Elección del fumigante






descargar 121.45 Kb.
títuloElección del fumigante
página2/3
fecha de publicación19.03.2017
tamaño121.45 Kb.
tipoLección
m.exam-10.com > Química > Lección
1   2   3

Aspectos a considerar para eficientizar la fumigación
Para obtener óptimos resultados en una fumigación, se deben tener en cuenta los siguientes factores:
1) Dosis o concentración: depende de la forma de almacenaje (tipo y estructura de almacenamiento), de la plaga a controlar y la temperatura.

El conocimiento y la evaluación del tipo de estructura de almacenamiento a fumigar resultan fundamentales para establecer el grado de hermeticidad que esta posee al momento de determinar la dosis de fumigante a utilizar.

Cuando se fumigan mercaderías a granel, las dosis se calculan por tonelada, en cambio cuando son mercaderías estibadas o locales vacíos, las dosis se calculan por metro cúbico de espacio.

Generalmente, los silos y celdas de hormigón, por sus características constructivas, son mucho más herméticos que los silos metálicos.

Para acondicionar y mejorar el sellado y la hermeticidad de las instalaciones a fumigar, se pueden utilizar distintos materiales disponibles en el mercado como ser, películas de polietileno, cintas adhesivas de papel impermeables a los gases, siliconas acéticas y espumas de poliuretano expandibles

Para la fumigación de camiones o vagones de ferrocarril, donde generalmente se dispone de poco tiempo y la hermeticidad no está asegurada, se recomienda el uso de comprimidos de fosfuro de aluminio o fosfuro de magnesio (de liberación más rápida), cubriendo siempre la mercadería con carpas de lona o films de polietileno.

El tipo de plaga presente es importante, no sólo por el tipo de infestación que produce, sino también por su nivel o grado. Se debe considerar además la tolerancia de las especies insectiles a los fumigantes.

Respecto a los ácaros, representan una plaga que en condiciones adversas entra en un estado muy resistente a los fumigantes, por lo que se recomienda aumentar un 20% la dosis y en 10 días el tiempo de exposición, a fin de que abandone dicho estado y pueda ser controlado en su fase migratoria.

Para temperaturas superiores a 25 ºC en el interior de la mercadería, las dosis pueden disminuir; en cambio por debajo de 5 ºC, no es recomendable realizar fumigaciones.
Dosis: cantidad de producto (pastillas, comprimidos, etc.) por tonelada o metro cúbico.
Concentración: cantidad de gas fumigante expresado o partes por millón (ppm) del gas presente en un metro cúbico de aire.

Por ejemplo, en condiciones de laboratorio, 1 gramo de fosfuro de aluminio o de magnesio puede liberar 700 ppm de fosfina pura, equivalente a 0,7 g/m3; sin embargo, en condiciones reales de uso, sólo libera 400 ppm de fosfamina durante una fumigación, debido a las fallas de hermeticidad y a la descomposición ocasionada por la luz solar.

La concentración mínima requerida para lograr la total mortandad de todos los estadios de las plagas de insectos debe ser de 100 ppm durante un tiempo no menor a las 120 horas de exposición.
2) Tiempo de exposición: es la cantidad de horas en la que la mercadería o espacio a tratar, está expuesto al fumigante, el cual depende de los siguientes factores:

  • Temperatura y humedad relativa ambiente

  • Clase de mercadería

  • Plaga a controlar


Cuanto más elevada sea la temperatura y humedad, más rápido se produce la liberación del gas. El tiempo de exposición teórico varía según la temperatura, de la siguiente manera:
A más de 25 ºC 2 días como mínimo

de 25 a 16 ºC 3 días

de 15 a 10 ºC 4 días

de 9 a 5 ºC 8 días

menos de 5 ºC no se deben realizar fumigaciones
Un tiempo de exposición superior al recomendado es más beneficioso para el tratamiento, no así uno inferior.

Un aumento en las dosis de uso recomendadas, no puede ser considerado bajo ningún aspecto, como una forma de reducir los tiempos de exposición necesarios para lograr el efectivo control de los insectos presentes.

En toda fumigación, se procura lograr y mantener una concentración alta del gas durante un tiempo de exposición mínimo y suficiente.
3) Capacitación del personal interviniente en el proceso de fumigación: es fundamental realizar la capacitación de los operarios afectados a estas operaciones, en forma permanente y periódica a fin de lograr un óptimo resultado en las fumigaciones y preservar su salud.

El personal estar capacitado para manejar correctamente las dosis de uso, concentraciones, aspectos técnicos inherentes a la distribución o aplicación del producto, identificación de los tipos y clases de insectos presentes, uso correcto de los elementos de protección personal y normas para el manejo seguro del producto.
Mercaderías tratadas con fumigantes
Existen actualmente algo más de 400 productos y subproductos, tanto de origen vegetal, como animal, que son efectivamente fumigados, entre los que se pueden citar:

  • Productos a granel: Cereales (trigo, cebada, centeno, avena, maíz, sorgo, arroz), leguminosas (porotos, maní, arvejas, lentejas, etc.), girasol, mijo lino, malta, cacao en bruto, pellets, maderas, fibras de algodón, entre otros.

Estos productos pueden ser fumigados en instalaciones fijas y medios de transportes terrestres o marítimos, siempre y cuando se respeten las normativas y restricciones vigentes, para las fumigaciones en tránsito.

  • Productos embolsados: harina, sémola, frutas y vegetales secos, hierbas aromáticas, especias, chocolate, nueces, cacao, café, pastas alimenticias, tabaco en fardos y otros productos elaborados (quesos, jamones).

Los envases contenedores, deberán ser permeables al gas, (films plásticos con menos de 100 micrones de espesor). Se puede aplicar estos tratamientos tanto en depósitos herméticos como bajo carpas plásticas, siempre que estas sean de más de 100 micrones de espesor.

  • Locales vacíos debidamente hermetizados, como depósitos de tabacos procesados, molinos harineros, fábricas de productos alimenticios, etc.

  • Celdas y silos de almacenaje de granos tanto vacíos como llenos, bodegas de barcos, etc.



Productos fumigantes
Fosfuro de aluminio o magnesio
Al producirse la hidrólisis de estos compuestos fumigantes, por reacción de estos fosfuros metálicos con la humedad del aire, liberan fosfina, fosfuro de hidrógeno o fosfamina (PH3 ), que representa un gas venenoso, más pesado que el aire (densidad = 1,21 g/m3).

Este gas puede ser generado a temperatura ambiente, según se indica en las siguientes reacciones químicas:
Ecuación de hidrólisis del fosfuro de aluminio
PAl + 3 H2O  Al(OH)3 + PH3

Ecuación de hidrólisis de fosfuro de magnesio
Mg3P2 + 6 H2O  3 Mg(OH)2 + 2PH3
La fosfamina es el fumigante que cumple actualmente en forma satisfactoria con todas las exigencias mundiales de inocuidad y ausencia de residuos tóxicos en productos fumigados.
Propiedades físicas:


  • Punto de ebullición: - 87,4 º C.

  • Solubilidad: insoluble en agua y casi insoluble en grasas

  • Color :incoloro

  • Olor: aliáceo, o similar al carburo de calcio


Propiedades químicas:


  • La fosfina, posee un elevado coeficiente de miscibilidad en el aire, propiedad que le confiere un gran poder de difusión y penetración sobre los distintos productos fumigados, mezclándose rápidamente con el aire de la atmosfera circundante.

  • No produce cambios en la apariencia externa ni reacciona químicamente con los productos tratados, y no altera en ningún caso, las propiedades organolépticas de los mismos, ni el poder germinativo de las semillas fumigadas destinadas a futuras siembras.

  • Reacciona en altas concentraciones con metales nobles como el oro la plata y también con el cobre o sus aleaciones, razón por la cual, durante la fumigación de recintos vacíos, deben aislarse preventivamente, las instalaciones eléctricas y retirarse todos los equipos electrónicos allí ubicados.


Formulaciones comerciales de fosfuros metálicos
El fosfuro de aluminio o de magnesio, se presenta comercialmente en forma de:


  • Pastilla de 3 gramos, que libera 1 gramo de fosfina.

  • Pastillon de 3 gramos, que libera 1 gramo de fosfina.




  • Comprimidos de 0,6 gramos: liberan 0,2 gramos de fosfina cada uno (5 comprimidos equivalen a 1 pastilla o pastillón).

  • Placas de 117 gramos: liberan 33 gramos de fosfina cada una.


Mientras el producto fumigante se mantenga dentro de su envase original, no existe ningún riesgo de alteración en su composición química, ni de generación de gas, conservando la calidad y pureza de sus componentes originales de fabricación.

Las pastillas o pastillones a temperaturas ambientes mayores a 5ºC y en contacto con la humedad del aire, comienzan a disgregarse lentamente, liberando inicialmente dióxido de carbono y amoníaco a partir del carbamato de amonio, presente en la formulación y cuyo propósito, es diluir la fosfina generada y absorber el calor de la reacción de hidrólisis, que es fuertemente exotérmica.

El amoníaco liberado actúa además, como gas de alarma, dando cuenta al personal interviniente en el proceso de fumigación sobre el inicio de la descomposición del fosfuro metálico y la generación de fosfina.

Las pastillas fumigantes modifican su aspecto exterior a medida que se descomponen, cambiando de un color gris-verdoso, brillante, a un color verde mate, de aspecto rugoso, y finalmente toma un color blanquecino.

La textura se vuelve quebradiza, aumentando el volumen original y quedando al final de la descomposición como único residuo, un polvillo gris (hidróxido de aluminio) sustancia totalmente inerte.

La generación del gas comienza recién al cabo de las primeras 2 horas, lapso durante el cual las pastillas o comprimidos permanecen fríos, debido a que el calor producido por la hidrólisis del fosfuro metálico (reacción exotérmica), es absorbido por la descomposición del carbamato de amonio (reacción endotérmica).

El fosfuro de aluminio al ser expuesto al aire, tarda entre 48 y 72 horas en descomponerse según la temperatura y humedad reinante.

El fosfuro de magnesio, al ser una molécula mas reactiva, se hidroliza en menor tiempo, por lo cual en 48 horas se produce la liberación completa del fumigante.

En condiciones normales (20 ºC y 60 % de humedad relativa), el fosfuro de aluminio desde el inicio de la reacción y durante las primeras 24 horas, libera aproximadamente un 40% de la fosfina total contenida, mientras que el fosfuro de magnesio libera un 75% del contenido total en el mismo lapso de tiempo.

Para poder ofrecer tratamientos alternativos en base a fosfina sobre productos vegetales, ha sido necesario el desarrollo de nuevas tecnologías de generación y aplicación del fumigante, de manera de lograr reducir lo máximo posible el tiempo necesario para la hidrólisis de los fosfuros, es así como nacen las siguientes tecnologías de aplicación:

• Generador de Fosfina Degesch (GFD): permite la inyección de fosfina pura, en la concentración deseada, en el tiempo cero.

• Speed Box: permite la inyección de fosfina pura, en la concentración deseada, al cabo de 5 horas.

Además, fue necesario el desarrollo de nuevas formulaciones, libres de carbamato de amonio, que evitaran el efecto fitotóxico de éste componente.

Normas de Seguridad
La fosfina, por su extremada toxicidad, debe ser empleada por personal técnico debidamente capacitado, el que deberá tener presente todas las precauciones y recomendaciones de seguridad para el manejo de sustancias tóxicas.

Los envenenamientos pueden presentarse por dos causas típicas

  • inhalación involuntaria de los gases de Fosfina generados

  • ingestión voluntaria del fosfuro de Aluminio o de Magnesio,

La fosfina actúa como veneno neurotóxico bloqueando importantes sistemas enzimáticos dentro de las células del organismo. Sin embargo, prácticamente no es absorbido a través de la piel.

En seres humanos y mamíferos no se han observado envenenamientos crónicos.

La utilización de productos fitosanitarios debe hacerse bajo estrictas normas de seguridad.

El manipuleo seguro no es difícil, pero se debe cumplir con ciertos aspectos y tener responsabilidad y criterio para prevenir y reducir la sobre exposición de seres humanos y animales.

Almacenar el producto en lugares seguros, frescos, ventilados, cerrados bajo llave, alejados de fuentes de calor y humedad excesiva y fuera del alcance de los niños y personas inexpertas.

No comer, beber ni fumar durante el manipuleo y aplicación del producto. Leer íntegramente la etiqueta antes de utilizar el producto. Luego del trabajo, lavarse con abundante agua y jabón, todas las partes del cuerpo expuesta al contacto del producto.

Solicite asesoramiento técnico a un Ingeniero Agrónomo para su adquisición. Los envases deben ser originales y estar debidamente etiquetados según las reglamentaciones vigentes y no se deben fraccionar.

Los operarios previamente a la fumigación deben desalojar el recinto donde se realizará el trabajo y aquellos colindantes, verificar la hermeticidad de los sellados y procurarse de máscara y filtro específico, que si bien la demora en la liberación da suficiente tiempo para la aplicación sin esos elementos, siempre son necesarios por cualquier urgencia.

En el momento de la fumigación, los operarios deben estar de a dos como mínimo, sin perder contacto visual en ningún momento.

En los lugares a fumigar, deben colocarse carteles visibles de aviso y advertencia, para evitar el ingreso de personas no habilitadas. Los trabajos de aplicación del producto deben iniciarse desde el lugar más alejado de la salida y con la cantidad de operarios necesaria para finalizar las tareas dentro del período de seguridad del producto.

El producto debe ser distribuido de tal manera que el aire pueda circular libremente entre las pastillas o comprimidos, a fin de que la descomposición sea completa.

En caso de aplicar en estibas de bolsas bajo cubierta plástica, es recomendable colocar el producto sobre bandejas planas de papel o cartón, bien distribuidas bajo las estibas, sin que se toquen unas a otras y sin que toquen la cubierta plástica.

Si se debe aplicar con lancetas sobre mercaderías a granel, es recomendable distribuirlas clavando la lanceta a diferentes alturas, evitando la aglomeración de pastillas. En el caso de silos, distribuir el producto en la vena del cereal, a medida que ingresa al silo, según dosis y rendimiento de carga.

La ventilación se realiza abriendo todas las aberturas del recinto o por ventilación forzada, ingresando al lugar equipado con máscara full-face o panorámica y filtro específico para Fosfina, siempre y cuando la concentración del gas sea inferior a 15 ppm. Si es superior, se debe ingresar con equipo autónomo.

No reocupar el lugar fumigado antes que la concentración de Fosfina haya descendido por debajo de 0,1 ppm (valor MAC = concentración máxima en el lugar de trabajo); se puede verificar la concentración con los tubos detectores de Fosfina, que miden por rangos de por ejemplo 0,1 a 100 ppm (Baja) y de 50 a 2000 ppm (Alta).

En el caso de haber colocado el producto sobre bandejas, el polvillo resultante de la descomposición debe ser desactivado, debido a que quedan retenidos cristales de fosfuro de aluminio (1%) o Fosfuro de magnesio (0,1-0,2%). La metodología es simple y sencilla.

Se debe preparar una solución desactivante con agua y detergente al 2% (4 tazas de detergente por cada 120 litros de agua) en un recipiente adecuado, hasta unas pulgadas del borde.

Luego se debe verter lentamente el polvillo, revolviendo hasta mojarlo completamente. Se debe dejar reposar 24 horas y se elimina en un vertedero de basura u otro sitio habilitado por la autoridad sanitaria.

El líquido de desactivación no es contaminante y este procedimiento hay que realizarlo en lugares abiertos con la respectiva protección respiratoria.

El Fosfuro de aluminio o magnesio parcialmente descompuesto, es considerado peligroso ya que continúa liberando activamente fosfina.

En estos casos deben colocarse en un lugar abierto al aire libre y dejar que complete la descomposición para posteriormente desactivar el residuo.

Con los envases vacíos se procede al triple lavado y se eliminan en un basurero sanitario habilitado o se deriva a empresas habilitadas para su destrucción por incineración controlada.
Seguridad en el empleo de fosfuros metálicos
La fosfina es considerada como un fumigante seguro por las siguientes características y propiedades particulares que se detallan a continuación.

  • Ofrece seguridad al usuario, ya que se conoce el tiempo que debe transcurrir para que se inicie la descomposición del fosfuro y la generación de fosfina y, además, el olor característico del amoniaco sirve como gas de alarma.

Sin embargo, resulta necesario el uso de los elementos de protección respiratoria (máscaras y filtros específicos) una vez iniciada la reacción.

  • No es inflamable, debido a que, una equilibrada composición de la formula química, cuya calidad y pureza son garantizadas por estrictas normas internacionales de fabricación, permiten que el carbamato de amonio presente en la mezcla, utilice el calor generado por la reacción química, para liberar amoníaco y dióxido de carbono que actúan in situ, como gases inertes que evitan la inflamación espontánea de la fosfina.

  • No produce, ni durante, ni en forma posterior a la fumigación, ningún proceso de transformación química sobre los productos fumigados ni afecta a los consumidores de los mismos, ya que no deja residuos tóxicos, ni olores extraños en la mercaderías tratadas.

  • No altera las propiedades organolépticas de los productos fumigados.

  • No afecta el poder germinativo de las semillas destinadas a siembra, incluso las mejora.

  • No altera la estructura ni la composición química de las vitaminas preserves en los productos fumigados

  • No afecta la capa de ozono


Bromuro de metilo
El poder biocida de este compuesto fue descubierto en Francia por Goupil en 1932. A pesar de que no es un compuesto tan tóxico comparado con otros fumigantes, su empleo se generalizó debido a sus propiedades. Entre ellas podemos mencionar a la capacidad de penetrar rápida y profundamente en materiales sorbentes, a la presión atmosférica normal; esta velocidad de difusión es también de importancia luego del tratamiento, lo que le permite disipar rápidamente, y por consiguiente manejar sin riesgos los productos a granel. Otra propiedad es que muchas plantas vivas toleran este gas, lo que posibilita su empleo en tratamientos de cuarentenas vegetales.

Por presentar punto de ebullición relativamente bajo y no ser sorbido en gran medida por muchos materiales, es factible su utilización en tratamientos a bajas temperaturas.

Este gas es inodoro a las concentraciones de fumigación normales, inconveniente que se subsana con el agregado de cloropicrina, la cual constituye un gas de alarma.

La mezcla de bromuro de metilo y aire no es inflamable, pero debe señalarse que en ausencia de oxígeno, el bromuro de metilo líquido reacciona con el aluminio formando bromuro de metil-aluminio, el cual se incendia espontáneamente en presencia de oxígeno. Por esta razón, este fumigante no debe envasarse en recipientes en cuya composición esté presente el aluminio metálico en cantidad apreciable.

El bromuro de metilo es un fungicida, herbicida, insecticida altamente tóxico y el más usado en el mundo. Se emplea como fumigante de suelos en la producción de cultivos de “alto valor” tales como tomate, pimiento, frutillas, tabaco, flores, destinados al consumo interno y a la exportación. Se utiliza también para proteger granos almacenados y en cuarentenas agrícolas. Este fumigante combate eficazmente una amplia gama de plagas incluidos los insectos, malezas y microorganismos patógenos. Sin embargo el bromuro de metilo tiene repercusiones serias sobre el ambiente.

Si bien el Bromuro de metilo es una sustancia que dura menos que los clorofluorocarbonados (CFC s), destruye las moléculas de ozono a un ritmo 50 veces superior que los CFC s.

Por esta razón se incluyó al B.M. dentro de una lista de sustancias controladas por el Protocolo de Montreal recién en 1992, en la llamada Enmienda de Copenhague. En 1995 los países industrializados dejaron fijada su disposición de interrumpir la producción y el consumo de B. M. para el año 2005. Las naciones en desarrollo no se comprometieron con este calendario de eliminación debido a la importancia de esta sustancia química para sus economías agrícolas. Sin embargo, en 1997 se acordó la eliminación total de B. M. para el año 2015.

En este marco la Argentina ha decidido no permitir su uso para desinfección de suelos más allá del 2007.
1   2   3

similar:

Elección del fumigante iconBr El bromuro de metilo como fumigante de cultivos. El bromuro de...

Elección del fumigante iconElección correcta del ab

Elección del fumigante iconElección del tema 4

Elección del fumigante iconElección del tinte

Elección del fumigante iconElección del color

Elección del fumigante iconElección del Arma

Elección del fumigante iconElección del microcontrolador 10

Elección del fumigante iconElección del tratamiento

Elección del fumigante iconElección del control y justificación del placebo, sesgos y factores...

Elección del fumigante iconElección del tipo de bandeja






© 2015
contactos
m.exam-10.com