guerra civil en Aragón (1821-1840), Zaragoza, Universidad de Zaragoza, 1994. Martí Arnándiz. O, Un liberalismo de clases medias. Revolución política y cambio social en Castelló de la Plana (1808-1858), Castellón, Diputación de Castellón, 1997 (elaboración propia).

En cuanto a la orientación política de la alta nobleza, lo primero que hay que decir es que el apoyo al carlismo fue bastante escaso. De los 121 nobles titulados analizados sólo el 12,3 % apoyó la causa de don Carlos, mientras que un 23,9 % se orientó hacia el liberalismo, que les ofrecía muchos menos riesgos. Aunque la victoria del pretendiente les hubiera beneficiado mucho, alzarse en armas suponía abandonar todo su bienestar para marcharse a una dura vida en las montañas, algo que muy pocos aristócratas estaban dispuestos a hacer. Además, como los liberales permitían a los nobles seguir accediendo a los altos cargos y mantener las rentas no jurisdiccionales, muchos miembros de la nobleza acabaron pensando que tampoco estaban tan mal las cosas como para tomar las armas contra la regente. A esta decisión también debió contribuir el hecho de que el gobierno compensara a los nobles con títulos de deuda pública, como compensación por los derechos feudales suprimidos10. De esta manera, la mayoría de los nobles acabaron aceptando el nuevo orden, aunque sin demasiado entusiasmo, ya que el 63,6 % de ellos no se decantó abiertamente por ningún bando.

Empezaré un análisis más profundo hablando de los señores jurisdiccionales, que en su mayoría pertenecían a la nobleza más antigua y conservadora. Este colectivo fue el más perjudicado por la abolición de los señoríos, ya que a partir de ese momento tuvieron cada vez más problemas para cobrar sus rentas11. Al mismo tiempo, les afectó también la supresión de los diezmos, ya que de ellos obtenían una buena parte de sus ingresos12. Y como solían tener una mentalidad más tradicional y rentista, les resultó muy difícil adaptarse al nuevo orden de cosas. Así pues, el liberalismo supuso para ellos un trauma, lo que hizo que sólo un 18,1 % de ellos se unieran decididamente a la causa de la reina. No obstante, esto no significa que el carlismo tuviera más éxito, por las razones que he comentado antes. De esta manera, únicamente un 13,6 % de los nobles con señorío apoyaron la causa del pretendiente, prefiriendo la mayoría de ellos defender sus privilegios por vías menos arriesgadas, como los litigios ante los tribunales. De hecho, la mayor parte de estos aristócratas (el 68,1 %) acabaron aceptando el orden liberal porque no tenían más remedio, pero con escasa convicción.

Pero hablemos de los nobles con señorío que apoyaron a los carlistas. Lo primero que hay que decir es que todos los aristócratas que ocuparon cargos importantes en la facción pertenecían a este grupo, lo que nos muestra el descontento que había entre ellos, aunque no todos se decidieran a tomar las armas. Estoy hablando del conde de Cirat (presidente de la junta carlista), del conde de La Alcudia (representante de don Carlos en Viena), del conde de Orgaz (embajador en Turín), del barón de Hervés (primer dirigente rebelde en el Maestrazgo), del conde de Samitier y del barón de Terrateig (miembros de la junta carlista)13. Estos fueron los más destacados, pero también hubo otros que apoyaron en la sombra la causa del pretendiente. Entre ellos estaban los condes de Faura y de Rótova, que a principios de 1834 eran concejales en el Ayuntamiento de Valencia14. Pero en agosto de ese año fueron cesados los dos de forma simultánea, probablemente por sus ideas absolutistas15, ya que sabemos que el primero colaboraba con los rebeldes16. Y el segundo también debía hacerlo, puesto que en 1838 la policía francesa capturó unos papeles en los que se demostraba que era miembro de la junta tradicionalista de Burdeos17.

Junto a estos nobles reaccionarios existían otros liberales, aunque fueran también titulares de señoríos. Entre ellos se encontraban el marqués de Malferit y el barón de Llaurí, que 1835 eran regidores en el Ayuntamiento de Valencia18. O el conde de Parcent, que era prócer del reino ese mismo año y que tenía ideas moderadas. De hecho, en mayo pidió a la regente que combatiera los altercados provocados en Madrid por los progresistas y que, en su opinión, facilitaban el triunfo del pretendiente. La misma petición suscribió su colega, el marqués de Albaida19, pero éste debió sentirse inquieto por la evolución de los acontecimientos, ya que acabó simpatizando con la causa de don Carlos20.

Más claro fue el posicionamiento político de Ildefonso Díez de Rivera, conde de Almodóvar, quien en junio de 1834 fue elegido procurador por Valencia en las Cortes21. Además, en agosto del año siguiente fue nombrado capitán general y presidió la Junta Auxiliar de los Reinos de Valencia y Murcia. Pero no estuvo mucho tiempo en el cargo, ya que tras una agitada trayectoria política22, en marzo de 1836 fue elegido de nuevo procurador, marchando así a la política nacional23. Otro noble isabelino fue el marqués de Villores, que en mayo de 1834 fue nombrado gobernador de la provincia de Castellón24.

Por otra parte, entre los aristócratas liberales había un grupo importante de hacendados ennoblecidos, como el marqués de Rafal y el conde de Pinohermoso, que eran los dos primeros propietarios de Orihuela, ya que poseían 700 y 600 hectáreas de tierra respectivamente25. Su inclinación por el liberalismo se hizo evidente cuando en 1836 el conde de Pinohermoso, ante la agitación promovida por los progresistas, recomendó al gobernador de Alicante que aceptase la Constitución. Este aristócrata sólo obtenía un 9 % de sus rentas de su señorío de Benejúzar, por lo que podemos entender su apoyo al nuevo régimen, ya que tenía más intereses como hombre de negocios que como señor feudal. Otro ejemplo de lo mismo lo tenemos en el marqués de Montortal, propietario ennoblecido26 y quinto mayor contribuyente de Xàtiva. Éste también tenía inquietudes políticas, por lo que empezó así una dinastía que controló la vida política setabense hasta finales de siglo, primero en el partido moderado y después en el conservador27. En agosto de 1835 formó parte de la Junta Auxiliar de Valencia28, llegando a ser diputado29 en agosto de 1839, cuando obtuvo 2.675 votos en su candidatura. En la misma fecha se presentó además para la terna de senadores, en la que obtuvo 1.837 votos30, pero en la que no debió ser elegido. Por último, podemos mencionar al marqués de Cruilles, que fue uno de los que más colaboró con la causa liberal, entregando 1.534 reales durante la guerra, a fin de equipar a las fuerzas isabelinas y atender a sus heridos. Cada vez que las autoridades solicitaban ayuda, él estaba allí, haciendo donaciones con más frecuencia que cualquier otro aristócrata valenciano31.

Ahora pasaremos a estudiar a los nobles titulados sin señorío jurisdiccional, que eran más progresistas que los primeros, ya que gran parte de ellos no eran más que burgueses ennoblecidos hacía menos de 60 años32. Por ello no les afectaba la supresión de señoríos ni de los diezmos, mientras que tenían mucho que ganar con las reformas del nuevo régimen. De hecho, muchos eran grandes enfiteutas, por lo que tenían un gran interés en la desaparición del régimen señorial33. Un ejemplo lo tenemos en el duque de Tamames, que en 1847 pagó 1.889 reales para redimir los censos que tenía en la encomienda de Torrent34. O en el marqués de Jura Real, comerciante ennoblecido, que era un gran enfiteuta en Sueca y en Cullera35. Otros, como el conde de Soto Ameno y el marqués de Casa Ramos, compraron tierras procedentes de la desamortización eclesiástica36. Y aunque la revolución liberal les suponía la pérdida de algunos privilegios, las oportunidades que se les abrían eran mucho más interesantes. Por estas razones el porcentaje de liberales era mucho mayor (el 30,3 %), aunque seguía habiendo una minoría carlista similar a la de los otros aristócratas (un 10,9 %). De todas maneras, hay que destacar que en este colectivo la tónica general también fue la indiferencia, por la que optaron el 58,1 % de sus integrantes.

De entre los nobles carlistas sin señorío podemos destacar al conde de Torrefiel, que en julio de 1835 marchó al País Vasco para reunirse con el pretendiente, siendo entonces detenido y conducido preso al fuerte de Medina de Pomar (en Burgos)37. Quien sí lo consiguió fue el barón de Escriche, residente en Teruel, y que combatió durante la guerra en el bando carlista38. También lo hizo el barón de Ares, aunque acabó acogiéndose al indulto en enero de 183539.

Los demás aristócratas absolutistas apoyaron a los rebeldes desde posiciones más discretas. De esta manera, el barón de Campolivar y el marqués de León, concejales del Ayuntamiento de Valencia, fueron cesados en agosto de 1834 por estar implicados en una conspiración carlista40. El primero, además, tuvo que emigrar después al extranjero con su familia, para evitar las persecuciones de que fue objeto41. Por último, cabe destacar que la correspondencia del marqués de Cáceres (que residía en Valencia) con el conde de Orgaz nos muestra las simpatías que aquel tenía por la causa del pretendiente42.

Mucho más numerosos fueron los que se decantaron por la causa liberal. Uno de los más destacados fue el conde de Soto Ameno, que en marzo de 1835 fue nombrado concejal de Valencia43 y que en agosto era miembro de la Junta Auxiliar44. En 1836-1837 ejerció de diputado45, pasando después a la diputación46 y a la junta de represalias que se estableció en la capital del Turia47. Continuó con su carrera política y en agosto de 1839 obtuvo 3.763 votos en las elecciones para la terna de senadores48. Cinco meses después se presentó como candidato progresista al senado, obteniendo entonces 1.679 votos49. En el mismo bando se encontraba el marqués de Vellisca, máximo propietario de Ontinyent50 y que asistió a la jura de Isabel II como princesa de Asturias51. Además, era regidor en Valencia y jefe de la milicia de dicha ciudad, hasta que murió durante una epidemia de cólera, en agosto de 183452.

Pero la lista de aristócratas liberales es mucho más extensa. Entre ellos podemos mencionar a los marqueses de Rafol y Jura Real, que por esas fechas fueron nombrados próceres del reino53. Y al barón de Casanova, una de las personas más ricas de Bocairent y que fue diputado a Cortes en 1834-183654. También al marqués de Tremolar y a los barones de Villa Atard y de Cenija, que a principios de 1835 eran concejales en el Ayuntamiento de Valencia, aunque este último fue arrestado en junio de dicho año, sin que sepamos por qué55. Hay que resaltar que la mayoría de ellos pertenecían al sector más conservador del liberalismo, ya que a finales de año, con los progresistas en el poder, no quedaba ningun aristócrata en el consistorio valenciano56.

Tampoco podemos olvidarnos del barón de Casa Blanca, que en noviembre de 1836 fue nombrado subinspector de la milicia nacional de la provincia de Castellón57. Ni del conde de Ripalda, que tres meses más tarde era vocal de la junta de beneficencia de Valencia, siendo propuesto, poco después, como secretario de la misma58. Por último, mencionar a los marqueses de Rioflorido y de Blas Ibáñez, residentes en Orihuela y que habían comprado bienes desamortizados. Esto debió reforzar sus ideas liberales, que quedaron patentes en marzo de 1837, cuando estuvieron entre los pocos que protestaron por la contribución impuesta por Forcadell59.


b) La baja nobleza
Era la parte más numerosa de la nobleza y estaba formada por multitud de hidalgos, en su mayoría de clase media, que podían llevar una vida acomodada gracias en gran parte a los privilegios de que disfrutaban. Tenían prioridad para entrar en las academias militares, así como una exención de impuestos, regidurías vitalicias en los ayuntamientos y propiedades vinculadas que no se les podían arrebatar. Pero no eran señores jurisdiccionales, por lo que el uso del privilegio no consolidó una posición suficientemente fuerte como para poder prescindir de estas ventajas. No obstante, también es cierto que algunos hidalgos rentistas se beneficiaron de la revolución, al acceder a la compra de tierras de la desamortización y de la desvinculación60.

Pero esto último era poco frecuente, ya que los sectores más bajos de la nobleza no tenían una posición económica tan firme y vieron como desde 1750 se les disputaba la validez de sus privilegios, así como la participación en el poder local, por parte de la burguesía y de la alta nobleza. Además de los problemas que ya tenían, de 1820 a 1836 se vieron cargados de contribuciones, fueron perdiendo el tratamiento nobiliario, no se beneficiaron (en su mayoría) de la desamortización y fueron expulsados del poder local, en beneficio de recién llegados, muchas veces forasteros61. También les perjudicó la supresión de los monasterios, que redujo mucho las posibilidades de que los segundones de estas familias hicieran carrera en la iglesia. Y la vida militar se les fue cerrando a partir de septiembre de 1836, cuando el gobierno liberal suprimió las pruebas de nobleza para ingresar en las academias. Todo ello hizo que los hidalgos, mucho más perjudicados que los nobles con título, empezaran a mirar con agrado la causa de don Carlos62.

Esto se puede apreciar en el hecho de que las poblaciones con más peso de la pequeña nobleza solían ser más carlistas que las demás. De hecho, de las 20 localidades del País Valenciano y Teruel con mayor porcentaje de hidalgos, el 45 % apoyaron a los rebeldes, lo que doblaba la cifra del resto del territorio63. Además de esto, sabemos que al menos el 12 % de los dirigentes carlistas pertenecían a la pequeña nobleza, estando entre ellos un mariscal, siete brigadieres y nueve coroneles64. Probablemente el porcentaje real sería bastante mayor, ya que la condición de noble no se comenta apenas en las fuentes liberales, que son las que más han llegado hasta nosotros. Pero de todas maneras, lo que conocemos sigue siendo muy superior al peso que tenían los hidalgos en la sociedad valenciana, que no llegaba al 0,5 % de la población65. Así pues, todo esto parece confirmar que la baja nobleza dio un apoyo importante a la causa del pretendiente.

Como muestra de ello podemos citar algunos ejemplos más. En noviembre de 1833 el barón de Hervés se dirigió a Vinaròs para intentar organizar un alzamiento, ya que allí tenía amistad con la noble familia de los La Torre66. Mientras tanto en Morella se realizaban tertulias absolutistas, a una de las cuales asistía Jacinto González noble caballero de ideas carlistas67. Cuatro años después, cuando don Carlos llegó a Burjassot, muchas señoras de la aristocracia valenciana acudieron allí a visitarlo. Al mismo tiempo, un importante número de jóvenes de la nobleza llegaron también a dicha población, a fin de alistarse en el ejército rebelde68.

No obstante, esto no quiere decir que no hubiera hidalgos que apoyaran la causa de la reina. De hecho, los más ricos tenían más probabilidades de ser liberales, ya que podían prescindir de sus privilegios y salir bastante beneficiados de las reformas del nuevo régimen, como sucedía con la alta nobleza que no poseía señoríos. De esta manera, en noviembre de 1833 once nobles de Elche se ofrecieron, junto con otros ciudadanos, a formar una milicia urbana para defender la causa de Isabel II69. También en Xàtiva hubo hidalgos isabelinos, demostrando su orientación política al participar en las patrullas anticarlistas que organizó el ayuntamiento70.

Algo parecido sucedió en la ribera del Jiloca, donde varias familias de origen nobiliario y con grandes posesiones eran liberales. De una de ellas saldría Francisco Cabello, que durante la guerra fue jefe político de Teruel y de Castellón71. Otro noble que hizo carrera política fue José Císcar, propietario de Gandía, que representó a Valencia en las Cortes de 183472. Y en Orihuela algunos hacendados de la pequeña nobleza, como José María Reig y Joaquín Roca optaron por un liberalismo muy conservador. En 1836 el primero presidió el ayuntamiento como moderado y poco después fue alcalde Antonio de Valenciano, de la pequeña nobleza catalana, que disponía de 53 hectáreas en la huerta73.


1 Ardit. M, Revolución liberal y revuelta campesina. Un ensayo sobre la desintegración del régimen feudal en el País Valenciano (1793-1840), Barcelona, Ariel, 1977, p. 239. García Sanz. A y Garrabou. R, Historia agraria de la España contemporánea, Barcelona, Crítica, 1985, p. 48. Ruiz. P, “La fi de la noblesa feudal al País Valencià” en AA.VV, Terra, treball i propietat. Classes agràries i règim senyorial als Països Catalans, Barcelona, Crítica, 1986, pp. 181 y 182. Aguado. A. M, Propiedad agraria y transformaciones burguesas. El señorío de Sueca en la crisis del Antiguo Régimen, Valencia, Universidad de Valencia y Ayuntamiento de Sueca, 1986, pp. 159 y 172-174.

2 Gil Olcina. A, La propiedad señorial en tierras valencianas, Valencia, Del Cenia al Segura, 1979, pp. 131 y 141. Peset. M, Dos ensayos sobre la historia de la propiedad de la tierra, Madrid, Editorial revista de derecho privado, 1988, pp. 214 y 217. Ruiz. P, “Formas de apropiación del excedente agrario a finales del antiguo régimen: algunos resultados del análisis local en la ribera del Xúquer” en AA.VV, Anàlisi local i història comarcal. La ribera del Xúquer (ss. XIX-XX), Valencia, Diputación de Valencia, 1990, pp. 181-183 y 185.

3 Morant. I, El declive del señorío. Los dominios del ducado de Gandía 1705-1837, Valencia, Institución Alfonso el Magnánimo, 1984, p. 164. Aguado. A. M, Propiedad agraria… p. 115. Millán. J, “Els inicis revolucionaris de la societat valenciana contemporània. Revolució, canvi social i transformacions econòmiques, 1780-1875” en Azagra. J, Mateu. E y Vidal. J (editores), De la sociedad tradicional a la economía moderna. Estudios de historia valenciana contemporánea, Alicante, Instituto de cultura Juan Gil-Albert y Diputación Provincial de Alicante, 1996, p. 130. Morales. A, “El reino de Valencia y su nobleza en el siglo XVIII” en Iglesias. C (dir), Nobleza y sociedad III. Las noblezas españolas, reinos y señoríos en la Edad Moderna, Oviedo, Ediciones Nobel y Fundación BSCH, 1999, p. 225.

4 Era también barón de Planes y de Patraix.

5 Era también conde de Almenara.

6 Es posible que viviese en Palma de Mallorca.

7 Era también marqués de Boil.

8 Era también conde de Fuenclara.

9 Era también marqués de Campo Salinas.

10 García Sanz. A y Garrabou. R, Historia agraria… pp. 35 y 36.

11 Fontana. J, “Crisi camperola i revolta carlina” en Recerques, nº 10, 1980, p. 14.

12 Boletín Oficial de Valencia, 9 y 16 de diciembre de 1834, 9 de enero y 14 de agosto de 1835. Ruiz. P, Señores y propietarios. Cambio social en el sur del País Valenciano, 1650-1850, Valencia, Institución Alfonso el Magnánimo y Diputación Provincial de Valencia, 1981, p. 305.

13 Véase mi tesis doctoral. Caridad. A, El carlismo en el País Valenciano y Teruel (1833-1840), Valencia, Universidad de Valencia, 2010, pp. 348-351, 590-594 y 602-605.

14 Archivo Histórico Municipal de Valencia, capitular ordinario de 1834, folios 2, 89 y 105.

15 Archivo Histórico Municipal de Valencia, capitular ordinario de 1834, folio 182.

16 Burdiel. I, La política... p. 51. A esto hay que añadir que en 1870 un conde de Faura (probablemente su hijo) asistió a la junta carlista de Vevey, lo que nos dice mucho sobre el ambiente político predominante en dicha familia. Pirala. A, Historia contemporánea. Segunda parte de la guerra civil. Anales desde 1843 hasta el fallecimiento de don Alfonso XII, Madrid, Felipe González Rojas editor, 1892-1906, v. 2, p. 432.

17 Asín. F y Bullón de Mendoza. A, Carlismo… p. 59.

18 Archivo Histórico Municipal de Valencia, capitular ordinario de 1835, sesiones del 2 de enero y del 7 de abril.

19 Boletín Oficial de la Provincia de Castellón de la Plana, 2 de junio de 1835.

20 Asín. F y Bullón de Mendoza. A, Carlismo…p. 64.

21 Diario de Valencia, 1 de julio de 1834.

22 Diario Mercantil de Valencia, 15 de agosto de 1835. Boletín Oficial de la Provincia de Castellón de la Plana, 8 de septiembre de 1835. Una reunión de amigos colaboradores, Panorama español…v. 3, p. 68. Boix. V, Historia de la ciudad…v. 3, p. 320. Sebastià. E, La revolución burguesa. La transición de la cuestión señorial a la cuestión social en el País Valenciano, Valencia, UNED- Biblioteca de historia social, 2001, v. 1, pp. 151-156.

23 Boix. V, Historia de la ciudad…v. 3, p. 355.

24 Boletín Oficial de las Provincias de Valencia y Castellón de la Plana, 3 de junio de 1834.

25 Millán. J, “La resistencia antiliberal a la revolució burguesa espanyola: insurrecció popular o moviment subaltern?” en Fradera. J. M, Millán. J y Garrabou. R (eds), Carlisme i moviments absolutistes, Vic, Eumo editorial, 1990, p. 45.

26 Millán. J, “Els inicis revolucionaris… p. 137.

27 AA.VV, Xàtiva. Historia breve, Ontinyent, Caja de ahorros de Ontinyent, 1997, p. 170.

28 Boix.V, Historia de la ciudad… v. 3, p. 305.

29 AA.VV, Xàtiva…. p. 170.

30 Boletín Oficial de Valencia, 6 de agosto de 1839.

31 Boletín Oficial de las Provincias de Valencia y Castellón de la Plana, 17 de junio de 1834. Diario Mercantil de Valencia, 20 de octubre de 1835, 10 de junio de 1836, 26 de junio de 1837 y 20 de junio de 1838.

32 Ejemplos de esto eran el barón de Campolivar (1778) y los marqueses de Montortal (1790) y San Joaquín (1798). Burdiel. I, La política… pp. 49, 50 y 187.

33 Romero. J, Propiedad agraria y sociedad rural en la España mediterránea. Los casos valenciano y castellano en los siglos XIX y XX, Madrid, Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, 1983, pp. 145, 147 y 151. Aguado. A, Propiedad agraria… pp. 186, 187, 189 y 218.

34 Iborra. J. M, Historia básica de Torrent, Torrent, Fundación Instituto Pro-desarrollo de Torrent, 1982, p. 100.

35 Romero. J, Propiedad agraria… pp. 48 y 50.

36 Millán. J, Transición y reacción… p. 803. Martínez Roda. F, Valencia y las Valencias. Su historia contemporánea (1800-1975), Valencia, Fundación universitaria San Pablo CEU, 1998, p. 69. Burdiel. I, La política… p. 189.

37 Diario Mercantil de Valencia, 26 de julio de 1835.

38 Asín. F y Bullón de Mendoza. A, Carlismo….p. 61.

39 El Turia, 21 de enero de 1835.

40 Archivo Histórico Municipal de Valencia, capitular ordinario de 1834, folio 182. Burdiel. I, La política… p. 51.

41 Vizconde de la Esperanza, La bandera carlista en 1871, Madrid, Imprenta del pensamiento español, 1871, pp. 78 y 79 de la sección biográfica.

42 Asín. F y Bullón de Mendoza. A, Carlismo…p. 64.

43 Archivo Histórico Municipal de Valencia, capitular ordinario de 1835, sesiones del 30 de marzo y del 7 de abril.

44 Boletín Oficial de la Provincia de Castellón de la Plana, 8 de septiembre de 1835. Boix. V, Historia de la ciudad… v. 3, p. 305.

45 Hernández Montalbán. F, La abolición de los señoríos en España (1811-1837), Valencia, Universidad de Valencia, 1999, p. 317.

46 Diario Mercantil de Valencia, 14 de marzo de 1837.

47 Boix. V, Historia de la ciudad…v. 4, p. 443.

48 Boletín Oficial de Valencia, 6 de agosto de 1839.

49 Boletín Oficial de la Provincia de Castellón de la Plana, 31 de enero y 28 de febrero de 1840.

50 Bernabeus. A, Gironés. I, Gandía. J y Ribera. A, Història bàsica d`Ontinyent, Ontinyent, Ayuntamiento de Ontinyent, 1995, p. 222.

51 Archivo Histórico Municipal de Valencia, capitular ordinario de 1834, folio 21.

52 Archivo Histórico Municipal de Valencia, actas del ayuntamiento constitucional de 1839, p. 747. Boix.V, Historia de la ciudad … v. 3, p. 271.

53 Diario de Valencia, 28 de junio de 1834 y Boletín Oficial de las Provincias de Valencia y Castellón de la Plana, 7 de julio de 1834.

54 Soler. A y Ferré. J. A, Historia de la vila de Bocairent, Alcoy, Ayuntamiento de Bocairent, 2003,

p. 203.

55 Archivo Histórico Municipal de Valencia, capitular ordinario de 1835, sesiones del 2, 5 y 8 de enero, 23 de marzo, 30 de marzo, 7 de abril, 28 de abril y 30 de junio.

56 Archivo Histórico Municipal de Valencia, capitular ordinario de 1835, sesión del 30 de diciembre.

57 Archivo de la Diputación Provincial de Castellón, colección de actas de 1836-1837, sesión del 1 de noviembre de 1836, p. 37.

58 Archivo Histórico Municipal de Valencia, actas del ayuntamiento constitucional de 1836-1837, folios 37, 38 y 39.

59 Millán. J, Transición y reacción… p. 803. Archivo Histórico de Orihuela, actas de 1836-1837, folio 327.

60 Millán. J, “La resistència antiliberal… p. 38. Martí Arnándiz. O, Un liberalismo… pp. 220 y 221. Moral. A. M, Las guerras carlistas, Madrid, Sílex, 2006, pp. 47 y 142. Diario Mercantil de Valencia, 28 de julio de 1835.

61 Millán. J, “La resistencia antiliberal… p. 46. Martí Arnándiz. O, Un liberalismo… p. 113, 114 y 223.

62 Clemente. J. C, Las guerras carlistas, Barcelona, Edicions 62, 1982, p. 97.

63 Castelló. J. E, El País Valenciano en el censo de Floridablanca (1787), Valencia, Institución Alfonso el Magnánimo, 1977. Censo de 1787 “Floridablanca”, Madrid, INE, 1991. Eran carlistas Albalate del Arzobispo, Orihuela, Oliete, Alcañiz, Ontinyent, Xàtiva, Castellote, Calanda y Morella. Y apoyaban a los liberales Santa Eulalia, Teruel, Requena, Urrea de Gaén y Valencia. El resto eran indiferentes o indecisas.

64 Los jefes rebeldes de la pequeña nobleza eran Joaquín Aguilera, José María Arévalo, José Arévalo, Francisco de Paula Armengol, Andrés Armengol, Juan José Arnaled, Juan Manuel Balmaseda, Alberto Bart, Antonino de Bocos, Juan Cabañero, Juan Cardona, Manuel Cercós, Cosme Covarsí, Vicente Chulvi, Vicente Díaz de Cevallos, Hermenegildo Díaz de Cevallos, Francisco González Gaeta, Jean Boronier de L`Espinace, Miguel Lordán, Joaquín Llorens, Manuel Marco, Pedro Mars, Francisco de Paula Morales, Ramón Morales, Ramón O`Callaghan, Buenaventura de Oriol, Juan de Dios Polo, Ramón Rodríguez Cano, Luis Soler, Matías Sorzano, Carlos Victoria y Pedro Villanueva. Para más información véase mi tesis doctoral. Caridad. A, El carlismo en el País Valenciano y Teruel (1833-1840), Valencia, Universidad de Valencia, 2010, pp. 348-611, Pirala. A, Historia contemporánea… v. 2, p. 575 y Archivo General Militar de Segovia, primera sección, legajos A-2294, C-2911, B-1008 y CH-200.

65 Censo de Godoy 1797, Madrid, INE artes gráficas, 1991, p. XXXIII.

66 Borrás. J. M, Història de Vinaròs, Tortosa, Associació d`amics de Vinaròs, 1979, p. 361.

67 Segura. J, Morella y sus aldeas, Villarreal, Ayuntamiento de Morella, 1991, v. 4, p. 25.

68 Ferrer. M, Acedo. J y Tejera. D, Historia del tradicionalismo español, Sevilla, Ediciones Trajano y Editorial Católica Española, 1941-1960, v. 13, p. 156.

69 Archivo Histórico Municipal de Elche, cabildos de 1832 y 1833, folios 149, 150 y 151.

70 Millán. J, “Els militants carlins del Pais Valencià Central. Una aproximació a la sociologia del carlisme durant la Revolució Burgesa” en Recerques, nº 21, 1988, p. 105.

71 Benedicto. E y otros, Historia de Monreal del Campo, Calamocha, Centro de Estudios del Jiloca y Ayuntamiento de Monreal del Campo, 2006, p. 136. Archivo de la Diputación Provincial de Valencia, C1, gobierno civil, expedientes generales, caja 57. Archivo de la Diputación Provincial de Castellón, colección de actas de 1839, folio 31.

72 Morant. I, El declive del señorío… pp. 151 y 152. Burdiel. I, “Revolució liberal liberal i moderantisme burgés: 1833-1866” en AA.VV, Història del País Valencià, Barcelona, Edicions 62, 1990, v. 4, p. 82.

73 Millán. J, El poder de la tierra. La sociedad agraria del Bajo Segura en la época del liberalismo. 1830-1890, Elche, Instituto de Cultura Juan Gil-Albert y Diputación Provincial de Alicante, 1999, pp. 75-78.

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